Miguel Contissa

…uno más de la diáspora peronista…

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¿…y al vino, vino?

Publicado por Miguel Contissa en Septiembre 21, 2008

Publicado en Diario Digital el 25 de junio de 2004

Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar

 

Refranes populares

Soy de los que gustan del uso corriente de los refranes populares. Especialmente y entre tantos,  el que reza  “al pan, pan y al vino, vino” puesto que se convierte en verdadera síntesis de molestos discursos que rayan la sofística. Es una invitación a llamar a las cosas por su nombre, sin eufemismos. A dar el exacto lugar a cada palabra, a  cada gesto, obligando incluso a ser justo y noble en esa acción

 

Esto guarda relación con lo que, días atrás, apareció en un diario regional: un artículo titulado “Al pan, pan”. En realidad, resultó ser toda una “disección” del peronista Eduardo Rosso.  Me inhibo de realizar cualquier defensa del mismo ya que su mayoría de edad y estado de emancipación le indicarán la mejor diligencia.  Digo que la mano que utilizaba el bisturí en esa “operación”, puso demasiado énfasis en revelar algunas supuestas características psicológicas y políticas sin tener en cuenta y como corresponde a todo analista, el marco general en que se encuentra el “objeto” en estudio.  Extraño para quien se distingue por su capital de conocimientos empíricos en política.

 

Como simple y común rionegrino, digo que si bien Rosso logra “exasperar” a algunos de la pléyade oficialista por su “personalidad compleja a la hora de hacer política” (sic) y porque en definitiva no se ajusta al perfil de las dos o tres categorías de políticos que ellos elaboraron, representa no sólo una incógnita para el “sistema”, sino y como contrapartida, una opción interesante para un vasto sector del electorado que sigue esperando algo distinto de sus dirigentes.

 

La figurita difícil: objetividad

En el “al pan, pan” de marras hay algo de cierto: Rosso, después de los resultados de agosto de 2003 es permanentemente tentado por el sector del radicalismo provincial  que hoy gobierna,  para que ocupe algún espacio en la frondosa estructura de gobierno. Es una metodología lineal que tiene el objetivo de aparecer como “gestión abierta a la participación”, cuando en realidad todos sabemos que  busca la complicidad directa o indirecta.  Es una arquitectura pensada para desplegar metastásicamente el “dominio territorial”, el control de conductas potencialmente lesivas a través de la microfísica del poder.

 

Si la objetividad en el análisis hubiera primado en el artículo “al pan, pan”, habría alcanzado a percibir y en consecuencia transmitir también objetivamente,  que  el gobierno del Dr. Saiz, que lo recibe del Dr. Verani y éste del Dr. Masaccessi y a su vez, éste del Dr. Álvarez Guerrero, todos radicales, tiene sumo interés en lograr un resultado electoral en el 2007 sin inconvenientes.  Es decir, llegar a un cuarto de siglo en el uso discrecional de la estructura de gobierno provincial. Para ello, recorrerán cualquier camino, aunque sea “transversal” al que se trazaron originalmente.  Habría notado que Saiz sabe que no tiene el poder, ya que la oposición en términos de votos, es ampliamente superior, por lo tanto apunta junto a sus correligionarios perfeccionar esa magistral estructura burocrática ampliada y mejorada para el goce de su partido. Habría percibido que Saiz  sabe que el peronismo y de acuerdo a las figuras que hoy lo conducen, salvo algún milagro, no logrará cuestionarle seriamente su dominio sobre la situación.  Incluso le habría aparecido ante sus ojos que Saiz también sabe lo que únicamente le interesa al siempre bien promocionado “Súper Intendente” Arriaga, notable “progresista” del Frente Grande y declarado admirador de López Murphy (¿qué cosa, no? ¡Lo que puede el pragmatismo!) .  Por último, se habría resignado a aceptar que Saiz también  sabe que, como fuerza política, la UCR provincial no tiene proyección ni vínculo con lo nacional.  Por lo tanto y para no perder posiciones de dominio del aparato estatal, está dispuesto a cualquier cosa, por ejemplo descuidar las elecciones para diputados nacionales y/o inclusive “ser transversales” que, entre nosotros, vaya a saber qué significa para ellos. 

 

Finalmente, “…y al vino, vino”

¿Cómo encaja Rosso en este “…y al vino, vino”, es decir,  en lo no dicho, lo escamoteado? Veamos:  Rosso no dice:  Saiz, “haceme senador”.  No lo necesita, porque Rosso tiene la llave de la puerta que otros no tienen: la del Presidente.  Rosso recuerda que no le fueron del todo leales algunos círculos próximos del presidente allá por agosto del 2003, pero no obstante, conserva intacta la amistad con el Sr. Presidente.  También recordará siempre aquella famosa frase de Julio Salto que, para prevenir desánimos, quedará en los frontispicios de futuras alianzas: “me cansé de ser oposición, por eso me voy con el gobierno” (¡Grande,  Julio!!!).  Rosso podría haber subido al palco en San Antonio solo, sin intervención de nadie del espectro radical, pero no le importó ni midió las consecuencias. Se subió y chau.  Tampoco le importaron las consecuencias al alejarse del PJ y sumarse al Proyecto del Partido de la Victoria.  Es más, aún tiene posibilidades de recomponer sus fuerzas y constituirse en alternativa; pero cuidado, porque falta camino por recorrer.  En este punto es donde comienza toda una operación de pinzas que busca desactivar desde hoy en adelante (acordando con el Sr. del bisturí) la figura de Eduardo Rosso, pues de lo contrario, se convertiría en la “síntesis” de la oposición en el 2007, dando lugar a que “se le ponga rezongona la chancha” al radicalismo. Ahí se juegan “a cara o cruz” centenares de cargos y miles de prebendas.  Se rasgaría esa fina telaraña de dominación. 

 

Operación “Lija fina”

Digo “operación de pinzas”, porque resulta evidente la coincidencia de intereses: por un lado la necesidad del radicalismo de  perpetuarse en el gobierno y por otro, dar difusión a las “preferencias” indisimuladas por determinados candidatos por parte de algunos medios de comunicación que, como si fuera poco, se manifiestan decididamente en contra del proyecto del Presidente Kirchner.

 

Porque, divaguemos, dejemos volar la imaginación, total…:  ¿Qué pasaría si se lograra oportunamente un acuerdo entre Rosso con su Partido de la Victoria, otras fuerzas políticas del Movimiento Nacional y el PJ provincial previo ineludible saneamiento? ¿No sería una solución para el Presidente, para Rosso y para los peronistas y, en su reverso, un problema para los que dominan clientelarmente la administración provincial?

 

Por lo expuesto, no resulta sencilla la posición de Rosso, ubicado junto a los que lo siguen, en el paso obligado de los que trajinan hacia la bendición del gobierno central. Valioso nodo en la circulación de influencias. También peligroso.  Tal vez por ello sus adversarios hayan preferido “lijar” su imagen con lija fina lo suficiente como para “desactivarlo”, “por las dudas”.

 

Por eso, “al pan, pan y al vino, vino” (para mí, si es malbec, mejor) y “al que le quepa el sayo, que se lo ponga”

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No más faltazos

Publicado por Miguel Contissa en Agosto 22, 2007

Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar
http://miguelcontissa.wordpress.com

 Es para lamentar profundamente la escasa participación de afiliados peronistas en las últimas elecciones internas para elegir candidato a diputado nacional.

 Una institución, cualquiera sea, no puede recorrer otro camino que no sea la democracia interna para consolidar su conducción o para designar personas a cargos electivos.

 Pero, ¿qué debe entenderse de esta ausencia masiva de afiliados y simpatizantes “independientes” en las urnas en momentos claves? ¿Alguno puede dilucidar este enigma?

 Seguramente sociólogos y psicólogos sociales podrán aportar sus opiniones, pero lo que queda claro es que se concretó una suerte de “resistencia pasiva”, se vertió una opinión desde la ausencia, el desinterés,  un “ubicate esa urna en otro lugar, pues no convalido con mi presencia actos como los que nos proponen y quienes lo proponen”.

 Una pena, porque siempre queda el recurso del “voto en blanco” que hubiese servido (en caso de que esa ausencia se apoye sobre el párrafo anterior) para dar muestras de interés militante por la metodología democrática y un profundo desacuerdo en los “proyectos” de los candidatos. Votar en blanco, no es lo mismo que no votar. El mensaje podría leerse así:  “Aquí estamos. No nos convencen, pero aquí estamos para dar testimonio de nuestra existencia y resistencia a sus manejos de políticos baratos (y si Uds. quieren, pueden agregarle la clásica e infaltable calificación de corruptos)”. ¿Se imaginan un resultado con el 50 o 60% de votos en blanco? ¿Qué lío, no?… ¿Cómo lo podrían explicar los “ganadores”?

 Porque en definitiva, la ausencia en las urnas puede tener infinitas justificaciones por parte de los interesados, pero no hay dudas que sólo beneficia a quienes se supone cuestionamos, porque con unos magros, escasísimos votos, terminan donde quieren estar. El sistema es así. ¿O suponen que porque en Bariloche votaron 630 personas sobre un padrón de más de 4000 van a anular las elecciones? No m’ hijito, nada de eso. El sistema es así.

 Para peor y como no parecía poca la confusión que se viene dando, desde lo ideológico el ganador Sr. Cejas, cuestionó a los peronistas que están en la “Concertación” dentro de la provincia, lo que no deja de significar un conflicto de intereses con lo que se está armando a nivel nacional entre la candidata Cristina Fernández y Cobos K.

 Por eso no dejo de preguntarme como seguramente lo hacen muchos peronistas ¿Qué pasa?
¿Qué es el Frente para la Victoria en Río Negro y quienes lo representan?
¿Qué es la Concertación y de dónde provienen sus referentes?
¿Alguien sabe algo del Movimiento Nacional Justicialista como institución y de su herramienta el Partido Justicialista? Gratificaré con un abrazo emocionado a quien lo encuentre o brinde información al respecto!!!…

 Creo que aquí ya deberían entrar al ruedo algunos psicólogos y psiquiatras, no?… sí, porque estamos como Adán en el Día de la Madre…

 Pero esto no es todo. A este desconcierto, a este desbande hoy debemos sumar otro: el intendente de Bariloche Icare luego de su licencia por enfermedad vuelve y, mediante gambeta corta y pelota al pié, deja atrás a su marcador de punta Pichetto y se la toca en diagonal a Sáiz porque dice que ahora está pensando en él….  Y Sáiz, que tiene la K en la espalda, seguramente la matará con el pecho y de “sobrepique” le dará la bienvenida porque, como todos sabemos, “se trata de sumar voluntades a ese gran proyecto que encabezan Cristina y Cobos K”, claro….jugada de pizarrón!!!…

 ¿Y “la gente”?, (como dicen ahora)…

 En la tribuna. O en su casa, mientras que los que son cuestionados usufructúan los vericuetos legales del funcionamiento institucional. No importa si aparecen ante el Pueblo como “ilegítimos” porque juntaron cuatro votos locos. Son cuatro votos “legales”, cuatro “sudados” votos que a ellos les alcanza para cumplir su objetivo: ocupar cargos en el aparato del Estado y punto. Stop. ¿Quién les baja el copete ahora?

 Ése es el problema, ahí está el nudo. Es un círculo vicioso que sólo será virtuoso si “participamos” primero en las urnas y luego nos “movilizamos” para que se ejecute lo que votamos. En realidad, como todos sabemos esto vale para todas las instituciones, sean políticas o sociales.

 Porque de lo contrario amigos, por más que se castigue con discursos agrios a la dirigencia, como dije en el comienzo, la ausencia en las urnas sólo beneficia a quienes se supone cuestionamos.

 Por eso compañeros, levantemos el ánimo, “participemos” y no le peguemos más el faltazo a las internas…

 Bariloche, 21 de Agosto de 2007

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Los sapos del peronismo rionegrino

Publicado por Miguel Contissa en Agosto 13, 2007


Una dieta alimentaria que hasta tiene cierta tradición interna. Esto y la necesidad no de mirar adelante sino hacia adentro son algunas de las reflexiones que aporta Miguel Contissa al debate que abrieron Jorge González y Wálter Cortés.

Publicado el 3 noviembre de  2005

 

Que el peronismo rionegrino actúe políticamente como un “partido liberal burgués” cuando en realidad es un “Movimiento”, ya no hay quien lo dude. Seguramente, cada uno de sus militantes sabrá dar las razones como también manifestar la necesidad de revertir con urgencia esa perniciosa tendencia. El problema consiste en determinar la metodología para abordar esa tarea. Uno de los caminos es la discusión interna. Interna desde lo ideológico, no desde lo administrativo. Desde la pertenencia a sus principios y la Lealtad a los mismos. No a un sector o a persona alguna. Esto quedó muy claro cuando su creador, el General Perón, dijo que su único heredero era el Pueblo y que las discusiones por los cargos debían resolverse democráticamente y no a través de nominaciones digitadas.

No obstante, parece que aún no quedó claro aquel mensaje por lo que algunos dirigentes intentan continuar con la antigua metodología, no porque adhieran incondicionalmente al concepto de política como consenso antes que como enfrentamiento, sino porque las nominaciones generalmente resultan de acuerdos cupulares en los que la militancia queda ante la ineludible decisión dicotómica de aceptar o convertirse en oposición. Como decía días atrás Jorge González en su nota “Si la historia la cuentan los que ganan…”: Aceptar significa “comerse el sapo”. Negarse…. bueno, Ud. ya lo sabe.

Ahora pregunto: Si hay que “comer sapos” ¿qué ganan aquellos “nutricionistas” que imponen semejante dieta alimentaria a los “cuerpos orgánicos” del Movimiento? ¿Tal vez supongan que este organismo llamado Movimiento Nacional Justicialista de Río Negro está carente de los nutrientes suficientes y que otros minúsculos actores pueden proveerlos? Porque no es la primera vez –y sigo apoyado en la nota de González- que los peronistas se indigestan con platos como el de Arriaga. Sucedió varias veces y siempre el resultado fue el mismo: “nutricionistas” y sus aliados instalados en los cargos y la militancia en la diáspora. La pregunta del millón es ¿y en los cargos para qué?. Aclaro que ésta es una pregunta retórica.

El Movimiento Justicialista necesita “aire fresco”. Necesita abrir sus ventanas para que se pueda debatir sin que ningún dirigente acuse de deslealtad a quien se atreva a levantar la cresta. Hoy se debe discutir esencialmente su actualización doctrinaria, porque esos mismos dirigentes “seguramente no tuvieron tiempo” de abordar esa tarea con las bases. Hay que aceptar que nuestros jóvenes ya no pueden más ser utilizados para “ganar internas”, sino instruidos para convencer a otros con un discurso anti prebendario, es decir peronista, liberador, antiimperialista.

Es cierto que la década infame menemista hizo trizas gran parte del cuerpo del Movimiento Nacional. Pero convengamos que eso no hubiera sido posible si la Lealtad hubiese sido para con la Ideología Peronista. Una ideología que no forma “administradores de gobiernos”, porque para eso están otras fuerzas políticas que no adhieren al Movimiento, sino para educar Conductores que enarbolen las Tres Banderas del Justicialismo y lleven a la comunidad hacia la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política. Conductores que respeten aquello de primero la Patria, luego el Movimiento y por último los hombres. Claro, en la actualidad deberíamos agregar “por último los cargos”.

El día que dentro del peronismo termine la discusión interna sobre estos aspectos y solo se ocupe para dirimir cargos administrativos o políticos, será el último día del Movimiento. Por eso, no sólo hay que “mirar para adelante” como se opina, sino también para adentro. Allí se verá cuán rico es en recursos humanos y cuánto tiene para ofrecer a la Comunidad. Se verá también que no hace falta que los “nutricionistas” sigan recetando “sapos”, menos sabiendo lo pesaditos que son….

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El Frente, ¿se va al fondo?

Publicado por Miguel Contissa en Agosto 2, 2007

Publicado en el Diario Digital
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Escribe Miguel Contissa.
El tema no podía ser otro que el Frente para la Victoria en Río Negro. Se pregunta si el “acuerdo de cúpulas pergeñado” por el senador nacional Miguel Pichetto “continuará en leve pero continuo descenso hasta el fondo del abismo político”. Y más adelante reflexiona respecto a si no habrá llegado la hora de replantear “un nuevo y más seguro Frente electoral”.

22 mayo de 2006, lunes


El Frente, ¿se va al fondo? Hablamos del Frente para la Victoria en Río Negro, claro. Y nos preguntamos si el acuerdo de cúpulas pergeñado en un quincho por Miguel Pichetto y una de las “plumas de infantería” con que cuenta un diario regional, continuará el leve pero continuo descenso hasta el fondo del abismo político.Es que cada vez son más los dirigentes peronistas locales y provinciales que disparan gruesos y poco delicados conceptos sobre el dirigente que tuvo y aún tiene la mejor prensa favorable en el diario como es Julio Arriaga, lo que hace suponer que todo irá en aumento con el correr del tiempo, deparando un futuro poco cierto para que el Frente siga flotando rumbo a las elecciones del 2007 con algún grado de éxito para el peronismo.¿Dónde está el problema? Porque, ¿quién puede negar la vocación frentista del peronismo?

Su historia, especialmente la trascurrida hasta fines de los ´80, lo muestra como a una fuerza política que por razones ideológicas, buscó siempre la integración al movimiento nacional de otras corrientes sociales y políticas que aspirasen a concretar sus anhelos de justicia social, independencia económica y soberanía política.

Por y para ello, acordó con cada una, abordar cada instancia electoral a través de la conformación de “puestos de lucha” en la que estuvieran todos los sectores que adherían con sinceridad a sus postulados. Siempre fueron “puestos de lucha”. Nunca “cargos políticos”. Por eso, esos puestos no podían ser ocupados por cualquiera, sino por los mejores. Debían ser compañeros que daban muestra acabada de su compromiso con la patria, con el movimiento y con los hombres, ya que había que evitar la traición a esas proposiciones.

No cabían ni los “iluminados” ni los “mercenarios”. Eran verdaderos portavoces que debían tener el alma dispuesta al servicio de la comunidad y no al servicio propio. Su historia personal debía estar coronada por “hechos” en los que mostrasen su conducta cívica y convencimiento ideológico, pues no había que repartir prebendas, sino “convencer” y sólo se convence con la palabra y el ejemplo, por lo tanto, no cabían los saltimbanquis ni andinistas. No tenían que “cansarse de ser oposición” si fuera preciso.

Como se observa, eran – y sería bueno recuperarlos para que sigan siendo -, principios éticos fundamentales ligados más a la filosofía que a la práctica política actual, tan instrumental como odiosa. Principios que tenían más en cuenta los sentimientos del hombre de pueblo que los distritos electorales o la cantidad de electrodomésticos y zapatillas que hacen falta para ganar una elección.

Si mal no recuerdo, otra característica distintiva que servía como “salvoconducto” para ingresar a las filas de un frente electoral en la que el peronismo cumple el rol hegemónico, era la dificultad o no para “aparecer” en los medios, porque como todos sabemos, los medios, especialmente los “serios” y “longevos”, siempre fueron esquivos al peronismo y se corría el riesgo de abrir la puerta a un “caballo de Troya”.

Hoy, en esta fría mañana de mayo me pregunto: ¿algún integrante no peronista del Frente para la Victoria de Río Negro, este Frente tan cuestionado, cumple estas condiciones mínimas y necesarias para consolidar una alianza electoral que asegure llevar las banderas peronistas hasta las últimas consecuencias?

Todo parece indicar que la respuesta es negativa, pues de lo contrario, no se escucharían esos ruidos subterráneos dentro de la masa y dirigencia peronista. Ruidos cada vez más estentóreos que preanuncian un final traumático que haría fondear a “este” Frente tan a contrapelo de la necesidad y preferencia del pueblo peronista, como funcional al propio radicalismo.
Tal vez llegó la hora de replantear un nuevo y más seguro Frente electoral.
Veremos qué pasa.

Por Miguel Contissa miguel@contissa.com.ar

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Los de la ideología líquida

Publicado por Miguel Contissa en Agosto 2, 2007

Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar

26 de junio de 2006

 

En los últimos tiempos, y dada la enorme popularidad del presidente de la Nación, sucedieron un sinnúmero de adhesiones que superan ampliamente lo esperado para cuando se producen este tipo de liderazgos.

No es que se esté en presencia de un nuevo paradigma político. Al menos, lo que se recibe desde el gobierno, no induce a suponer que se producirá un nuevo 45’. Si bien es cierto que la situación macroeconómica está cambiando sustancialmente, debemos recordar que se debe a un enfoque que no deja de ser un “clásico” como es el de fortalecer el mercado interno vía tipo de cambio.

Las desenfrenadas adhesiones de sectores que antes fueron oposición, están ligadas a la política clásica, es decir, aquella que se produce para conquistar espacio en la estructura del estado (empleo, dirá alguno) y que tiene en cuenta los resultados, especialmente los económicos, pues son los que de acuerdo a ese criterio, proveen los votos que conducen a la banca. No interesa tanto si cualquier esquema reformador lo pone en práctica un político de origen centro derecha o de izquierda. Da lo mismo, porque la adhesión busca que el resultado sea el que se necesita para conquistar un puesto en la estructura política del estado. Algo parecido a la contraprestación. Concretamente, no importa la ideología dentro de ese proyecto. No importan los principios.

Por eso que la política provincial y nacional dista mucho de la tranquilidad y previsibilidad de otros tiempos. Hoy todo fluye, todo muda, todo es incógnita. Sólo una cosa está clara: la indiscutible posición de liderazgo de Kirchner.

Tanto dentro del peronismo como del radicalismo (sin olvidarnos de otros partidos minúsculos), se atraviesan horas en las que los dirigentes buscan denodadamente ubicarse en este nuevo escenario político que, sin dejar de responder a la lógica clásica del sistema, impone nuevos discursos, más ajustados a estos resultados económicos que, para colmo, no fueron previstos por los “gurúes” mediáticos (aunque en realidad ellos trabajan para otra cosa). Como decía, no se trata de un nuevo paradigma. Es el reverso de lo que se ejecutaba. En lugar de comprar, producir. En lugar de pedir prestado, ajustarse a la recaudación interna que aumentará a partir de una mayor producción. El “abc” de toda política nacional.

Esto se logró a partir de una decisión política acometida por Kirchner. No obstante, convengamos que si el resultado no hubiese sido el que fue, este liderazgo no sería el que es y las adhesiones brillarían por su ausencia. Es la lógica del sistema. En términos de adhesión, sobre ideas, sobre programas, sobre filosofía o de moral, ni hablemos. Las adhesiones vendrán si los resultados, que luego son medidos, cuantificados, calificados, tabulados para ser traducidos como “mediciones” son considerados favorables. Ahí entonces se dice que tal o cual “mide”. Si uno “mide”, está. Si no, no está. Y si uno está, y no quiere quedar en “orsay”, tiene la obligación de ajustar su ideología a las circunstancias, porque de lo que se trata, es de “estar” en función de “medir” para poder “seguir”.

Por eso, habrá notado que ya no hay más conceptos sólidos, ideas sólidas, principios sólidos, proyectos sólidos, discursos sólidos. Todo es líquido. Y debe ser líquido, pues de lo contrario no “encajará” en las circunstancias. Si es líquido, accederá por cualquier resquicio, por angosto que sea y tomará la forma del contenedor. Al salir de él, podrá entrar en otro y volver a tomar forma, otra forma, no importa cual, porque su estado le permite adecuarse a lo eventual.

Por eso, el senador Pichetto pudo decir y proponer como parte de la Reforma Política provincial en agosto del 2001 que había que privatizar o liquidar empresas públicas como Horizonte, Aeroport, Petrolera, Puertos, etc. y hoy, como un kirchnerista del primer segundo, aplaudir con inusitada pasión la intervención estatal en la generación de empresas de servicios; o proponer la reducción de las estructuras políticas municipales a un 50% y hoy nombrar asesores por doquier para que le eleven su alicaída imagen pública.

Lo mismo sucede con su amigo Arriaga. Hace apenas dos años apoyaba a López Murphi. Hoy, gracias a su “cintura política”, es un entusiasta defensor de la política de Kirchner. Por minutos se perdió la oportunidad de ser el Kirchnerista de la primera hora!! (en realidad, llegó tarde porque estaba seduciendo telefónicamente a López Murphi).

Pregunto: este comportamiento desprejuiciado, impúdico, este cruce de vereda sin antifaz, esta gambeta corta a la vergüenza, este “full” violento a los principios, esta zancadilla al honor, ¿no está reñido con la moral? ¿No es amoral quien así se comporta? ¿No hay obscenidad en estas acciones?

Si paso rápido por el Centro Cívico, me encuentro con el mismo cuadro. Otro “flojito de papeles”, otro que pertenece al grupo de los de ideología líquida. Otro que saltó diversas tranqueras, que se subió a todos los colectivos, que le buscó la espalda al defensor y se le escapó en diagonal en busca del área chica, que le da lo mismo chicha que limonada con tal de “estar” en la foto.

Pues bien, esos tres, que ayer se sacaban chispas, se acusaban y se amenazaban, hoy “armaron” una cooperativa política y en nombre de la “pluralidad” se disponen a asegurarse un lugar para cada uno. Ayer, bajo el neoliberalismo de Ménem. Hoy bajo el liderazgo de Kirchner. Da lo mismo.

Grave es lo que está sucediendo. Doblemente grave por el ejemplo que dan a los jóvenes estos popes del discurso líquido. Como también grave ha sido que la economía haya horadado tan hondo que perforó las capas de resistencia que supieron brindar la política, la ética y la cultura. Grave y peligroso es que este ejemplo se convierta en algo común, cotidiano, natural dentro de la esfera pública.

Dependerá de todos y cada uno que no suceda. Dependerá de aquellos que aún conservan sólidos sus principios.

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La prisión del peronismo rionegrino

Publicado por Miguel Contissa en Agosto 2, 2007

El diputado Arriaga que le debe su cargo a los peronistas, no vale más que un pito. Por lo tanto, Jorge, no demos más por el pito de lo que el pito vale. Miremos para adentro e imaginemos una solución. Allí está el nudo.

 

Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar

Días atrás, el integrante de la Unidad Básica 26 de Julio Jorge González, mediante una interesante nota afirmaba que el peronismo rionegrino es un “preso político” del diputado por el Frente para la Victoria Julio Arriaga y que, gracias a sus dotes de “ilusionista”, lo mantiene atrapado y sin mucha salida.

Al respecto, es mi intención incorporar al debate público algunas reflexiones que no necesariamente coincidirán con las de González, al menos, en lo referido a las causas de la catatonia que padece el justicialismo provincial.

En primer término quiero ubicar el objeto de análisis, esto es, al peronismo como organización política. Subrayar muy brevemente sus características esenciales y su misión política. Finalmente, las distintas alternativas que siempre utilizó para alcanzar sus objetivos. Por ello, no me detendré en abordar la zigzageante carrera de político de ideología líquida realizada por el diputado. Ello no es otra cosa que “combinación de factores” cuyo resultado arroja un diputado peronista menos.

Al grano. El peronismo es el eje del Movimiento Nacional. En él confluyen todas las fuerzas políticas y sociales que aspiran a la concreción de una comunidad Justa, Libre y Soberana. Por estas tres banderas, muchos compatriotas dejaron sus vidas en la batalla. La contracara de esto es el neoliberalismo, el conservadurismo oligarca y las ideologías de extrema que siempre trabajaron para el imperialismo.

El peronismo es el eje natural de ese Movimiento Nacional por ser el de mayor “peso específico” dentro de ese campo popular; por ser el que aporta la ideología, la mayor cantidad de cuadros políticos y la mayor base social.

Su misión dentro del Movimiento, es la de coordinar y conducir al resto de las fuerzas sociales, políticas y económicas tras el Proyecto Nacional, sabiendo que en las sombras, SIEMPRE estarán conspirando sus poderosos enemigos que buscarán por todos los medios alterar, desvirtuar o postergar los objetivos planteados. Es sabido que para ello, utilizarán todos los medios disponibles como son, entre otros, una prensa paga por la oligarquía y las multinacionales que tratará de “vender” imágenes de “políticos serios”; que inventará conflictos dentro de sus filas a fin de dividir al peronismo; que difamará compañeros; en definitiva: que no ahorrará esfuerzos para quitar del centro de gravedad al justicialismo.

Dentro de la historia peronista, su conducción partidaria tuvo distintas variantes. No obstante, aún en vida, su natural conductor aconsejó democratizar sus estructuras dirigenciales mediante el voto de sus afiliados a fin de que todos tuvieran, a partir de sus condiciones para la tarea política, la mayor garantía y respaldo posibles que brindarán sus compañeros. Traduciendo: se debía acabar con la “digitación” de las candidaturas. Resueltas éstas mediante el mecanismo democrático, quedaba entonces la configuración de “frentes” con otras fuerzas políticas que debían aportar al Proyecto Nacional tanto cuadros políticos como intelectuales. La dirigencia peronista, en el ínterin, debía mantener viva la llama ideológica y movilizado al Pueblo, únicas garantías del éxito.

En Río Negro, ¿sucedió algo de aquello? ¿Se cumplieron con esas condiciones? ¿Se digitaron candidaturas o hubo siempre elecciones internas? ¿Se privilegiaron en los lugares claves a candidatos peronistas o se acomodaron con extremada complacencia a otros no peronistas? ¿Se atendió y se fue más fiel al Proyecto Nacional y Provincial o a la opinión de la “prensa seria” regional? ¿Se estableció alguna acción concreta para formar y adoctrinar dirigentes bajo la ideología peronista o se prefirieron los cursos de marketing? ¿Se mantuvieron abiertas a las Unidades Básicas para fomentar la discusión política interna o se cerraron por “falta de presupuesto”? ¿Se aceptaba la discusión política o se “bajaba línea”? Es decir, ¿se alentaba al militante para que sea portavoz de la ideología de liberación o se lo mantenía cautivo bajo la figura prebendaria del “puntero político” para que arree compañeros a las choripaneadas organizadas por algunos dirigentes?. Y así puedo seguir preguntando hasta mañana…

Mi opinión es: se digitaron candidaturas en muchas ocasiones a fin de “cerrar” ciertas “operaciones” personales; se tuvo más en cuenta a la opinión de la “prensa seria” regional que la de la masa de afiliados, con lo cual se le hizo el juego al enemigo; no se actualizó doctrinariamente a los compañeros, especialmente a la juventud que quedó a merced del menemismo; la actualización política no pasó de ser un curso de mercadotecnia para resolver cómo ser un buen candidato; se cerraron las Unidades Básicas para no escuchar a los compañeros; se prostituyó al militante con prebendas y se desnaturalizó su función revolucionaria.

Dicho todo esto, me pregunto si el peronismo en Río Negro es víctima de un tal Arriaga o cualquier otro títere puesto en escena por la “prensa seria” regional, o por el contrario lo es de su pésimo accionar político. Estoy seguro que si el peronismo, como organismo político, estuviese sano y con todos los anticuerpos que brinda una saludable vida política interna, es muy difícil que pueda ser atacado y paralizado como hoy se encuentra por saltimbanquis y arlequines desideologizados.

Baruch de Spinoza, afirmaba que el adversario político más difícil de combatir es casi siempre interno. Por eso, amigo González, me preocupan menos las acrobacias de los arriaga para conseguir un cargo a costa de la masa peronista que las que hace la dirigencia del peronismo rionegrino para sostenerse en sus posiciones y desde allí “negociar pragmáticamente” los cargos que pertenecen al Movimiento. Obviamente, esto no hace más que agregar parálisis a la estructura que nació para hacer y mantener una revolución social y política.

De ahí que el diputado Arriaga que le debe su cargo a los peronistas, no vale más que un pito. Por lo tanto, Jorge, no demos más por el pito de lo que el pito vale. Miremos para adentro e imaginemos una solución. Allí está el nudo.

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RESPONSABILIDADES COMPARTIDAS

Publicado por Miguel Contissa en Junio 23, 2007


Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar

…Jamás debiera haberse llegado a esta instancia trágica si cada sector hubiese entendido que quien se tiene delante no es un enemigo; y que quien lo acompaña en la protesta, o es su subordinado en la tarea policial, necesita ser sosegado, asesorado, contenido y protegido.
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Tengo una pregunta para hacer: En una sociedad que se autodefine como racional, democrática y progresista, la violencia, en cualquiera de sus formas y direcciones, ¿puede ser resuelta con otra de signo contrario o existe otro camino?

Me cuesta creer que algunos actores políticos, sociales, gremiales y religiosos pierdan el marco de referencia. No puedo suponer que ignoren que estamos dentro de un estado de derecho en el que no existe una categorización de los mismos. Saben que todos los derechos tienen el mismo valor y cualquiera que se viole, afecta a la totalidad. Es posible entonces que el accionar de aquellos dirigentes sea consecuencia de cierta incontinencia protagónica (a veces extemporánea y/o oportunista) o de simple y lamentable irresponsabilidad, sea quien fuere. Cuando me invade el dolor por los Fuentealba, lo acompaña un efecto: la sensación de estar sin rumbo cierto; que vamos a la deriva; que estamos casi en un estado de naturaleza hobbesiano, en un sálvese quien pueda. Entonces mi temor y dolor aumentan, porque no quiero un Estado autoritario que imponga el derecho a palos ni tampoco reclamos que pongan en riesgo la vida. Hay otros caminos para solucionar problemas de política interna.

Si me apura y pregunta qué veo, le diré que observo una situación dual. Por un lado a un Estado nacional que está sentado sobre miles de millones de pesos fruto de los impuestos internos. Por otro, maestros, jubilados, empleados de la salud y la justicia cobrando sueldos indignos; como si hubiese un escondido deseo de privatizar servicios vía ahogo presupuestario; veo que la Patria Financiera no paga impuestos por especular desde l976 y, en la contracara, a los trabajadores que son acosados por el impuesto a las ganancias; veo a los grupos económicos aumentando precios sin razón y en el reverso a la prensa anticipándonos que los ajustes salariales acarrearán “inflación”; veo el dolor de los deudos o de los damnificados, mientras algunos por otro lado, parados sobre la sangre o el barro intentan sacar ventaja sectorial de un asesinato o una catástrofe climatológica.. Como si fuera poco el triste espectáculo, tanto Ud. como yo, vemos cómo el Estado gasta cifras millonarias en campañas publicitarias para impedir la evasión y, contemporáneamente, se las ingenia para pagarle en negro a sus empleados de la salud, educación y justicia; veo cómo se siguen entregando o mal negociando recursos estratégicos, mientras que nuestros representantes políticos no atinan política en su defensa y desarrollo; veo cómo un grupúsculo de violentos dan motivo para que “el otro” grupúsculo haga postergar millones de esperanzas; Es decir, veo mucha roña humana donde debería haber sensibilidad y sensatez; prudencia y conocimiento. Para mi pesar, como peronista veo cuán lejos estamos de los ideales básicos del Movimiento y cuánto tiene que hacerse en Río Negro y en el país (especialmente aquellos que se están “haciendo los rulos” en busca de cargos en el gobierno) para superar esta ignominia reconocida como “injusticia social”.

Abordar este asunto, es responsabilidad de todo rionegrino y de todo argentino bien nacido, y muy especialmente de las distintas dirigencias, desde las políticas a las religiosas.

Esta dualidad es inaceptable porque genera tensión social y pérdidas de vidas. Mirar para otro lado, disimular o trasladar culpas como si fuese el juego del gran bonete debe considerarse una afrenta a la persona humana.

Bien, ahora quiero compartir con Uds. una reflexión que me hiciera llegar un amigo mientras debatíamos por medio de la Internet los últimos acontecimientos de Neuquén y otras regiones del país. Atiendan especialmente su último párrafo. Dice Julián Larrea:

Nuestra región tiene nuevamente las rutas bañadas de sangre. A pesar de ser una historia recurrente, me niego a estimarla como algo casual o producto del destino. Estas muertes, evidentemente están enlazadas con una concepción violenta de la política. Una concepción irresponsable del legítimo derecho a peticionar de los ciudadanos, y una concepción irresponsable del legítimo derecho del monopolio de la fuerza pública por parte de los gobernantes.

Pero tratemos de abstraernos por un momento del presente. ¿Cuándo recuerdan que se haya hecho un análisis profundo de las consecuencias que ha tenido para nuestra sociedad la utilización de la violencia como método de acción política?. Habitualmente se polarizan las miradas, se demonizan los sectores, se simplifica la realidad.

Nuestras leyes consagran el derecho individual de los ciudadanos tanto para “peticionar a las autoridades” como para “entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino” (Art, 14º CN); y los poderes públicos tienen el deber de garantizarlos por los medios que considere apropiados, inclusive con el uso de la fuerza.

Ahora, el derecho a peticionar también se corresponde con el deber de ser escuchado por las autoridades, y el uso de la fuerza pública también tiene que corresponderse con la fuerza que se le opone cuando se transgreden las normas.

Es tan violento no atender los reclamos de los peticionantes como violentar los derechos de terceros para ser escuchados; y si bien, la utilización de la fuerza es un instrumento legítimo de poder público para defender los derechos y garantías de los ciudadanos en general, utilizar una fuerza desmedida para reestablecerlos es un acto criminal.

Y creo que en este punto hay que hacer una distinción. Cuando nos hallamos con el accionar de peticionantes colectivos que poseen cierta organicidad, es decir, responden al mandato de un conjunto organizado de sujetos, evidentemente las consecuencias recaen sobre el conjunto y muy especialmente sobre las representaciones formales de ese conjunto. De la misma manera, la acción disuasiva-represiva no es exclusiva responsabilidad del individuo que la ejerce pues éste responde a un todo orgánico que se alinea con responsables concretos en la programación y ejecución de los actos de fuerza.

Pero volviendo al presente; un reclamo sectorial o el restablecimiento de una vía de comunicación, ¿justifican la pérdida de una vida?. A mi entender existen responsabilidades compartidas, tanto de las autoridades gremiales como de las gubernamentales, aunque en diferente grado y mucho mayor de quienes ejercen la administración de lo público. Jamás debiera haberse llegado a esta instancia trágica si cada sector hubiese entendido que quien se tiene delante no es un enemigo; y que quien lo acompaña en la protesta, o es su subordinado en la tarea policial, necesita ser sosegado, asesorado, contenido y protegido.

Abril de 2007

Publicado en * Actualidad Rionegrina, Notas | Deja un Comentario »