Miguel Contissa

…uno más de la diáspora peronista…

Archivo de Septiembre 2007

Anti terrorismo

Publicado por Miguel Contissa en Septiembre 30, 2007

El siguiente artículo está tomado del medio digital “Nuestra América” (http://www.nuestraamerica.info/leer.hlvs/5110)

MILITARIZACION | ARGENTINA | FECHA DE PUBLICACION: 12/09/2007
El mismo terror
 

A principios de julio de este año, luego de pasar velozmente por las dos cámaras del Congreso Nacional, fue promulgada en Argentina la Ley Antiterrorista (1). Son ocho artículos que modifican el Código Penal y extienden las facultades de la Unidad de Información Financiera (UFI) (2), con el objetivo de incorporar a nuestra legislación la confusa figura de asociación ilícita terrorista.


(Red Eco Alternativo) A partir de su sanción, el Estado está habilitado para perseguir y procesar, con ley en mano, a cualquier organización política o social que se manifieste en contra de las acciones del gobierno o que pretenda ejercer presión sobre sus organismos. La norma, disfrazada de ley antiterrorista, es un instrumento estratégico para el control de la protesta social, sancionada bajo presión y por orden del Grupo de Acción Financiera Internacional. (GAFI)El GAFI es un organismo supranacional creado en 1989 en París, en la Reunión Cumbre del Grupo de los 7. Este grupo prevé dos sanciones para los países que no legislen en materia de financiamiento del terrorismo según las normas internacionales: declarar públicamente que los países deben tener cuidado con realizar operaciones financieras que provengan o sean destinadas a esos país. Y el siguiente paso es la expulsión del país del seno de dicho grupo.

Para Argentina el plazo se vencía el 23 de junio de 2007. Por eso, si bien el Poder Ejecutivo envió el proyecto de ley de modificación del Código Penal a fines de diciembre de 2006, los legisladores lo aprobaron en mayo de 2007 y el 5 de julio fue publicado en el Boletín Oficial.

Terrorismo

Ni el Poder Ejecutivo ni los legisladores nacionales inventaron algo nuevo. Tomaron casi textualmente las definiciones que, pasando por las Naciones Unidas, Estados Unidos estableció sobre quiénes son terroristas, cuáles son los actos terroristas, y qué es una organización terrorista.

La idea del terrorismo como enemigo de la humanidad no surgió en Estados Unidos a partir del atentando contra las Torres Gemelas.

En 1996, Estados Unidos sancionó el Anti-Terrorism & Effective Death Penalty Act, modificando su primera definición de terrorismo, plasmada en el Acta de Inmigración y Nacionalidad, que regula la entrada de inmigrantes al país.

Después del atentado a las Torres Gemelas, una nueva norma avanzó sobre la definición del terrorismo, la USA Patriotic Act (3).

El Acta del 96, cuyo propósito es frenar el financiamiento de organizaciones terroristas, amplía además las facultades de la Secretaría de Estado. Esta norma define que cualquiera que cometa actos contra la seguridad nacional es considerado terrorista. Pero si se tiene paciencia y se sigue leyendo, se encontrará que define seguridad nacional como la defensa, seguridad e intereses económicos de Estados Unidos. O sea que quien ataca de casi cualquier forma los intereses económicos de Estados Unidos puede ser considerado un terrorista.

La Patriotic Act, entre otras cosas, amplía las facultades del presidente, de la justicia militar, y de las autoridades policiales. Confiere a las autoridades federales atribuciones amplias para vigilar e interceptar comunicaciones, y tipifica nuevos delitos y establece nuevas penas aplicables a terroristas nacionales e internacionales.

Bajo la conjunción de estas normas, cualquiera puede ser señalado a discreción por el presidente norteamericano como presunto terrorista, o sospechoso de tener relaciones con organizaciones probablemente terroristas, o aparentemente vinculadas a actividades que podrían tener como objetivo financiar actos terroristas. Dentro de Estados Unidos, puede ser juzgado por un tribunal militar, sin derecho a apelación.

Cuando las Naciones Unidas adoptan el Convenio Internacional para la represión de la financiación del terrorismo (4), Estados Unidos ya había definido lo que considera financiamiento de organizaciones terrorista en el Acta de Inmigración y en el Acta de 1996.

Estados Unidos marcó el rumbo una vez más dentro de la ONU. Por su política belicista e imperial, por el papel que juega dentro de Naciones Unidas y por ser uno de los cinco países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad, se podría pensar que ha sido quien introdujo este debate para que la ONU comprometiera al planeta en su propagandizada batalla contra el terrorismo.

Convenio, Resoluciones y Recomendaciones

Para comenzar habría que decir que para los países existen normas internacionales que jurídicamente son vinculantes y otras que no lo son.

Entre las primeras se encuentran las Resoluciones del Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas y las Convenciones Internacionales de la ONU. Entre las segundas se encuentran las que se establecen entre grupos de países que actúan en forma conjunta. Ejemplo de esto son las Recomendaciones Especiales del GAFI.

Sin embargo, en materia de financiamiento del terrorismo, todas las normas resultan en la práctica vinculantes y han sido tomadas por los países que han redactado nuevas legislaciones o han modificado sus códigos penales para incorporar a él la figura de terrorismo.

Nos estamos refiriendo a:
El Convenio Internacional para la represión de la financiación del terrorismo
La Resolución Nº 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU
Las Recomendaciones Especiales del GAFI sobre la financiación del terrorismo

Haga su propia ley antiterrorista: Manual de instrucciones para países “en desarrollo”

El Departamento Jurídico del Fondo Monetario Internacional (FMI) elaboró el Manual para la redacción de leyes de Represión del financiamiento del terrorismo.

Este Manual tiene el objetivo de “orientar” desde lo jurídico a todos los países del mundo para elaborar leyes que repriman el financiamiento del terrorismo. Es un “servicio” que el Departamento Jurídico del FMI brinda a los países miembros de esta institución.

Los letrados del organismo financiero se encargan de aclarar en el Prefacio del Manual que “Las opiniones aquí vertidas son las del Departamento Jurídico del FMI y no deben atribuirse a los Directores Ejecutivos ni a la Gerencia de la institución”.

Sin embargo, como parte de ese mismo texto introductorio afirman que a partir de 2001, el FMI ha participado en “gestiones encaminadas a reprimir el financiamiento del terrorismo”.

Sin distinguir el nivel gerencial, del ejecutivo y del legal del organismo, agrega que el “FMI puede ayudar a evaluar la puesta en práctica de normas internacionales relativas al marco para la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo adoptado por los países miembros y brindar asistencia técnica mediante asesoramiento”.

En el 2001, el FMI junto a otras organizaciones comenzó a elaborar lo que sería la Metodología de Evaluación del Cumplimiento de Normas contra el Lavado de Dinero y el Financiamiento del Terrorismo. Se trata, dice el Manual, de “un instrumento que sirve para evaluar la aplicación de las 40 Recomendaciones sobre el blanqueo de capitales y las 8 Recomendaciones Especiales sobre la financiación del terrorismo emitidas por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI)”.

Si bien en un comienzo el eje fue el lavado de dinero, a partir del 11 de setiembre de 2001 todas las actuaciones apuntaron al nuevo enemigo estratégico para los Estados Unidos: el terrorismo.

Por eso tanto las Naciones Unidas como el GAFI produjeron convenios y resoluciones que dieran cuenta de ello.

Es seguramente este Manual – producto de las mentes del organismo que ha sometido y destruido la economía de la mayoría de los países del planeta – el texto que se ha tomado como base para el armado de la mayoría de las leyes antiterroristas que se han venido sancionando en América Latina.

Nos preguntamos: ¿Por qué es el Fondo Monetario Internacional quien evalúa, tal como lo dice su Manual, “el marco adoptado por cada país para combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo”?

¿Terrorismo?

Ninguna de las normas establecidas por los organismos internacionales define explícitamente a qué se considera “terrorismo
El Convenio de la ONU se limita a definir los actos terroristas y no a los terroristas ni al terrorismo

De los 9 Tratados mencionados en el anexo del Convenio de la ONU solo en el último se usa el vocablo “terrorista” para atentados cometidos con bombas. Existen listas de presuntos terroristas que han sido elaboradas por el Consejo de Seguridad de la ONU.

La Resolución de la ONU no define el concepto de “terrorismo” sino que exige a los Estados que “prevengan y repriman la financiación de actos de terrorismo”.

La Recomendación Especial I del GAFI establece que el financiamiento del terrorismo “debe penalizarse sobre la base del Convenio”.

Las Notas de orientación del GAFI, cuando hablan del congelamiento de fondos, definen a terroristas como “aquellos que financien al terrorismo y organizaciones terroristas”.

Tanto el Convenio Internacional para la represión de la financiación del terrorismo, como la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU y las Recomendaciones Especiales del GAFI omiten la mención del terrorismo de Estado que ha sido históricamente la forma principal de terrorismo en el mundo

La única referencia a los derechos humanos está en el artículo 21 del Convenio que señala: “Nada de lo dispuesto en el presente Convenio menoscabará los derechos, las obligaciones y las responsabilidades de los Estados y de las personas con arreglo al derecho internacional, en particular los propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional humanitario y otros convenios pertinentes”.

Los mismos abogados del FMI afirman en el Manual que “En algunos países preocupó la posibilidad de que, por su amplitud, la definición genérica de actos terroristas establecida en el Convenio a los efectos de tipificar el delito de financiamiento de actos de terrorismo fuera susceptible de abusos. Se temía en especial que determinadas formas de protestas públicas, legales o ilegales, pudieran quedar comprendidas en la definición de actos terroristas. Esos países han procurado subsanar este problema agregando a la definición un texto interpretativo que aclare el hecho de que las huelgas o protestas no constituyen actos de terrorismo a menos que estén presentes ciertos otros componentes de los delitos de terrorismo En la ley antiterrorista argentina, esta aclaración no está siquiera presente.

Respecto al delito de financiamiento del terrorismo, queda claro que la definición se basa no solo en si el hecho se comete sino en la “intención y la “finalidad, aunque el acto que se pretendía financiar no se consume. Se penaliza la asociación y no el supuesto acto delictivo. La figura de “asociación ilícita se utilizó para procesar a la inmensa mayoría de los presos políticos de 1974 a 1983 y se utiliza hoy para acusar a los protagonistas de las protestas sociales. La misma lógica se desarrolla cuando el Convenio define acto terrorista como “cualquier acto que tenga como finalidad…” (…) “siempre que su propósito sea….”. La sanción de leyes antiterroristas en los países de América Latina, bajo instrucción y presión directa de organismos internacionales que responden a los intereses estadounidenses, redactadas en base a las leyes de ese país, son un instrumento de control para sus objetivos estratégicos en el continente.

“Suponer que este tipo de legislación sirve para dar batalla al terrorismo es asumir las condiciones del “mundo al revés” que nos propone Bush. Es asumir la colección de mentiras de la estrategia imperial que, en nombre de las amenazas a la seguridad, pretende enrolar al mundo en la destrucción de la vida.” (5)

Acepción histórica

“Forma violenta de lucha política mediante la cual se persigue la destrucción del orden establecido o la creación de un clima de terror e inseguridad susceptible de intimidar a los adversarios o a la población en general. El término “terrorismo” comenzó a usarse en el iglo XIX referido a individuos o grupos políticos que recurrieron al atentado contra los representantes conspicuos del orden burgués. Los populistas rusos y algunos anarquistas consideraron el acto terrorista no sólo como un medio para transformar la sociedad, sino también como una forma de autoafirmación. Pero el terrorismo ha sido utilizado también por el Estado contra los ciudadanos como medio ilegal para combatir la violencia o aumentar la coerción.Ligado a la causa de un pueblo por medio de una organización responsable y limitado en sus objetivos, el hecho terrorista puede constituirse eventualmente en vanguardia de la insurrección popular (resistencia al nazismo durante la II Guerra Mundial, movimientos de liberación, etc). (…) Para los fines que persigue el terrorismo puede ser:
Revolucionario: para la destrucción del orden existente;
De liberación: sobre un determinado territorio;
Estatal, transestatal o internacional: para forzar la cooperación de los ciudadanos y operar como instrumento de diplomacia paralela” (6) Ir a principal

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Parte I: A imagen y semejanza

Notas:
(1) Ley no 26.268
(2) Ley no 25.246 – Legisla sobre el Encubrimiento y lavado de activos de origen delictivo y crea la Unidad de Información Financiera (UFI). Lo que hace la modificación es incorporarle como delito el del financiamiento del terrorismo para adaptarlo a la modificación del Código Penal. Resolución 54/109 del 9 de diciembre de 1999
(3) 26 de Octubre de 2001
(4) Resolución 54/109 del 9 de diciembre de 1999.
(5) Moppasol, ¿Combate al terrorismo?
(6) Enciclopedia El País; Ed. Salvat

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Invierno, gas y promesas

Publicado por Miguel Contissa en Septiembre 28, 2007

Invierno, gas y promesas.
El tiempo pasa y las publinotas quedan 

Publicado por el Diario El Cordillerano – 03-07-03

Por Miguel Contissa

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“.ya hemos visto algunas de las formas en las que las políticas del Consenso de Washington contribuyeron al fracaso: la privatización mal hecha no llevó a incrementar la eficiencia o el crecimiento sino a la iquidación de activos y la decadencia

Joseph Stiglitz  - “Malestar en la Globalización”. Pag. 220 Ed. Taunus 2002

El dominio de los mercados periféricos en manos de grandes consorcios económico-financieros, como todos sabemos, tuvo como marco ideológico estratégico al “Consenso de Washington” que, surgido en la mitad de los 80′, recetaba a los estados de países emergentes (Tercer Mundo) una fórmula universal compuesta por diez instrumentos de política económica: disciplina fiscal; reforma fiscal e impositiva; reorientación del gasto público hacia educación y salud; liberalización financiera; tipo de cambio competitivo; liberalización comercial; privatizaciones de empresas públicas; desregulación de mercados; apertura de las Inversiones Directas y defensa de la propiedad privada.
Este recetario tuvo propaladores mediáticos que todos recordamos. Fueron los amantes de “Doña Rosa”, esa señora gorda, “medio pelo” al decir de Jauretche, amarreta y cornuda que estereotipó a la “clase media argentina” y que no dudó en apoyar aquella política sin medir las consecuencias que acarrearía a su propio destino.
La revisión de archivos personales me permitió encontrar un asunto referido a “las joyas de la abuela”: Gas del Estado. Fíjense cómo el discurso de un gerente encajaba allá por el 98, de pleno en el proyecto que culminó con la invasión y conquista del mercado interno argentino por parte de empresas trasnacionales, retrotrayéndonos de un solo golpe a la década del treinta. En una entrevista realizada por el diario local el 5 de julio de 1998, decía el Sr. Sergio Raballo por entonces Gerente General Operativo de Camuzzi Gas del Sur S.A.:
“La decisión del gobierno de privatizar los servicios fue una decisión acertada frente al nivel de inversión que tales servicios requerían para el aporte de nuevas tecnologías. Y con esto no critico la gestión de Gas del Estado, que ha sido excelente, de hecho desde la Plata hasta Ushuaia tenemos en nuestra planta de personal a quienes fueron transferidos y si hoy la operación es un éxito se lo debemos a ellos” sostuvo el ingeniero Sergio Raballo, gerente General Operativo de Camuzzi Gas Pampeana y Camuzzi Gas del Sur en diálogo con “El Cordillerano”, el pasado día lunes en ocasión de la presentación en sociedad de la campaña para prevenir la muerte por inhalación de monóxido de carbono. “Apunto más al nivel de inversiones y a la operatoria desde el punto de vista de la empresa privada, buscando manejar el negocio en base a los lineamientos de la actividad privada”, añadió, garantizando -como en la época de Gas del Estado- la seguridad y con las inversiones buscamos prestar un mejor servicio en la presión (del gas) y de caudales”. Respecto del mecanismo de tales inversiones que se hacen con el conocimiento previo de Enargas (Ente Regulador de Gas), explicó que “durante los primeros cinco años la empresa tenía, según el pliego de licitación, que llevar adelante las denominadas inversiones obligatorias y hoy ya estamos haciendo inversiones para lograr calidad y garantía de servicio. El Enervas controla esto fijando pautas de calida de servicios y a través de sansiones que en el caso de no cumplimiento van llevando a las empresas a hacer inversiones para satisfacer los crecimientos demográficos para que la falta de gas no sea un empedimiento para el crecimiento o desarrollo de una región.
Más adelante, el funcionario agregaba al diario: “en lo que se refiere en la garantía y seguridad en el abastecimiento por las inversiones que hemos realizado y con la planta de propano que tenemos en San Carlos de Bariloche, estamos seguros que no faltará el suministro. El abastecimiento será a presiones tales que la gente pueda hacer uso del beneficio del gas natural” sostuvo sobre la atención del gas domiciliario en esta ciudad, “y esto no invalida que pueda ocurrir algún siniestro o algo fortuito y de fuerza mayor en donde tengamos que hacer alguna reparación por falla o rotura como puede ocurrir con operaciones que se valen de elementos técnicos.” (sic) Para Ud., que posiblemente tenga problemas con el servicio, que se le niega una concexión o que se siente amenazado por un posible aumento de tarifas, esta declaración realizada allá por el invierno del 98 (se cumplen en estos dìas 5 años), seguramente le provocarán tal calentura que, a no dudar, no necesitará utilizar gas para calefaccionarse!!!!
¿Aprenderemos alguna vez los argentinos?
Es buen momento para sacar conclusiones y proceder en consecuencia.

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La “clase política”

Publicado por Miguel Contissa en Septiembre 24, 2007

Por Miguel Contissa

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Durante el retorno al ejercicio democrático en países como el nuestro, la actividad política y su dirigencia fueron adquiriendo características que eran insospechadas en el período previo, época en que la misma se ejercía con un alto contenido ideológico y un profundo compromiso social. Ausentes hoy esas motivaciones en la mayoría de los dirigentes, cabe preguntarse qué quedó de aquello por lo que muchos militantes ofrendaron sus vidas; y además, si la política puede recuperar su rol  en sociedades como la nuestra para evitar ser víctimas de las ideologías de extrema que conducen a la miseria o a la insectificación, es decir,  si la dirigencia se pondrá a la altura de la historia.  

 

La política en la periferia 

Es sabido que la política es una herramienta para provocar cambios dentro del sistema democrático teniendo como meta el bien general, por lo tanto su existencia presupone tensiones, conflictos previos. Los políticos, son los actores principales dentro de ese régimen que está casi inevitablemente inmerso dentro del sistema capitalista. Desde su inicio, a través de sus representantes económicos y financieros, en su búsqueda insaciable de poder y dominación, ese sistema fue el generador responsable de grandes conflictos sociales y políticos, desplegando para ello y cuando no tuvo posibilidades de controlarla, una constante presión sobre la actividad política. Siempre la consideró potencialmente peligrosa en función de su interés.  Especialmente en el “mundo subdesarrollado” (eufemismo que significa “pobre”, explotado); también llamado “periferia”, como oposición dialéctica de “centro” (eufemismo de “rico”, explotador). La referida “presión” se lleva a cabo desde una simple y común descalificación personal o ideológica a través de los aparatos ideológicos que dirigen a la perfección, hasta la “compra de voluntades” de algunos actores políticos (“banelco”). En ocasiones, mediante “golpes de mercado” aumentando precios o quitando mercadería de circulación para provocar la desestabilización del gobierno de turno. En otras y cuando las circunstancias lo ameritan, mediante otro tipo de golpes: los lamentables “golpes de estado” con lo que logran el control del aparato burocrático para ejercer el poder absoluto, acarreando la persecución y/o muerte del militante político comprometido con “causas populares”. Es preciso reconocer que nunca se escatimaron ni escatimarán métodos. En estos días, abundan “correos electrónicos” anunciándole a la clase media (tan sensible ella) un próximo Apocalipsis si Cristina Fernández es electa presidente. Es una advertencia. Un “ojo que aquí estamos”. La historia de la periferia,  –salvo que me haya perdido algún capítulo –, nos dice que no fueron resueltas aún las injusticias y atrocidades que provoca el sistema capitalista interno y externo. Por ello, y aquí viene lo dramático, si gran parte de nuestros dirigentes políticos abandonaron las banderas y la ideología de liberación que en muchos casos les otorgaron el cargo público que ocupan, es fácil que esto sea visto como un aburguesamiento, como una traición. Especialmente si esos militantes, si esas dirigencias dicen representar los intereses de los explotados y desposeídos. 

De “representantes” a “clase política” 

Debemos reconocer entonces que desde la vuelta al sistema democrático, víctimas concientes o inconcientes de los aparatos ideológicos de dominación o de las prebendas que el poder económico y financiero otorgan, muchos militantes políticos de las causas populares pasaron a constituir, para el dolor y disgusto del Pueblo, una nueva clase social: la “clase política”.  Como tal, sólo buscan su propio beneficio, no porque sean verdaderas comunidades en sentido estricto como es la “clase burguesa” o la “proletaria” en términos marxistas, sino porque representan solo sus intereses lucrativos y la consecución de bienes. En busca o defensa de esa posición, todo vale para la conquista y mantenimiento de un cargo público que corone el sacrificio.   Para ello, licuan su ideología para que su función pueda ser útil a cualquier sector y, en nombre del “pragmatismo”, apoyarán toda iniciativa siempre que no altere su situación. Hoy serán K sin importar si ayer fueron M ni mañana tengan que ser L. Si ayer fueron privatistas, hoy puede que sean estatistas y mañana colchoneros o rey de basto. Primero están ellos y sus ambiciones materiales. Alcanzado el cargo público, ninguna crítica los alterará. Ni la de los “grandes comunicadores” o “editorialistas” a sueldo que los tacharán de inoperantes o coimeros (mientras lucran a destajo gracias a esa inoperancia o a la coima entregada), ni la del Pueblo que los despreciará llamándolos traidores y corruptos (mientras aguanta la puja distributiva y otras injusticias por culpa de esa verdadera traición).  El segundo acto, será la exhibición desinhibida de un doble discurso que le permita “navegar aguas turbulentas”, “escalar encumbradas montañas” o “saltar sin paracaídas”. Con este recurso, serán  “políticos todo terreno”, verdaderos “4 por 4” capaces de realizar las maniobras más audaces en beneficio del “bien general”…. Claro, el “bien” que por lo “general” es el de los grandes inversores multinacionales, sus verdaderos guías espirituales e ideológicos.  Este tipo de políticos, invirtiendo valores y como dijo alguna vez el General Perón,  en lugar de “honrar los cargos” con su conducta cívica, son los cargos los que los honran. Nacieron para ser “honrados”, aunque en realidad sean lo contrario.

La batalla perdida 

Por eso amigos y compañeros, hay que reconocer que el éxito del sistema capitalista en “la periferia” consistió no sólo en la persecución y muerte de militantes en los 70’, sino que a ello se agregó  la licuación de los nuevos dirigentes políticos a través de, si se acepta, la inserción progresiva de un cambio de paradigma en la actividad política. A diferencia de aquellos años en los que prevalecían comprometidos valores filosóficos, ideológicos y morales, hoy ya no es un premio alcanzar un puesto de lucha para cumplir con “el proyecto político”. Por el contrario, muchos dirigentes de todo el espectro, derretido su cerebro por la colonización pedagógica y la falta de moral, como grandes simuladores mudaron sus objetivos hacia metas más “prácticas” y “redituables”, escindiéndose así de quien les otorga su razón y función: el Pueblo. En buen romance, es una simple traición hacia quien los votó. Burda traición que se convirtió en constante y “natural” en muchos activistas políticos de todos los partidos. 

El desafío  

Por lo tanto, el gran desafío que tienen los pueblos de nuestros países dependientes, consiste en reconvertir el sistema democrático para que cumpla con un proyecto político nacional que abrace las banderas de Justicia Social, Independencia económica y Soberanía política. En él caben todas las corrientes políticas que quieran adherir. Cualquier otro, servirá para profundizar la dependencia y aumentar la miseria en nuestros Pueblos. Para ello, no alcanza con lo que pide Kirchner (22/9/07) cuando dice “que la dirigencia política deje de quejarse”. Con todo respeto, hay que ir más allá Sr. Presidente porque Ud. viene de filas peronistas y sabe que aún estamos muy lejos de lo que Perón y Evita realizaron y millones de argentinos pudieron disfrutar: la Justicia Social.  Hay que pedirles  a todos los actores políticos compromiso con el Pueblo y no con “su clase”. Representan al Pueblo y no a los “inversores” especulativos internos o externos. En ese marco, además de dar señales claras de lucha contra la dependencia y la miseria desde el Ejecutivo Nacional, será preciso que toda la militancia política que adhiera a la inacabable tarea de la liberación de nuestro país, purgue de sus cuadros a los que porten el virus del “político 4×4” porque solo servirá a sus intereses. Todos los sectores políticos progresistas tienen que liberarse de los portadores de “ideología líquida”, de la “clase política” útil para todo en cualquier momento y lugar. De éstos y también con todo respeto, el gobierno nacional tiene a muchos en sus verijas. ¿Ud. los eligió para esas funciones Sr. Presidente?…   

Revitalizar al Movimiento Nacional 

Es posible que algunos argentinos no sepan qué cosa es el Movimiento Nacional, que lo consideren “antiguo” o lo confundan con el “partido justicialista” obligando a algunos peronistas a buscar dentro del lenguaje aquellos sinónimos que los muestre aggiornados y aseguren adhesión.  Personalmente no creo que desde el discurso exista la necesidad de inventar nuevos “espacios políticos plurales” o nuevas hegemonías que terminan siendo “singulares”. El lenguaje no debe servir para el engaño. La injusticia no será un hecho reciente porque la llame iniquidad. Por ello, hay que dejar de amagar cambios y proceder a reforzar,  revitalizar al Movimiento Nacional mediante la inclusión de los sectores políticos progresistas (justificando así su esencia) y la pertinente discusión ideológica acorde a las nuevas circunstancias políticas, sociales y económicas. En ese ámbito político que nació naturalmente “concertador y plural” por decisión de su creador el General Perón, tenemos que decidir cuál será el nuevo rol del Estado; cómo se le pone fin a la especulación financiera que ahoga al productor; cómo se regula el mercado que esquilma al consumidor; qué se hace con las privatizadas y su “dólarducto” o con el sistema previsional y sus gerenciadoras, etc. Eso y no la diatriba ofuscada contra la pantomima de una escuálida y desarticulada oposición es lo que mantendrá vivo al Movimiento. Urge una profunda discusión en ese seno natural del peronismo, despojada de temores, de etiquetas, de prejuicios y cargada de símbolos que los argentinos supimos generar. Porque si relativizamos nuestros símbolos; si desde lo ideológico se pretende “desperonizar” al Movimiento como por ahí parece proponerse; si anestesiamos la estructura movimientista ofreciendo en paralelo alianzas políticas poco creíbles por su objetivo electoralista; si “bajamos los cuadros” de Perón, de Evita e Irigoyen estaremos a un paso de perder la identidad y ese recurso político aglutinador como es el Movimiento Nacional Justicialista. Y eso es lo que más anhelan los enemigos del Pueblo: que la dirigencia política (especialmente la peronista) pierda sus raíces históricas e ideológicas y sea maleable, es decir, una “clase política moderna”.   A no dudar: la discusión franca arrojará como resultado que el único enemigo del Pueblo y de la democracia es el capitalismo que con su exacerbado egoísmo y a través de sus representantes políticos y económicos, sólo producen miseria.  Reiterando: necesitamos una verdadera discusión política movimientista para la liberación y contra la dependencia. Consignas seguramente ridiculizadas por los neoliberales a través de sus aparatos ideológicos, pero sin duda no resueltas y que aún esperan. Sólo así se ganan elecciones y se realiza una revolución a favor del Pueblo. Sólo así la dirigencia política estará a la altura de la historia.    

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Buscando el gen argentino

Publicado por Miguel Contissa en Septiembre 1, 2007


 

Por Miguel Contissa

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Cuando afirmamos que el sistema cultural argentino siempre se las ingenia para barrer bajo la alfombra todos aquellos hechos históricos que pongan en peligro su situación de privilegio dentro de la dominación interna, estamos hablando de cosas como las que suceden en estos días a través de esta “nueva ola” pseudo revisionista a cargo de los Pergolini – Pigna (un binomio que desde la estrategia comunicacional apunta a cierto nivel etario de clase media) más todo el apoyo logístico a cargo de grandes grupos de poder que gozan del auspicio de empresas multinacionales. Agreguemos que el dúo no está solo. Comparten el panel con otros empleados del grupo Clarín como Jorge Halperín, María Seoane, el gordo Bonadeo y el infaltable Pigna.

 

Hoy el “engaña pichanga”, la prestidigitación mediática se llama “El gen argentino” o buscando al argentino más grande. Para ello, se disponen sobre el escenario nombres de deportistas, científicos, políticos, etc. sobre los que el público deberá señalar a uno en una “fiesta” de participación.

 

Se podría afirmar que quienes diseñaron el objetivo de la búsqueda de aquel personaje que pueda representar al estereotipo nacional (como si la argentina fuese una sociedad “homogénea”), es casi una tarea de deconstrucción histórica obligada, pero claro,  sin posibilidad del pertinente análisis.  En realidad, dada la metodología empleada, es una gambeta, un revolear figuritas por el aire y la que cae cara, gana. Mientras uno, de buena fe,  llama por el celular, opina en la web, ve el programa en la TV, etc con el correspondiente “ticket” de caja que ellos manejan. Nada es gratis y esa es la otra faceta cruel de esta pantomima.

 

Formalmente, es la presentación de imágenes para que “el pueblo elija” sin poner a disposición los “verdaderos” hechos que convirtieron a esos personajes en ídolos populares. O algo peor, si es preciso, se podrá mal informar sobre la biografía de algunos como veremos más adelante.

 

Digo, si la historia argentina fue distorsionada, escondida, escamoteada al pueblo por estos mismos minúsculos sectores que hoy alcanzaron casi todo el poder a través del control de los medios de comunicación que les otorgó el menemismo, ¿cómo podrá hoy “el pueblo” elegir con cierto grado de conocimiento?

 

Esto es una joda, una burla que sólo apunta a seguir escondiendo la verdad, que impide el relato de hechos considerados “malditos” a través del copamiento del mercado y de la atención ajena. Copando todo con este formidable despliegue, no hay lugar para los verdaderos revisionistas como Jauretche, Hernández Arreghi, Abelardo Ramos, etc.

 

Vayamos a un simple ejemplo: en la página de la Internet que puso a disposición del público este “grupo de tareas” del “gen argentino”, existe un enlace que monta en escena al mejor estilo farandulesco un “cruce de la semana”, un “choque de titanes”, un “Boca – River”. ¿Quiénes compiten esta vez por “el cinturón”?: Eva Duarte (Evita) (sic) y Ernesto “Che” Guevara.  Hasta este punto del circo romano, todo bien.

 

El problema, la zancadilla sutil que termina siendo el mensaje “directo al mentón”, está en la biografía que lucen cada uno a modo de “laureles” y que servirá para el desprevenido o aquel que no haya tenido tiempo de conocer de alguna forma nuestra historia contemporánea, para que elija entre ambos y vote por alguno de ellos. Si, ya sé, no faltará alguno que recurra al clásico “ta-te-ti”, pero eso es otra cosa…

 

Veamos qué dice de uno de los gladiadores, en este caso, de Eva Duarte (Evita): “Política.  Por su actividad a favor de los sectores humildes se ganó el apodo de “La abanderada de los pobres”.  Trabajó a favor de la ampliación de los derechos sociales, jurídicos y políticos de las mujeres; en 1946 propició el voto femenino.  Fue figura clave en la movilización que el 17de Octubre de 1945 pidió por la liberación de Perón y lo llevó al poder.  creó un sistema de asistencia social para los sectores desfavorecidos, que hizo llegar la ayuda estatal y privada a millones de mujeres, niños y ancianos.

 

Como habrán observado, Evita ya no es más Evita o Eva Perón. Ahora es “promocionada” en este “duelo de gigantes” como “Eva Duarte”…  “Evita” entre paréntesis, es un diminutivo que busca complicidad de quien ya la conoce.  Por lo tanto, de enamorada y esposa del General Perón, estos buceadores de la historia y de la sociología argentina la redujeron a su estado civil de “soltera”. Concretamente, la escinden de Perón porque parece que  para Eva, ese hombre era una “mala compañía”, un “aprovechador” que la manipulaba (según la historia que cuentan en otros momentos y lugares)

 

¿Evita “política”?.  Este es un “título” inapropiado, pues nunca se propuso ser “política”. Es sólo un exabrupto del autor de la “biografía”,

 

Evita (como la llamaba y aún llama el pueblo peronista) ¿sólo “trabajó” (sic) a favor de la ampliación de los derechos sociales, jurídicos y políticos de las mujeres, o dejó la vida en ello?  No hay dudas que hay mezquindad en la narración

 

Eva Perón (como la conocía y aún conoce el pueblo peronista), ¿fue la que lo llevó al poder?

Quien conoce la historia, afirma que no hay dudas que si bien ella estuvo formando parte de aquel grupo compuesto por sindicalistas y particulares que movilizaron al pueblo hacia Plaza de Mayo aquel 17 de Octubre, Perón, como ella misma dijo, “no salió de las combinaciones de un comité político. No es el producto de reparto de prebendas. No supo, no sabe ni sabrá nunca de la conquista de las voluntades sino por los caminos limpios de la justicia. Esa es la raíz de la razón de ser del 17 de Octubre…”.  Por eso amigos, afirmar que “Eva Duarte” “llevó al poder a Perón” es sencillamente una burrada, un despropósito, una afirmación que sólo puede ocurrírsele a quien quiere ocultar la verdad. ¿Se puede?

 

En realidad, sí, se puede. Se puede y se debe si quien lo dice quiere ocultar a personajes “malditos” mediante este artilugio: pasarlos a segundo plano; darles un papel secundario, casi de extra…  Y de eso, estos magos y directores de las comunicaciones saben mucho. Miente, miente, miente que algo queda, supo decir Goebbels.

 

En cuanto a la biografía del Che, no se publica nada especial que ya no hayan dicho todas las grandes empresas editoriales que lo utilizan sin rubor como ícono de mercadotecnia: que vivió fuera de su país y que acompañó a la revolución cubana desde su origen, para terminar su vida en Bolivia luego de un intento guerrillero. Así de simple. En realidad, tampoco puede ser de otra manera, porque aunque me gane la antipatía de sus incondicionales adeptos ¿qué otra cosa pudo ofrecer al pueblo argentino que no sea su noble romanticismo, su admiración por los grandes ideales que intentó cristalizar en otras tierras?  Sin embargo, lo más lamentable es la gran paradoja que le reservó la historia en este mundo occidental: las empresas capitalistas del sistema que tanto combatió desde la ideología, son las que venden su imagen en “gorros, banderas y camisetas” a un modesto precio y a todo público. El mercado lo devoró previa esterilización para convertirlo en un “producto” más. Injusta ironía.

 

Por eso, lo de esta gente es basura.  La misma basura a la que nos tienen acostumbrados en la TV, con la diferencia que ahora es una vidriera “multimedia” que, recordando a Discépolo, nos muestra irrespetuosa a Maradona y San Martín mientras esconde presurosa bajo la alfombra a quien es su verdadero enemigo, al que no es fácil de convertir en “producto”, al que puso en marcha un Movimiento de Liberación único en Suramérica: el General Juan Domingo Perón.  Un General de la Nación que fue y es amado por su pueblo. Esto es lo que no tolera la izquierda ciyapa ni la derecha entreguista, socias en este proyecto.

 

Perón y Evita no pueden ser disociados. Quien lo intente, busca quitar del corazón del pueblo a los dos, porque sabe que es la única manera de terminar con el peronismo.

 

Cabría sólo reiterar que, más allá de lo grotesco que resulta este proyecto “anti Perón”,  nuestra sociedad nacional es muy vario pinta como para lograr establecer mediante este mecanismo que eligió el Grupo Clarín, un estereotipo que resuma nuestra identidad nacional.

 

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