Miguel Contissa

…uno más de la diáspora peronista…

Archivos de la categoría ‘* Aportes’

Es hora de despertar

Publicado por Miguel Contissa en Agosto 30, 2009

Por Jorge Rachid

Cuando los discursos dejan paso a la realidad ésta se presenta con su cara más crítica y dolorosa, poniendo en claro-oscuro, como una imagen reflejada, aquellas acciones que significan o no la coherencia entre lo que decimos y hacemos. No verla, ignorarla o pretender manipularla esa realidad, son simples mecanismos de negación que terminan determinando nuevos escenarios ajenos a nuestras intenciones.

Si los discursos de los sectores reconcentrados de la economía, aquellos que acumularon fortunas en cada etapa del país, democrática o dictatorial, encuentran caminos que responden al imaginario del conjunto del pueblo argentino, será porque hemos fracasado como movimiento nacional en esta etapa, entonces podrán imponer sus intereses por sobre los intereses del conjunto, porque forman parte de la cultura dominante desde hace 33 años de consolidación de la misma como herramienta indispensable del disciplinamiento social, que comenzó con la dictadura militar y se afianzó en el marco de la democracia limitada al mercado como ordenador de un nuevo modelo insolidario e individualista.

Esos caminos están abiertos por nuestros propios errores, tanto conceptuales como de ejecución, que como sector político no hemos acompañado la derrota política del sistema del 2001 con acciones que permitiesen desarticular en forma definitiva los factores de poder, con sus resortes estructurales neoliberales, ganadores en esas trágicas décadas.

Si se ha avanzado por sectores pero siempre, en el marco teórico de la cultura dominante y la mejor imagen de esto es la confrontación con el sector llamado campo, que se dirime en el terreno del enemigo, es decir en los números y las cifras apuntalando sólo la dimensión económica del problema, afianzando el imaginario popular del estado voraz, en vez de plantear los modelos de país contrapuestos entre el Estado ausente de las últimas décadas y el estado de bienestar, del modelo social solidario y productivo, basado en la cultura del trabajo frente a la cultura de la especulación y convocando a construir nuevas utopías en el seno del pueblo.

El peronismo nació para dar respuestas a los sectores humildes y excluidos, para ser la voz de los que no tienen voz, para instalar la dignidad desalojando la concepción oligáquica de la beneficencia, es decir  nació para profundizar la revolución social, no para administrar la pobreza y apuntalar los factores de poder. Como bien se expresó en algún discurso el peronismo nunca es oficialismo porque permanece en constante lucha contra el sistema y sus privilegios; siempre es oposición a la injusticia y a la codicia financiera, es el león sordo que se come al violinista porque entiende que la domesticación es coloniaje y esa es su razón de ser.

Por esos valores persistió en un tiempo en que otros desaparecieron, por eso tuvo tiempos heroicos de resistencia y etapas dolorosas de persecuciones y muerte. Todo eso sólo se soporta por ideales superiores muy consolidados y utopías muy fuertes que hoy no estamos creando.

A los peronistas la pobreza no nos puede dar lástima, nos debe provocar bronca y vergüenza, impulsos necesarios para iniciar una lucha que tenga como objetivo único y determinante de todas nuestras acciones militantes incorporar a los excluidos y marginados del cuerpo social argentino durante la noche neoliberal.

Reconstruir la solidaridad aún a costa de enfrentamientos con sectores poderosos, convoca a la lucha por un mundo mejor en una Argentina grande y con un pueblo feliz; no hacerlo diluye el mensaje y permite al enemigo escribir la agenda cotidiana de sus objetivos, que son claros y precisos, tanto desde el modelo agroexportador expulsor de mano de obra hasta el modelo colonial de entrega soberana del capital nacional extranjerizado en los 90. Ellos saben adónde van y qué fines persiguen; el movimiento nacional se debate en cada hecho electoral en falsos dilemas demoliberales que lo siguen fragmentando, al desviar los ejes políticos de la confrontación doctrinaria ideológica por posiciones de poder parcial, electoral o grupal, debilitando al Movimiento Nacional en falsas opciones, imposibilitando la concreción de objetivos comunes a los intereses del pueblo argentino.

No se trata de ser oficialista para ser coherentes en esta etapa, se trata de no ser parte de la estrategia del adversario que intenta esmerilar y debilitar las concreciones de los últimos años, y no reparar los errores de conducción que el conjunto del pueblo ha rechazado. Esto no significa que deba lapidarse públicamente a nadie en particular sino que hemos llegado al momento en que la discusión política se reinstale como eje de construcción, alejado de los personalismos que implican siempre posicionamientos individuales o de sector, como demostración cabal de la cultura neoliberal dominante. No existen los héroes individuales decía el maestro Oesterheld, siempre el héroe es en grupo en la inscripción histórica de los procesos nacionales, porque quien marca los nuevos paradigmas es el pueblo en su conjunto alejado de vanguardias mesiánicas y núcleos esclarecidos.

Lejos de aquellos que han hecho de la política una profesión antes que un proyecto de vida, donde el desprendimiento acompañando el compromiso con el pueblo avale las conductas de los protagonistas. La política para ser reivindicada en el seno del pueblo deberá demostrar que es capaz de vivir y sufrir junto al pueblo las vicisitudes de los tiempos políticos de la Nación. No le puede ir bien a los dirigentes cuando al pueblo le va mal, no puede consolidarse un sistema social injusto que inmovilizó la capacidad de la sociedad argentina de la movilidad social ascendente, no puede plantearse la distribución de la riqueza por el solo hecho del control de los grupos macroconcentrados del poder económico, sin una política social intensa que verifique los indicadores de vida mejorados a partir de la inversión social, sin dudas importante en estos últimos años.

La capacidad de conducción del Estado debe ser acompañada por una capacidad de conducción política del Movimiento Nacional que desde el peronismo sea capaz de generar un programa estratégico, convocando a los demás sectores del campo nacional que estén dispuestos a generar un proceso de transformación que elimine todo vestigio de hegemonismo financiero y de empresas monopólicas privatizadas en la agenda nacional, en una agresiva toma de posición frente al conflicto de intereses que sobrevendrá sin dudas, cuando esa distribución de la riqueza empiece a cuestionar sectores involucrados desde hace décadas en la corrupción y en la codicia.

Son esos sectores que en función de una supuesta defensa de la propiedad privada, no dudaron en esquilmar los derechos de los trabajadores, producir la mayor concentración de riqueza de la historia argentina y que piden la solidaridad de las capas medias empobrecidas por esas mismas políticas para defender sus intereses privilegiados. No dudan en vaciar el mercado, ni dudan con espaldas financieras anchas en producir tormentas económicas cuando planean la estrategia del desplazamiento del gobierno nacional, poniendo en riesgo la democracia.

Los medios, verdaderos arietes en esta batalla que hoy se desarrolla en la Argentina, forman parte del arsenal estratégico de los grupos concentrados del poder económico. Más allá de los errores monumentales de la política nacional que permitió oxigenar la confluencia de sectores dispersos, poniéndolos en coro polifónico defendiendo inte-reses históricamente ajenos a sus pertenencias partidarias, sólo una política que interprete la realidad como única verdad podrá arribar a la reconstrucción del Movimiento Nacional, que debe realizarse con humildad y sin rencor entre los militantes, con generosidad y escuchando en el seno del pueblo, incorporando nuevas realidades de actores que se han ido sumando como los movimientos populares, verdaderos hitos de organización y concientización, que ocuparon el espacio dejado por la crisis de la militancia política partidaria, clausurada en pos del carguismo. Los nuevos estamentos de intelectuales, generalmente testigos de la historia antes que protagonistas, asumen hoy, en estas horas, posturas firmes en coyunturas difíciles que definen no sólo el destino de nuestro país sino de Latinoamérica.

No existen derechas e izquierdas en la conformación de los procesos de liberación nacional, que suelen ser policlasistas con objetivos nacionales y modelos de construcción políticos y sociales compartidos. La UNASUR, los derechos humanos, la cultura del trabajo, los derechos de los trabajadores, el combate frontal a la pobreza, la rejeraquización de la salud y la educación como pilares de la reconstrucción del hombre argentino, el Estado como garante del ordenamiento social, la distribución de la riqueza, la Justicia Social como objetivo, la dignificación de la familia argentina en todos sus aspectos, la solidaridad como marco, el cumplimiento común de las leyes sin hijos ni entenados, entre otros ejes, son compartidos por la mayoría del pueblo argentino.

Saber enhebrar los esfuerzos dispersos, actuar con desprendimiento y objetivos comunes, derrotar el enano neoliberal que todos llevamos adentro, movilizar las opciones orgánicas que respondan a estos parámetros, entre ellas el Partido Justicialista, son desafíos a asumir en los próximos tiempos.

Ninguna batalla define la guerra, solo el pesimismo la alimenta; la confusión fragmenta la voluntad, la especulación desarma los ánimos, el individualismo deteriora al conjunto social, la corrupción corroe el alma del pueblo.

Por lo contrario las utopías generan esperanzas, la entrega llama al compromiso, la humildad convoca a creer, las conductas acompañadas de acciones cotidianas dan confianza, el futuro debe ser visualizado por todos para ser vivible y de hecho ser acompañado. En este marco el peronismo seguirá siendo la expresión más acabada de una cultura que define la identidad nacional.

CABA, 10 de agosto de 2009

Publicado en * Aportes, Notas | Deja un Comentario »

La última elección del Consenso de Washington

Publicado por Miguel Contissa en Junio 18, 2009

Por Jorge Rachid

 En medio de una crisis internacional definida como estructural y que abarca lo social, lo financiero y lo económico, Argentina enfrenta un proceso electoral cuya formulación se sustenta en el caduco modelo neoliberal. Así, se pretende la construcción de un supuesto debate de pensamiento, con centro en lo macroeconómico, donde las ideas fuerza rondan el “consenso” y la “sustentabilidad”, rememorando aquellos idealizados pergaminos, tan afianzados en los 90, que otorgan los organismos internacionales cuando los gobernantes nacionales claudicando, responden a sus intereses.

 Esta situación terminal del mundo creado y regido por la especulación, la codicia y la extorsión de lo financiero por sobre lo productivo y que desprecia al hombre como centralidad totalizadora de la política, se ha agotado en su propia ignorancia: la acumulación de ganancias insolente y procaz de unos pocos terminó vaciando el consumo de las poblaciones trabajadoras y cayendo en la torpeza especulativa, quebrando así a su majestad, la lógica “del mercado”.

 Después de la crisis del 2001 y de la mano del denostado y maltratado “Peronismo”, nuestro país, en contra toda la lógica racionalista internacional de moda en ese tiempo, recorrió un camino propio emergiendo casi indemne de una crisis que los poderes internacionales proyectaban como el capítulo final de la construcción de la nacionalidad en nuestro país.

 Mal que les pese a muchos fue el Peronismo en su caprichoso derrotero histórico de enfrentar situaciones difíciles, sin ejercer la violencia ni coartar las libertades democráticas, sin proscribir a otras fuerzas sociales ni reprimir la protesta social, quien fue encontrando en la voluntad mancomunada del pueblo esa herramienta necesaria de esfuerzo y sacrificio, siempre dispuesta a recuperar la identidad nacional en horas difíciles.

 Pese a contener en su seno elementos contradictorios que van de lo ideológico a lo metodológico, el Peronismo constituye el marco necesario de la expresión del movimiento nacional, que contiene desde el empresariado nacional a las organizaciones sociales libres del pueblo, desde sectores políticos aliados hasta contar con la voluntad del Movimiento Obrero Organizado, verdadero ordenador del diseño económico social, tanto en la creación de cuatro millones de puestos de trabajo hasta la suscripción pautada, lógica y ajustada a los tiempos postcrisis, de los convenios colectivos de trabajo.

 En un país donde la democracia está en plena vigencia entrando en la adultez, la campaña política se desarrolla apelando a la consigna democracia o dictadura, instituciones o caos, transparencia o guerra civil, tal como hace setenta años, pretendiendo ocultar que los tres poderes de la República funcionan, el Gobierno actúa en el plano nacional  e internacional de acuerdo a la presencia histórica de la Argentina en la lucha por la paz y la unión de los pueblos en especial latinoamericanos y la crisis que nos invade se atraviesa con políticas activas de preservación del empleo. No es serio ni constructivo que los medios y las cuestionables discusiones de presuntas plataformas nos pretendan hacer atravesar esta etapa de manera maniquea, poniendo en tela de juicio al conjunto de la Nación.

 Sin dudas muchas reflexiones serán destacadas después del acto electoral, pero existen compromisos permanentes de la política en post del fortalecimiento como Nación, entre ellas el fortalecimiento partidario, el debate ideológico y la discusión del  modelo de país que queremos, que muchas fuerzas expresan en su afán electoral, pero ninguna termina por definirlo. Mientras tanto el peronismo construye caminos políticos y fortalece la presencia del estado, después de años de ausencia y mercado negro.

 Estos últimos años marcaron un camino sobre el cual transitar, un camino que había sido abandonado por la fuerza mayoritaria del peronismo en un proceso de tráfico doctrinario-ideológico, que lo llevó a abrazar las corrientes neoliberales dominantes entonces desde el incio mismo de la dictadura militar del 76, en una lógica del poder contraria al compromiso de “primero la Patria, luego el Movimiento y por último los hombres” referencia inequívoca a la dedicación y compromisos ineludibles, con los desposeídos y los trabajadores.

 No es posible ser Peronista y neoliberal al mismo tiempo por cuanto se representan intereses contrapuestos, por construir pensamientos antagónicos desde lo ideológico, por desarrollar alineamientos automáticos en el orden internacional por sobre los intereses nacionales, por ser acríticos a la hora de las definiciones de la situación nacional, por tener a los trabajadores como herramienta de ajuste económico y no construir dignidad. Podríamos seguir enumerando las contradicciones de un modelo que ha fracasado en el mundo como anticipó Perón, al condenar los capitalismos salvajes y deshumanizados, al alertarnos sobre la defensa de los recursos naturales, próxima estación de la voracidad multinacional que vivimos en estos tiempos.

 Saltándose la mismísima directiva de Perón (“mi único heredero es el Pueblo”) quienes hoy se pretendan adjudicar la paternidad peronista para desandar el camino desarrollado, deberán sin dudas apelar a la tijera histórica para desconocer que se puede estar en desacuerdo con las formas de conducción del Gobierno y del Partido, se puede criticar la superficialidad de algunas de las medidas adoptadas, se pueden marcar actitudes diferenciadas con personajes que hoy conducen espacios nacionales, se puede plantear legítimamente la lucha política por el posicionamiento territorial, se puede estar enojado y herido, pero para hacerlo no es necesario ni es posible para quien se dice peronista, tejer alianzas con exponentes de la dictadura militar, ni con los responsables del vaciamiento del Estado, ni con los desesperados y tardíos ingresantes a un primer mundo utópico de la globalización financiera, ni con quienes atacan la Unidad Sudamericana de Naciones de la cual el Peronismo fue pionero de la mano de Perón en los 50.

 Se  acusa al Peronismo de violento, cuando en realidad fue el Pueblo Peronista la víctima de bombardeos indiscriminados, fusilamientos inconcebibles, proscripciones electorales por décadas, desapariciones, persecuciones al movimiento obrero organizado, encarcelamiento de dirigentes, siempre ejecutados en nombre de la Democracia y la Libertad, cuando en realidad era la tiranía de los históricos dueños del poder, de los que siempre optaron por el camino fácil de la represión y del ajuste sobre los sectores mas humildes de la población, de los que descreen de una sociedad solidaria desde los albores mismos de la Patria, cuando el conflicto Unitarios y Federales teñía de sangre nuestra geografía, siguiendo con Irigoyen y Perón, expresiones populares combatidas a sangre y fuego, por los mismos intereses que hoy expresan la contienda electoral.

 Este panorama hace que se trate de la última elección en el marco del Consenso de Washington, diseñado como esquema de dominación y condicionamiento de las democracias populares, al fracasar las dictaduras militares, siendo esas democracias sometidas al manejo extorsivo y colonial de los organismos financieros internacionales, con socios locales que asumieron al Mercado como ordenador último del conflicto social, es decir represión y ajuste económico, enarbolando la teoría del ilusorio derrame económico y el pensamiento acrítico del Fin de la Historia.

 La crisis económica financiera mundial los desnudó en toda su intensidad, lo despojó de la sombra hipócrita del Estado ausente, mostrando a las Bancas del mundo pidiendo auxilio a los que antes pontificaban como “Estados Bobos”, a las empresas multinacionales asumiendo públicamente vivir de las arcas del Estado y que siempre lo habían hecho en privado, intentando el capitalismo internacional que la crisis la paguen los pobres de los países emergentes como sucedió históricamente.

 Los hombres y mujeres del campo nacional y popular, en especial los peronistas, sin dudas debemos asumir un proceso crítico de reconstrucción del movimiento nacional, fijando objetivos estratégicos en forma independiente de los procesos electorales acuñados para desviar los ejes principales de la política, dividiendo por aguas equivocadas en el afán neoliberal del protagonismo individual por la concejalía, la diputación o la senaduría, tomando como base que el ser electo no resuelve los déficit profundos del diseño estratégico del país. Resolver esta situación nos hará libres de ataduras conceptuales de los últimos 33 años de cultura dominante neoliberal para actuar y pensar libremente en los mejores caminos de construcción de nacionalidad en un mundo disperso y en crisis, donde la visión de hace 60 años de un líder como Perón, es revalorizada como categoría del pensamiento moderno y aquí estigmatizada como la marca de la confrontación que supuestamente llevó a la Argentina al descenso a los infiernos.

 Nuestro aporte será sin dudas como la vieja FORJA del siglo pasado empujando a la recuperación de las banderas nacionales, de la política como instrumento de cambio en la calidad de vida de los pueblos, a desnudar los instrumentos de la dominación conceptual y material,   reinstalando al hombre argentino y latinoamericano como eje de la política, por los caminos que el pueblo argentino esté dispuesto a transitar en la construcción de nuevos paradigmas para los próximos tiempos, en la  construcción de un modelo social y productivo mas justo, en un país mas grande con un pueblo mas feliz.

 CABA 14-6-09

Publicado en * Aportes, Notas | Deja un Comentario »

VOLVER AL FUTURO

Publicado por Miguel Contissa en Junio 7, 2009

Por Jorge Rachid

 La contradicción que encierra el título es la misma disyuntiva que enfrentamos los argentinos cuando hablamos de política, porque da la impresión que todo es ahistórico, todo significa un comienzo y en algunos casos hasta un alumbramiento de soluciones espontáneas que resolverán la vida de todos nosotros.

 Es sin dudas una de las características de los procesos electorales, en especial aquellos en donde las figuras son mas importantes que las propuestas, procesos en donde las formas dominan los contenidos y la confrontación a fondo es el signo de partida para ocupar espacio en los actuales medios de comunicación.

 Sin embargo, mas allá de la siempre despectiva y racista forma de denominar el voto popular, debemos preguntarnos si el pueblo ignora lo que es futuro y lo que es pasado, oculto detrás de una marquetinera forma de hacer política, por supuesto siempre presentada como “nueva”.

 Quizás nos enteremos de la realidad, cuando nos interroguemos acerca de si estamos dispuestos a volver a ver a funcionarios del FMI paseándose por los pasillos del Ministerio de Economía dándole órdenes al ministro de turno, o si vamos a estar nuevamente pendientes de “calificadoras de riesgo” que nos pongan notas sobre nuestro perfil financiero como si en ello descansase la suerte de millones de argentinos, olvidándonos que estas “empresas” fueron las mismas que calificaron con un “Excelente” a las que tuvo que auxiliar con billones de dólares el gobierno de los Estados Unidos. Empresas que para horror de los “liberales puros” ahora tienen como socios mayoritarios al propio Gobierno, como en el reciente caso de la General Motors, donde los ciudadanos de los Estados Unidos poseen el 60% de las acciones y el Sindicato de los Trabajadores el 17.5%.

 No olvidemos a aquellos que sienten nostalgias por los perdones alejados de la Justicia, en juicios, que son el único tema en que los “liberales puros”   no dan crédito al clamor internacional sobre la dictadura y los genocidas. Cualquier otro reclamo del exterior es expandido con megáfono en los medios de comunicación, como si “hacer bien los deberes” con los intereses económicos de otras latitudes nos garantiza la viabilidad interna, siempre y cuando esté referida al aspecto económico garantizando el Mercado y no de derechos humanos o temas del medio ambiente o el combate a la pobreza y la distribución del ingreso.

 Otros claman por paraísos perdidos que nunca existieron y menos aún cuando gobernaron, hablan de otro país, de otra geografía, de otro tiempo cuando se refieren a la seguridad social en el tema jubilados, congelados, mancillados, descontados, ignorados por décadas, en gobiernos de signo neoliberal, de crecimientos económico “macro” y acumulación de riquezas para pocos, pero con un pueblo triste, desocupado, errante en las periferias mismas de la pirámide social.

 ¿Que tiempo pasado hay que recuperar cuando la noche del dolor quedó atrás, aunque queda un largo camino a recorrer, pero con objetivos nacionales y populares que puedan recrear las esperanzas del pueblo argentino, que no sólo se nutre del día a día, sino de la posibilidad de prever un futuro para sus hijos, en un país mas justo.?

 Sería ilógico desde este análisis pretender que todo lo realizado desde la crisis del 2001 haya sido lo correcto. Es mas, decirlo sería faltar a la verdad, pero desde ese momento en que se produjo el quiebre político del neoliberalismo dominante hasta hoy, se ha recorrido un camino que si lo hubiésemos planteado en aquella situación no habríamos tenido crédito a nuestras palabras.

 Ni un paso atrás es la consigna que permite identificar claramente el camino, especialmente en estos tiempos de lides electorales, cuando los leones se visten de corderos, cuando la historia es escondida bajo la alfombra, cuando el peronismo es ocultado vergonzantemente aún en su diáspora y cuando se tergiversa la epopeya de un conductor estratégico como Perón quien nos anunció hace 34 años de donde venía el enemigo para hacerse de los recursos naturales, las reservas acuíferas y los espacios libres.

 Un Perón que, según algunos, no estatizó los ferrocarriles, ni la banca y ni el crédito, que se olvidó del comercio exterior; que el IAPI, la Fábrica Militar de Aviones,  Altos Hornos Zapla nunca existieron, como tampoco el Pulqui, ni el sedán Graciela ni la moto Puma, ni el Instituto de Reaseguros ni las cajas de Jubilaciones, ni ni la Salud ni el Hospital Público Carrillista. Claro que pudieron invertir los privados en esa época, de hecho se cuentan por millones la inversión en  industrias, pero en el marco del Estado Justicialista del Plan Quinquenal del 46 y del 52, con la Comunidad Organizada como concepto del equilibrio de intereses y de organización popular.

 Algunos pretenden que hoy no se hable de enemigo, como si en la lucha entre los intereses nacionales del pueblo argentino y los del capitalismo financiero salvaje y codicioso, estigmatizado ya en su momento por Juan Pablo ll y ahora por los mismos EEUU, pudiesen tejerse acuerdos ventajosos para la mayoría de los argentinos. En esa lucha de intereses que se plantea dentro de nuestro territorio por la distribución de la riqueza, también impera la cultura de 33 años de individualismo, de existismo y del “salvese quien pueda”, fundamento filosófico del egoísmo cultural neoliberal.

 Quienes hoy plantean desde una tribuna política conformada por los medios comunicacionales propios como se debe proceder, fueron incapaces de hacerlo cuando gobernaron y si las fallas de la actual gestión pueden enumerarse en decenas, no es menos cierto que cada vez que decidieron, lo hicieron para el lado de los trabajadores y los desposeídos. En ese sólo gesto puede enmarcarse una conducta y desde ahí puede construirse un camino.

 Algunos opinan que no alcanza para definirlo como un modelo, lo que no deja de ser una discusión semántica, pero hoy la Argentina está presente en el mundo con perfil propio, participando en las discusiones globales y proponiendo la eliminación del azote financiero y los paraísos fiscales, estableciendo los puentes necesarios de consolidación del UNASUR con su banco y su sistema de defensa, avanzando en el camino de la unión de los pueblos, no sólo de la económica que discute aranceles y desvela a los gurués liberales del otro tiempo.

 Está en marcha en nuestro país, un nuevo paradigma que sólo surge de la conciencia colectiva del pueblo en sus múltiples formas de expresión. Las elecciones construyen caminos, con altibajos propios de los tiempos que se toman las mayorías populares para construir su destino, apostando a la paz y a la democracia en su autenticación correcta que es la democratización del poder, con herramientas plebiscitarias en cada jalón del camino, abandonando actitudes del coloniaje mental, del seguidismo acrítico y del anclaje político externo,  pero siempre adelante, hacia objetivos que devuelvan la identidad y el orgullo de ser argentinos.

 CABA 2-6-09

Publicado en * Aportes, Notas | Deja un Comentario »

LOS MUERTOS INVISIBLES

Publicado por Miguel Contissa en Junio 7, 2009

Por Jorge Rachid

  Las crónicas diarias de los medios de difusión nos entregan dramáticas escenas de tiroteos, asaltos, accidentes de tránsito y últimamente, epidemia de dengue, en una sucesión sin fin de calamidades que nos llevan a un estado colectivo de angustia y crispación, buscando culpables por doquier, de manera de aliviar culpas y dolores propios. En general el Gobierno, por acción u omisión, es el principal destinatario de acusaciones, especialmente durante esta etapa electoral.

 Invitados a leer los principales medios del mundo, uno encuentra que casi todos remiten los hechos violentos a las secciones policiales, los accidentes de tránsito a las páginas de sociedad y los episodios médicos a la sección correspondiente. Pero en nuestro país el repiqueteo constante instala una sensación de pánico colectivo, aunque los índices delictuales sean iguales o inferiores a otros países. Sin embargo muchos otros hechos son silenciados, ocultados y sesgados de la información cotidiana, en especial los referidos a sectores que no interesan en la pugna política ni forman parte del tironeo de intereses siempre presentes en el formato de la información.

 Si contásemos diariamente los muertos por accidentes de trabajo, que suman casi tres por día, sumados a la cantidad de accidentes no fatales pero invalidantes que se producen a cada instante en los mismos lugares de trabajo, estaríamos frente a un Cromañón cada sesenta días. Sin embargo esta estadística no publicada, no tiene ni siquiera seguimiento desde la página oficial de quien supuestamente es la autoridad de aplicación, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. Esto así, por cuanto desde el año 2006 no se publican los informes que son parte de la responsabilidad de la institución, además de velar por la salud de los trabajadores, de ese ente de ley producto de la Ley 24557.

 Es la misma ley que fue declarada inconstitucional por más de 200 fallos en el país y la Corte Suprema de Justicia de la Nación le declaró inconstitucional los artículos 39 y 46, que cercenaban a los trabajadores la posibilidad de acudir a la Justicia y establecía el pago en “cómodas” cuotas a las aseguradoras llamadas ART. Esa Ley en la práctica inviable, rige aún hoy para los trabajadores, mientras observamos impotentes como siguen sufriendo consecuencias severas en su salud ante la falta de inversión y responsabilidad de las A.R.T. , de los empleadores en Salud y Seguridad en el trabajo y ante el dolo en el tratamiento de la ecuación capital–trabajo, con absoluto desprecio del ser humano en la  cadena de producción.

 Uno se pregunta como médico y analista de la Seguridad Social, si en otros países del mundo al cual hacemos referencias y “queremos” parecernos, en la realidad macroeconómica y financiera, se manejan con tanta impunidad y complacencia con los homicidios dolosos producidos a diario en el trabajo y si estos se producen con la asiduidad como lo hacen en nuestro país. No existen los accidentes ni las enfermedades del trabajo incausadas. Ellos son producto de la falta de inversión empresarial en prevención y educación de los trabajadores. El contrato de trabajo en la Argentina conlleva el viejo slogan en negativo, (“el trabajo no es salud”), ya que las condiciones laborales en cualquier actividad  está dotada de peligros con riesgos inminentes para la salud de los trabajadores, tanto por condiciones laborales como ambientales mucho mas tóxicas que las permitidas por ley.

 En España, por ejemplo, cualquier accidente fatal de trabajo es seguido por prisión preventiva para los responsables de la empresa, al igual que cualquier homicidio doloso en nuestro país. Después se analizarán atenuantes si los hay, pero en todos los casos dentro de una causa judicial en sede penal. Los muertos del trabajo no tienen amparo, los inválidos sólo la ayuda de la Seguridad Social, los familiares la pensión y la cuota parte del muerto en cuotas con monto fijo, diferente y menor a otros argentinos muertos en otras circunstancias. Tan es así que en los accidentes ocurridos en medios públicos de transporte, la vida del chofer, piloto, azafata o personal de la empresa, vale menos que la de los pasajeros que lleva, por el sólo hecho de estar trabajando.

 Las ART según la Ley, son responsables junto a las empresas del cumplimiento de ley, y sin embargo en el caso de los exámenes en salud, desde el exámen médico preocupacional hasta los periódicos de seguimiento son incumplidos en el gran porcentual de los casos, y en otros el cumplimiento es simplemente para cumplir una formalidad. Conocemos profesionalmente casos en que el mismo contenido del exámen médico se practica para el empleado administrativo que para el trabajador hombreador de bolsas de 50 kilos; el mismo para un chofer que para un trabajador de lavaderos, sin permitirnos hablar de los peones rurales ni del trabajo infantil prohibido en toda la legislación nacional e internacional, pero presente en el trabajo diario de recolección y selección del tabaco en el norte argentino y del algodón en el Chaco y su zona. Todos los actores sociales miran para otro lado; el Fondo Nacional del Tabaco continúa liquidando con recursos de todos los argentinos mientras las tabacaleras explotan criaturas menores de 10 años y otros chicos trabajan de sol a sol en la recolección algodonera y se solicitan reintegros sobre exportaciones de aceites realizados a expensas de trabajadores infantiles. Por supuesto todo en situación de no registrados, y, fuera de cualquier amparo legal o sindical para los niños y sus familias.

 Volviendo al tema de los accidentes de trabajo, notamos que se ha instalado en la autoridad de aplicación el concepto que las hernias en general no provienen del trabajo realizado, sino que resultan defectos de los individuos y como tales se las califica como “enfermedades inculpables”. No son derivadas del trabajo que realizan, sino taras de formación en un todo de acuerdo con las aseguradoras, cuya principal finalidad es el lucro logrado al no pagar enfermedades del trabajo como tales. Se ha colocado a la Seguridad Social en el rol de atender todos los problemas de salud derivados del trabajo a través de las Obras Sociales, incluso por demandas judiciales que nunca afectan a las ART que rechazan alegremente las denuncias esperando el dictamen de las Comisiones Médicas, mientras el trabajador es atendido en su urgencia por su cuenta y riesgo. También forma parte de esta derivación de esfuerzos médicos el Hospital Público, siempre primera estación ante el infortunio, mientras las aseguradoras siguen cobrando su porcentaje de la masa salarial como antes las AFJP, cuyos principales accionistas siguen siendo los mismos, con su grado de desprecio por la calidad de vida de los trabajadores, cuyo único capital es la salud, que arriesgan diariamente por su sustento, cuando deberían estar cuidados y protegidos por las máximas medidas de Salud y Seguridad en el trabajo.

 Son casi ochocientos mil los accidentes de trabajo ocurridos por año, tomando en cuenta sólo el ocurrido a personal registrado, y si esa cifra le sumamos un 39% de trabajadores “No registrados”, mas el trabajo infantil ya denunciado, es dable  sospechar una cifra mayor. De los ocurridos y denunciados, casi un 7% tienen lesiones gravísimas que llevan a la invalidez, o sea decenas de miles de trabajadores en edad económicamente activa que ingresan a la Seguridad Social como inválidos por accidentes de trabajo anualmente. Ni un solo responsable es juzgado por ello, ni una sola aseguradora fue juzgada por enviar a trabajos no aptos a individuos que padecían determinada conformación o patología no detectada en esos análisis burocráticos para cumplir con la ley. Así vemos jóvenes de 30 años con discopatías múltiples por levantar mas de 50 kilos en carga y descarga durante 12 horas, medias reses durante jornadas enteras, rollos textiles de 80 kilos, presentando todos ellos columnas envejecidas, con envejecimiento precoz, que son rechazadas por las ART con la complicidad de la SRT, cuando todos sabemos que en el mundo, por legislación internacional, está prohibido levantar a mano por los seres humanos, mas de 23,500 kilos.

 Cuidar a nuestros trabajadores, es cuidar el trabajo argentino, es cuidar el crecimiento y recuperar la solidaridad como eje de construcción de un modelo social diferente al neoliberal que instaló la flexibilización laboral, las jubilaciones privadas extorsivas y falaces, y las ART como forma de privatizar el control de la higiene y seguridad del trabajo. Así, con masas desocupadas pugnando por entrar al mercado laboral, las condiciones de quienes conservaban el trabajo se deterioraban, las demandas salariales disminuían y quienes reclamaban quedaban fuera del mercado y de la vida. Esto no debe volver y debemos transitar un duro camino aún para desmontar lo estructural del neoliberalismo en el marco del trabajo, principal sector afectado junto a la deuda interna por la irrupción de una cultura contraria al modelo social solidario de la cultura del trabajo.

 Si los trabajadores, los niños explotados, los jóvenes pobres sin proyecto de vida, siguen figurando fuera de agenda excepto para programas televisivos morbosos en mostrar la marginalidad, cuando sólo sirven para sesudos congresos de analistas sociales en donde las estadísticas reemplazan la corporización humana del drama cotidiano, la lucha cotidiana por la supervivencia se da en las peores condiciones, con muertos invisibles, con niños sin futuro, con inválidos ocultos , con toxicopatías diseminadas en adolescentes sin destino, todos ellos aún en vida sin respuestas de compromiso social solidario, no saldremos nunca de una sociedad enferma. No se movilizan las capas medias por esos hechos dramáticos, no forman parte de la crónica diaria, no se cortan rutas ni se llenan espacios vacíos de noticieros con los cadáveres de obreros ni de niños que no deberían morir, que forman parte de las estadísticas de enfermedades pero que se desarrollan sobre cuerpos deteriorados e inmunodeprimidos por condiciones  de vida.

 El Estado Nacional ha mejorado en estos últimos años su presencia en las necesidades sociales básicas, pero hace falta avanzar en políticas sociales y sanitarias desde un marco estratégico de resolución del drama estructural ocasionado por treinta y tres años de ejercicio activo de políticas neoliberales. Es necesario plantearse un modelo de construcción social que además de ampliar como lo ha realizado el mercado del trabajo en 3,5 millones de trabajadores incorporados al mundo laboral desde el 2003, las condiciones de trabajo garanticen su salud y su continuidad, que contenga socialmente a los niños y adolescentes, a sus madres y su familia, con pautas de inversión social que determinen indicadores de vida en alza, con presencia diaria del Estado y contención permanente al desamparo social ocasionado por años de abandono, desidia e incomprensión.

 Derrotar la concepción paternalista del Estado, la forma perversa de la beneficencia, la privatización de la responsabilidad en las ONG, son cuestiones duras a resolver con política, con visión a largo plazo, con políticas de Estado y con compromiso social pleno, humanizando la práctica y el discurso porque cada argentino, viva donde viva, sea del origen que sea, piense como piense, merece las mismas condiciones  de vida y de desarrollo que quienes tienen presencia mediática y protagonizan presión social sectorial permanente por sus propios intereses. Los trabajadores, los niños explotados, los adolescentes sin educación ni trabajo, los desamparados, siguen siendo el subsuelo de la Patria al decir de Scalabrini Ortiz, en los medios de comunicación y en el inconciente colectivo del país.

CABA, 11 de abril de 2009

Publicado en * Aportes, Notas | Deja un Comentario »

El valor de las palabras

Publicado por Miguel Contissa en Mayo 24, 2009

Por Jorge Rachid

 La inmensa catarata de palabras sin contenido que origina la lucha electoral, hace que la semiótica adquiera valor cotidiano en la interpretación de cada una de ellas como significado en si mismo.

 Así nos asomamos a términos peyorativos como “la caja” cuando se expresa, desde la crispación, la búsqueda de recursos del ejecutivo, y que constituye su obligación natural para cumplir los objetivos del Estado Nacional.

 Se utiliza, maliciosamente, el término “apropiación” a la restitución del derecho constitucional al sistema previsional solidario por la eliminación de las AFJP, que además de amputar el 30% del capital aportado del ahorro interno genuino de millones de argentinos adjudicándolo maliciosamente a “gastos administrativos” y no a “ganancias” que era lo real, invertían en “paraísos fiscales” e instituciones privadas de mercados de valores extranjeros, operando en ese momento con 35 mil millones de dólares provenientes de salarios diferidos a los fines previsionales.  Cuando a esa situación se la llamó “saqueo” por parte de la prensa, los “políticamente correctos” clamaron por la “propiedad privada” como si los fondos previsionales fuesen plazos fijos individuales y no un pacto intergeneracional.

 Por supuesto que a la recuperación del rol del Estado en la economía se la llamó “estatismo o populismo” en un desconocimiento de ambos términos, producto quizás de tantos años de cultura dominante neoliberal, donde “Estado” era palabra prohibida, y “Mercado” actuaba de ordenador social. Así nos fue, en el desierto del desamparo y la desocupación de los noventa. Sin embargo, no alcanzaron las recomendaciones de que el Mercado sin Estado es “mercado negro” promotor de las políticas darwinianas en lo social donde triunfa el mas fuerte, como en la lucha de las especies por su supervivencia.

 Si “estatismo” es el rol del Estado como ordenador social y equilibrador de los intereses naturales que contiene toda sociedad, es indudable que lo único que se hizo fué recuperar “soberanía”, entendida ésta como la capacidad de tomar decisiones y ejecutarlas por parte del Gobierno elegido por el pueblo.

 “Populismo” no se utiliza, arteramente, como estar atento a los contenidos populares del reclamo social, no ejercer la violencia del Estado ante el conflicto, atender la realidad y tratar de superarla, antes que estigmatizar la pobreza y la marginalidad. Se han convertido a las mismas, pobreza y marginalidad, en banderas de críticas antes que en caminos de solución que se están ejecutando, mal o bien, formando parte esto último de otro análisis mas profundo de políticas sociales donde la hipoteca social sigue siendo alta.

 Cuando una acción de gobierno se cataloga de “populismo”, se lo hace desde una carga política que niega lo popular, que pretende ignorar que una sociedad se construye desde la búsqueda y el compromiso de Justicia Social, que significa ni mas ni menos que movilidad social ascendente a sectores de población hasta ayer nomás desplazados de la pirámide social. Si ese compromiso es “populismo” sin dudas es una política correcta desde el punto de vista de quienes pretendemos una sociedad mas justa.

 Sin embargo quienes lo enarbolan lo hacen despectivamente porque han asumido como propio y aplicable para todos, al eje culturalmente dominante de los últimos 30 años que privilegió al sector financiero por sobre el productivo, derrotó temporalmente a la cultura del trabajo y las leyes laborales de años de luchas y sacrificios del movimiento obrero y convenció que los argentinos éramos vagos e inservibles. Tomó como cierto que necesitábamos una Argentina productora de materias primas para el mundo, que el mercado interno no importaba, que el costo social (que nunca pagan los poderosos) había que asumirlo para integrarnos al mundo, que necesitábamos a las inversiones extranjeras aunque sean capitales buitres o lavados de dinero espúreo. Nos explicaron que la teoría del  derrame, del crecimiento macro, las mediciones de riesgo internacional, la opinión de los organismos internacionales de créditos y mil consignas eran “Palabras Infalibles a Aplicar”, pero la realidad sobreviniente fué que, la teoría y sus “aplicadores”, hundieron la Nación, nos dejaron sin Patria e hicieron llorar a millones de argentinos. Todo en el uso estricto de la palabra como herramienta de creación de una política.

 La Palabra es el motor de búsqueda del pensamiento. Desde ella se puede discernir la “ideología” del emisor. Es el indicador desde donde se mira la vida, la propia y del mundo.

 Quien dice “mano dura” lo hace desde algún lugar, mas allá del involucrado directo en un hecho lamentable y quien lo expresa desde la política no habla de seguridad, habla de represión.

Cuando nos presentan “inseguridad jurídica” en términos genéricos nos quieren significar que no funcionan los mecanismos republicanos de los poderes públicos democráticos.

Cual es la “seguridad jurídica” del jubilado con fallo de la Corte favorable que debe esperar el resarcimiento, frente a la “inseguridad jurídica” de la empresa monopólica privatizada que clama por justicia habiéndola vaciado, que no efectivizó las inversiones pactadas ni pagó las cargas sociales de sus empleados ni los impuestos a las ganancias.

Las seguridades e inseguridades existen de acuerdo al rol social de cada protagonista. Es un “hombre alegre” cuando el millonario se emborracha y “negro borracho” cuando lo hace un trabajador en el ejercicio discriminador, habitual y cotidiano de cierta prensa argentina.

 Así cada condena, cada diatriba cotidiana, se va instalando como una verdad absoluta, indiscutible.

La ofuscación sobre los “índices de precios” no es tema de mayorías populares, preocupadas por otras circunstancias como los precios reales y como cuidar el peso. Las candidaturas llamadas “testimoniales” tampoco impactan en lo cotidiano del trabajador que hasta ayer transitaba la angustia del trabajo y hoy lo tiene.

Los “fondos” del ANSES y su inversión en políticas anticíclicas, inversiones de corto, mediano y largo plazo, como tienen los organismos previsionales del mundo, es otro tema de agitación.

La visita del “dictador” Bolivariano, quien pese a haber ganado las últimas 12 elecciones excepto una derrota sigue catalogado como tal.

Que estamos “fuera del mundo” por no tener acceso al crédito, en el mismo mundo que se derrumba con la lógica esgrimida por los críticos de hoy, pero que sin embargo comerciamos por 50 mil millones de dólares sin restricciones ni problemas financieros. Podría seguir el listado de frases hechas a medida, en una pugna cultural que es política y que dominará los próximos años de la agenda argentina en la búsqueda de sus nuevos paradigmas para los nuevos tiempos.

 No quise ingresar por la ventana a la semiótica porque no me considero capacitado para eso, pero sí lo estoy para un análisis de la situación actual, donde los actores intentan esconder intenciones, detrás de palabras que desnudan las mismas.

 Desde la visión internacional hasta el manejo propio del Estado todo está bajo sospecha, cuando no se dirimen como corresponde los términos ideológicos de la confrontación, cuando el debate político está escondido y nadie dice lo que va a hacer en caso de triunfar su postura. El Gobierno ha trazado un camino desde hace años y en su accionar ha tenido aciertos enormes y también falencias e hipotecas pendientes. El neoliberalismo estructural está vivo y merece ser desmontado para reinstalar la cultura de la solidaridad y el trabajo.

 En realidad, lo que nos dicen, son “medias palabras”, son insinuaciones embozadas, son realidades que por alguna razón no nos dicen del todo, sino incompleta y confusamente. Las palabras son sentencias cuyo significado depende de quien las diga, donde las diga y hacia quien las diga. De esto saben todos los sesudos forjadores de imágenes de campañas electorales que trabajan sobre la foto y no sobre la película, impactando con el latiguillo, conmoviendo en la acción dirigida y escondiendo su programa político y su historia, diciendo solo “medias palabras” y sabiendo de antemano que su “palabra”, no es tal.

 Los argentinos tenemos memoria y sabemos lo que no queremos, pero también lo que nos falta recorrer para construir una sociedad mas equitativa con Justicia Social, tanto como sabemos que la palabra “Patria” proviene de “padre enterrado” o sea nuestra propia historia, y “Nación” por “nacer” de nuestra identidad. Ambos términos que deberían conjugar nuestro compromiso para con ellos.

 JORGE RACHID – C.A.B.A., 19 de mayo de 2009.

Publicado en * Aportes, Notas | Deja un Comentario »

LA BATALLA IDEOLÓGICA

Publicado por Miguel Contissa en Mayo 17, 2009

Por Jorge Rachid

Los procesos electorales suelen ser los principales responsables de desviar los ejes políticos que necesariamente debe transitar la Nación. Nada de lo que hoy se discute transcurre en carriles que alimenten el pensamiento, abonen los proyectos en marcha ni ofrezcan alternativas, sino que por el contrario la frivolización en algún caso y la judicialización en otros tiñen el mapa electoral, acompañados por la descalificación y la falta de respeto al prójimo, adversario o no.

 Miles de argentinos se están preguntando: ¿a quien voto?, cuando la pregunta que deberíamos hacernos es que quiero para mi, para mis hijos, para mi país, para mis compatriotas. Sin embargo, la artillería marketinera cotidiana y repetitiva nos ofrece opciones de personajes cuya principal virtud reside en la acumulación de dinero, en haber invertido en imagen, en ser propietario del futuro en paz y en armonía sin tener pasado, construyendo alianzas empresariales al calor de la lucha política y relaciones internacionales de clara identificación ideológica, que después niegan en nuestro país.

 Por otro lado algunos, adheridos al mesianismo apocalíptico estimulado por los medios, acumulando temores contenidos ante cada información, construyendo alianzas de signo anti, antes que consolidaciones de pensamiento crítico y propuestas estratégicas, promueven debates tipo talk show televisivos de cruces misilísticos, de picaresca criolla y   denostación del adversario, en la promoción del famoso y rentable rating mediático que entusiasma a los productores, paladean los comercializadores y transforman a nuestros compatriotas en televidentes pasivos en vez de electores activos, al pueblo en “gente” y a los ciudadanos en público o clientes. La política, bien, gracias y lejos.

 Los desafíos del país en el marco de una crisis internacional inédita no existen en campaña. Eso lo discutimos luego en las Cámaras cuando el pueblo se exprese, siempre y cuando lo haga sin presiones ni prebendas ni mucho menos con fraudes, que ocurren cuando pierden los “políticamente correctos”, en un ejercicio discriminador sobre la pobreza y la humildad rayano al racismo. Si es pobre y vota oficialismo es porque está comprado, no es porque el ser humano y su familia hoy están mejor con trabajo en blanco y los hijos pudieron estudiar en estos años. Vota oficialismo porque entre otras calamidades, no entiende lo que pasa, ni conoce las presiones a la prensa, o las alianzas con “dictadores” como Chavez, no sufre no tener crédito externo, convalida la apropiación de las AFJP. Ellos nunca van a entender semejante situación. Los trabajadores y los pobres son para ellos una subcultura que descalifica su decisión.

 La Patria sumergida en estos avatares pierde los ejes de construcción política y posterga las políticas de Estado. Se intenta impedir la consolidación nacional en un momento político internacional único, donde Argentina está en las mejores condiciones de afrontar los desafíos futuros por las previsiones hechas en los años anteriores. Sin embargo todo se niega, se tergiversa y debe ser destruido en aras de un imaginario futuro donde la “armonía” reemplace la crispación, donde los argentinos vivamos en paz sin tocar ningún interés que pueda alterar los ánimos de los poderosos dueños del país, donde la Justicia dócil y los políticos vencidos en sus utopías renueven sus votos de alineamiento internacional, con visión eurocentrista en algunos casos o proimperiales en otros, para que nuestro país deje de ser noticia por sus supuestos fracasos, como haber abonado al FMI para impedir controles virreynales con pretensiones coloniales, o intentar que las empresas monopólicas entregadas en la segunda década infame cumplan sus compromisos de inversión y paguen sus impuestos, o promover que Bush sea sometido al Tribunal Internacional de La Haya por el genocidio contra el pueblo iraquí.

 Sin dudas se juegan dos estrategias de campaña electoral que, aunque corta, es sustantiva para el futuro del país. Por un lado quienes pretenden minimizar el discurso a través del individualismo propuesto como ícono de la democracia. “Se vota candidato” es la consigna, no se vota un camino, una propuesta o un modelo de construcción social. No se vota por las leyes laborales ni por políticas sociales, sólo se ofrece el salario para la niñez al mismo tiempo que se quieren eliminar las retenciones a la soja. Un disparate y un insulto a la inteligencia de nuestro pueblo. Se pretende volver al FMI y rechazar el swaps con China por 10000 millones de dólares, y los 1500 millones de Brasil, ambos ofrecidos sin costo ni imposición de compra y de libre disponibilidad. Se estigmatiza la reunión del G-20 por la invitación argentina como si fuese un agravio al país haber participado y proponer frente a los poderosos del mundo la eliminación de los paraísos fiscales y la inversión en producción y trabajo antes que el apuntalamiento al sector financiero responsables de la crisis internacional.

 Las elecciones, como cualquier evento político, constituyen una batalla ideológica que solamente no aceptan aquellos que decretaron “el fin de la historia” en los 90 y acordaron el discurso único del neoliberalismo hasta que estalló. La ideología no sólo existe sino que es el motor de la política que deberá ser reivindicada como la herramienta de transformación de los pueblos por construir sociedades mas justas. Volver a la política es el gran desafío de la batalla electoral, sin que nadie se asuste por el término guerrero, ya que la guerra es la continuación de la política por otros medios, pero siempre termina en el mismo lugar que es la mesa de negociaciones. No mesa de imposiciones y de ninguneos de sectores sociales que ven disminuir sus ingresos y apuntalando actitudes egoístas y neoliberales pretenden hacerse dueños de la patria y de sus símbolos, como la bandera y el himno. Quizás lo hayan sido en otras épocas, pero el mundo y la Argentina cambiaron, llegó la hora de reconstruir el Estado de Bienestar después de la noche financiera para lo cual falta un largo camino, pero es el camino, sabiendo de la hipoteca social pendiente y del modelo de construcción social solidario en lo estratégico.

 No estamos eligiendo hombres y mujeres mas o menos presentables y millonarios. Debemos preguntarnos si son mas o menos comprometidos con los humildes y desprotegidos, y si su historia personal corrobora la idea que nos formamos de ellos. No son individualmente los candidatos quienes nos representen, sino las políticas que llevarán adelante, desde una conducción política como en cualquier país del mundo. Por esa razón todas las elecciones son plebiscitarias. Porque nos pueden hacer abandonar el UNASUR y sus iniciativas como el Banco del Sur y el sistema de Defensa continental, nos pueden hacer volver a las AFJP y su saqueo, derogar las leyes del trabajo para flexibilizar a los trabajadores ante la crisis, eliminar el rol del Estado que hoy alienta políticas pro activas de consolidación de empresas y empleo, dejar las rutas áreas, la aduana y el personal embarcado en manos extranjeras, bajar la movilidad jubilatoria, terminar con las Obras Sociales, firmar el ALCA con EEUU y tantas cuestiones que sería largo analizar, pero funesto el solo pensarlas.

 Si el camino es el correcto, aún con errores de gestión y de conducción, debemos apuntalarlo para profundizarlo en ese sentido, porque solo así se aventarán los temores ideológicos. En ese sentido duele la crítica por “izquierda” de sectores del campo nacional y popular que llevados por un formalismo complejo en su interpretación, terminan emparentando el camino recorrido con los procesos neoliberales y dictatoriales, aumentando la masa crítica de los sectores de la reacción. Sin dudas todos tenemos propuestas y senderos que transitar aún insatisfechos desde el punto de vista de las utopías, pero no todo debe ser a cualquier precio y menos en un acto electoral. Los peronistas sabemos cual es el aporte al movimiento nacional junto al justicialismo, al movimiento obrero organizado, las organizaciones de base de los movimientos populares, los intelectuales de Carta Abierta, los aliados al proceso de reconstrucción nacional vengan de donde vengan  siempre y cuando expresen lo genuino de la lucha por la recuperación de la identidad nacional y la soberanía política con justicia social.

 JORGE RACHID

CABA 13-5-09

Publicado en el diario BAE el 15-5-09

www.jorgerachid.blog

Publicado en * Aportes, Notas | Deja un Comentario »

GOLPE AL CORAZÓN DE LA USUROCRACIA ARGENTINA

Publicado por Miguel Contissa en Abril 6, 2009

 La nacionalización de las AFJP es una medida oportuna y largamente meditada

 

 

Por Walter A. Moore

 

La furibunda reacción de los cómplices del saqueo a la Nación Argentina, es adecuada al daño que se les ha causado con la estatización de las AFJP.

 

Las AFJP fueron un invento del Imperio destinado a usar el ahorro de nuestro Pueblo para sus fines.

 

Gritan ¡Improvisación! los medios del establishment, tomados por sorpresa, pero es evidente que se trata de una operación cuidadosamente planeada, pues en Julio de 2007 ya se había constituido, por decreto nº 897/07, el Fondo Soberano al que irán destinados los valores obtenidos por esta nacionalización, realizada al estilo de una “toma hostil”, similar a la que emplean, sin críticas de ningún tipo, las grandes multinacionales.

 

Como el procedimiento no admite cuestionamientos porque se ha hecho respetando las sacralizadas “reglas del mercado”, la medida no es confrontada con análisis serios de política económica, sino con la afrenta personal y el psicologismo barato.

 

En realidad, esta operación permite al Gobierno retomar el control de las grandes empresas extranjerizadas (públicas y privadas), sin afectar la cacareada “seguridad jurídica”, y abre una nueva “Ventana de Poder”: Constituir un Fondo Soberano Argentino (el decreto mencionado lo posibilita), cuyos recursos permitirán la puesta en marcha de grandes proyectos postergados: el Aprovechamiento Múltiple de los ríos Bermejo y Pilcomayo, que permitirían incorporar, bajo riego, a 6 millones de hectáreas de cultivos subtropicales, o desarrollar los 2,5 millones de hectáreas del Delta del Paraná que pueden convertir a la Argentina en el mayor productor de arroz de Sudamérica.

 

Con estos recursos se puede también iniciar un programa de construcción de una Red de Microciudades Productivas, destinadas tanto a restablecer el equilibrio poblacional de la Argentina, como a preparar al país para absorber la enorme corriente migratoria que, seguramente, ocasionará la gran crisis mundial en curso, para mencionar unas pocas iniciativas de gran porte.

 

La oportunidad de la medida es inmejorable, y puede permitir liberar la creatividad de nuestro pueblo, pues al acabar el Diluvio Monetario en ciernes ya nada será igual, y entonces deberemos crear nuevas instituciones, nuevas formas productivas y de consumo, una nueva estructura defensiva y finalmente, constituir la Unión Sudamericana.

 

El fondo puesto en marcha, nos permitirá invitar a otros países de nuestro Continente a constituir un Fondo Soberano Sudamericano, destinado a ser un poder complementario, pero con mayor operatividad, que el programa Unasur.

 

En este caso, el liderazgo argentino no podrá discutirse, sobre todo si va acompañado de un programa concreto de integración física y productiva del Continente que nos convierta en uno de los grandes jugadores del Nuevo Mundo Multipolar.

 

Esperamos que esta oportunidad pueda desplegarse en todo su esplendor, para lo cual es necesario poner en marcha un Proyecto de País que genere una sinergia que permita que todos sepan que es lo que tienen que hacer.

 

 

ESTA MEDIDA PUEDE SER EL FINAL DE UNA ERA DE OSCURO INMOVILISMO Y DE MENTIRA ORGANIZADA

 

Las AFJP fueron una institución característica de esta era.

 

El uso infame de los fondos confiados por una clase media manipulada por parte del Sistema Usurario, no estuvo destinado a dar certeza a sus años finales, sino que se usaron para favorecer los planes de los Centros de Saqueo Global, gracias a que estos grupos controlan resortes fundamentales en nuestro país.

 

El uso que hacían de los recursos es un ejemplo que debemos contemplar desde varios ángulos, para comprender la profundidad del daño que nos hacían.

 

Para empezar, estos fondos no se usaron para financiar ningún emprendimiento productivo, es decir productor de riqueza real y generador de trabajo que sirva a nuestra Nación, como prometieron. Muy por el contrario, se usaban para especular y seguir saqueando.

 

Uno de los ejemplos más siniestros lo constituyen los llamados “Fideicomisos para financiar el consumo”. Es decir el dinero que le prestan a las grandes cadenas nacionales o extranjeras para que conviertan un negocio de venta de productos en una nueva forma de usura.

 

Para verificar esto no hace falta otra cosa que mirar las “ofertas” que ofrecen las grandes cadenas, por ejemplo: Precio de contado: 1.000 pesos, o bien 15 cuotas de 100 pesos: Un interés del 50% anual, pues la primera cuota la cobran como anticipo. Usura pura.

 

A esto se suma que la mayor parte de los productos que venden son importados, con lo cual ni se genera trabajo, ni desarrollo industria.

 

Pero sí se fugan divisas para comprar cosas que estamos totalmente capacitados para fabricar nosotros.

 

Las 40 empresas que conseguían los fondos de las AFJP los usaban, por ejemplo, para hacer barrios de superlujo, mientras las villas miserias crecen en forma incontenible, o para ampliar sus monopolios en medios de comunicación, comprando a toda la competencia.

 

Otros usaban los ahorros para la vejez ajenos, en lugar de usar fondos propios para hacer las inversiones que se comprometieron a realizar cuando lograron que les regalen las  empresas estatales.

 

Con esta acción, la otra Gran Mentira: la de los “capitales extranjeros” como fuente de desarrollo, se derrumbó.

 

Quedó claro también que los bancos extranjeros vinieron a prestarnos lo que es nuestro, pero llevándose los intereses a su país.

 

Para colmo, algunas de las 10 empresas liquidadas, depositaron estos fondos en bancos que están quebrando en Estados Unidos.

 

La imprescindible corrección de estos dislates de pérdida de control de nuestro sistema financiero, debe proseguir haciendo algo tangible con la fenomenal riqueza potencial de nuestra Nación, en el territorio, la población y nuestra cultura,

 

Si en este Fondo Soberano Argentino se consolidan todos los recursos obtenidos de las empresas cuyo control ahora se tiene y se le suma el flujo de dinero que proviene de los ahorros de la población, es posible avanzar en dos direcciones de nuestra liberación:

 

A.)    Formando una organización del Estado con el peso económico suficiente como para resistir cualquier presión del Imperio Global (que siempre ejercida a través de sus corporaciones, bancos, organismos multilaterales y los medios de difusión).

 

B.)    Instalar un nuevo modelo de desarrollo de la producción económica del Estado, constituyendo una especie de UTEs con empresas privadas y/o organismos de usuarios y consumidores, para incrementar la eficiencia, crear consenso y disminuir la entropía social ocasionada por la corrupción.

 

 

TAMBIEN DEBEMOS DEFINIR UN NUEVO MARCO CONCEPTUAL PARA LA ECONOMÍA

 

Esto es imprescindible para superar la gran crisis en marcha, y podemos comenzar por distinguir que La Riqueza y el Dinero son dos cosas muy diferentes, y esta diferencia puede apreciarse en la siguiente cuadro comparativo:

 

DIFERENCIAS ENTRE

 

RIQUEZA

DINERO

Consiste en hechosconcretos                  

Es una expresión abstracta

Se utiliza y se consume                            

Se utiliza y NO se consume

Es útil si se consume

Es útil sólo si cambia de dueño

Se gasta en el tiempo

Se acumula en el tiempo

Uso de terminología económica

Uso de terminología jurídica

Realidad tangible                                     

Representación de otra cosa

 

 

                     Realidad práctica de

Información impresa en

Productos

Papeles

Servicios

Metales decorativos

Conocimientos

Cifras en una pantalla

Se crea con trabajo humano

Se crea de la nada mediante

y transacciones con bienes

Emisión, usura

tangibles (con cada cambio de manos se crea riqueza)

especulación y renta de la tierra

 

 

Se produce año a año

Se emite arbitrariamente

Su función principal es estática

Su función principal es dinámica

Referencias de la Economía Física   

Registro como Economía Contable

 

 

 

MENTIRAS Y OMISIONES EN EL SISTEMA MONETARIO ACTUAL

 

·     NO SE DESTACA que la principal función de una moneda es facilitar la división del trabajo en cualquier sociedad.

 

·     SE OCULTA el hecho de que los intereses están contenidos en todas las transacciones económicas, constituyendo aproximadamente el 50% del precio de cualquier producto o servicio (como mínimo), y que la palabra “interés”  es sinónima de “usura”.

 

·     NO SE DICE  que las monedas no necesitan ningún tipo de PATRON MONETARIO de respaldo, el respaldo real de cualquier moneda es la capacidad de producción del sistema emisor.

 

·     SE CONFUNDE Respaldo con Reservas. Una cosa es que el valor de una moneda se base en un respaldo de oro o divisas de otro país o institución y otra cosa es tener una reserva de oro o divisas destinada a nivelar el flujo cambiante de compras y ventas al exterior.

 

·     SE DISIMULA mediante el mecanismo de la “refinanciación”, que se pagan intereses sobre los intereses (anatocismo) y el funcionamiento del Interés Compuesto que acumula intereses, que aumenta la deuda sin prestar más dinero, por el mero hecho de que transcurrió el tiempo.

 

·     JAMAS SE MENCIONA la imposibilidad de sostener el crecimiento exponencial de la curva de interés, que indefectiblemente termina en una crisis económica generalizada.

 

·         SE DESORIENTA al igualar la aplicación del dinero creadora de riqueza que se logra volcándolo en el sistema productivo con el fomento del gasto improductivo financiando el consumo mediante el crédito o dando beneficencia a cambio de crédito bancario.

 

·         SE DICE QUE  “El ahorro es la base de la fortuna”, cuando en realidad es lo contrario, pues la riqueza es generada cuando el dinero circula velozmente, o sea que no se mantiene inmóvil en un depósito bancario.

 

·  SE MIENTE al decir que la gente gana dinero colocando su dinero en los bancos, el 90% de los depositantes obtendrían mayores ganancias si compraran al contado lo que necesitan usando el dinero depositado en  lugar de esperar los dividendos provenientes de los intereses.

 

El futuro es promisorio para los argentinos, al iniciarse el siglo 21 a nosotros nos corresponde terminar de concretar la Unión Sudamericana, así como a nuestros próceres les correspondió esa iniciar esa tarea hace dos siglos.

 

América es otra vez el Nuevo Mundo, y a nosotros nos corresponde mantenerlo habitable para todos los hombres de buena voluntad que quieran vivir en nuestra tierra.

 

 WM/

 

Buenos Aires, 27 de octubre de 2008

 

 

 

 

Publicado en * Aportes, Notas | Deja un Comentario »

Lo estructural de la pobreza

Publicado por Miguel Contissa en Febrero 15, 2009

Un artículo de Jorge Rachid

Cuando lo invisible se hace visible, como sucede en la tragedia de Tartagal, la vergüenza nos alcanza a todos los argentinos, no por desconocer esa realidad que muchos conocemos desde hace años, sino por no haber sido capaces de modificar una sociedad injusta, en un modelo social solidario como alguna vez vivimos en nuestro país.

 

La pobreza en la Argentina es un fenómeno social novedoso en cuanto a que es pobreza estructural, es decir, aquella que ha quedado anclada generacionalmente en una posición social inamovible, sin otro horizonte que la supervivencia, sin proyectos de vida alternativos ni movilidad social por delante; la integran aquellos compatriotas de sectores arrojados de la pirámide social por la voracidad insaciable del proceso de acumulación de las riquezas, que domina nuestro país en forma ininterrumpida desde 1976 amparados en la cultura neoliberal ahora decadente e instalada a fuerza de sangre y dolor social.

 

Esto hoy es estructural por cuanto las nuevas generaciones fueron creciendo en una cultura individualista, egoísta, del “sálvese quien pueda”; rompiendo los lazos sociales íntimos que supieron dar cobertura a la solidaridad cotidiana y produciendo una diáspora social nunca conocida. Esta realidad no siquiera se presentó en la sociedad argentina ni aún en el mayor proceso de crecimiento demográfico que se vivió en el país, como fue el inmigratorio de principios de siglo, pues se supo absorber las diferencias sociales de los recién llegados, ofreciendo el cuerpo generoso del país “a todos los hombres y mujeres del mundo”, como se proclama en el Preámbulo de la Constitución Nacional.

 

Sin embargo, hoy vemos que los propios argentinos, también “hombres y mujeres” del Preámbulo, se encuentran desposeídos, no obstante haber nacido en esta tierra.

 

Este análisis permite clarificar que la pobreza no es un slogan que pueda ser usado en cualquier campaña electoral, ni que pueda ser representada con un candidato caminando el barro. Tampoco puede ser un discurso confrontativo de una lucha electoral, siempre pequeña, siempre mediocre, que suele utilizar la pobreza como ariete especulativo, conmovedor por su supuesto compromiso con el pueblo. Peor aún cuando en una tragedia como la de Tartagal se llega a criticar y desmerecer la ayuda destinada a paliar el dolor vistiéndola de electoralista, incluida la visita presidencial. Esto representa un verdadero despropósito, sólo producto de la necedad de quienes se creen el ombligo del mundo en su afán oposicionista, sin límites.

 

Así como en la década del 90 la teoría del derrame llamaba al sosiego social porque ya vendrían los beneficios sociales de la acumulación capitalista- financiera, mientras tanto las fábricas cerraban y los desempleados caían en la desesperación, hoy sin dudas, en un país en crecimiento en los últimos años, que ha avanzado ampliando la oferta de empleo, que ha sabido mejorar los condiciones de los trabajadores, que supo dar respuesta puntuales al dolor social, debemos asumir que hay una hipoteca social pendiente y de magnitud mas que considerable.

 

Debemos asumir que ahora derrotar la pobreza estructural no es un problema del ámbito de Desarrollo Social, que puede haber funcionado en la emergencia y debe seguir haciéndolo. Hoy la batalla contra esa pobreza, va desde los cultural a lo sanitario, desde lo educacional a la distribución justa de la riqueza creando un marco de movilidad social, de proyectos de vida, de efectiva presencia del Estado, que hasta ahora formaba parte del “debe” de la agenda oficial.

 

Para eso es necesario que la “pobreza” abandone la agenda electoral y comience a ser una agenda de políticas de Estado, lejos del tironeo prebendario, sin estar sometida al efecto pánico que introducen los profetas de catástrofes deseadas, ni que sean escenario de escarceos tácticos destinados a apagar los fuegos antes que construir realidades. Cuando millones de chicos y adolescentes no tienen proyecto de vida, la vida no vale nada; cuando no tienen compromiso social no son parte de la sociedad; cuando sus familias han sido abandonadas a la mano de Dios, el rencor y la violencia son parte de lo cotidiano. Por eso el Estado es el único garante de impulsar un Modelo Social Solidario, al mismo tiempo que brinda respuestas coyunturales.

 

A quienes defienden sus intereses sectoriales sin importarle el resto de la sociedad; a quienes plantean que no se pueden tocar los impuestos y los gravámenes porque es exacción y luego pregonan la inseguridad creada por la propia disyuntiva riqueza-pobreza, y la carencia de recursos para los hospitales y las escuelas públicas, esos tendrán que aceptar que los recursos del Estado son para esos fines. A quienes aplauden las políticas de mano dura, que sepan que están matando chicos, que las cárceles son sociales, exclusivas del country de la pobreza. A los que apuestan al fracaso y piden “el cambio ya” recuerden los procesos traumáticos en democracia, de abortar continuidades y de dictaduras abortando vidas.

 

Los argentinos en situación de pobreza son el resultado de años de sometimiento a la extorsión económico financiera neoliberal, ejecutada por otros argentinos que han perdido pertenencia e identidad; que tabicaron las bocas y trataron de hacer lo mismo con las mentes a través del discurso único y nuestra famosa entrada heroica al primer mundo, que terminó siendo en la categoría de sirvientes internacionales de los poderosos. Se destruyeron sueños, ilusiones, fuentes de trabajo, sistemas médicos, escuelas públicas ejemplares, posibilidades de investigación y tecnologías de punta que estaban en desarrollo. Se destruyó la autoestima de los argentinos a quienes se les inculcó incapacidad para crecer y protagonizar; de ser y construir nuestro propio destino; siempre mirando obligadamente al llamado “mundo” para encontrar la imagen espejada, como quien necesita mirarse para saber que existe.

 

El peronismo ha sido y debería seguir siendo, mientras así se denomine, el nombre y apellido de la Justicia Social en la Argentina, ya que su compromiso con los humildes, desposeídos y trabajadores fue la base de construcción social, desde lo conceptual, de un modelo de país y un liderazgo que aún sigue dando respuestas a las demandas de la hora.

 

No puede el peronismo ignorar que mientras una sola necesidad persista en nuestro país, hay un derecho por otorgar y mientras no cierren las heridas sociales provocadas por el simplismo codicioso de un país grande en un marco social degradante, no resolveremos la ecuación histórica de las luchas sociales en nuestro país.

 

Así como existe una pugna entre capital e interior, histórica y justa desde el punto de vista de los intereses, también debe existir esa tensión entre la pobreza e indigencia hasta ahora invisibilizadas y los sectores formales de la sociedad, algunos de los cuales se niegan a mirar la solidaridad como un normal quehacer cotidiano, en una comunidad que debe reestablecer sus lazos sociales íntimos.

 

Los argentinos nos debemos la elaboración de políticas sociales activas que contengan planificación estratégica, para el desarrollo de un Modelo social Solidario, con objetivos de corto, mediano y largo plazo.  Que nos permita ir valorando los indicadores de la inversión social en forma sistemática y que al mismo tiempo de dar la respuesta coyuntural, vaya instalando la nueva cultura del trabajo y la solidaridad, como ejes transformadores de la sociedad, que estimulen proyectos de vida a familias de compatriotas que han sido denigradas y expulsadas socialmente.

 

Derrotar la dádiva y el prebendarismo no es fácil. Crear una nueva cultura tampoco lo es. Gestar un nuevo modelo social es proponerse una revolución. Cambiar los actores del poder es muy difícil pero no imposible. Cada cambio es un conflicto. Cada medida un tironeo de intereses. Cada anuncio un cóctel de lobistas del impedir. El envío de una nueva ley al Parlamento un condicionamiento de negociación. Por lo tanto la voluntad debe ser firme y sostenida. Conducir es predicar y predicar es persuadir, pero después es pelear por los intereses de los más débiles y los mas desposeídos, los que no tienen voz, los que sólo aparecen en las tragedias y dejan de ser noticia a los pocos días, de acuerdo al rating. Ese debe ser el compromiso y los argentinos debemos asumirlo para construir la historia entre todos, en una sociedad mas justa, mas libre y mas soberana.

 

CABA , 12 DE FEBRERO DE 2009

Publicado en * Aportes | Deja un Comentario »

AFJP: La Estafa del siglo. Balance de 14 años.

Publicado por Miguel Contissa en Noviembre 9, 2008

Por Ing. Mario Cafiero y Javier Llorens 

3 de noviembre de 2007

Resumen:

En el presente informe preliminar se efectúa un balance de los 14 años transcurridos desde la creación de las AFJP. En estos días se dicen muchas y controvertidas palabras al respecto, pero generalmente acompañadas de pocos números. Sin embargo en las cuestiones económicas, los argumentos más elocuentes los dan los números.

A esos efectos hemos realizado un conjunto de cálculos en formato Excel: AFJP Balance 14 años[1], cuyas principales conclusiones adelantamos en este avance, dada la premura con la que se debate la cuestión.

¿Qué nos dicen los honestos y áridos números?

·     Que en los catorce años de existencia de las AFJP, desde 1994 al 2008, se desviaron dineros que corresponderían al ANSES, con su carga financiera incluida, por 170 mil millones de pesos, equivalentes a 89 mil millones de dólares.

·     Que los Fondos de Jubilación y Pensión (FJP) acumulados a junio pasado eran de 99 mil millones de pesos; pero dado que se ha sobrevaluado los títulos públicos el valor real de esos fondos era de 84 mil millones. O sea que de concretarse la disolución de las AFJP, la ANSES solo recuperaría menos de la mitad de los dineros que se le sustrajeron.

·     El esfuerzo económico efectuado por los aportantes -ajustado por el índice combinado de precios (CER + Precios al por Mayor)- trepó en junio pasado a 158 mil millones de pesos. En este monto se incluye el incremento de 3 puntos al IVA, dispuesto en 1995 para refinanciar a la ANSES, ante la desfinanciación de este organismo provocada por la creación de las AFJP.

·    Respecto el Fondo de 84 mil millones de pesos que se pretende rescatar, esto representa para los aportantes una pérdida de su esfuerzo de -46 %, con un rendimiento negativo de nada menos que el -9 % anual. Si la cifra se expresa en dólares, los 27 mil millones de dólares del Fondo, contra los  51 mil millones de dólares soportados por los aportantes (computados de la misma manera), representan para estos una pérdida en dólares de -46 %, con una tasa negativa del -9 % anual.

·     Si se efectúa una proyección de los resultados históricos, los futuros jubilados hombres de las AFJP, cobrarán una jubilación por parte de las AFJP de entre el 13 % y el 18 % de su último haber, según hayan efectuado aportes durante 30 o 45 años. Muy lejos del 82 % móvil al que aspira la ley. En el caso de las mujeres, al jubilarse a los 60 años, los resultados son aun más penosos. Cobrarán entre el 8 % y el 11 % de su último haber, según hayan efectuado aportes durante 30 o 45 años.

·    Estas cifras desastrosas conforme los antecedentes históricos, no mejoran gran cosa si se proyecta una hipótesis optimista media, bajo el supuesto de corregir los peores excesos en los que incurrieron las AFJP, a la vista y paciencia de los gobiernos. Los números dicen que los jubilados hombres pasarían a cobrar un retiro de entre el 18 % y el 27 % de su último haber, según hayan aportado 30 o 45 años. Y las mujeres pasarán a percibir entre el 12 % y 16 %, para el mismo rango de años.

·    Manteniendo esas hipótesis optimistas medias, los fondos de las AFJP tendrían que alcanzar un rendimiento continuo a lo largo de 30 a 45 años del 12 % y el 8 %  anual respectivamente, sobre moneda dura sin ninguna inflación, para que los jubilados hombres puedan alcanzar un retiro del 82 % de su último haber. Y por su parte en el caso de jubiladas mujeres, el rendimiento tendría que elevarse al 15 y 10 % anual con el mismo fin.

La codicia es buena dice la UNION AFJP:

Obviamente esto último se trata de un imposible. De una utopia financiera. Como la burbuja de las hipotecas “subprime” que acaba de estallar en Wall Street. Y también machista, por la discriminación de géneros que implica. Estas tasas solo serían factibles de obtener con inversiones especulativas en bonos basura, que les están expresamente vedadas a los fondos provisionales, donde se prioriza la seguridad sobre el rendimiento.

Además son imposibles de sostener en forma continuada en el tiempo, ya que representaría una gimnasia especulativa a lo largo de 30 a 45 años, propia no de un fondo de pensión, sino de un fondo buitre. Saltando frenéticamente de una inversión a la otra con permanente toma de ganancias, con alto riesgo de default. Una tómbola financiera incesante, asumiendo no solo el riesgo de no obtener ninguna ganancia, sino de soportar grandes pérdidas.

Sin embargo esta es la “novedosa” salida propuesta por la cámara que agrupa a las AFJP, UNION AFJPS, sin advertir el desbarre moral y conceptual que ello representa, si se enfoca la cuestión sistemicamente.  “Si todos robamos, no todos seremos mas ricos” decía Keynes. Y lógicamente en esa tómbola bursátil financiera de suma cero, algunos  fondos de jubilados  ganaran… y otros saldrán esquilados. Abandonando definitivamente el sistema solidario, el egoísta sistema de capitalización se transformaría así un sistema antisolidario, bajo el lema “la codicia es buena”, pese a que este acaba de fracasar estrepitosamente en Wall Street.

Las comisiones también son muy buenas… para las AFJP

Respecto a las comisiones cobradas por las AFJP, su monto desde 1994 asciende a 19 mil millones de pesos corrientes, que equivalen a 37 mil millones de pesos a valor de hoy, y al 31,5% de la recaudación. Medida en dólares nos encontramos que las AFJP embolsaron 12 mil millones de dólares por este concepto, en sus 14 años de existencia. Lo cual representa casi la mitad del Fondo existente a la fecha expresado en dólares, u$s 27 mil millones. Esta proporción de casi uno para las AFJP, contra dos a favor de los jubilados, muestra la dimensión de la estafa perpetrada por las AFJP. 

Para justificar este abuso las AFJP dicen que una parte importante de la comisión se destinaba al pago del seguro de invalidez y fallecimiento de los afiliados. Lo que no dicen las AFJP es que las compañías de seguros que contratan son exclusivamente las vinculadas a sus grupos empresarios. Es demoledor el informe de la Unidad de Planeamiento, Regulación y Comunicación de la SAFJP de Febrero del 2001: “Todas las AFJP contrataron el seguro colectivo de invalidez y fallecimiento con empresas vinculadas”. Y lo mismo pasa con los seguros de renta vitalicia al obtenerse la jubilación.

Aparte de los fondos derivados a estas últimas, las AFJP desviaron a sus empresas de seguros de fallecimiento e invalidez un monto cercano a los 20 mil millones de pesos a valor actual. Es lamentable que durante los largos años que duró el régimen de las AFJP y durante los años que Alberto Fernández fuera titular del Superintendencia de Seguros y luego Jefe de Gabinete, no se hiciera absolutamente nada para acabar con este negociado. 

El núcleo del fraude de las AFJP        

Estimulando el egoísmo como antitesis del sistema solidario, cuatrimestralmente las AFJP les hacen llegar a sus aportantes un resumen de cuenta con la actualización de la cuotaparte de sus fondos. También  hacen publicidad respecto sus altas rentabilidades, manifestando actualmente en forma oficial, a través de UNION AFJPS, que ellas alcanzan acumuladamente al 14 % nominal anual, y al 7 % real anual.

Lo que no aclaran a sus afiliados –y acá reside el fraude- es que esas rentabilidades están calculadas, no sobre los aportes efectuados por el afiliado, sino sobre el neto que finalmente las AFJP acreditan en su cuenta, luego de haberse quedado con las comisiones, seguros, etc.

Si se toman en cuenta los aportes efectivamente efectuados, no los acreditados, y el índice combinado de precios, los resultados cambian radicalmente, transformándose las ganancias en pérdidas, como se puede observar en el siguiente balance.  

Conceptos

$

$
indexados

u$s

Fondo Jubilaciones y Pensiones FJP

98.808

98.808

31.358

Prestaciones netas revalorizadas

3.393

3.393

1.077

Sobrevaluación Títulos Públicos

-15.809

-15.809

-5.017

Fondo J y P corregido

86.391

86.391

27.417

Aportes Totales

82.579

157.614

51.101

Aumento IVA (18% a 21%)

21.700

39.714

12.524

Recaudación

60.879

117.900

38.577

Comisiones y Seguros

-19.169

37.096

12.018

Recaudación Neta

41.709

80.804

26.559

Resultados

 

 

 

Sobre Recaudación Neta

107%

7%

3%

Sobre Recaudación

42%

-27%

-29%

Sobre Aportes Totales

5%

-45%

-46%

Rentabilidad anual

 

 

 

Sobre Recaudación Neta

12%

1%

0%

Sobre Recaudación

6%

-5%

-5%

Sobre Aportes Totales

1%

-9%

-9%

Ratios

 

 

 

Recaudación Neta s/ Recaudación

68,5%

68,5%

68,8%

Recaudación Neta s/ Aportes Totales brutos

50,5%

51,3%

52,0%

Comisiones / Recaudación Neta

46,0%

45,9%

45,2%

Comisiones / Recaudación Bruta

31,5%

31,5%

31,2%

Comisiones sobre Fondo J y P corregido

22,2%

42,9%

43,8%

RESULTADOS PARA EL FISCO 14 AÑOS DE AFJP

 

Valor Nominal

Carga
financiera

Total

Fondos sustraídos a la ANSES en $

60.879

109.206

170.085

Fondos sustraídos a la ANSES en u$s

38.577

50.155

88.732

Se observa en él que la rentabilidad nominal se reduce a la mitad, al pasar del 12 al 6 %. Pero a su vez la rentabilidad real, que es la determinante, se hace negativa un 5 % anual, con una pérdida del -27 % sobre los aportes efectuados, obteniéndose parecidos resultados en dólares (-5 %, -29%).

El cálculo empeora aun más si se tiene en cuenta el esfuerzo económico hecho por el aportante, a quién con motivo de la desfinanciación de la ANSES por la creación de las AFJP, en el año 1995 se le recargaran tres puntos del IVA, pasando del 18 al 21 %. Como la mayoría de los asalariados consume íntegramente su salario, esto significa que en vez de aportar un teórico 11 % de su salario, en realidad pasó a aportar el 14 % del mismo. Considerando la existencia de estos “aportes totales” por parte del afiliado, la pérdida (como se señaló al inicio) trepa al -45% de los fondos, con una rentabilidad negativa del -9% anual; obteniéndose una cifra parecida en su equivalente en dólares (-46%, -9%).

El balance pone en evidencia el carácter de socio con la parte del león que tienen las AFJP para con sus afiliados. Las comisiones de las AFJP sobre la Recaudación Neta acreditada a los afiliados, llegaron en los 14 años a la enormidad de nada menos que el 46 % de estas, como una demencial gabela impuesta a los aportes de los asalariados. En la imagen adjunta se puede apreciar visualmente los resultados finales en pesos y pesos indexados que han deparado la aventura de las Desadministradoras de los Fondos de Pensión.

La supuesta libertad de elección que legitimaría la estafa

Mentes que se suponen lúcidas alegan que el régimen de las AFJP debe continuar, por que habría sido elegido libremente por sus futuros beneficiarios. Sin embargo estos, primero fueron obligados a entrar en el corral de las AFJP. Y posteriormente se les dio la opción de salir de él. O hacerlo más adelante. Lógicamente, la mayoría que optó por salir fueron los que estaban más cercanos a jubilarse, no siendo para los demás un tema dentro de su esfera de interés en esos momentos, con la opción incluso de poder optar más adelante.

Esta abstención de opinar, luego de habérselos hecho ingresar por la fuerza, se la ha tomado como una especie de ratificación democrática de las AFJP. Algo parecido a decir que todos los que se abstienen de votar al gobierno, han votado a favor de él, porque no han impedido que ganara.

Pero esta lógica absurda propia de un sofista no es lo más grave. Lo más grave es que la gran mayoría de los aportantes a las AFJP, desconocen enteramente la naturaleza del régimen de las AFJP. Las que en sus 14 años de su existencia parecen haberse preocupado especialmente de que el mismo se desconociera en todos sus alcances. La libre elección supone un conocimiento consciente sobre lo que se decide. Si este no existe, no hay libre elección, sino engaño y fraude.

La naturaleza perversa de la seudo jubilación de las AFJP

El sistema de las AFJP estableció:

·         El ingreso obligado del asalariado (esto es lo único que actualmente se ha modificado).

·         Contribuciones definidas por parte del mismo (11 % del sueldo).

·         Acreditaciones netas indefinidas, mediante la sustracción de comisiones y seguros a cobrarse libremente por parte de las AFJP (esto se ha corregido actualmente con un sistema “solidario” para hacer frente a la invalidez y la muerte del aportante, de dudosa administración).

·         Beneficios indefinidos, con todos los riesgos financieros y de existencia a cargo del afiliado, quien además debe costear el seguro de vida e invalidez.

·         Finalmente, la obtención de una seudo jubilación, o una jubilación trucha, con el retiro programado de sus ahorros, hasta que los mismos se agoten, y después “kaput”. Haciéndose cargo en el ínterin el jubilado de los riegos financieros, de existencia, y el pago de las consecuentes comisiones mensuales. Si vive más de lo que las tablas de longevidad dicen (80 años hombres, 82 años mujeres) se queda sin la seudo jubilación de las AFJP. Si los fondos de la AFJP bajan, baja su jubilación. Si los fondos de la AFJP se evaporan, se queda sin su jubilación

·         Como alternativa al afiliado le queda la contratación de un seguro de renta vitalicia, embocándolo de esta manera las AFPJ al afiliado en una compañía de seguros vinculada, en donde el asegurado debe cargar con el costo de la prima de riesgo financiero y de existencia, disminuyéndose así aun más su paupérrima jubilación.

 

O sea que las AFJP en manera alguna son una jubilación. Solo son un sistema de ahorro forzoso, con todos los riesgos a cargo de aportante, para en un futuro comprar una jubilación. Y criminalmente se dejaron enteramente abiertas en la ley y fuera de la supervisión especifica, las dos puntas del negocio.

  • En las entradas del negocio: las comisiones a fijarse libremente, y la contratación de seguros de vida supervisados por la Superintendencia de Seguros.
  • En la salida del negocio: las comisiones a cobrar mensualmente por el retiro programado, o la contratación del seguro de renta vitalicia supervisado por la Superintendencia de Seguros.

La esencia de las AFJP: un formidable negocio financiero  y asegurador

La esencia de las AFJP es un formidable negocio financiero de riesgo cero, y un enorme negocio asegurador. Financiero, con el objeto de potenciar sinérgicamente el poder y los negocios financieros de las grandes bancos, mediante ejercer el control paralelo de un enorme flujo de dinero, dulce y blando, sin asumir riesgo alguno por él, al transferirse todos los riesgos al afiliado. Y un enorme negocio asegurador, donde el afiliado es embocado obligadamente en las compañías de seguros vinculadas, estando a su cargo todas las primas de riesgo.

 

Se trata de una perversa forma por parte de las AFJP de eludir y fraccionar el riesgo. En vez de una “jubilación privada” es un ahorro forzoso por parte del asalariado, que carga con todos los riegos asumidos por el administrador. Luego viene una devolución en cuotas de los ahorros, simulando una jubilación. Que no es tal, porque no se le asegura al jubilado, ni el monto, ni la existencia del haber por todo el resto de su vida, y la de sus familiares con derecho a pensión.

 

Si el flamante jubilado quiere evitar esa incertidumbre en cuanto la duración y consistencia de sus haberes, después de haber corrido con los riegos y soportado las pérdidas durante 30 o 45 años, tiene que contratar un seguro de pensión de por vida, o renta vitalicia, donde nuevamente debe cargar con el costo o prima de los riesgos. A los que incluso después del 2001 se los intentó pesificar, pese estar contratados en dólares.

 

Es particularmente repugnante al sistema capitalista, cuyo derecho a la ganancia supuestamente se basa en la retribución de los recursos que usa, y  la asunción de riesgos, que las AFJP se hayan encargado absolutamente de no efectuar retribución alguna de los recursos financieros que detenta. Y de no asumir ningún riesgo financiero, al cobrar sus enormes comisiones íntegramente por anticipado; al desvincularse absolutamente en la práctica de la evolución de los fondos, salvo un simbólico fondo de garantía; y al endosar los riesgos de existencia a una póliza de seguro contratada con una compañía vinculada, cuyo prima y premio está enteramente a cargo del afiliado.

La ley 24.241 que creó las AFJP, otro oprobio del Congreso de la Nación

En los anales de la degradación del Congreso de la Nación, signado por leyes como la de obediencia debida y punto final, las superpoderes de Cavallo, la flexibilidad laboral, la intangibilidad de los depósitos, el déficit cero, debería también figurar la ley 24.241 que creó las AFJP. El “TITULO III Régimen de capitalización” de esa ley, es solo un glosario de términos estableciendo un amplio marco legal para que, a lo largo y ancho de él, las AFJP depreden a los aspirantes a jubilarse algún día, que obligadamente quedaron atrapados en él. El espíritu del mismo es la absoluta libertad en la jungla, en el mas puro estilo de darwinismo social, o capitalismo financiero salvaje, cuyos resultados hoy los padece todo el mundo.

Es notable que los aspectos cruciales de la ley, no fueron reglamentados por el Poder Ejecutivo, sino que, como preveía expresamente la ley, quedaron a cargo de la Superintendencia de AFJPs. Este órgano fiscalizador, también pasó a ser  el órgano reglamentador de los aspectos sustanciales de la ley, mediante Resoluciones e “Instrucciones” repletas  de matemática y abstrusos cálculos diferenciales, cuyo entendimiento solo esta al alcance de actuarios, o de matemáticos expertos.

Las fórmulas de la resolución 125 del ex ministro Lousteau, son palotes de primer grado al lado de estos jeroglíficos. Esta es la ingeniería del engaño subyacente en la ley. Vaya a saber en que recóndito factor, coma, coeficiente, o sustraendo se encuentra el intríngulis que legaliza las desmedidas ganancias de las AFJP. Y lo mismo sucede con el hermético negocio de los seguros a cargo de la Superintendencia de Seguros. Ya se dijo que el superintendente de Seguros era por entonces el ex jefe de gabinete Alberto Fernández. Como ejemplo se adjunta en el Anexo la Resolución vigente que reglamenta el art 102 de la ley, referido a la seudo jubilación de los retiros programados.

El texto de la ley esta lleno de cazabobos. Por ejemplo dispone que la comisión por acreditación de aportes se calcule “sobre la base imponible que le dio origen”. Ejemplo 3,3 % sobre el salario. Que en realidad es 3,3/11 del aporte efectuado por el afiliado. O sea nada menos que el 30 % sobre lo aportado, cosa que de haber sido presentada así ante la sociedad, habría descalificado de entrada al sistema. 

El desconocimiento general que existe respecto los verdaderos alcances de esa ley, evidencia su ánimo estafatorio, que consiste en un ardid o engaño apto para despojar a la gente. El ardid ha sido tan efectivo, que pocos parecen haberse dado cuenta del engaño. Pese que sus autores, Domingo Cavallo, Horacio Liendo,  Walter Schultess, Felipe Murolo, perpetraron posteriormente en el año 2001 otras enormes fechorías, por las que en estos momentos deben rendir cuentas ante la ley.

Así mientras los afiliados permanecen pasivamente en las AFJP como sujetos pasivos frente al esquilme; hay legisladores honestos y progresistas que hoy mantienen posturas, que en la práctica propician la continuidad de esta aberrante ley. 

El desfinanciamiento de las provincias por efecto de las AFJP

EL régimen de las AFJP no solo provocó un déficit  y endeudamiento crónico del estado nacional, sino que además este trasladó su crisis financiera a los Estados provinciales. A partir de pactos, leyes simples, DNUs, decretos simples, etc; el Estado Nacional reemplazó recursos propios provenientes del Sistema Seguridad Social, por recursos coparticipados que sustrajo a las provincias.

Reemplazó los aportes personales que se desviaron a las AFJPs, y los aportes patronales que se redujeron o eliminaron,  con recursos que se sustrajeron a la masa de impuestos coparticipables con las provincias. Esta situación llevó a que la distribución primaria establecida por la Ley de Coparticipación Federal Nro 23.548 se modificara continuamente y se convirtiera en participaciones reales móviles a partir de los sucesivos procesos de precoparticipación, manteniéndose los coeficientes legales de distribución, pero generando una reducción progresiva de la masa coparticipable.

Los montos cedidos por las provincias en el  período 1993/2004 ascienden a 74 mil millones de pesos corrientes, equivalentes a 58 mil millones de dólares al tipo de cambio vigente. Solo durante el 2007 se estima en 20 mil millones de pesos la coparticipación resignada por las provincias, para financiar la seguridad social. Como ejemplo, la provincia de Buenos Aires cedió en el 2007 la suma de 4,4 mil millones de pesos, equivalente a su actual y acuciante déficit.

Conclusión y propuestas:

Las cifras expuestas avalan terminantemente la conclusión que se encuentra anticipada en el título. El enorme desfalco al fisco, el enorme engaño efectuado a los aportantes, y la lacerante defraudación que se le efectuara a los futuros jubilados, convierten a la aventura de las AFJP creadas por Menem y Cavallo a instancias del FMI y el Banco Mundial, en la estafa del siglo.

En este sentido, el mantenimiento de un sistema mixto, con un supuesto pilar privado y otro estatal, no fue una solución de compromiso, o de salvar un obstáculo constitucional. Fue la forma de disimular los efectos enormemente dañinos de esa estafa.

Así como la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final, y la de flexibilización laboral (ley Banelco); la ley de abrogación de las AFJP no solo es una cuestión de enorme conveniencia, sino un imperativo moral; ya que la creación de ellas nunca debió disponerse, y su anulación debió ser dispuesta hace mucho tiempo.

Por otro lado también es evidente que el proyecto del gobierno es políticamente desbalanceado. No solo por su improvisación, que se evidencia del paupérrimo nivel intelectual del mensaje que acompaña la ley. Sino porque a la luz del inconstitucional decreto 897/07, que delega la administración de los Fondos a las segundas líneas del Poder Ejecutivo, evidentemente no se puede transferir alegremente esa enorme masa de valores a un gobierno que no ha sabido dar cuenta de los fondos de Santa Cruz. Ni de las coimas del caso Skanka. Ni de las sospechas en torno del tren bala. O del affaire del dictado de la resolución 125, que en la práctica operó en exclusivo beneficio de las exportadoras de granos, por no menos de un par de miles de millones de dólares.

Y menos a un gobierno que ha hecho de los fideicomisos nutridos con los excedentes de la ANSES, un ruin instrumento de depredación de la patria contratista. Que a la vista y paciencia de todo el mundo, arregla las licitaciones públicas con enormes sobreprecios, y tiene sus contabilidades henchidas de facturas truchas, que son la contraprestación contable de las enormes coimas pagadas.

No se trata en absoluto de optar entre la patria financiera (las AFJP y los bancos) y la patria contratista (de Jaime y De Vido) que quieren meter mano en esos fondos para seguir haciendo “política y negocios”. No se trata de optar entre una mafia y la otra. Ya que la primera ha sido realmente letal para la economía argentina, y la segunda es un pilar de corrupción mafiosa, que socava al Estado mismo.

Tampoco la situación permite mezquinos cálculos o tácticas electorales, si el gobierno va a tener o no va a tener “caja” para enfrentar las próximas elecciones. Y en tal caso tratar de impedírselo de cualquiera manera, a riesgo incluso de permitir la continuidad del inmoral y ruinoso sistema de las AFJP.

No se trata en manera alguna que un estafador despoje a otro estafador, o de neutralizar por conveniencia táctica esa sustitución de estafadores y estafas. Por contrario, totalmente alejada de estas especulación subsidiaras, la reparación del gravísimo e inadmisible “error criminal” –remedando los dichos de Macri- de creación de las AFJP, debe ser especialmente cuidadosa y eficaz; dado que el cese de una enorme estafa, no autoriza en manera alguna a cometer o comenzar con otras.

Es la oportunidad de concretar una reparación integral. Lo que supone cumplir acabadamente con la Constitución Nacional en cuanto a que los fondos de pensión deben ser “administrados por los interesados con participación del Estado”. Y revertir políticas dañinas, como el achatamiento de la pirámide de los haberes jubilatorios, procurando también una genuina movilidad de ellos, además de cancelar las deudas previsionales reconocidas por los fallos judiciales.

Es la hora también de mantener las cuentas individuales de los aportes jubilatorios, para evitar los abusos cometidos con el sistema solidario. Que ha servido para que los vivos de siempre de “la solidaridad comienza por casa”, obtuvieran enormes y tempranas jubilaciones con mínimos aportes, mediante los regimenes de jubilación “especiales”.

También es la hora de terminar con el despojo de la coparticipación  de impuestos a  las provincias. Y tal como ordena el texto constitucional sancionar un nuevo régimen de coparticipación de impuestos. Un nuevo régimen de impuestos que deberá ser discutido dentro de un nuevo régimen de las prestaciones sociales por parte de los estados provinciales, donde se deben priorizarse la niñez y la adolescencia. El Estado Nacional, los Estados provinciales y los municipios; deben acordar un Plan Integral de Protección a la Niñez y Adolescencia; así no habrá que discutir si se deben bajar las edades de imputabilidad.

Aumentar las jubilaciones en toda la pirámide y un Plan Integral de protección social, son medidas que además pueden paliar los efectos de una crisis económica global, cuyos coletazos ya están llegando a nuestro país.

Es hora también de terminarla con las ficciones de la deuda. Y dar por cancelada la deuda del Estado para con los FJP, a cambio de un compromiso del estado de solventar los eventuales déficits futuros, como hacen todos los países serios del mundo.

Por último es la hora de desandar otras decisiones nefastas que se tomaron invocando a los jubilados. Como la ley 24.145, dictada poco antes que la 24.241, que lleva por título “Privatización de YPF. Fondos para el Sistema Previsional”. Y existe actualmente al respecto una concreta y especial oportunidad.

Hay un precio público de la acción de YPF aceptado por Repsol: el que compró el grupo Eskenazi, con grandes facilidades financieras. Y habrá fondos para hacer frente a la compra a plazos de la totalidad del paquete accionario: la cartera que se recuperará de las AFJPs, que se puede reconvertir. Por lo tanto, con una debida auditoría previa, se estaría en condiciones financieras de renacionalizar YPF, como un primer capítulo de la indispensable renacionalización de los recursos estratégicos de nuestro país. Se invertiría así en genuino interés del país, la operación de “caballo de Troya” desplegada por REPSOL, con la venta minoritaria de acciones al grupo Eskenazi “experto en mercados regulados”, para que opere como lobbysta de los intereses de REPSOL; cuyas consecuencias se ven actualmente en el alza permanente del precio interno de los combustibles. 

Es la hora de gestos de grandeza y de unión, en bien del país. Es la hora de pensar en las próximas generaciones, no en las próximas elecciones.-

Publicado en * Aportes | Deja un Comentario »

AFJP: del Caribe a Wall Street

Publicado por Miguel Contissa en Octubre 10, 2008

Por Jorge Rachid

9 de Octubre de 2008

H

ace unos años, en julio de 1994, en pleno esplendor neoliberal en la Argentina, se aprobaba en las cámaras de Diputados y Senadores la Ley 24.241 que fracturó el Sistema Previsional Solidario, entregando el ahorro interno genuino de millones de compatriotas a la voracidad codiciosa de los bancos a través de las AFJP.

En el llamado “mercado de capitales” –en la Bolsa de Buenos Aires– festejaron ese instrumento legal como un campeonato de fútbol: habían ganado el partido exigido por el Banco Mundial.

El Ejecutivo de ese momento anunciaba la entrada de nuestro país al “primer mundo”; los legisladores, muchos de los cuales aún ocupan sus bancas u otros cargos ejecutivos, se abrazaban como si hubiesen recibido “un aguinaldo extra”; los comentaristas políticos hablaban de la “derrota de la corrupción” en las cajas estatales de jubilados. Los jubilados, mientras tanto, seguían reclamando en las puertas del Congreso algún aumento que no percibieron por más de 10 años, sumado al  descuento radical del 13% de los haberes jubilatorios ante la crisis del “corralito”, del año 2001.

En tanto las publicidades de las AFJP seguían mostrando cómo el futuro venturoso se abría a los jubilados, en la etapa de abuelos, jugando con sus nietos en playas caribeñas, a diferencia de las calles plagadas de jubilados mendicantes y rencorosos productos del “injusto” sistema de reparto que, según el mensaje en boga, había sido vaciado por la corruptela política.

Así teníamos los argentinos aportes socialistas obligatorios, para prestaciones liberales o sea individuales, cortando la ecuación solidaria: sencillamente quien más gana aporta por quien menos gana, el más viejo por el más joven y quien está sano por el enfermo. “Descreme” se llamó a esta ingeniería financiera donde se socializan las pérdidas y se privatizan las ganancias.

En definitiva, una supuesta corrupción pública se cambió por una corrupción privada, “legal”, que autorizaba y lo sigue haciendo un descuento del 30% sobre el capital depositado, en concepto de ganancias de la AFJP, seguros de  muerte e invalidez y gastos administrativos incluyendo publicidad. Los trabajadores aportando para las  pautas publicitarias de las AFJP, un verdadero despropósito.

Dicho porcentaje es irrecuperable aún con crecimiento del 5% anual ponderado por 30 años, historia no registrada en el mundo contemporáneo en ningún lugar del planeta, lo cual hace que los supuestos beneficios de la timba financiera sean sólo expresión de la estafa más escandalosa de los últimos 30 años en la Argentina.

Hoy la crisis desnuda en toda su magnitud estas denuncias realizadas por el autor y otros argentinos alrededor del sistema previsional argentino. El derrumbe de la mentirosa burbuja financiera, apuntalada por los popes de los organismos de créditos multilaterales durante años, de exigir ajuste tras ajuste a los países emergentes, fortaleciendo sus mercados de capitales y créditos insolventes como ya lo demostraron décadas atrás compañías como ENRON en Estados Unidos y Parmalat en Italia, que arrastraron papeles argentinos de AFJP en su debacle, situación jamás presentada por la prensa argentina. Esta situación se debe a la modificación introducida por el gobierno de la Alianza al menú de inversiones de la Ley 24.241, al permitir hasta casi un 9% de posiciones externas de los papeles, muchos de los cuales hoy están en Wall Street, sobre un total de 30.000 millones de dólares en poder de las AFJP.

Los analistas del mundo hablan ahora de codicia, irresponsabilidad, falta de regulación, corrupción, neoliberalismo, capitalismo salvaje, irresponsabilidad, entre otros adjetivos usados para despegarse de la responsabilidad de apuntalar durante años un sistema, que siempre es sostenido por los sectores trabajadores, sea en el país que sea. No aparecen las recetas mágicas del pasado, ni los monitoreos, ni la decisión del Estado ausente ni del mercado como dios ordenador del sistema. Todo es callado, todo ocultado, como la deuda interna argentina y la apropiación del ahorro interno genuino de los trabajadores de este país y la situación de nuestros jubilados.

Sin más, no aparece en los medios que en los próximos resúmenes de las AFJP aparecerán pérdidas mayúsculas en las notificaciones de capital acumulado. O sea: que los argentinos afiliados o empujados al sistema de AFJP, no sólo estarán pagando un 30% de su capital a quienes dilapidaron sus ahorros, sino que perderán capital acumulado durante 14 años de trabajo y de ganancias de la aseguradora. Si un trabajador hoy tiene 7.000 pesos acumulados es porque aportó 10.000, de los cuales 3.000 los pagó para que mañana le digan que gracias a la gestión de su agente asegurador, ahora tiene 5.600 pesos de capital.

Esta crisis presentada como global, dramática, terminal, destructora de empleo e ilusiones junto a proyectos de vida, seguramente llegará a la Argentina de forma algo atenuada aunque no menos dramática, por haber abandonado en su momento, el camino de la sumisión a los dictados extorsivos del llamado “imperio global”, que durante años marcó la política doméstica detrás de dictadores primero en 1976 y demócratas ilusionistas algunos, virreyes otros y conformistas administradores, testigos de la historia antes que protagonistas que les sucedieron.

La democracia producto del Consenso de Washington, sólo fue aceptada por los centros de poder en tanto fueran cultoras del mercado, como única  herramienta económica permitida por el poder, como quedó demostrado con los procesos de Bolivia, Ecuador y Venezuela, atacados sin piedad por la asunción de decisiones soberanas.

Es el momento entonces de tomar decisiones sobre las AFJP. Ese capital que hoy bordea los 30.000 millones de dólares, cuyos títulos están en manos de banqueros tan inescrupulosos como los de Wall Street y son producto del esfuerzo de 14 años de trabajo argentino, deben pasar a ser administrados por el Estado.

Una propuesta sería constituir un fondo fiduciario que conserve la titularidad de los aportes e incluso los incremente a futuro, pero sin el descuento de ganancias de las AFJP, sino del 5% para los gastos administrativos del fondo, para lo cual sólo se debería modificar la Ley 24.241, conservando las propiedades de la misma en el esquema provisional y mantener la seguridad jurídica.

Con respecto a las AFJP que se constituyan en su ámbito natural, la Superintendencia del Seguro, y operen desde ahí a demanda, sin el aporte obligatorio de la ley, sometiéndose a las leyes del mercado que tanto pregonan, donde los argentinos que quieran y tengan recursos excedentes puedan participar de la timba financiera si lo desean.

De esta manera el Estado Nacional recuperaría su potestad sobre el sistema previsional argentino, de acuerdo al artículo 14 bis de la Constitución Nacional.

Las crisis deben resolverse por arriba ya que significan peligro y oportunidad. Conservar elementos nocivos en una estructura tan sensible socialmente como la previsional, es un suicidio a futuro. Es quizás el mejor momento de avanzar sobre un poder excluyente de los últimos años de la patria financiera, que sometió por décadas al pueblo y a los gobernantes argentinos.

Publicado en * Aportes | 2 Comentarios »

Anti terrorismo

Publicado por Miguel Contissa en Septiembre 30, 2007

El siguiente artículo está tomado del medio digital “Nuestra América” (http://www.nuestraamerica.info/leer.hlvs/5110)

MILITARIZACION | ARGENTINA | FECHA DE PUBLICACION: 12/09/2007
El mismo terror
 

A principios de julio de este año, luego de pasar velozmente por las dos cámaras del Congreso Nacional, fue promulgada en Argentina la Ley Antiterrorista (1). Son ocho artículos que modifican el Código Penal y extienden las facultades de la Unidad de Información Financiera (UFI) (2), con el objetivo de incorporar a nuestra legislación la confusa figura de asociación ilícita terrorista.


(Red Eco Alternativo) A partir de su sanción, el Estado está habilitado para perseguir y procesar, con ley en mano, a cualquier organización política o social que se manifieste en contra de las acciones del gobierno o que pretenda ejercer presión sobre sus organismos. La norma, disfrazada de ley antiterrorista, es un instrumento estratégico para el control de la protesta social, sancionada bajo presión y por orden del Grupo de Acción Financiera Internacional. (GAFI)El GAFI es un organismo supranacional creado en 1989 en París, en la Reunión Cumbre del Grupo de los 7. Este grupo prevé dos sanciones para los países que no legislen en materia de financiamiento del terrorismo según las normas internacionales: declarar públicamente que los países deben tener cuidado con realizar operaciones financieras que provengan o sean destinadas a esos país. Y el siguiente paso es la expulsión del país del seno de dicho grupo.

Para Argentina el plazo se vencía el 23 de junio de 2007. Por eso, si bien el Poder Ejecutivo envió el proyecto de ley de modificación del Código Penal a fines de diciembre de 2006, los legisladores lo aprobaron en mayo de 2007 y el 5 de julio fue publicado en el Boletín Oficial.

Terrorismo

Ni el Poder Ejecutivo ni los legisladores nacionales inventaron algo nuevo. Tomaron casi textualmente las definiciones que, pasando por las Naciones Unidas, Estados Unidos estableció sobre quiénes son terroristas, cuáles son los actos terroristas, y qué es una organización terrorista.

La idea del terrorismo como enemigo de la humanidad no surgió en Estados Unidos a partir del atentando contra las Torres Gemelas.

En 1996, Estados Unidos sancionó el Anti-Terrorism & Effective Death Penalty Act, modificando su primera definición de terrorismo, plasmada en el Acta de Inmigración y Nacionalidad, que regula la entrada de inmigrantes al país.

Después del atentado a las Torres Gemelas, una nueva norma avanzó sobre la definición del terrorismo, la USA Patriotic Act (3).

El Acta del 96, cuyo propósito es frenar el financiamiento de organizaciones terroristas, amplía además las facultades de la Secretaría de Estado. Esta norma define que cualquiera que cometa actos contra la seguridad nacional es considerado terrorista. Pero si se tiene paciencia y se sigue leyendo, se encontrará que define seguridad nacional como la defensa, seguridad e intereses económicos de Estados Unidos. O sea que quien ataca de casi cualquier forma los intereses económicos de Estados Unidos puede ser considerado un terrorista.

La Patriotic Act, entre otras cosas, amplía las facultades del presidente, de la justicia militar, y de las autoridades policiales. Confiere a las autoridades federales atribuciones amplias para vigilar e interceptar comunicaciones, y tipifica nuevos delitos y establece nuevas penas aplicables a terroristas nacionales e internacionales.

Bajo la conjunción de estas normas, cualquiera puede ser señalado a discreción por el presidente norteamericano como presunto terrorista, o sospechoso de tener relaciones con organizaciones probablemente terroristas, o aparentemente vinculadas a actividades que podrían tener como objetivo financiar actos terroristas. Dentro de Estados Unidos, puede ser juzgado por un tribunal militar, sin derecho a apelación.

Cuando las Naciones Unidas adoptan el Convenio Internacional para la represión de la financiación del terrorismo (4), Estados Unidos ya había definido lo que considera financiamiento de organizaciones terrorista en el Acta de Inmigración y en el Acta de 1996.

Estados Unidos marcó el rumbo una vez más dentro de la ONU. Por su política belicista e imperial, por el papel que juega dentro de Naciones Unidas y por ser uno de los cinco países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad, se podría pensar que ha sido quien introdujo este debate para que la ONU comprometiera al planeta en su propagandizada batalla contra el terrorismo.

Convenio, Resoluciones y Recomendaciones

Para comenzar habría que decir que para los países existen normas internacionales que jurídicamente son vinculantes y otras que no lo son.

Entre las primeras se encuentran las Resoluciones del Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas y las Convenciones Internacionales de la ONU. Entre las segundas se encuentran las que se establecen entre grupos de países que actúan en forma conjunta. Ejemplo de esto son las Recomendaciones Especiales del GAFI.

Sin embargo, en materia de financiamiento del terrorismo, todas las normas resultan en la práctica vinculantes y han sido tomadas por los países que han redactado nuevas legislaciones o han modificado sus códigos penales para incorporar a él la figura de terrorismo.

Nos estamos refiriendo a:
El Convenio Internacional para la represión de la financiación del terrorismo
La Resolución Nº 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU
Las Recomendaciones Especiales del GAFI sobre la financiación del terrorismo

Haga su propia ley antiterrorista: Manual de instrucciones para países “en desarrollo”

El Departamento Jurídico del Fondo Monetario Internacional (FMI) elaboró el Manual para la redacción de leyes de Represión del financiamiento del terrorismo.

Este Manual tiene el objetivo de “orientar” desde lo jurídico a todos los países del mundo para elaborar leyes que repriman el financiamiento del terrorismo. Es un “servicio” que el Departamento Jurídico del FMI brinda a los países miembros de esta institución.

Los letrados del organismo financiero se encargan de aclarar en el Prefacio del Manual que “Las opiniones aquí vertidas son las del Departamento Jurídico del FMI y no deben atribuirse a los Directores Ejecutivos ni a la Gerencia de la institución”.

Sin embargo, como parte de ese mismo texto introductorio afirman que a partir de 2001, el FMI ha participado en “gestiones encaminadas a reprimir el financiamiento del terrorismo”.

Sin distinguir el nivel gerencial, del ejecutivo y del legal del organismo, agrega que el “FMI puede ayudar a evaluar la puesta en práctica de normas internacionales relativas al marco para la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo adoptado por los países miembros y brindar asistencia técnica mediante asesoramiento”.

En el 2001, el FMI junto a otras organizaciones comenzó a elaborar lo que sería la Metodología de Evaluación del Cumplimiento de Normas contra el Lavado de Dinero y el Financiamiento del Terrorismo. Se trata, dice el Manual, de “un instrumento que sirve para evaluar la aplicación de las 40 Recomendaciones sobre el blanqueo de capitales y las 8 Recomendaciones Especiales sobre la financiación del terrorismo emitidas por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI)”.

Si bien en un comienzo el eje fue el lavado de dinero, a partir del 11 de setiembre de 2001 todas las actuaciones apuntaron al nuevo enemigo estratégico para los Estados Unidos: el terrorismo.

Por eso tanto las Naciones Unidas como el GAFI produjeron convenios y resoluciones que dieran cuenta de ello.

Es seguramente este Manual – producto de las mentes del organismo que ha sometido y destruido la economía de la mayoría de los países del planeta – el texto que se ha tomado como base para el armado de la mayoría de las leyes antiterroristas que se han venido sancionando en América Latina.

Nos preguntamos: ¿Por qué es el Fondo Monetario Internacional quien evalúa, tal como lo dice su Manual, “el marco adoptado por cada país para combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo”?

¿Terrorismo?

Ninguna de las normas establecidas por los organismos internacionales define explícitamente a qué se considera “terrorismo
El Convenio de la ONU se limita a definir los actos terroristas y no a los terroristas ni al terrorismo

De los 9 Tratados mencionados en el anexo del Convenio de la ONU solo en el último se usa el vocablo “terrorista” para atentados cometidos con bombas. Existen listas de presuntos terroristas que han sido elaboradas por el Consejo de Seguridad de la ONU.

La Resolución de la ONU no define el concepto de “terrorismo” sino que exige a los Estados que “prevengan y repriman la financiación de actos de terrorismo”.

La Recomendación Especial I del GAFI establece que el financiamiento del terrorismo “debe penalizarse sobre la base del Convenio”.

Las Notas de orientación del GAFI, cuando hablan del congelamiento de fondos, definen a terroristas como “aquellos que financien al terrorismo y organizaciones terroristas”.

Tanto el Convenio Internacional para la represión de la financiación del terrorismo, como la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU y las Recomendaciones Especiales del GAFI omiten la mención del terrorismo de Estado que ha sido históricamente la forma principal de terrorismo en el mundo

La única referencia a los derechos humanos está en el artículo 21 del Convenio que señala: “Nada de lo dispuesto en el presente Convenio menoscabará los derechos, las obligaciones y las responsabilidades de los Estados y de las personas con arreglo al derecho internacional, en particular los propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional humanitario y otros convenios pertinentes”.

Los mismos abogados del FMI afirman en el Manual que “En algunos países preocupó la posibilidad de que, por su amplitud, la definición genérica de actos terroristas establecida en el Convenio a los efectos de tipificar el delito de financiamiento de actos de terrorismo fuera susceptible de abusos. Se temía en especial que determinadas formas de protestas públicas, legales o ilegales, pudieran quedar comprendidas en la definición de actos terroristas. Esos países han procurado subsanar este problema agregando a la definición un texto interpretativo que aclare el hecho de que las huelgas o protestas no constituyen actos de terrorismo a menos que estén presentes ciertos otros componentes de los delitos de terrorismo En la ley antiterrorista argentina, esta aclaración no está siquiera presente.

Respecto al delito de financiamiento del terrorismo, queda claro que la definición se basa no solo en si el hecho se comete sino en la “intención y la “finalidad, aunque el acto que se pretendía financiar no se consume. Se penaliza la asociación y no el supuesto acto delictivo. La figura de “asociación ilícita se utilizó para procesar a la inmensa mayoría de los presos políticos de 1974 a 1983 y se utiliza hoy para acusar a los protagonistas de las protestas sociales. La misma lógica se desarrolla cuando el Convenio define acto terrorista como “cualquier acto que tenga como finalidad…” (…) “siempre que su propósito sea….”. La sanción de leyes antiterroristas en los países de América Latina, bajo instrucción y presión directa de organismos internacionales que responden a los intereses estadounidenses, redactadas en base a las leyes de ese país, son un instrumento de control para sus objetivos estratégicos en el continente.

“Suponer que este tipo de legislación sirve para dar batalla al terrorismo es asumir las condiciones del “mundo al revés” que nos propone Bush. Es asumir la colección de mentiras de la estrategia imperial que, en nombre de las amenazas a la seguridad, pretende enrolar al mundo en la destrucción de la vida.” (5)

Acepción histórica

“Forma violenta de lucha política mediante la cual se persigue la destrucción del orden establecido o la creación de un clima de terror e inseguridad susceptible de intimidar a los adversarios o a la población en general. El término “terrorismo” comenzó a usarse en el iglo XIX referido a individuos o grupos políticos que recurrieron al atentado contra los representantes conspicuos del orden burgués. Los populistas rusos y algunos anarquistas consideraron el acto terrorista no sólo como un medio para transformar la sociedad, sino también como una forma de autoafirmación. Pero el terrorismo ha sido utilizado también por el Estado contra los ciudadanos como medio ilegal para combatir la violencia o aumentar la coerción.Ligado a la causa de un pueblo por medio de una organización responsable y limitado en sus objetivos, el hecho terrorista puede constituirse eventualmente en vanguardia de la insurrección popular (resistencia al nazismo durante la II Guerra Mundial, movimientos de liberación, etc). (…) Para los fines que persigue el terrorismo puede ser:
Revolucionario: para la destrucción del orden existente;
De liberación: sobre un determinado territorio;
Estatal, transestatal o internacional: para forzar la cooperación de los ciudadanos y operar como instrumento de diplomacia paralela” (6) Ir a principal

————————————-
Parte I: A imagen y semejanza

Notas:
(1) Ley no 26.268
(2) Ley no 25.246 – Legisla sobre el Encubrimiento y lavado de activos de origen delictivo y crea la Unidad de Información Financiera (UFI). Lo que hace la modificación es incorporarle como delito el del financiamiento del terrorismo para adaptarlo a la modificación del Código Penal. Resolución 54/109 del 9 de diciembre de 1999
(3) 26 de Octubre de 2001
(4) Resolución 54/109 del 9 de diciembre de 1999.
(5) Moppasol, ¿Combate al terrorismo?
(6) Enciclopedia El País; Ed. Salvat

Publicado en * Aportes | Deja un Comentario »