Miguel Contissa

…uno más de la diáspora peronista…

Archivos de la categoría ‘Sobre Peronismo’

…y finalmente recordé…

Publicado por Miguel Contissa en Septiembre 21, 2008

Publicado en Diario Digital el 25 de marzo de 2007

… recordé especialmente aquello que no recuerdan los historiadores de moda ni los actuales referentes de los Derechos Humanos, para quienes la historia de las violaciones comienza aquel día en que Videla es preso de una tremenda duda existencial: salir de pic-nic al Delta con Masera o tomar la Casa Rosada por asalto… claro, como todos hoy sabemos, optó por esta última alternativa por ser más “emocionante” y ajustado a “su” ideología, es decir,  combatir al enemigo “marxista leninista” que ponía en riesgo a las instituciones de la república…(¿?)

…una vez más atravesamos otro 24 de marzo…  Estos últimos años, nos vemos empujados por la profusa difusión mediática que invita a recordar el genocidio de miles de personas; que propone hoy inteligentemente un “nunca más”… es decir, un apoyo irrestricto al sistema democrático que, leído al revés, sería algo así como “no llamar más a los milicos para voltear gobiernos constitucionales”… en fin…

 

Pero en ese ejercicio, en ese buceo por la memoria, encontré muchas más cosas… como cuando uno revuelve el viejo arcón de los cosas pasadas… al abrirlo, encontré muchas de las raíces de este “24 de marzo”…  y entonces recordé…

 

…recordé que aquel peronismo derrocado en 1976 por una banda de forajidos, no era la primera vez que sufría un ataque similar. Ya en 1955 había tenido su preludio y que sobre eso nadie habla… nadie habla de las fuerzas colonizadas y antipopulares ocultas en el sistema democrático (civiles, militares, eclesiásticos, políticos)…

 

…Recordé que desde 1945, año en que el pueblo decide apoyar a Perón en su proyecto de liberación nacional, esas fuerzas (repito) colonizadas y antipopulares enmascaradas en algunos partidos políticos o en instituciones de la república, no dudaron en utilizar toda su fuerza para vencer a su enemigo coyuntural: el peronismo. Es más, dentro del mismo siglo ya lo habían hecho con Irigoyen. Si quieren, podemos ir más atrás…

 

…por ejemplo y sin proponérmelo, recordé lo expresado por el Partido Comunista en una suerte de bienvenida al golpe: “Ayer, 24 de Marzo, las F.F.A.A. depusieron a la presidenta María E. Martínez, reemplazándola por una Junta Militar integrada por los comandantes de las tres armas. No fue un suceso inesperado. La situación había llegado a un límite extremo ‘que agravia a la Nación y compromete su futuro’, como dice en uno de los comunicados de las F.F.A.A.”… y rematan el comunicado afirmando: ““El P.C. considera auspicioso que la Junta Militar haya desechado una solución ‘Pinochetista’. (…) Los imperialistas y fascistas sueñan con el pinochetazo, con un baño de sangre”…  

…recordé programas de radio en Bs. As. en los que aparecían, como dice Baraibar, “La Unión Cívica Radical, con la retórica evanescente y citas de Almafuerte de Ricardo Balbín, dando, unos días antes, un ultimátum a la presidente. También el proso-popéyico y siempre engolado Oscar Alende, el mismo que había sostenido con el énfasis habitual en él a Roberto Levingston – aquel oscuro generalote de “inteligencia” que sucedió a Onganía –, había tenido su turno para apostrofar al gobierno. Ellos, más Horacio Sueldo de la democracia cristiana; Francisco Manrique, el ex bombardeador de Plaza de Mayo; Fernando Nadra y Rubens Iscaro del partido comunista; los estólidos hombres de negocios del frondizismo; los socialistas de Américo Ghioldi y  Luis Pan; aquel olvidado Héctor Sandler, heredero de Aramburu y hoy “utilísimo y satelital” empresario televisivo; Raúl Alfonsín y el siempre atribulado Ernesto Sábato; el diario La Nación y Clarín; Jacobo Timerman desde La Opinión y Juan Carlos Coral y Nahuel Moreno desde la secta trotskista llamada Partido Socialista de los Trabajadores – traducción directa del Socialist Workers Party norteamericano –; las conducciones de Montoneros y del ERP, todos, toditos con la excepción del Frente de Izquierda Popular (FIP), el Partido Comunista Revolucionario (PCR) y, por supuesto, el callado y no consultado pueblo argentino, todos bregaban por voltear a la presidente”. ¿Qué cosa, no?…

…de pronto, bajo unos papeles del arcón, apareció la editorial del 1 de abril de 1976 del diario Clarín, dirigido en aquel entonces por doña Ernestina Herrera de Noble, y mediante la cual afirmaba sin rubor y con una decisión hobbesiana que El esfuerzo del nuevo gobierno estará centrado en operar la reorganización nacional. Uno de sus principales campos de acción será la reconstrucción del Estado, cuyo ordenamiento permitirá dotar al país “del instrumento capaz de impulsar una profunda tarea de transformación”. En primer lugar, le tocará a él ejercer el monopolio de la fuerza y cumplir las funciones vinculadas con la seguridad interior. Demás está decir que esa fuerza será empleada sin vacilaciones en el combate frontal contra la delincuencia subversiva en cualquiera de sus manifestaciones. “  ¿qué me cuenta?…  Sin embargo, hoy este multimedio, este “Grupo Clarín”, es junto a otros, uno de los apóstoles de la democracia!!!…  

 

…por momentos, mis oídos ganan libertad y me traen aquella frase justificativa de las gordas y gordos de clase media cuando se enteraban de algún secuestro o asesinato:  algo habrán hecho”…  lamentablemente, hoy esa frase se utiliza sin empacho para nominar un lavado programa de TV pseudo histórico que propaga el sistema para tapar la verdadera historia de los argentinos. Seguramente esas gordas y gordos hipócritas, habrán estado y estarán en cada acto conmemorativo del golpe de estado en su lucha por el “nunca más”…  eso si, los que “hicieron algo”, para nuestro dolor estarán ausentes… como desaparecidos, diría…

 

…pero ¿qué pudo hacer el peronismo para merecer tanto odio y tanta venganza?… y claro!!!… ahí recordé relatos, testimonios de muchos viejos peronistas y otros que adherían críticamente… y para abundar en datos, revisé archivos, leí bibliografía que no pertenece a los historiadores a sueldo del sistema o a la bibliografía sugerida en colegios y universidades y ahí encontré algunas razones… 

 

 …aparecieron las conquistas sociales en todos los ámbitos laborales y una cosa grave para ciertos grupos sociales: despertó y organizó la conciencia del “cabecita”… se logró un fuerte desarrollo de la pequeña y mediana industria… la sustitución de importaciones por productos nacionales… es decir, se vivieron 10 años de pleno crecimiento económico con Justicia Social… ¿será esto lo que tanto molesta a las fuerzas colonizadas del anti pueblo?…

 

…al revolver el montón de fotos, cartas, recortes, más abajo, casi perdido en el arcón pude ver traspapeladas unas frases impresas en letra de imprenta sobre un amarillento papel… en realidad, más que frases emblemáticas podrían ser considerados principios ideológicos nacionales. Ellos son: “Justicia Social”, “Independencia Económica” y “Soberanía Política” y estaban coronadas por el símbolo distintivo del peronismo: su escudo. La Justicia Social significa para el no enterado la solución de la problemática social derivada de la explotación del hombre por el hombre. Es decir, la forma de realizar la equidad de todos los sectores de la comunidad.  La Independencia Económica y la Soberanía Política, son banderas que representan la reivindicación nacionalista para lograr la Liberación Nacional reclamada, sin endiosamiento al Estado, como planteaba el fascismo, o la participación de ”razas superiores” como había pretendido el nazismo…  En este día me pregunto: ¿estos principios filosófico políticos puede desatar tanto odio hacia el pueblo y hacia su conductor?… ¿Quién que ame a su país puede negarse a ellos y armarse contra su pueblo sin incurrir en Traición a la Patria?…

 

…alejé la vista del arcón y miré por la ventana… me perdí en un punto de mi viaje al pasado… allí, pude recordar algunas voces… por ejemplo la de mi viejo cuando decía que el Peronismo también busca la Tercera Posición ideológica como solución universal a la lucha de clases y que es distinta a la del marxismo internacional dogmático y a la del demoliberalismo capitalista, pues estas últimas conducen al dominio imperialista en el mundo. El peronismo según su creador, era una ideología del tipo socialista que oscilaba entre lo ortodoxo y lo heterodoxo de esa doctrina. Obviamente, no se podía ser inocente y había que saber moverse dentro de ese marco sin caer en las trampas que tendía el imperialismo ruso o la socialdemocracia europea…   ¿será por eso que el peronismo se granjeó el odio de la izquierda y de la derecha argentinas?…

 

…muchas veces escuché en reuniones clandestinas y de boca de viejos peronistas decir que el Movimiento Peronista tiene una doctrina obrera y popular; independiente de las decisiones e influencias de cualquier régimen foráneo;  que es en su esencia cristiano y profundamente revolucionario; defensor de la industria nacional y decididamente antiimperialista…. ¿habrá en esto razones para que las empresas multinacionales, los grandes importadores y exportadores y los organismos de crédito internacional siempre “pateen en contra”, armen revoluciones y decidan el exterminio de militantes utilizando a los colonizados internos?…

 

…no se porqué, súbitamente, recordé que en 1976, año en que es derrocado el gobierno constitucional, el país debía 7.800 millones de dólares…  ¿cuánto estamos debiendo aún hoy y después de haber pagado al FMI una deuda ilegítima e ilegal?…  Eso me hizo recordar la recomendación de Perón en cuanto a no pedir prestado….y menos a los usureros…

 

…y así seguí recordando… recordé especialmente aquello que no recuerdan los historiadores de moda ni los actuales referentes de los Derechos Humanos, para quienes la historia de las violaciones comienza aquel día en que Videla es preso de una tremenda duda existencial: salir de pic-nic al Delta con Masera o tomar la Casa Rosada por asalto… claro, como todos hoy sabemos, optó por esta última alternativa por ser más emocionante y ajustado a “su” ideología, es decir,  combatir al enemigo “marxista leninista” que ponía en riesgo a las instituciones de la república…(¿?)

 

…después recordé los fusilamientos de peronistas en los basurales José León Suárez en 1955 (ver el film de Rodolfo Walsh “Operación Masacre”)…  los bombardeos a la Plaza de Mayo en los que murieron cientos de inocentes transeúntes… los fusilamientos del General Valle, de Cogorno y tantos otros militares y civiles que defendieron la Constitución en 1955… recordé la desaparición de muchos militantes sindicales… Recordé las persecuciones de obreros y empleados en las fábricas y en las empresas del estado… las cesantías…las apretadas en los lugares de trabajo…

 

… y así, mientras recorría capitulo tras capítulo de la historia argentina contemporánea que es traslapada por la pléyade del sistema,  volví a recordar a muchos compañeros muertos o “desaparecidos” (triste eufemismo de asesinados) por el antiperonismo…

 

…recordé entonces a esta altura que es preciso ratificar que el peronismo es un Movimiento de Liberación Nacional y que por lo tanto, el accionar de sus militantes no será gratuito ni aliviado, pues si cumple con su misión histórica, se enfrenta al poder real y concreto, al que te saca los recursos naturales, al poder que oprime y explota sin dudarlo un segundo. Al poder que no jode ni perdona, porque si es necesario, te crucifica; al que aumenta los precios y le saca ventajas al laburante; el que secuestra a los “López” para demostrar que aún puede; es decir, el sempiterno enemigo del peronismo y amigo de los cipayos internos…

 

… por eso, en este nuevo aniversario del 24 de marzo y en nombre de los caídos en la lucha, espero que su dirigencia lo recuerde y no traicione el mandato popular como hizo el menemismo, ese engendro político económico de lo colonizado, antipopular y antinacional…

 

Por todo esto, que no nos falle la memoria…

 

 

Publicado en Sobre Peronismo | Deja un Comentario »

Lección de un Militante Peronista

Publicado por Miguel Contissa en Enero 16, 2008

Es muy difícil abordar esto de revisar la historia familiar.   Más, cuando el actor principal es el propio padre y cuando la  historia es de persecusión ideológica y laboral . Pero así fue, es y será la vida de todo aquel que se compromete con una causa popular. Estará más cerca del calvario que de las cómodas oficinas y sillones del imperio.

Lo siguiente que Uds. pueden ver como imgen escaneada, es una carta enviada a su superior en el Ferrocarril, un Inspector de Tráfico en San Antonio Oeste (Pcia de Río Negro). No deja de asombrar la claridad de conceptos y la valentía de quien fuera Ángel Contissa. Tampoco es para sorprenderse que luego sus adversarios políticos que ya se insinuaban durante el propio gobierno peronista de entonces, lo dejaran cesante en sus funciones luego de aplicarle el Decreto Ley Nº 4258/55 de la Revolución Fusiladora de Rojas y Aramburu.  Repito, así es la vida de aquel que se compromete con la causa popular.

Aquí, en este documento histórico, en este Manifiesto Peronista, está presente la raíz ideológica de todos los que sufrieron o dieron la vida por Perón. Aquí, está la diferencia entre militante político y “político”; entre ser y parecer; entre vivir por una causa justa y “vivir de ella”.

Sólo nos queda a sus hijos este testimonio de hombría; este legado ideológico y MORAL que nos llena de verdadero orgullo peronista y nos marca un camino indubitable: proceder con honor y con amor a la causa que puso a disposición el General Perón, del mismo modo que él lo supo hacer mientras vivió.

Gracias papá en nombre de tus hijos “Tatín” y “Corcho” y de tus nietos (que no alcanzaste a ver) Julieta, Luciana, Emilio y Mauro

manifiesto-i.jpeg .

manifiesto-ii.jpegmanifiesto-iii.jpeg

Publicado en Sobre Peronismo | 1 comentario

Perón y la Triple A

Publicado por Miguel Contissa en Octubre 8, 2007

 
 

En un reciente artículo, publicado en Rebelión (Alejandro Guerrero. Perón y la Triple A, 01-.07), se deslizan una serie de apreciaciones, que partiendo de un hecho real y casi comprobado, como lo fuera la relación del General Perón con el origen de la banda parapolicial Alianza Anticomunista Argentina, se desarrollan conclusiones fuertemente antipopulares, erróneas desde el punto de vista histórico; confundiendo hechos y fechas, afirmando argumentos que seguramente el autor desconoce o conoce a través de otros, de manera incorrecta.

Por
Alberto J. Lapolla

Notablemente, el autor repite –treinta años más tarde- en un reciclado casi alucinante, una vieja mirada ‘gorila de izquierda’, especialmente de una parte de la izquierda troztquista argentina, sobre Perón, el Peronismo, y su relación con la clase obrera. Y esta mirada no es moco de pavo. Detrás de ella los compañeros del PRT-ERP, concluyeron que Perón venía a ‘robarles la Revolución’ y decidieron continuar la lucha armada contra el gobierno Peronista, llevando la situación a una ilegitimación de la lucha armada en la Argentina, que permitió el aislamiento y exterminio del conjunto de los luchadores sociales pertenecientes a casi tres generaciones de argentinos. Siempre es imprescindible recordar, que los 30.000 desparecidos involucraban a muchos miembros de las organizaciones armadas y de la Izquierda Revolucionaria, pero en su esencia, el 55% de ellos fueron dirigentes sindicales de base. El accionar irresponsable, elitista y antipopular -en tanto y en cuanto, ambos gobiernos Peronistas, el de Cámpora y el de Perón, fueron elegidos libre y mayoritariamente por el pueblo- arrastró al movimiento popular a una derrota sin salida, abriendo paso al genocidio. El artículo muestra una vez más, que la izquierda argentina –desconozco de cual de los miles de ‘partidos’ de la misma, es parte el autor-, sigue sin entender un ápice de la Cuestión Nacional, o de lo Nacional, incluso en tanto Latinoamericano y Cuestión Atiimperialista, Trotzky dixit.

Perón y la Triple A

En el 2006, el periodista rosarino Carlos Del Frade en su último libro,(9) aportó este dato hasta entonces intuido -se conocía la reunión, no lo tratado-, sobre la reunión en Gaspar Campos (casa comprada a Perón por la CGT, para su retorno al país), el 8 de octubre de 1973, cumpleaños del General (si bien es cierto que el año de su nacimiento no parece ser el oficial sino dos años antes, el día parece ser el mismo; con lo cual ese día Perón cumplía 80 años(1)) sobre la reunión con 500 suboficiales Peronistas retirados y exonerados de las fuerzas armadas… por Peronistas. La reunión fue armada por Osinde -el hombre de las ‘tareas sucias’ del General. En nuestro libro La Esperanza Rota,(4), hemos desarrollado en extensión las conexiones y relaciones existentes entre Perón, la represión ilegal y especialmente los hechos de Ezeiza y su pelea autoaniquilante con su rama juvenil. No hemos sido piadosos para juzgar lo que parece ser lo peor de Perón. Sin embargo nunca dejamos de verlo en su perspectiva histórica, de jefe del Movimiento de Liberación Nacional, con una fuerte impronta Socialista. No fue Del Frade el primero en señalar hechos que vinculan a Perón con al aplicación de un determinado tipo de violencia paraestatal. Fue Horacio Verbitzky, en Ezeiza, el primero en decirlo, incluso abiertamente, aun cuando luego la ‘teoría de los demonios’ tapó sus dichos. Alejandro Horowicz en su brillante trabajo los Cuatro Peronismos, fue explícito en su análisis, que (cito de memoria) la única fuerza propia con que contaba el Tercer Peronismo era la policial, y que el delicado equilibrio que implicaba mantener el Pacto Social, incluía la utilización de pequeñas y milimétricas cuotas de terror, que obligaran a los “jóvenes díscolos” a cesar sus ataques al Estado y al Pacto social, so pena de que todo se fuera ‘al diablo’. Muerto Perón, esa violencia puntual o en cuentagotas, se transformó, en manos del Brujo e Isabel, en Terror de Estado, en gobierno fascista abierto. Palabras más, palabras menos, pero ese era el brillante concepto de Horowicz, que ubica el accionar de la violencia paraestatal. Luego Miguel Bonasso traería la anécdota referida por la hija de Oscar Bidegain, acompañante de Perón en el viaje a China, cuando el General habría expresado, ‘Lo que la Argentina necesita es un Somatén.’ Haciendo referencia, a los cuerpos de represión parapoliciales, creados por Primo de Rivera en Catalunya, para liquidar al movimiento obrero anarquista y comunista. Dicho cuerpo denominado Somatén, por supuesto, siguió en pie en tiempos de Franco. Sin embargo, Perón no necesitaba que los franquistas se lo contaran como señala el artículo. El mismo mecanismo se utilizó en la Italia fascista y en la Alemania nazi, o ¿qué otra cosa eran las SA? Y se utilizó en la Unión Soviética, pero de forma menos sutil ¿Cómo se califica sino, cuando Trotzky alababa la acción de sus tropas contra los obreros sublevados en Konsdradt, ‘que caían como conejos ante nuestras armas’? según nos relatara el Gran Lev Davidodich. Ni que hablar lo que después haría Stalin, que dejaba al Ducce a la altura de un demócrata liberal. O, lo que haría la GPU, en manos de V. Codovilla contra los anarquistas y trotzquistas en España. Perón, ya había utilizado cuotas de terror en sus dos primeros gobiernos contra comunistas, anarquistas y opositores en general. Fueron memorables -y base de la fuerte oposición política innecesaria contra su gobierno- las ‘hazañas’ de Eliseo Lombilla, los hermanos Cardozo, Jorge Osinde y demás criminales y torturadores del primer Peronismo. Pero nadie puede seriamente decir que ese fue el contenido principal de su gobierno. Aun incluyendo el vil asesinato y desaparición en junio de 1955, del comunista Juan Ingalinella, o lo sucedido a Cipriano Reyes, y a otros dirigentes sindicales indóciles, con menos suerte que Don Cipriano, que pese a ser castrado por los torturadores, por lo menos vivió para contarlo. Perón, bueno es saberlo, era profesor de Estrategia Militar de la Escuela Superior de Guerra y oficial de Inteligencia Superior(2). Fue el enviado del Ejército argentino al ‘teatro de operaciones’ de la Segunda Guerra Mundial, para estudiar in situ la guerra. Allí conoció de sobra todas las formas de contención de la Revolución Proletaria, que se usaban en Europa. Es bueno saber, que a su regreso Perón, comunicó que en su opinión, Alemania perdería la guerra por haber ‘cometido el grave error de atacar a la Unión Soviética’. Con posterioridad Eduardo Gurrucharri(3) en su biografía del Mayor Alberte, señaló varias veces las conexiones entre los grupos parapoliciales y Perón. Incluida su conexión con la represión a exiliados latinoamericanos de Brasil, Paraguay y Chile. Gurrucharri denunció la realización de una reunión de gabinete, en febrero de 1974, con presencia de Perón, donde se habrían pasado fotos de dirigentes ‘extremistas’ a ser liquidados, que el General no autorizó. Sin embargo la lista allí expuesta, comenzando por Ortega Peña, Julio Troxler y Silvio Frondizi fue ejecutada apenas muerto el General. Cabe aclarar, como lo hemos dicho en el análisis de su gobierno(4), que el objetivo de Perón en Ezeiza no era aplastar a la JP, sino obligarla a cesar sus maniobras hegemónicas sobre el resto del Movimiento; es decir mostrarle tal poder de fuego propio que la disuadiera de no salir a disputar el control del acto. Exactamente esa fue la discusión en la noche del 19 de junio de 1973 en la Facultad de Agronomía de la UNBA, entre distintos sectores de la Tendencia Revolucionaria. ‘Si se debía o no, aguar la fiesta del pueblo’. La actitud aparatista e irresponsable de Montoneros prefiguró todo su destino. Fue ‘al combate’ con palos y pistolas a enfrentar a bandas armadas con armamento pesado. Fueron derrotados política y militarmente; abriendo el camino a la derrota del proceso de masas creado a partir de la irrupción de la CGT de los Argentinos y del Cordobazo. En este caso, tampoco Perón actuaba porque sí: entre febrero y marzo de 1973, Quieto y Firmenich, viajaron a Madrid ‘a apretar al Viejo’. Le plantearon que no se desarmarían, que no estaban de acuerdo con la política del Pacto Social, que querían trescientos cargos en su gobierno y que el líder juvenil Galimebrti se había ‘encuadrado’ bajo su conducción –es decir respondía a ellos y no a Perón. Quieto pidió además a Perón la lista de gorilas que había que ejecutar. La respuesta de Perón al ‘apriete’ fue Ezeiza, la defenestración de Galimba, y el derrocamiento de Cámpora, con la aquiescencia cómplice del Tío.

Decir toda la verdad

Sin embargo el artículo -y no parece ser por desconocimiento, pues esa fue la posición oficial del PRT-ERP, por ejemplo- cuenta una parte de la historia. La reunión del 8 de octubre de 1973, fue seguramente cierta. No lo es sin embargo, como señala el artículo, el hecho que Horacio Salvador Paino, hiciera referencia a la misma, sino que la información surge de los dichos del hijo del Potrillo Castro, Jorge Castro, ex militante del PRT-ERP, a Carlos del Frade. Sin embargo faltan relatar dos hechos desencadenantes de esa reacción de Perón, después de los cuales les dice a viejos militares Peronistas -muchos de ellos Resistentes- ‘los voy a necesitar’. Y no es casual, que estos dos hechos determinantes del accionar político posterior de Perón sean ocultados para el análisis. El primero es que el 6 de setiembre de 1973, es decir más de un mes antes de la reunión de Gaspar Campos, el PRT-ERP atacó, sin ninguna provocación o hecho que lo justificase, el Comando de Sanidad del Ejército Argentino. Ese mismo día en Caracas, en la Conferencia de Ejércitos Americanos, el general Raúl Carcagno nuevo comandante en Jefe, decía que los ‘ejércitos latinoamericanos debían dejar de ser herramientas de la dependencia para pasar a ser herramientas de Liberación de sus pueblos’. Que eso era y es posible, lo muestra el proceso de la Revolución Bolivariana, que no considera a Perón casualmente, un general fascista. Cabe aclarar que, desde el 25 de mayo gobernaba un gobierno Peronista elegido, por el 49% de los argentinos, en elecciones libres y limpias. Pese a que el artículo lo ignora -pues lo ubica al Tío aun durante el golpe en Chile, que fue en setiembre- ya no gobernaba Cámpora, quien había renunciado el 13 de julio de 1973, sino Raúl Lastiri, Presidente de la Cámara de diputados, y yerno de López Rega. El 23 de setiembre de 1973, hubo nuevas elecciones nacionales, nuevamente libres y limpias. Perón fue electo Presidente con el 62% de los votos, el mayor porcentaje que haya obtenido presidente alguno de la historia argentina, y muy por encima del 1.7% obtenido por el PST, por ejemplo, en la misma elección, o del 3% que sumaron todos los partidos de ‘izquierda’ en la última elección del 2005. Sin embargo, pese a este resultado, y he aquí el segundo hecho que podemos llamar determinante de la reunión de Gaspar Campos, el 25 de setiembre de 1973, es decir a dos días de la elección, Montoneros asesinó a mansalva a José ignacio Rucci, secretario General de la CGT y hombre clave de Perón en la estructura del Pacto Social. Según diría años más tarde Firmenich: ‘le tiramos un cadáver sobre la mesa a Perón para obligarlo negociar.’ Parece que Perón no lo entendió así, y apeló a sus ‘viejos amigos’ retirados y expulsados del Ejército argentino. No poseyendo fuerza propia en las Fuerzas armadas, y no quedando claro de que lado iban a jugar los ‘muchachos de la JP’ bajo su gobierno, Perón reaccionó como un viejo general nacionalista formado en Inteligencia y profesor de Estrategia. Creó su propia fuerza, que, seguramente, habrá pensado él, controlaría y usaría a su voluntad, cosa que ocurrió mientras vivió. Sin embargo la cosa no acabó allí. El 19 de enero de 1974, el PRT-ERP atacó la base militar de Azul –otra vez sin ninguna razón que lo justificara o explicase-, en un cruento operativo con muertos y heridos. No sólo el Potrillo Castro, la mayoría de los Peronistas, golpearon ese día su puño contra la mesa ante una provocación de tamaña magnitud, que ponía en peligro el régimen democrático recién reconquistado. Cabe aclarar, que muy pocos días antes, el 4 de enero de 1974, Luis Mattini, miembro de la conducción perretista se había reunido con Fidel Castro en la Habana, solicitándole ayuda para armar una guerrilla en el Norte argentino. La respuesta de Fidel, fue clara: ‘¿Cómo es eso, chico, de una guerrilla rural en pleno gobierno democrático?’(5) Cabe aclarar, que un mes más tarde, el 25 de febrero de 1974, Perón rompió el bloqueo económico decretado por los Estados Unidos a Cuba, firmando con el gobierno de la Habana acuerdos económicos y políticos de todo tipo, brindándole una fuerte ayuda económica. Todo esto está claro, no justifica a Perón, pero permite entender su accionar, y observar que si bien el terror desatado luego sería monstruoso, los códigos con que se movía la Izquierda Armada jugaban con fuego.

Por último no es cierto lo afirmado por el artículo respecto del golpe en Chile, en un trabajo de próxima aparición, cargamos las tintas sobre las actitudes tolerantes y complacientes de Perón y su gobierno, respecto de la dictadura de Pinochet, pero cuando el golpe se produjo el 11 de setiembre, Cámpora ya no estaba, y causalmente la JP, el PC y otras fuerzas políticas produjeron las mayores manifestaciones, marchas y actos de solidaridad con Chile que se registraron en toda la historia argentina. Y no fue sólo durante unos días, sino que duraron varias semanas. La consolidación de la dictadura chilena no dependía sólo de la solidaridad del pueblo argentino, que fue amplia, generosa y total, sino de la propia resistencia chilena que no alcanzó para derrotar a los fascistas.

El contenido de Perón

Lo que realmente sorprende del artículo de marras, es su visceral antiperonismo en un lenguaje que hoy hasta los gorilas se cuidan de usar, a la vista de lo que ha ocurrido con la Nación, luego de desmontada la Argentina construida por Perón a partir de 1945. El autor dice suelto de cuerpo ‘Él (Perón), sin desarrollar jamás una política nacional democrática, que lo habría obligado a romper con el imperialismo -algo que en ningún momento se propuso-, hizo a los trabajadores concesiones democrático-sociales históricas y los integró al Estado burgués. Pero en 1973, cuando Perón regresó convocado por quienes lo habían derrocado en 1955, toda la acción del movimiento obrero se orientaba hacia la independencia de clase y, por tanto, apuntaba contra la línea de flotación del régimen político.’ Este análisis es falso, injusto y falta a la verdad histórica. Sólo diremos que el 25 de mayo de 1973, la clase obrera recibía el 36% del Ingreso Nacional. El 13 de octubre de 1974 -cuando Gelbard se retira del gobierno, y de alguna manera el Peronismo concluye como herramienta de transformación social- ese porcentaje había subido al 48%, en apenas 17 meses. (Cifra que el Peronismo neocolonial actual, trata de olvidar). Ese juicio encierra además, una mirada de desprecio y descalificación sobre las mayorías, mirada que acercó siempre a las izquierdas argentinas con los conservadores y liberales. Desde esa óptica, ambos son tributarios del pensamiento de ‘civilización o barbarie’. Unos desde el positivismo racista comtiano-victoriano y otros desde un marxismo de biblioteca, hueco, sin masas, sin lucha de clases concreta hispanoamericana y pensado desde sarmiento, Mitre o Alberdi, pero sin Marx. Porque, si Perón ganó todas las elecciones a las que se presentó y aun hoy, es el líder de los trabajadores, pero resulta que Perón era contrario a los intereses de los trabajadores, eso implica pensar que el pueblo es estúpido, que es bruto, ignorante, que hay que educarlo, formarlo, explicarle, cambiarle la cabeza, concientizarlo. Y todas las otras atrocidades positivistas y elitistas que encierra la Teoría de la Vanguardia; madre de todos los desastres cometidos en nombre del Socialismo. ¿Ese 62% que había votado a Perón, no eran acaso esencialmente la clase obrera y el pueblo trabajador? Porqué no pensar que el Peronismo, que termina en 1955 otorgando el 54% del Ingreso Nacional a los trabajadores, tuvo que ver con el Socialismo de Estado (Capitalismo de Estado), que se expandió por el mundo luego que el Ejército Rojo ganara la Segunda Guerra mundial, en nombre del Socialismo, aun cuando no lo cumpliera en la URSS. Es bueno recordar hoy que según lo último que nos dejara Lenin, lo único que podemos hacer por ahora es mantenernos por mucho tiempo en el Capitalismo de Estado, hasta que cuajen las relaciones culturales Socialistas.(10) En esta óptica compartimos lo que alguna vez dijera Vicente Zito Lema respecto que al Peronismo ‘debemos empezar a verlo como el Socialismo que pudimos construir’. Entre 1945 y 1955, el Peronismo aportó una de importante experiencia nacionalista y obrera al mundo, construida desde el Estado y el movimiento obrero, que debemos recuperar y hacer nuestra. Cuando en 1943, se produjo el golpe del GOU, la Argentina era parte estructural del Imperio Británico, y prácticamente todo lo que en ella se consumía era de procedencia inglesa o europea, aun cuando una cantidad de productos se habían comenzado a producir como consecuencia de la guerra. El Banco Central era británico, como los ferrocarriles, la banca, los servicios públicos, la energía, los barcos que trasladaban nuestra producción, las empresas que la comercializaban, las compañías de seguros, los transportes y los combustibles, a excepción de una porción manejada por YPF. La Argentina, tal como se había ufanado Julito Roca, era la joya más preciada de la corona británica. Sostenida en su modelo agro-exportador, éramos la ‘granja británica’. El pueblo vivía pobremente –la Clase obrera recibía el 25% del IN-, había grandes bolsones de pobreza y miseria. En muchos lugares las condiciones de vida y trabajo eran –como lo son hoy- infrahumanas. El sistema político era el de la Década Infame, es decir el del ‘Fraude patriótico’, con carencia de soberanía política y democracia real. En 1955, cuando Perón fuera derrocado por un golpe oligárquico-británico, la clase obrera y el pueblo disfrutaban del mas alto nivel de vida de su historia hasta hoy, los ferrocarriles, el petróleo, el gas, los teléfonos, el correo, los telégrafos, todos los servicios, los puertos, el comercio exterior, y más de la mitad de la economía, eran del Estado nacional. La Argentina se había industrializado, y producía tractores, aviones, barcos, tanques, automóviles, locomotoras, trenes. Había desarrollado energía nuclear propia, construía diques, represas, obras públicas de todo tipo, industria militar propia, estaba sentando las bases para la industria pesada y poseía el segundo PBI por habitante del mundo. Pero particularmente, los trabajadores y el pueblo gozaban de un sistema de distribución de la riqueza y de beneficios sociales único en el mundo. ¿O acaso en 1951 –por tomar un año- los trabajadores soviéticos o chinos, vivían mejor que los argentinos? ¿Y para el mismo año, cómo vivía y que derechos tenía, el proletariado negro-pobre norteamericano? Es imposible ignorar o denostar la Revolución Peronista en su esencia: el haber logrado una porción significativa -la más alta hasta hoy- de soberanía nacional, un altísimo nivel de justicia social y de autonomía económica. La Argentina no debió un solo dólar entre 1945 y 1955, y se negó a ser parte del FMI, cuando éste se fundara, ejerciendo una fuete soberanía política y económica útil al resto de Latinoamérica. Según parece nuestra ‘izquierda’, sigue sin entender de que se trató el Peronismo, y lo que es peor, sigue sin entender de que se trata la Nación. De allí que nuestra izquierda, a diferencia del resto de América Latina, sea todavía un lugar vacío. Podría por lo menos, leer al enemigo para saber qué piensa el imperialismo de Perón. Seguramente sabrían, que hace unos meses Condolezza Ryce dijo que había que ‘terminar con el mal ejemplo del nazi Peronismo en América latina, donde abreva Chávez.’ Se refería claro está a la idea de soberanía política e independencia económica, que el Peronismo mostró era posible en América Latina. Hubo también otros representantes imperiales que fueron más claros aun sobre el rol histórico de Perón. Winston Churchill, dijo en 1955: ‘La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene para mí tanta importancia como la victoria de la Segunda Guerra Mundial, y las fuerzas del Imperio Inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto.’(6) El historiador británico Harry Ferns, señaló ¿proféticamente? en 1969: ‘Como no sea mediante una guerra civil devastadora, resulta difícil imaginar cómo puede deshacerse la revolución efectuada por Perón.’(7) Más recientemente, el Comandante Fidel Castro, quien fuera detenido en el Bogotazo, de 1948, acusado por la CIA de ‘joven estudiante Peronista de origen cubano’, expresó una opinión contundente sobre Perón. ‘Perón, en Argentina(…), hay que ver en el momento en que surge, en 1943 lo nombran ministro del Trabajo y hace tales leyes que cuando lo llevan a las prisiones el pueblo lo rescata(…). Perón era Agregado de Embajada, estuvo allá en Roma en los años treinta en la era mussoliniana, y algunas de las formas y métodos de movilizaciones de masas que vio le impresionaron. Hubo influencia, incluso en algunos procesos; pero en estos casos que he mencionado esa influencia, Gaitán y Perón, la utilizaron en un sentido positivo, porque hay que ver que Perón hizo reformas sociales. Perón comete, digamos, un error: ofende a la oligarquía argentina, la humilla, le quita el teatro simbólico y algunas instituciones simbólicas; trabajó con las reservas y los recursos que tenía el país y mejoró las condiciones de vida de los trabajadores, y los obreros son muy agradecidos y Perón se convirtió en un ídolo de los trabajadores.’(8) En la balanza del todo Perón, es necesario ubicar su rol histórico de constructor de la mayor experiencia de nación justa, libre y soberana, que vivimos los argentinos, así como su fuerte impronta de unidad continental, más allá de sus errores o desviaciones autoritarias. De las cuales no lo exculpamos, pero es bueno recordar, que de ello no estuvo exenta ninguna de las experiencias llamadas Socialistas hasta hoy.

————————-
Notas:
1.- Barreiro Hipólito, Juancito Sosa, El Indio que Cambio la historia, BsAs., 2000.
2.- García Lupo Rogelio, Últimas Noticias de Perón. BsAs. 2006
3.- Gurrucharri E., Alberte, Un Militar entre obreros y guerrilleros, Colihue, 2001
4.- Lapolla Alberto La Esperanza Rota, De La Campana 2005.
5.- Seoane María Todo o nada, Planeta BsAs., 1997. pag 176..
6.- Discurso de Winston Churchil en la Cámara de los Comunes 09-1955
7.- Ferns Harry S., La Argentina, Sudamericana, BsAs., 1971, pag247.
8.- Ramonet Ignacio, Biografía a Dos Voces. Ed., Debate. 2006
9.- Del Frade Carlos, El Litoral, 30 años después. Sangre, dinero y dignidad. Rosario, 2006.
10.- Lenin V. , Contra la Burocracia-Diario de las Secretarias de Lenin, Cd. Pas.yPte.,1974
*Autor de Kronos, Una Historia de los años Setenta. Tomo I, el Cielo Por asalto: 1966-1972. Tomo II, La Esperanza Rota: 1972-1974, Tomo III: La Derrota, 1974-1976.

Publicado en Notas, Sobre Peronismo | 1 comentario

La “clase política”

Publicado por Miguel Contissa en Septiembre 24, 2007

Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar 

www.miguelcontissa.wordpress.com  

Durante el retorno al ejercicio democrático en países como el nuestro, la actividad política y su dirigencia fueron adquiriendo características que eran insospechadas en el período previo, época en que la misma se ejercía con un alto contenido ideológico y un profundo compromiso social. Ausentes hoy esas motivaciones en la mayoría de los dirigentes, cabe preguntarse qué quedó de aquello por lo que muchos militantes ofrendaron sus vidas; y además, si la política puede recuperar su rol  en sociedades como la nuestra para evitar ser víctimas de las ideologías de extrema que conducen a la miseria o a la insectificación, es decir,  si la dirigencia se pondrá a la altura de la historia.  

 

La política en la periferia 

Es sabido que la política es una herramienta para provocar cambios dentro del sistema democrático teniendo como meta el bien general, por lo tanto su existencia presupone tensiones, conflictos previos. Los políticos, son los actores principales dentro de ese régimen que está casi inevitablemente inmerso dentro del sistema capitalista. Desde su inicio, a través de sus representantes económicos y financieros, en su búsqueda insaciable de poder y dominación, ese sistema fue el generador responsable de grandes conflictos sociales y políticos, desplegando para ello y cuando no tuvo posibilidades de controlarla, una constante presión sobre la actividad política. Siempre la consideró potencialmente peligrosa en función de su interés.  Especialmente en el “mundo subdesarrollado” (eufemismo que significa “pobre”, explotado); también llamado “periferia”, como oposición dialéctica de “centro” (eufemismo de “rico”, explotador). La referida “presión” se lleva a cabo desde una simple y común descalificación personal o ideológica a través de los aparatos ideológicos que dirigen a la perfección, hasta la “compra de voluntades” de algunos actores políticos (“banelco”). En ocasiones, mediante “golpes de mercado” aumentando precios o quitando mercadería de circulación para provocar la desestabilización del gobierno de turno. En otras y cuando las circunstancias lo ameritan, mediante otro tipo de golpes: los lamentables “golpes de estado” con lo que logran el control del aparato burocrático para ejercer el poder absoluto, acarreando la persecución y/o muerte del militante político comprometido con “causas populares”. Es preciso reconocer que nunca se escatimaron ni escatimarán métodos. En estos días, abundan “correos electrónicos” anunciándole a la clase media (tan sensible ella) un próximo Apocalipsis si Cristina Fernández es electa presidente. Es una advertencia. Un “ojo que aquí estamos”. La historia de la periferia,  –salvo que me haya perdido algún capítulo –, nos dice que no fueron resueltas aún las injusticias y atrocidades que provoca el sistema capitalista interno y externo. Por ello, y aquí viene lo dramático, si gran parte de nuestros dirigentes políticos abandonaron las banderas y la ideología de liberación que en muchos casos les otorgaron el cargo público que ocupan, es fácil que esto sea visto como un aburguesamiento, como una traición. Especialmente si esos militantes, si esas dirigencias dicen representar los intereses de los explotados y desposeídos. 

De “representantes” a “clase política” 

Debemos reconocer entonces que desde la vuelta al sistema democrático, víctimas concientes o inconcientes de los aparatos ideológicos de dominación o de las prebendas que el poder económico y financiero otorgan, muchos militantes políticos de las causas populares pasaron a constituir, para el dolor y disgusto del Pueblo, una nueva clase social: la “clase política”.  Como tal, sólo buscan su propio beneficio, no porque sean verdaderas comunidades en sentido estricto como es la “clase burguesa” o la “proletaria” en términos marxistas, sino porque representan solo sus intereses lucrativos y la consecución de bienes. En busca o defensa de esa posición, todo vale para la conquista y mantenimiento de un cargo público que corone el sacrificio.   Para ello, licuan su ideología para que su función pueda ser útil a cualquier sector y, en nombre del “pragmatismo”, apoyarán toda iniciativa siempre que no altere su situación. Hoy serán K sin importar si ayer fueron M ni mañana tengan que ser L. Si ayer fueron privatistas, hoy puede que sean estatistas y mañana colchoneros o rey de basto. Primero están ellos y sus ambiciones materiales. Alcanzado el cargo público, ninguna crítica los alterará. Ni la de los “grandes comunicadores” o “editorialistas” a sueldo que los tacharán de inoperantes o coimeros (mientras lucran a destajo gracias a esa inoperancia o a la coima entregada), ni la del Pueblo que los despreciará llamándolos traidores y corruptos (mientras aguanta la puja distributiva y otras injusticias por culpa de esa verdadera traición).  El segundo acto, será la exhibición desinhibida de un doble discurso que le permita “navegar aguas turbulentas”, “escalar encumbradas montañas” o “saltar sin paracaídas”. Con este recurso, serán  “políticos todo terreno”, verdaderos “4 por 4” capaces de realizar las maniobras más audaces en beneficio del “bien general”…. Claro, el “bien” que por lo “general” es el de los grandes inversores multinacionales, sus verdaderos guías espirituales e ideológicos.  Este tipo de políticos, invirtiendo valores y como dijo alguna vez el General Perón,  en lugar de “honrar los cargos” con su conducta cívica, son los cargos los que los honran. Nacieron para ser “honrados”, aunque en realidad sean lo contrario.

La batalla perdida 

Por eso amigos y compañeros, hay que reconocer que el éxito del sistema capitalista en “la periferia” consistió no sólo en la persecución y muerte de militantes en los 70’, sino que a ello se agregó  la licuación de los nuevos dirigentes políticos a través de, si se acepta, la inserción progresiva de un cambio de paradigma en la actividad política. A diferencia de aquellos años en los que prevalecían comprometidos valores filosóficos, ideológicos y morales, hoy ya no es un premio alcanzar un puesto de lucha para cumplir con “el proyecto político”. Por el contrario, muchos dirigentes de todo el espectro, derretido su cerebro por la colonización pedagógica y la falta de moral, como grandes simuladores mudaron sus objetivos hacia metas más “prácticas” y “redituables”, escindiéndose así de quien les otorga su razón y función: el Pueblo. En buen romance, es una simple traición hacia quien los votó. Burda traición que se convirtió en constante y “natural” en muchos activistas políticos de todos los partidos. 

El desafío  

Por lo tanto, el gran desafío que tienen los pueblos de nuestros países dependientes, consiste en reconvertir el sistema democrático para que cumpla con un proyecto político nacional que abrace las banderas de Justicia Social, Independencia económica y Soberanía política. En él caben todas las corrientes políticas que quieran adherir. Cualquier otro, servirá para profundizar la dependencia y aumentar la miseria en nuestros Pueblos. Para ello, no alcanza con lo que pide Kirchner (22/9/07) cuando dice “que la dirigencia política deje de quejarse”. Con todo respeto, hay que ir más allá Sr. Presidente porque Ud. viene de filas peronistas y sabe que aún estamos muy lejos de lo que Perón y Evita realizaron y millones de argentinos pudieron disfrutar: la Justicia Social.  Hay que pedirles  a todos los actores políticos compromiso con el Pueblo y no con “su clase”. Representan al Pueblo y no a los “inversores” especulativos internos o externos. En ese marco, además de dar señales claras de lucha contra la dependencia y la miseria desde el Ejecutivo Nacional, será preciso que toda la militancia política que adhiera a la inacabable tarea de la liberación de nuestro país, purgue de sus cuadros a los que porten el virus del “político 4×4” porque solo servirá a sus intereses. Todos los sectores políticos progresistas tienen que liberarse de los portadores de “ideología líquida”, de la “clase política” útil para todo en cualquier momento y lugar. De éstos y también con todo respeto, el gobierno nacional tiene a muchos en sus verijas. ¿Ud. los eligió para esas funciones Sr. Presidente?…   

Revitalizar al Movimiento Nacional 

Es posible que algunos argentinos no sepan qué cosa es el Movimiento Nacional, que lo consideren “antiguo” o lo confundan con el “partido justicialista” obligando a algunos peronistas a buscar dentro del lenguaje aquellos sinónimos que los muestre aggiornados y aseguren adhesión.  Personalmente no creo que desde el discurso exista la necesidad de inventar nuevos “espacios políticos plurales” o nuevas hegemonías que terminan siendo “singulares”. El lenguaje no debe servir para el engaño. La injusticia no será un hecho reciente porque la llame iniquidad. Por ello, hay que dejar de amagar cambios y proceder a reforzar,  revitalizar al Movimiento Nacional mediante la inclusión de los sectores políticos progresistas (justificando así su esencia) y la pertinente discusión ideológica acorde a las nuevas circunstancias políticas, sociales y económicas. En ese ámbito político que nació naturalmente “concertador y plural” por decisión de su creador el General Perón, tenemos que decidir cuál será el nuevo rol del Estado; cómo se le pone fin a la especulación financiera que ahoga al productor; cómo se regula el mercado que esquilma al consumidor; qué se hace con las privatizadas y su “dólarducto” o con el sistema previsional y sus gerenciadoras, etc. Eso y no la diatriba ofuscada contra la pantomima de una escuálida y desarticulada oposición es lo que mantendrá vivo al Movimiento. Urge una profunda discusión en ese seno natural del peronismo, despojada de temores, de etiquetas, de prejuicios y cargada de símbolos que los argentinos supimos generar. Porque si relativizamos nuestros símbolos; si desde lo ideológico se pretende “desperonizar” al Movimiento como por ahí parece proponerse; si anestesiamos la estructura movimientista ofreciendo en paralelo alianzas políticas poco creíbles por su objetivo electoralista; si “bajamos los cuadros” de Perón, de Evita e Irigoyen estaremos a un paso de perder la identidad y ese recurso político aglutinador como es el Movimiento Nacional Justicialista. Y eso es lo que más anhelan los enemigos del Pueblo: que la dirigencia política (especialmente la peronista) pierda sus raíces históricas e ideológicas y sea maleable, es decir, una “clase política moderna”.   A no dudar: la discusión franca arrojará como resultado que el único enemigo del Pueblo y de la democracia es el capitalismo que con su exacerbado egoísmo y a través de sus representantes políticos y económicos, sólo producen miseria.  Reiterando: necesitamos una verdadera discusión política movimientista para la liberación y contra la dependencia. Consignas seguramente ridiculizadas por los neoliberales a través de sus aparatos ideológicos, pero sin duda no resueltas y que aún esperan. Sólo así se ganan elecciones y se realiza una revolución a favor del Pueblo. Sólo así la dirigencia política estará a la altura de la historia.    

Publicado en Notas, Sobre Peronismo | Deja un Comentario »

Buscando el gen argentino

Publicado por Miguel Contissa en Septiembre 1, 2007


 

Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar

www.miguelcontissa.wordpress.com

 

 

Cuando afirmamos que el sistema cultural argentino siempre se las ingenia para barrer bajo la alfombra todos aquellos hechos históricos que pongan en peligro su situación de privilegio dentro de la dominación interna, estamos hablando de cosas como las que suceden en estos días a través de esta “nueva ola” pseudo revisionista a cargo de los Pergolini – Pigna (un binomio que desde la estrategia comunicacional apunta a cierto nivel etario de clase media) más todo el apoyo logístico a cargo de grandes grupos de poder que gozan del auspicio de empresas multinacionales. Agreguemos que el dúo no está solo. Comparten el panel con otros empleados del grupo Clarín como Jorge Halperín, María Seoane, el gordo Bonadeo y el infaltable Pigna.

 

Hoy el “engaña pichanga”, la prestidigitación mediática se llama “El gen argentino” o buscando al argentino más grande. Para ello, se disponen sobre el escenario nombres de deportistas, científicos, políticos, etc. sobre los que el público deberá señalar a uno en una “fiesta” de participación.

 

Se podría afirmar que quienes diseñaron el objetivo de la búsqueda de aquel personaje que pueda representar al estereotipo nacional (como si la argentina fuese una sociedad “homogénea”), es casi una tarea de deconstrucción histórica obligada, pero claro,  sin posibilidad del pertinente análisis.  En realidad, dada la metodología empleada, es una gambeta, un revolear figuritas por el aire y la que cae cara, gana. Mientras uno, de buena fe,  llama por el celular, opina en la web, ve el programa en la TV, etc con el correspondiente “ticket” de caja que ellos manejan. Nada es gratis y esa es la otra faceta cruel de esta pantomima.

 

Formalmente, es la presentación de imágenes para que “el pueblo elija” sin poner a disposición los “verdaderos” hechos que convirtieron a esos personajes en ídolos populares. O algo peor, si es preciso, se podrá mal informar sobre la biografía de algunos como veremos más adelante.

 

Digo, si la historia argentina fue distorsionada, escondida, escamoteada al pueblo por estos mismos minúsculos sectores que hoy alcanzaron casi todo el poder a través del control de los medios de comunicación que les otorgó el menemismo, ¿cómo podrá hoy “el pueblo” elegir con cierto grado de conocimiento?

 

Esto es una joda, una burla que sólo apunta a seguir escondiendo la verdad, que impide el relato de hechos considerados “malditos” a través del copamiento del mercado y de la atención ajena. Copando todo con este formidable despliegue, no hay lugar para los verdaderos revisionistas como Jauretche, Hernández Arreghi, Abelardo Ramos, etc.

 

Vayamos a un simple ejemplo: en la página de la Internet que puso a disposición del público este “grupo de tareas” del “gen argentino”, existe un enlace que monta en escena al mejor estilo farandulesco un “cruce de la semana”, un “choque de titanes”, un “Boca – River”. ¿Quiénes compiten esta vez por “el cinturón”?: Eva Duarte (Evita) (sic) y Ernesto “Che” Guevara.  Hasta este punto del circo romano, todo bien.

 

El problema, la zancadilla sutil que termina siendo el mensaje “directo al mentón”, está en la biografía que lucen cada uno a modo de “laureles” y que servirá para el desprevenido o aquel que no haya tenido tiempo de conocer de alguna forma nuestra historia contemporánea, para que elija entre ambos y vote por alguno de ellos. Si, ya sé, no faltará alguno que recurra al clásico “ta-te-ti”, pero eso es otra cosa…

 

Veamos qué dice de uno de los gladiadores, en este caso, de Eva Duarte (Evita): “Política.  Por su actividad a favor de los sectores humildes se ganó el apodo de “La abanderada de los pobres”.  Trabajó a favor de la ampliación de los derechos sociales, jurídicos y políticos de las mujeres; en 1946 propició el voto femenino.  Fue figura clave en la movilización que el 17de Octubre de 1945 pidió por la liberación de Perón y lo llevó al poder.  creó un sistema de asistencia social para los sectores desfavorecidos, que hizo llegar la ayuda estatal y privada a millones de mujeres, niños y ancianos.

 

Como habrán observado, Evita ya no es más Evita o Eva Perón. Ahora es “promocionada” en este “duelo de gigantes” como “Eva Duarte”…  “Evita” entre paréntesis, es un diminutivo que busca complicidad de quien ya la conoce.  Por lo tanto, de enamorada y esposa del General Perón, estos buceadores de la historia y de la sociología argentina la redujeron a su estado civil de “soltera”. Concretamente, la escinden de Perón porque parece que  para Eva, ese hombre era una “mala compañía”, un “aprovechador” que la manipulaba (según la historia que cuentan en otros momentos y lugares)

 

¿Evita “política”?.  Este es un “título” inapropiado, pues nunca se propuso ser “política”. Es sólo un exabrupto del autor de la “biografía”,

 

Evita (como la llamaba y aún llama el pueblo peronista) ¿sólo “trabajó” (sic) a favor de la ampliación de los derechos sociales, jurídicos y políticos de las mujeres, o dejó la vida en ello?  No hay dudas que hay mezquindad en la narración

 

Eva Perón (como la conocía y aún conoce el pueblo peronista), ¿fue la que lo llevó al poder?

Quien conoce la historia, afirma que no hay dudas que si bien ella estuvo formando parte de aquel grupo compuesto por sindicalistas y particulares que movilizaron al pueblo hacia Plaza de Mayo aquel 17 de Octubre, Perón, como ella misma dijo, “no salió de las combinaciones de un comité político. No es el producto de reparto de prebendas. No supo, no sabe ni sabrá nunca de la conquista de las voluntades sino por los caminos limpios de la justicia. Esa es la raíz de la razón de ser del 17 de Octubre…”.  Por eso amigos, afirmar que “Eva Duarte” “llevó al poder a Perón” es sencillamente una burrada, un despropósito, una afirmación que sólo puede ocurrírsele a quien quiere ocultar la verdad. ¿Se puede?

 

En realidad, sí, se puede. Se puede y se debe si quien lo dice quiere ocultar a personajes “malditos” mediante este artilugio: pasarlos a segundo plano; darles un papel secundario, casi de extra…  Y de eso, estos magos y directores de las comunicaciones saben mucho. Miente, miente, miente que algo queda, supo decir Goebbels.

 

En cuanto a la biografía del Che, no se publica nada especial que ya no hayan dicho todas las grandes empresas editoriales que lo utilizan sin rubor como ícono de mercadotecnia: que vivió fuera de su país y que acompañó a la revolución cubana desde su origen, para terminar su vida en Bolivia luego de un intento guerrillero. Así de simple. En realidad, tampoco puede ser de otra manera, porque aunque me gane la antipatía de sus incondicionales adeptos ¿qué otra cosa pudo ofrecer al pueblo argentino que no sea su noble romanticismo, su admiración por los grandes ideales que intentó cristalizar en otras tierras?  Sin embargo, lo más lamentable es la gran paradoja que le reservó la historia en este mundo occidental: las empresas capitalistas del sistema que tanto combatió desde la ideología, son las que venden su imagen en “gorros, banderas y camisetas” a un modesto precio y a todo público. El mercado lo devoró previa esterilización para convertirlo en un “producto” más. Injusta ironía.

 

Por eso, lo de esta gente es basura.  La misma basura a la que nos tienen acostumbrados en la TV, con la diferencia que ahora es una vidriera “multimedia” que, recordando a Discépolo, nos muestra irrespetuosa a Maradona y San Martín mientras esconde presurosa bajo la alfombra a quien es su verdadero enemigo, al que no es fácil de convertir en “producto”, al que puso en marcha un Movimiento de Liberación único en Suramérica: el General Juan Domingo Perón.  Un General de la Nación que fue y es amado por su pueblo. Esto es lo que no tolera la izquierda ciyapa ni la derecha entreguista, socias en este proyecto.

 

Perón y Evita no pueden ser disociados. Quien lo intente, busca quitar del corazón del pueblo a los dos, porque sabe que es la única manera de terminar con el peronismo.

 

Cabría sólo reiterar que, más allá de lo grotesco que resulta este proyecto “anti Perón”,  nuestra sociedad nacional es muy vario pinta como para lograr establecer mediante este mecanismo que eligió el Grupo Clarín, un estereotipo que resuma nuestra identidad nacional.

 

Publicado en Notas, Sobre Peronismo | 1 comentario

Despejando incógnitas

Publicado por Miguel Contissa en Agosto 23, 2007

 Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar

http://miguelcontissa.wordpress.com

Dicen que cuando uno intenta aclarar alguna cosa, algún hecho, termina confundiendo más. 

 No obstante lo intentaré nuevamente, aunque reconozca que es muy difícil que lo que ya se instaló en algunas personas, se disipe como cuando un modesto viento empuja esas nubes que nos impiden ver el sol. Especialmente si quien hace de instalador, utiliza los aparatos ideológicos de un estado como son la escuela, la universidad y hasta la prensa cuando ésta es connivente con ese objetivo del establishmen intelectual. 

En Argentina, el peronismo ha sido un hecho maldito para un sector de la sociedad. Por eso se lo combatió y aún combate tanto mediante métodos diversos. Es algo que tiene que desterrarse, pues invade todos los rincones trayéndo contradicciones ante un sector que no las desea. El sector afectado, es el vinculado estrechamente a la cultura europeizada, esa franja autodenominada “clase media”, tan clasista, tan europea, tan farandulera, tan dolarizada, tan ciega a los valores populares que siempre fue proclive a ver con desprecio toda manifestación popular. Salvo claro está, que lo que desata esa negrada, le resulte ventajoso desde lo económico. Esto sucede especialmente en zonas como los de la Capital Federal, residencia permanente de Dios, como ironizan algunos y tierra anti peronista si la hay… 

Tal vez sea esa idea descabellada como es la de creerse vecinos de Dios lo que los induce a creerse “distintos” y despreciar al otro exacerbando su propio individualismo, mientras evita “mezclarse” con esa negrada que rinde culto a la personalidad; con esos tipos que no entienden nada; que no saben qué es la cultura y que sólo piden más y más, etc. etc. 

Explicar qué cosa es el peronismo desde su origen, hoy es una cuestión que debe abordarse seriamente para poder entendernos como país dentro de la comunidad suramericana mediante el abandono de aquellos conceptos que estigmatizaron a ese movimiento. De lo contrario, nos empantanaremos. Tenemos la obligación de reconstruir el pasado mediante un relato histórico, no como si fuese un trazo en perspectiva, sino en prospectiva.  

Del mismo modo cuando tratamos de dilucidar las razones por las que hoy atraviesa la vida social y política argentina una crisis dirigencial. . 

Consideraré muy valioso que estos análisis se lleven adelante desde una posición tomada, con la camiseta puesta, sin ocultarse tras el discurso módico pequeño burgués con el que algunos tapan su mediocridad, su tibieza de corazón o sencillamente su anti peronismo. 

Hablar de “crisis de dirigencia”, no es lo mismo que hablar de “crisis de ideologías” o “crisis de existencias”. Sería como mezclar a los “barra bravas” del fútbol y a los dirigentes que los sostienen,  con la “tribuna popular”. A Macri con los hincas de boca de todo el país.  O a la poca asistencia a las canchas con la desaparición del fútbol, su “inexistencia”. Una inasistencia o poca presencia, puede significar muchas cosas, menos que el fútbol como pasión popular haya recibido su acta de defunción. Si así lo creyese, ya voy pidiendo un turnito en el oculista para que me cambie estos vidrios que hoy tengo…

 Por eso, para entender qué cosa es el peronismo y si aún está vivo, no hay otra cosa para hacer que la que hizo Evita: meterse en las villas, en la miseria causada por el capitalismo, en la casa de un obrero (de esos que los intelectuales conocen a través de fotos) o juntar cartón con los cartoneros.  Sólo así se podrá entender un poco más y verificar que mientras haya explotados habrá en argentina peronismo como en su momento hubo irigoyenismo. Más allá de su dirigencia, claro. 

Y cuando incursionemos aunque sea superficialmente sobre lo que hoy tenemos como dirigentes, seamos cautos y no nos dejemos confundir con esos lobos o lobas con piel de cordero. Con esos oligarcas de la política que sólo buscan ubicarse en la estructura del Estado para usufructuar cuotas de poder, o para “hacerle servicios” a los grandes grupos económicos que operan contra nuestra economía.  Hay dirigentes buenos y honestos, también crápulas e inmorales. T

enemos que ser cautos para no creer que lo que hizo Alvear era “radicalismo irigoyenista” o lo que hizo el otro traidor de Menem era peronismo.  Como cualquiera, estos dos movimientos políticos tienen su izquierda, su centro y su derecha, pero sería infantil o mal intencionado si se considerara a esas traiciones alvearistas o menemistas como la esencia de cada uno. Sería como no tener idea de qué estoy hablando. O lo peor, si lo hago, sería un empleado con o sin sueldo de aquellos aparatos anti pueblo. 

Hoy tenemos en escena a varios lobitos y lobitas con piel de cordero ofreciéndose como candidatos a ocupar puestos políticos de relevancia. Con verlos y escucharlos basta. ¿Lograrán confundirnos? Depende de nosotros, de cuán seguros estamos de lo que sentimos y pensamos. De quienes somos y hacia dónde queremos ir  Esto para un peronista es sencillo, porque lo analiza desde su corazón, desde el sentimiento y hasta desde su pre sentimiento. Es bien humana la cosa. Para otros que no comulgan con esta ideología, o que pertenecen al “medio pelo argentino” es más complejo porque para encontrar respuesta deben recurrir a modelos foráneos y ahí “pierden la pipa” buscando resultados científicos donde no los habrá. 

Miren muchachos, el peronismo no es un enigma como cree mi amiga cibernética Enriqueta de la Capital Federal. Tampoco es una organización de señoras gordas o un partido de bonitos y elegantes. Es un movimiento de liberación que está vivo. Un movimiento de liberación más de este Tercer Mundo. Como toda organización viva, tiene avances y retrocesos, acuerdos y contradicciones, lealtades y traiciones. En el que se puede actuar de muchas formas y desde muchos ángulos políticos. Porque así es la guerra por la liberación de los traidores de adentro y de los que nos explotan desde afuera. Por lo tanto, quienes acuerden en que es necesario tener una Patria Justa, Libre y Soberana, seguramente tendrán cabida.  

Pero quien no entienda esto o lo considere anacrónico, están abiertas las filas y las listas de la gordita Carrió o del “bello gigí” de Macri y pasarán a configurar la cohorte del sistema antinacional. En estos casos, la elección es personal, viste?…  

Bariloche, 23 de agosto de 2007 

 

Publicado en Notas, Sobre Peronismo | Deja un Comentario »

Reflexionemos sobre el 17 de Octubre

Publicado por Miguel Contissa en Agosto 3, 2007

“Yo invito al Pueblo a meditar sobre el significado, sobre la honda proyección del 17 de Octubre”(Evita)

Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar

Publicado en Bariloche el 15 de Octubre de 2005

 

Introducción:

Algunos reconocen que para la filosofía alemana contemporánea, en filosofía no existe el presente en un sentido de inmediatez. Sólo se comprende claramente si se lo inserta en la perspectiva de un contexto histórico más amplio; por lo tanto, está siempre relacionado con el pasado. Heidegger, Gadamer, Habermas y por último Ricoeur sostienen a la hermenéutica como arte de interpretación de los hechos históricos relevantes. Con el primero, la intersubjetividad sustituye a la subjetividad del conocimiento, la “conciencia histórica” pasa a ocupar el lugar de la conciencia trascendental. Gadamer, su discípulo, intenta revelar esa “conciencia histórica” como clave de la existencia humana. Habermas, por su lado, postula la necesidad de un distanciamiento crítico del intérprete; a la interpretación hermenéutica, propone acompañarla con una crítica ideológica, por una “teoría de la acción” que aquella carece. Finalmente Paul Ricoeur reúne los postulados de Gadamer y Habermas afirmando la necesidad del concepto de tradición y distanciamiento crítico en todo análisis del pasado.

El mundo en el que estamos inmersos, tan proclive a convertir conmemoraciones en “oportunidades de negocio”, hace que se pierda esa valiosa circunstancia, aquel irrepetible hecho de la Historia, y se evada la reflexión conciente sobre lo evocado; no importa si esa rememoración está vinculada a la historia social o política, a la religión o al arte. Da lo mismo. El imperativo de este sistema consiste en convertirlo en el emblema posmoderno vulgarmente conocido como “billete”, o “money”, para los adoratrices de la cultura anglosajona.

En esta ocasión, y dado que estamos frente a un hecho histórico que conmovió hasta los mismos cimientos nuestra historia del Siglo XX, le propongo, como dicen los conductores de un excelente programa radial local, que “Vayamos poniendo el agua” y tal como lo pedía Evita, reflexionemos juntos sobre aquel 17 de Octubre de 1945.

Invitación a la reflexión

Bien, ahora que la pava comenzó a “chillar”, comencemos a meternos en aquel 17 y sus consecuencias. Julio Pinto dice que el significado histórico de los hechos políticos relevantes se origina y desarrolla, es esclarecido, por lo que sucede posteriormente, es decir, desde la perspectiva de las generaciones siguientes a las que los protagonizaron. Por eso un mismo hecho político como el que nos ocupa, puede adquirir distintas significaciones al ser reconstruido dentro de diferentes marcos de referencia, pues tales narraciones reconstructivas lo asocian con los sucesos posteriores al mismo. Y esa reinterpretación, desde un nuevo horizonte de sentido, gravita decididamente sobre el comportamiento político de una sociedad. Por eso para Gadamer, una interpretación exitosa representa una fusión de horizontes culturales: la del autor del texto y el de su exégeta. De ahí que, el significado de un postulado filosófico, de una idea, de un concepto político expresado a través de un texto resulta así estar abierto a distintas interpretaciones futuras, dado que la dinámica histórica plantea nuevas situaciones e ilumina el texto desde un distinto ángulo, permitiendo que los intérpretes de cada época busquen una mejor interpretación que no estaban al alcance de sus anteriores. Por eso, para la hermenéutica filosófica, los individuos no son observadores neutrales sino participantes de un diálogo, ambos toman mate sobre un puente que une el pasado con el presente.

No hay dudas que esta conceptualización impugna las premisas epistemológicas del positivismo lógico vigente hasta ese momento en las ciencias sociales y que decían que el futuro no está condicionado por el pasado, dado que a partir de las nuevas sociedades industriales de la modernidad, todo puede ser planificado y dominado técnicamente por la ciencia. De esto, todavía quedan algunos resabios que se expresan cada tanto en ciertos medios de comunicación.

Ahora bien, resuelto el clásico problema de la preparación del “primer mate”, paso a convidarlo. Me apoyo en lo anterior y le propongo que “interprete” dos textos de los principales actores de aquel 17 de Octubre de 1945: Juan Perón y Eva Duarte. El primero, corresponde a un párrafo del Modelo Argentino para el Proyecto Nacional y el segundo, es una reflexión de Eva sobre lo que representó para ella el 17. Métase con toda su subjetividad. Tenga en cuenta que estamos “conmemorando”, que este es un ejercicio de reflexión. No mezquine crítica ideológica, provenga de donde proviniere. No se olvide de la “pasión”, porque junto a su “razón”, Ud. “es”. Es decir, ábrase al texto, como piden los grandes pensadores y no sea ni se haga el neutral. Verá entonces que, considerando lo que nos sucede, cuánto tiempo hemos perdido los argentinos, cuantos enfrentamientos estériles tuvimos y, lo que es peor, cuánto sufrimiento y cuánta sangre de hermanos podríamos haber ahorrado. Tampoco olvide, cada tanto y mientras lee, pasar con el rabillo del ojo por aquellos desamparados de hoy, por los millones de desocupados, por las fábricas aún cerradas, por los niños y viejos enfermos, es decir, por nuestra lacerante realidad actual. Sírvase, por favor:

Decía Juan Perón en 1974 sobre un tema que hoy es candente, los Recursos Naturales que unos “confundidos” regalaron en los noventa: “Son necesarias y urgentes: una revolución mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los países altamente industrializados; una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, particularmente en los países de alta tecnología (…). Esa revolución mental implica comprender que el hombre no puede remplazar a la naturaleza en el mantenimiento de un adecuado ciclo biológico general; que la tecnología es un arma de doble filo, que el llamado progreso debe tener un límite y que incluso habrá que renunciar a algunas de las comodidades que nos ha brindado la civilización, que la naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible, que los recursos naturales resultan agotables y, por lo tanto, deber ser cuidados y racionalmente utilizados por el hombre(…). Finalmente, deseo hacer algunas consideraciones para nuestros países del Tercer Mundo: debemos cuidar con uñas y dientes nuestros recursos naturales de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología donde rige la economía de mercado. Ya no puede producirse un aumento en gran escala de la producción alimenticia del Tercer Mundo sin un desarrollo paralelo de las industrias correspondientes. Por eso cada grano de materia prima que se dejen arrebatar hoy los países del Tercer Mundo, equivalen a kilos de alimentos que dejen de producirse mañana(…).

¿Qué le pareció? ¿Está bien el agua?… Sírvase otro, el de Eva, ayer vilipendiada y hoy reconocida por todo el mundo como icono femenino de la Revolución:

“Perón no salió de las combinaciones de un comité político. No es el producto del reparto de las prebendas. No supo, no sabe, ni sabrá nunca de la conquista de las voluntades sino por los caminos limpios de la justicia. Esa es la raíz de la razón de ser del 17 de Octubre. Esa es su partida de nacimiento. Esta es la definición de un peronismo auténtico, que tiene su raíz en la mística revolucionaria. Esta es la definición del mismo peronismo del 17 de Octubre de 1945, sin otro interés, sin otro cálculo, sin otra proyección que el bienestar de la Patria, traducido en el bienestar de los trabajadores en sus múltiples actividades.

Yo invito al pueblo a meditar sobre el significado, sobre la honda proyección del 17 de Octubre. Es la única, la auténtica, la definitiva revolución popular que se opera en nuestro pueblo. Una revolución histórica se justifica cuando sus causas sociales, políticas y económicas las determinan. Y ahí esta la justificación de la revolución histórica del 17 de Octubre. Fue determinada por causas sociales, políticas y económicas. En lo social, el abandono total de la justicia, con el enquistamiento de los privilegios y la explotación del trabajador. En lo político, con la sistematización del fraude a favor de los partidos que se turnaban en el Gobierno o se lo quitaban mutuamente según el menos o mayor apoyo de los intereses en juego y, en lo económico, el entreguismo y la venta del país, surgidos de sus reyertas. Contra ello, y para destruir ese estado de cosas, el Pueblo rescató a su Líder y lo ubicó en el balcón de la Casa Rosada el 17 de Octubre de 1945”.

Conclusión y propuesta:

¿Satisfecho?. Bien. Como pudo observar y, como decía Heidegger, Ud. “Pensó, o está aún pensando, por lo tanto, existe”. Ellos también “existieron”. Por eso no dudaron en “actuar”, generando así una Revolución Social, Política y Económica sin parangón en la Historia Argentina.

Como decía, recuerde que existe y que además, no está solo; y que no es necesario que sea un Perón o una Eva para producir cambios revolucionarios. Sea lo que sencillamente “es”, y haga “su revolución”, “su 17 de Octubre” cotidiano, que sólo consiste en ser solidario con los que no tienen. Sea amable con los ofuscados, con los que no piensan igual que Ud. Colabore or-gá-ni-ca-men-te con su Junta Vecinal, con su Club de barrio, con su iglesia, con sus vecinos y verá como irán cambiando las cosas. No se “autoconvoque”, únase a otros y de modo orgánico –lo repito-, or-gá-ni-co, comparta proyectos y objetivos simples y posibles. Es decir, comience y comencemos a hacer “micropolítica” como respuesta a “la política” que sólo sirvió para aumentar el individualismo y el sálvese quien pueda. De esa forma llegaremos a la “Argentina Grande con que San Martín soñó” y verá como “reinará en el Pueblo el amor y la amistad”.

Publicado en Notas, Sobre Peronismo | 1 comentario

Carta a Wladimiro

Publicado por Miguel Contissa en Agosto 2, 2007



Vistas: 147

Escribe Miguel Angel Contissa. Responde las objeciones del prestigioso sociólogo acerca del peronismo, y procura hacerle comprender de qué habla cuando habla del peronismo.
* Enriqueta Ciarlo responde a Jorge González.

30 marzo 2007, viernes


Carta para Vladimiro
Por Miguel Contissa
miguel@contissa.com.ar

Wladi!!!!
Qué gusto saber que leíste “mis recuerdos” (que no son “de provincia”, precisamente…)!!!
Saber además que adherís totalmente a mis comentarios. Es muy importante para mí, porque viene de un profesional en sociología de reconocida trayectoria.

Eso sí, te aclaro que los supuestos saltos en la línea histórica de nuestro país no tienen que ver, como decís, con problemas de mi edad (estoy tomando unas pastillas con fósforo que son bárbaras, te las recomiendo), sino consecuencia de una manera de observarla. Como sociólogo, sabés muy bien que todo investigador de la realidad cuenta con una carga de tradición y cultura que condicionan y configuran su modo de ver a través de valores, ideología, etc, no? De lo contrario, sin ese bagaje, vos no opinarías como lo hacés. Por mi lado, no soy quién para escapar a esa regla. Quiero decir: no existe la “neutralidad” en las ciencias sociales. Quién así opine, miente y se miente, como diría el General, “con fines inconfesables” (te acordás de esa frase?).

Pero vayamos al grano. Para entender al peronismo y al Movimiento Nacional que le da el marco de acción política, no alcanza con “estar cerca” o con ponerle la lupa desde la vereda de enfrente. Hay que aprehenderlos, meterse con patas y todo y ser parte de ese sujeto colectivo que nació para cambiar el rumbo que le impusieron al país (“este país”, como dicen algunos) de los argentinos tanto los conservadores como la oligarquía vacuna. Hay que estar y ser. Desde luego sé que esto sonará duro para algunos tibios burgueses o pequeño burgueses, pero así es la cosa cuando peligra el destino de la Nación. Éste, no es un juego para “angelitos” como bien afirmás.

Como dijo John W. Cooke aquel marxista que no se contentó con “estar cerca” sino que se zambulló sin temor en el Movimiento Nacional: “el peronismo ha sido y sigue siendo “el hecho maldito” para la derecha e izquierda en el país”. Personalmente agrego que es también un jeroglífico para muchos sociólogos y politólogos extranjeros y argentinos. Portantiero, O’Donnell, entre varios, son un ejemplo de ello. Ni hablar de Germani. ¿Dónde radica el problema? En que las categorías de análisis que utilizan son las elaboradas en el “centro del mundo”, en la famosa e imperialista Europa. Para peor de males, se sumó luego el Hermano Mayor (EEUU) con Parsons y ahí se cerró el círculo. Todo aquel acontecimiento político o social que no encaje en la cuadrícula de la “ciencia política” del primer mundo, fue, es y seguirá siendo descalificado con el actual término de moda: “populismo”. Por eso “a ese mulato de Chávez” le dicen populista, viste?…

La historia del peronismo, como la del Irigoyenismo (para no salirnos del siglo XX), tiene que ver con lo que muchos sociólogos y politólogos no quieren ver cuando toman a nuestro país como objeto de análisis: la lucha entre el centro y la periferia. Es decir, la lucha de la periferia por la libertad e independencia contra un centro que explota y oprime. Con la decisión de un Pueblo de ser libre antes que ser empleado del poder imperialista Por eso es muy difícil la tarea de “comparar” sistemas políticos como pretenden algunos “científicos” de la política, el italiano Pasquino por ejemplo.

El proyecto que inicia el General Perón en 1945 es distinto al que se venía dando en la Argentina y seguramente en otros países suramericanos caracterizado por ser agro-exportadores dependientes del centro industrializado, ese centro al que algún filósofo calificó de “tecno-capitalista” que te condiciona y explota, que te impone precios, barreras aduaneras, que te manda a la CIA para encorajinarte la vida, etc. Perón, con su nuevo modelo rompe (o intenta romper) ese rol que había sido asignado a través de la división internacional del trabajo y propone a los argentinos ser independientes, ser libres y ser soberanos. Por lo tanto, rompe el paradigma!!! ¿Te parece poco Wladi?… ¡¡¡ Rompió el paradigma !!!

Ahora bien. Roto el paradigma dominante, a través de la participación de distintas fuerzas sociales organizadas tras un objetivo común, se genera un nuevo espacio. Un espacio “revolucionario”. Allí confluyen gentes de izquierda, de derecha y de centro que ven cristalizarse en determinadas acciones de gobierno todos sus anhelos e inquietudes. Esto, como sociólogo, lo conocés, lo que me ahorra contártelo. Y como todo proceso paradigmático (ver a T. Khun), toda la vida política transcurre en su interior. Los palos y los abrazos. Lo malo y lo bueno. Los aciertos y los errores. Queda muy poco o nada fuera de ese espacio político (también se puede revisar a Gramsci sobre este punto). El peronismo, inserto en esa vorágine y al ser el eje de la misma, no podía, puede o podrá escapar a ello. Como todo escenario, el peronismo tuvo múltiples y hasta antagónicos actores. Cualquiera que se anime puede intentar una clasificación de buenos y malos; traidores y leales; ágrafos e intelectuales. Por eso que pedirle “buenos modales” como si fuese un partido liberal burgués europeo o alguno de esos engendros norteamericanos, es como pedirle peras a un olmo. Porque dentro del objetivo de este “Movimiento”, no están (o no deberían estar) en juego los “cargos públicos” del Estado como sucede en los países del “centro” y según cuenta Weber, sino que se lucha (o se debería luchar como se supo hacer), por el destino de un país y su pueblo, es decir, por su liberación. La conquista del aparato burocrático del Estado, es un medio para ejecutar ese objetivo.

Te pregunto, Wladi: Si vos fueses uno de la “Triada Imperialista” (como dice Samir Amín) EEUU – Japón – Europa ¿permitirías que cualquier país “sudaca” intente siquiera cuestionar tu poder o limitar tu acción económica generalmente depredadora? ¿Sabés que opina la gélida y “morena” Condolezza Rice del peronismo? ¿Sabés que planes tiene para con él?. Esto es lo que explica los “golpes de estado” en Argentina, Chile, Uruguay, Perú, Bolivia, Paraguay, Brasil, etc. etc desde el año 30 en adelante. “El centro”, es decir el poder de la fuerza, el “tecnocapitalismo” operó, opera y operará siempre en función de sus intereses económicos y, por resultas, en desmedro de los nuestros. En ese “centro”, están su propias burguesías y sus propios partidos políticos que “juegan” a la democracia y exportan, además de sus productos industrializados, ese “modelo” de vida institucional que nosotros compramos y deglutimos sin masticarlos. Como dice mi hermano Tato (a propósito, te manda saludos): “el peronismo y su modelo, por falta de una burguesía nacional con cojones, tuvo como agente social a la clase trabajadora, contradijo el principio racista y excluyente del conservadurismo convirtiendo a los negros aindiados del interior en parte central del movimiento obrero en un país industrialista, dándole además algo negado hasta entonces: rango político a esos sectores con amplio protagonismo”. Por ello, ¿no te parece Wladi que sos un poco amarrete cuando decís que “el peronismo aportó muchísimo al bienestar de la población y especialmente a los sectores populares…”? ¿No te habrás quedado corto?. ¿Qué quiere decir “muchísimo”? Te repito: lo que sucedió desde el 45 en adelante es la razón por la que un marxista inveterado, como J. W. Cooke definiera al peronismo como el hecho maldito de la Argentina burguesa. Esa es la calentura que tienen los gordos y gordas del “medio pelo”. Ni te cuento la “oligarquía vacuna”.

Ahora bien, cuando hablo de “gobierno constitucional”, hago referencia a eso, a la Cons-ti-tu-ción. Hablar de Constitución implica hablar de Derecho, de Instituciones, de Garantías, de modos para reformarla, etc. En este sentido, mi modesta opinión Wladi, es que no existe gobierno constitucional cuando la mitad o más de la población está proscripta políticamente como sucedió con el peronismo desde 1955 hasta 1973. ¿O el peronismo podía votar a sus candidatos con algún grado de éxito? Vos que no le das al Memorex como yo, ¿te acordás del año 1962? Por esa razón, los gobiernos que tuvimos desde la caída del peronismo en 1955 hasta 1973 fueron ilegales e ilegítimos. Esto quiere decir que NINGUNO de los “presidentes” que asumieron fueron CONSTITUCIONALES de verdad, ni DEMOCRÁTICOS de verdad más allá de sus “desarrolladas elles” o su “honesta lentitud”. El único objetivo perseguido fue “dormir” o esquivar a la masa peronista (ese “hecho maldito” de cabecitas negras).

Y sigo. Un gobierno constitucional está compuesto por los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Cualquiera de sus integrantes, individualmente, NO SON el gobierno constitucional. Por eso me extraña que vos también aportes a esa confusión que se intenta últimamente desde la “intelligenzia” y cuyo fin es desprestigiar la figura de Perón o a su Movimiento trayendo a figuras como “Lopecito”, Rodrigo, Vandor, etc. Con ese criterio, deberíamos ser entonces justos y relacionar a Stalin con el marxismo, o al comisario Falcón y los fusilamientos de la patagonia con el irigoyenismo. ¿Qué es lo que vale, el marxismo o Stalin? ¿el irigoyenismo o Falcón?, ¿el peronismo o esos innombrables?. Y aquí sí que cabe la objetividad en la observación de los hechos y actores, porque de lo contrario, entramos en la anécdota como se acostumbra hacer para esquivar la verdadera historia. Eso sí, los “lopecitos” y otras bestias, sirvieron para “justificar” el golpe del 76. Como cuando el gorilismo consecuente con el primer escenario (el de la argentina agro-exportadora) abominara de las imágenes, del culto a la personalidad, de los niveles de organización estrictos, de la militancia..etc y acusara al peronismo y a los peronistas de nazi-nipo-falanjo-fascista (sí, todo eso junto y mezclado), para justificar el primer golpe sangriento del 55. ¿O no?. También lo explica el plan Cóndor… la acción de la CIA (incluida la muerte de Rucci que los hoy “Montoviejos” prefieren seguir asumiendo como propia diciendo que fue un error antes que reconocer que estaban infiltrados por la CIA hasta el moño) y por supuesto la instalación del modelo económico de regresión del orejón José Alfredo (ver Alejandro Olmos y los mecanismos del endeudamiento).

Estimado Wladi: El peronismo, ha sido la única corriente política que tuvo lo necesario para configurar un verdadero y perdurable proyecto político: actores sociales; modelo económico y relato. Ése es su pecado y esa es su virtud.
Así es como veo a las “causas del golpe” y a los “instrumentos para justificar el golpe”.

Finalmente. ¿Sabés qué cosa es grave Wladi?, que las razones y los instrumentos para la dominación y sometimiento están aún “con vida”. Y si no, fijate cómo se va dando la discusión por el reparto de la renta nacional ni bien el pueblo se recupera económicamente. Fijate cómo los grandes monopolios y grupos económicos aumentan los precios sin razón. Fijate cómo operan los medios de comunicación desinformando a través de los “periodistas independientes” con el robo en los “cantri”. Fijate cómo tuvo que salir Kirchner a parar los rumores de compra de la ex YPF para no quedarnos sin combustible. Fijate cómo se “chuparon” a López…. Están ahí, Wladi, están ahí, agazapados y esperando el momento de actuar. A éstos, no se les gana la partida fácilmente, y menos con un coro de angelitos.

Por eso Wladi, te digo que si adherís a mis comentarios tal como afirmás, mi modesta opinión es que no se puede “estar cerca” del Movimiento Nacional. Estás adentro o estás afuera. Estás con la Liberación o te quedás con la dependencia, pues estos conceptos recuperan vigencia a partir del monstruoso proceso de globalización imperialista. Yo que vos, me despojo de ciertos prejuicios (bien intencionados, claro) y me meto como hicieron otros muchos intelectuales de otras fuerzas políticas y sociales que supieron enriquecer con sus aportes la ideología del Movimiento Nacional… vas a ver qué lindo que es soñar que se puede ser libre y trabajar para eso… aunque en ello te vaya la vida. Eso sí, correremos el riesgo de que te acusen de “narco-terrorista”, porque “subversivo marxista leninista”, ya pasó de moda, viste?…

Un abrazo. Será hasta la próxima, porque es un gusto debatir ideas y proyectos con alguien como vos.

PD: ¿vos dijiste angelitos?…¿crees en los angelitos?… yo no… y que Santo Tomás me perdone…

 

Publicado en Notas, Sobre Peronismo | Deja un Comentario »

Para los que se preguntan qué es ser peronista o radical

Publicado por Miguel Contissa en Julio 28, 2007

Por Miguel Contissa
miguel@contissa.com.ar

Hay dos cosas que considero lamentables en algunos profesionales en ciencias sociales: una, haber terminado la universidad sin conseguir entender algo. La segunda y vinculada con la primera, es que luego de alcanzar el título y sin “digerir” apropiadamente los conocimientos alcanzados se lanzan a “evangelizar” al mundo con esa supuesta “verdad revelada”.

Si. Existe mucha gente que leyó mucho y entendió o aprendió poco. De eso justamente se encarga el sistema educativo argentino, la “superestructura cultural argentina” y especialmente la universidad. El sistema forma profesionales y científicos alejados de la realidad de nuestro país (con las excepciones del caso, claro). Un sistema que no estuvo ni está al servicio de un Proyecto Nacional, liberador, independiente, soberano. Siempre tomó el modelo colonizador europeizante, con sus categorías y valores “civilizados” y postergó todo intento de análisis y estudio a través de la mirada nativa por considerarla “bárbara”. Por eso estamos como estamos. Porque nuestros intelectuales se formaron mirando Europa, despreciando cualquier manifestación cultural nativa.

Hace poco, le decía a un amigo que no existe la “Ciencia Política” porque “la política” no puede reunir los requisitos de cientificidad conocidos como necesarios para ser aceptada como tal. En ese sentido, repito lo que dijo el General Perón: es un arte. El arte de lo posible.

Sin embargo, y no obstante que esta discusión también pasa por los centros académicos, algunos insisten en “cuantificar” y en “categorizar” a los hechos políticos como si fueran naturales, clasificándolos incluso a partir de una supuesta posición personal de avaloratividad. Algo así como si estuviesen sentados a la derecha de Dios. Entonces dicen: esto es racional, esto no. Esto pertenece a lo civilizado y, esto otro, es propio del tercer mundo bárbaro, de los que “adoran imágenes” y rinden “culto a la personalidad”. En fin, mucha soberbia e insuficiente estudio.

Por eso hay gente que hoy se pregunta qué significa ser radical o peronista. A ellos, hay que decirles que antes de responder es preciso saber dónde coño uno está parado. A qué grupo social uno pertenece y cómo está ubicada la propia sociedad nacional en el contexto internacional. Es decir, ubicar el ojo en perspectiva. No “desde el trono científico”, sino desde el piso, desde la posición del humilde ciudadano que lucha por sobrevivir. No es lo mismo ser trabajador italiano, francés o español que boliviano, argentino o brasilero. Los primeros pertenecen al “centro” industrializado, capitalista e imperialista. Son los que se organizan para que nuestros productos manufacturados no les entren en su mercado (no obstante la internacional socialista y toda la bola). Los otros, el latinoamericano o cualquier otro que no pertenezca a la triada imperialista EEUU, Europa o Japón, es integrante de la “periferia”, una periferia “dependiente” de aquel “centro” y son los que luchan para “colocar” en aquellos mercados “algo” de lo que producen en estos países.

No sólo la periferia es dependiente de lo económico, sino también de lo financiero (hasta aquí, Uds. saben que no digo nada nuevo, al menos para Uds., claro…)
Desde luego, esa relación dialéctica entre centro – periferia, también suele reproducirse en el interior de cada país periférico. En nuestro caso, el ejemplo es Bs. As.- Interior del país.

Ahora bien, esa relación entre centro y periferia, entre el mundo civilizado y el bárbaro, nunca es equilibrada, justa, “racional” como les gustaría que fuese a los politicólogos europeos o europeo-norteamericanos tan estudiosos ellos. Siempre hay tensiones, en algunos casos desagradables derivadas de reclamos vulgares y poco elegantes intereses económicos. Porque parece que desde el momento en que el “centro” ejerce el poder (de múltiples formas y tiempos coloniales), establece las relaciones de intercambio a su antojo y beneficio. Es algo así como una relación dominador – dominado. Amo – esclavo. Claro, no es descabellado entonces que los muchachos de la periferia en algún momento se calienten y salgan a poner “caños” por todos lados. (¡Qué locos intolerantes!… y después quieren que no salgamos en los diarios…)

Desde luego, la superestructura cultural de cada país dominado por la triada, en un acto de estricta “obediencia debida”, saldrá presurosa y dirá que eso “debe” ser así o que es inevitable que sea así. Por lo tanto, joderse y “continuemos participando”. Es decir, entreguemos materias primas baratas y sin procesar porque ellos, en esa división internacional del trabajo que impusieron a palos, se encargarán de entregarnos productos manufacturados ( ¡es que lo hacen mejor que nosotros!, viste?).

Claro, este círculo vicioso provoca un desequilibrio en los términos de intercambio que, si continúa en el tiempo, termina hundiendo en la miseria a cualquier sociedad. Visto esto desde “el centro”, podríamos afirmar que no es un problema del centro. Por lo tanto, podríamos decir que no existe. Y si no existe, podríamos hablar de “sistemas democráticos comparados”. España – Bolivia; Francia – Paraguay; Italia – Argentina… y sí…. no hay dudas…cuando comparamos…aquellas son más estables, hasta “más lindas”… ‘lo parió estos europeos!!!

Suponiendo que está aclarada la visión “centro – periferia”, el “qué soy” y “dónde estoy”, abordemos el asunto radicalismo peronismo que intriga a mi amigo.

El radicalismo en su momento, luchó por romper ese modo de dominación política interna. Irigoyen fue su figura emblemática. El peronismo luego, con Perón a la cabeza, estableció una posición nacional frente al avance del imperialismo y constituyó un Movimiento que le dio razón filosófica y política a ese hito social. Estar en contra de Irigoyen hoy podría verse como equivalente a renegar de la democracia como sistema político. Del mismo modo, no entender o estar en contra del peronismo, significaba y aún significa, ser cómplice de fuerzas económicas foráneas que no tienen otro objetivo que dominar este mercado interno en su propio beneficio. Por eso, el tema del “escudito” o “el carné de afiliado” podrían considerarse anécdotas de baja estofa.

Por supuesto, existen infinidad de interpretaciones y/o justificaciones de esos dos hechos históricos en los que los argentinos tuvieron intenso protagonismo. Las primeras, cuando provienen del campo europeizado (no quiero decir colonizado, porque suena duro) o del anti peronismo en muchos casos sólo intentan relativizar decisiones políticas, desvalorizarlas o convertirlas en consecuencias inevitables de un proceso internacional. Es decir, intentos de tapar el sol con el dedo.

Estoy seguro que si nos ponemos a analizar críticamente estos dos procesos nacionales, únicos en Suramérica por su contenido ideológico, podríamos encontrar muchísimas fallas que merezcan mejores conclusiones. Pero NUNCA podríamos negar su valor e importancia dentro del desarrollo social y político de la región. NUNCA podríamos decir que su objetivo no valió y aún vale la pena. A tal punto, que el peronismo sigue siendo “el hecho maldito” de la historia argentina y la gran espina clavada en la política internacional norteamericana hacia este continente, al igual que otros movimientos de liberación de otras regiones del planeta.

No siempre se puede evaluar el peso específico de un movimiento político de liberación a partir de su dirigencia. Porque es posible que en su desarrollo histórico, existan marchas y contramarchas. Aciertos y desaciertos. Lealtades y traiciones. El radicalismo tuvo su Alvear y el peronismo su maldito Menem. Cualquier observador suspicaz, tendrá en cuenta todo esto antes de emitir opinión y seguramente en su discurso no confundirá al traidor con los traicionados. Salvo que intente confundir al desprevenido y/o tenga mala leche, claro…

Hoy podemos concluir en que la conducción del peronismo y del radicalismo atraviesan una crisis sin antecedentes. Hasta ahí, innegable. Pero, ¿y la masa, el Pueblo?…¿qué dicen los peronistas?… ¿qué dicen los radicales?… ¿qué dicen los “Juan pueblo”…? Habrá radicalismo y peronismo mientras en cada corazón de Juan Pueblo lata ese sentimiento. No nacieron para morir ni para ser “chupados” por cuatro vivos con intenciones subalternas.

Es incontrastable que la dirigencia está “perdida”. Fue la primera víctima de aquel proceso de desculturalización y despolitización sufrido en los últimos 30 años. Proceso en el que el sistema educativo tiene un rol central. Por eso nos hicieron bosta. Nos hicieron creer que no hay centro – periferia. Que no hay dominadores y dominados. Que no hay Tercer Mundo, por lo tanto, no somos del Tercer Mundo. Que las “inversiones” extranjeras son benéficas e imprescindibles. Que las democracias son iguales en todos lados. Que en Europa sí que saben hacer política. Que son más educados y que las canchas de fútbol no tienen alambrado y que los chicos toman la sopa. Que aquí nunca tendremos a un “líder”, a “estadistas” como “Churchill” o De Goulle porque por ser sudacas, sólo nos alcanza para un “caudillo” como Irigoyen o Perón…. Puta, qué pobres que estamos…

Es tal el grado de autodenigración que mientras los europeos o norteamericanos rinden homenaje a sus “líderes y estadistas”, nosotros sólo atinamos a juntarnos en una plaza y azotar un rechoncho bombo para “rendir culto a la personalidad”… Puta, que pavos que somos…

…Y así podría seguir hasta mañana…

Repito: para aquellos que se preguntan en algún medio gráfico de distribución gratuita de nuestra ciudad (con bastante mala leche, por cierto) ¿qué será ser radical o peronista?, antes de mezclar todo como si fuese un “barman”, les propongo algunas lecturas de autores como Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, J. J. Hernández Arreghi, Jorge A. Ramos, al filósofo Jorge Bolívar, o trabajos recientes como el de Claudio Díaz y su “Manual del antiperonismo ilustrado” o “El Modelo Argentino” de Castelucci.

Ahora, si uno quiere hacer uso de su libertad condicional y seguir en la vereda de enfrente del proceso de liberación nacional, o le interese encontrar fama denostando al radicalismo o al peronismo porque no quieren ser “dominados”, sugiero utilizar como respaldo bibliográfico esa profusa literatura y trabajos bien pagados por la contracultura que le explicarán las desventajas y lo “poco paquete” que resulta compartir esas ideologías nacionalistas. Encontrarán desde el viejito Borges hasta Agüinis. Desde “El Gran” Sarmiento y Mitre hasta el súper promocionado “historiador” Pigna.

¡A elegir!!. Estamos en una economía de mercado y somos libres para comprar lo que a uno le gusta. Además, con esto de la posmodernidad nos hicieron creer que todo da lo mismo. Estar a favor o en contra de ser un país soberano, no tiene importancia, porque lo importante es “la democracia”. Es decir, que se puede ser esclavos, pero eso sí, democráticos. Puta, habría que explicarle esto a Castro, no?…

Ay, ay, ay…Por eso estamos como estamos….

28 de julio de 2007

Publicado en Notas, Sobre Peronismo | Deja un Comentario »

Querida Evita…

Publicado por Miguel Contissa en Julio 27, 2007

Hace mucho tiempo que quería escribirte estas líneas… desde ya, no la compares con la que seguramente recibiste de Homero o de Hernández Arregui…Dios no me dió ese don que ellos pusieron al servicio del Pueblo. Ésta es muy simple.; la de un “grasita” cualquiera. Eso sí, es hija del dolor y la tristeza…
Hoy se cumple un nuevo aniversario de tu viaje…
Es ocioso decirte que te extrañamos, que te necesitamos, que sos irreemplazable…que desde que te fuiste, todo empeoró para los peronistas…
Seré breve, porque imagino que ya no caben más llagas en tu corazón. Aquí, en tu Argentina amada, estamos…¿cómo decirte?… en aquella situación a la que vos tanto le temías y por la que diste tu vida para impedirlo: con tus humildes de brazos cruzados, con tus “grasitas” juntando cartón para comer; con aquellos asquerosos oligarcas que nos escupen desde sus mugrientas guaridas sus aumentos de precios de productos básicos; con empresas extranjeras que succionan el trabajo argentino y lo acumulan en sus países de origen; con la prensa escrita y televisiva haciéndose un festín de antiperonismo; con algunos traidores como el “innombrable” y sus secuaces que aún usufructúan el don preciado de la vida; con muchísimos alcahuetes rastreros de la antipatria que se cobijan en la tibieza de ese asqueroso poder; con un nivel de mortalidad infantil que jamás se sospechó en aquella Argentina que conociste; y lo peor… con un Partido Peronista convertido en incubadora de oligarcas; en un escalón al enriquecimiento personal; en un espacio para cultivar la traición al Pueblo; en definitiva, en un partido demoliberal burgués cualquiera. Aquel Movimiento de LIberación con el que soñaron vos y el General, sólo está presente en el corazón de los peronistas que viven en soledad su pesar, su rabia y su angustia. Los dirigentes nos traicionaron y nos siguen traicionando.
Eva, si vivieras…. qué distinto sería todo…
Para peor, el General no alcanzó a terminar su labor y quedamos a merced de las circunstancias que bien aprovecharon esas bestias del imperialismo con sus alcahuetes internos.
Como dato anecdótico te digo que hoy, mientras sucede todo lo que te conté, el gobierno que surgió con el voto de la masa peronista después de la Gran Traición, como si fuese “Shylock”, está sentado sobre un cofre que tiene 45.000 millones de dólares!!!!…. Sí, ya sé… no te gusta que hable de ese “invento” llamado dólar… pero es lo que hoy se usa para el intercambio comercial, y para engatuzar a los desprevenidos, viste? A vos te gustaba que habláramos de pesos argentinos… sí… me acuerdo…
También recuerdo que fuiste a España (en aquellos años dífíciles para los gaitas, cuando estaban saliendo de la guerra) y en lugar de reunirte con los empresarios imperialistas y/o el rey para prometerles “seguridad jurídica” al vasallaje, como “primera dama” de un General de la revolución peronista saliste de gira y les dijiste que mientras haya un trabajador español con hambre, Argentina respondería con trigo… Y los llenaste de trigo!!!!…. y los gallegos mataron el hambre con tu generosidad!!! ¡Ay Evita, vos siempre igual!!! …
En fin…
En estos días, cualquier pelagato, cualquiera de aquellos que te insultaron, aquellos que escribieron en las paredes “viva el cáncer”, están haciendo programas en TV recordando tus últimos días. Sí, en esa TV que vos soñabas al servicio del Pueblo… Verdaderos reverendos hijos de puta. Pero lo peor, no es que esos marranos políticos, esos mercenarios de la oligarquía hagan sus negocios con tu recuerdo. Lo peor del caso es que son muy escasos los peronistas que pueden salir a revatir esa ignominia!!! … qué destino el del “grasa” peronista…
Bueno, te dejo. No te doy más manija. Imagino tus dolores y no quiero agregarte éstos que seguramente te lastimarán más que esa puta enfermedad, que no sé porqué, la imagino eterna…
Te extrañamos Eva… No sabés cómo te lloramos… pero seguramente nunca será tanto como el amor que vos nos diste…
Me despido. Hasta que nos encontremos…ése será el día más maravilloso, el momento con el que todo peronista sueña cada día…
Un muy cálido y afectuoso abrazo peronista desde esta fría Bariloche.

Miguel

PD: aún tengo el poster que compré después del triunfo del 73 y en el que estás con el traje sastre y los brazos en alto, sonriendo…. ¡qué linda se te ve!!!….

26 de julio de 2007.

Publicado en Notas, Sobre Peronismo | 2 Comentarios »

TOME NOTA, SR. PRESIDENTE…

Publicado por Miguel Contissa en Junio 25, 2007


Por Miguel Contissa
miguel@contissa.com.ar

El resultado de las elecciones del último domingo en la Capital Federal no resultó distinto al esperado: ganó quien ya había superado en número en la primera vuelta, es decir, Mauricio Macri, hijo del controvertido personaje de la década menemista.

Sería injurioso o estúpido decir, como dijo un famoso filósofo próximo al Ejecutivo Nacional (para mi sorpresa, claro) que el “pueblo de la Capital es un pueblo pelotudo” por votar a Macri.

Cuando un individuo vota, en un sólo acto, elige a uno entre varios candidatos. Puede que el elegido porte su deseo político o no. Es posible también que utilice ese instante tanto para catapultar a su candidato como para manifestar algo que no pueden hacer de otra forma. Por lo tanto, cada elección es una fotografía instantánea tomada a la sociedad, quien no será igual en el instante previo ni en el siguiente. Al votar, se manifiesta la pura voluntad, no siempre el deseo.

Decir hoy que Filmus no era el candidato ideal del oficialismo, es ocioso. Todo lo que se diga hoy es ocioso.

Lo que sí puede servir para el análisis, es determinar si este recurrente y anacrónico estilo para encontrar candidatos puede seguir vigente. Me refiero a esa costumbre de “digitar”, de “nominar”, “bendecir” que se estuvo utilizando durante mucho tiempo en el terreno político cuando llega la hora de cubrir cargos electivos, esquivando así a la voluntad popular que puede expresarse mediante los mecanismos institucionales pertinentes.

Concretamente, y ante las distintas derrotas sufridas por los candidatos que digitó el presidente de la Nación, sería prudente que dé paso a procedimientos más ajustados a la democracia, tal como prescribió el General Perón oportunamente.

Más allá de las dificultades y vicios que pueda tener una interna partidaria, nadie está en mejor condicion que el afiliado para elegir un candidato a un cargo político. ¿Por qué si así no es, cómo es?

En cuanto a la decisión del electorado porteño que no dudó en ningún momento sobre el modelo de sociedad y de política que propone el hijo de Macri, sugiero algo ligado al perfil de su ideología neoliberal respaldada en las urnas. Por ejemplo: Abandonar la confrontación odiosa y bochinchera con las privatizadas por el asunto precios y hacer que ellas (teléfonos, trenes, subtes, gas, petróleo, etc.) ajusten tarifas de acuerdo a las reglas del mercado que dicen que, cuando hay mucha demanda (… y vaya si en Bs. As. hay demanda!!!…), el precio del producto aumente proporcionalmente. Por el contrario, cuando la demanda es menor (por caso el resto del país, ese país que los porteños miran desde el balcón), el precio baje también proporcionalmente. ¿No les parece buena idea?… Al menos, habrá coherencia ideológica, política y económica; y el interior de la Nación dejará de “financiar” los gastos y consumos de la gran Capital hoy a todas luces (gracias al Chocón) neoliberal. Eso sería saber interpretar la voluntad popular y proceder en consecuencia.

Finalmente: Sr. Presidente, con el respeto que su investidura merece, tome nota y permita que los afiliados y militantes peronistas a partir de su conciencia política, puedan determinar quién debe ser el candidato de cada distrito. Con Formosa, Río Negro, Ushuaia, Neuquén, tenemos como “para hacer dulce”. Del mismo modo para los futuros candidatos: eviten la búsqueda de “bendiciones” y que sea el Pueblo quien los designe. No sólo será una honra, sino algo legítimo.

25 DE JUNIO DE 2007

Publicado en Notas, Sobre Peronismo | Deja un Comentario »

EL APOYO POLÍTICO DESCENDENTE

Publicado por Miguel Contissa en Junio 23, 2007

Por Miguel Contissa
miguel@contissa.com.ar

Cualquiera de nosotros tuvo la ocasión de leer en castigados paredones urbanos afirmaciones como estas: “Pepe, el concejal del Intendente José”; o esta otra: “Tito, el diputado del gobernador Plaza”; y cuando no: “Miguel, el gobernador de Néstor Kirchner” (en este caso, no me pregunte a cuál “Miguel” puede referirse. Yo, seguro que no soy).

Claro, seguir en escala ascendente de pertenencias y apoyos derivados para cuando uno pretende un cargo político para conducir la administración del estado, puede transferirnos directamente a Dios, por lo que puede inferirse que la “teoría del poder descendente” aún sigue vigente.

La teoría descendente del poder

Como todos saben, “la teoría descendente” de gobierno halló en el imperio bizantino su manifestación práctica: cada funcionario, de cualquier rango, tenía con el emperador la misma relación que éste con Dios y Dios era el que otorgaba el poder al emperador, quien a su vez, estaba por encima de los súbditos y no les debía rendir cuentas. Es decir, verticalismo puro. La doctrina oficial de entonces, era una amalgama del ideal cristiano, concepciones helenísticas y, por encima de todo, orientales. Su pleno auge se alcanza bien entrado el siglo IV, tras el traslado de la capital a Constantinopla por el emperador Constantino y duró hasta el siglo VI. Así, la “voluntad del príncipe” (no el consentimiento de los súbditos) era la materia prima de las leyes imperiales. Más tarde y llegada la monarquía, si bien se disoció ese vínculo entre el poder de la teología y el poder secular, lo difícil de cortar fue la conexión del rey con Dios como proveedor de derecho para el ejercicio del poder. Es a partir de la modernidad y la aparición de la burguesía que se le fue quitando lentamente a la nobleza en nombre de “el Pueblo” esa prerrogativa, estableciéndose en consecuencia una modalidad distinta: el poder para gobernar, ya no vendría del cielo. Tendrá origen en el Pueblo y él será quien lo otorgue.

Este recorrido que incluye un cambio sustancial en la concepción y ejercicio del poder hasta llegar a los sistemas democráticos actuales, estuvo jalonado de enormes tensiones y luchas cruentas que, por ser conocidas, me eximen de comentarlas.

En buena parte de lo que podemos considerar “democracia burguesa” con la división en sus tres poderes, la intermediación del ciudadano con el gobierno se realiza a través de la figura del “representante” que se elije mediante elecciones. Por lo tanto, el título de “representante” lo otorga el Pueblo que lo transfiere y legitima a través del acto eleccionario. Las constituciones occidentales, en su mayoría, señalan que sólo estos representantes del poder soberano son los autorizados para deliberar y gobernar. Obviamente, ninguno de ellos esgrime otra representación que la obtenida mediante estas reglas. Tampoco intenta si no quiere aparecer como un anacrónico, invertir la teoría que, de “descendente” se fue convirtiendo y según lo expresado, en “ascendente”.

Buscando la bendición

Por lo tanto, la pregunta que hoy nos hacemos es: ¿cuál es la razón de este anacronismo político? ¿Por qué ahora todos los candidatos políticos quieren ser “bendecidos” por una instancia superior, si es posible, nacional, internacional e interplanetaria? ¿Por qué necesitan la “voluntad del príncipe”?

El sistema político argentino, se fue perfilando desde comienzos del siglo XX atravesando distintas etapas. Algunas democráticas y otras mediante repugnantes dictaduras. Fue en este siglo cuando tuvieron lugar las más importantes conquistas sociales y políticas. Fue en él cuando las masas populares hicieron valer su conciencia política y lucharon para alcanzar mayor justicia social. Fue el momento en el que el representante político de ese pueblo, verdadera y efectivamente “representaba”. Por otro lado, el representante estaba contenido en un proyecto de liberación que, obviamente, tenía conducción orgánica, y esa conducción, a su vez, estaba en estrecho vínculo con las bases, cerrando así un círculo virtuoso.

Durante los años trágicos de las distintas dictaduras y mientras se llevaba adelante el proceso de “resistencia” popular, la falta de funcionamiento orgánico de vastos sectores sociales como consecuencia de la proscripción, persecución y muerte de muchos militantes y dirigentes políticos, impuso una modalidad distinta. Las órdenes políticas se impartían desde un punto estratégico y los cuadros activos debían obedecerlas, pues el objetivo buscado era volver al ejercicio de la democracia. Dentro de la esfera del peronismo, éste fue el período del “verticalismo”, en el que por razones obvias no era conveniente discutir democráticamente en medio de la lucha.

Cuando se superó esa situación y el pueblo pudo volver a ejercer su poder democráticamente, el conductor natural del peronismo sugirió para el futuro un método distinto para alcanzar la conducción y ejercicio del poder político: la democracia. “Mi único heredero es el pueblo” dijo antes de morir, cerrando de esta manera un estilo de conducción verticalista, puesto que el pueblo sólo podrá organizarse y expresarse mediante el sistema democrático legitimando así cualquier candidatura.

Se abre la brecha

La defección en la que entró parte de la dirigencia política durante los años 80’ y 90’ fue la causa por la que el pueblo, la masa popular tomó distancia de la misma y comenzó a retacearle apoyo, desdibujando así muy lentamente la necesaria legitimidad del cargo ocupado. Esta crisis de representación alcanzó ribetes insospechados. Alcanzó incluso a los grandes referentes de los distintos partidos políticos. “La gente”, como se suele referir al pueblo, sólo comenzó a conectarse con alguno que otro dirigente de modo “directo” a través de los medios de comunicación. Se puso en práctica un nuevo sistema de relación entre el conductor de un partido y no ya seguidores, sino “la audiencia” que, obviamente, dejó de ser pueblo, masa popular organizada para convertirse en un solitario, aislado y desmovilizado “televidente/oyente”. El apasionado ejercicio político tal como se conoció en décadas anteriores que era el sostén de las aspiraciones sociales, había recibido su acta de defunción.

Tal vez por esa razón los “Pepes”, los “Titos”, los “Miguel” que, percibiendo su desconexión con el pueblo y para mejor captar votos futuros, hoy esgriman supuestos vínculos con dirigentes poderosos. “¡Soy el candidato del gobernador o del presidente!”, dirá cualquiera que se sabe desestimado por la “audiencia”, no apoyado por sus cuerpos orgánicos partidarios o con escasa ascendencia sobre su territorio. Si el mensaje alcanza su objetivo, si penetra en el subconsciente del televidente/oyente, si le creen, evita una elección interna y alcanza su exclusivo propósito personal, reeditando de este modo la “teoría descendente”.

No obstante, para que este método tenga éxito y cierre el círculo vicioso, no basta con el mensaje que alude a una supuesta aprobación superior que disparan los candidatos a la audiencia, sino que hace falta que esa instancia superior (la “voluntad del príncipe”), haciendo uso en este caso de un poder especial no otorgado, efectivamente los “elija”, los “señale” con el dedo índice de modo indubitable en nombre de “su proyecto” que seguramente estará aprobado por Dios. Cuando ese momento llega, al encontrarnos en ese punto, se esfuma el poder popular y se nos anula como organización política y social. También se niega o subestima nuestra conciencia política, pues se nos quita la posibilidad de suponer la existencia y manifestar interés por otro candidato que no sea el “elegido”, habida cuenta que “alguien”, que ostenta “mucho poder” ya decidió por nosotros, pobres mortales ignorantes. Por lo tanto, si la política ya tenía su acta de defunción, este último “acto divino” no es otra cosa que su entierro en nombre de un “proyecto descendente” que el Pueblo debe aceptar para no caer en la antinomia ni aparecer como hereje desquiciado.

Conclusión

Este anacronismo como es el de la bendición de la instancia superior para alcanzar un cargo político, podría ser resuelto siempre y cuando dentro de cada organización social, volvamos a la ideología, a la democracia como estilo integral de vida, al compromiso con la comunidad, al interés por el otro, a la lucha por la liberación del hombre contra las injusticias y, fundamentalmente a la recreación de la organización político partidaria mediante la formación intelectual y técnica de los futuros dirigentes, para que sea el mérito y no la trenza o el dedo el camino. De lo contrario, la brecha entre poder político y poder del pueblo será cada vez mayor. Y en esa situación, no tenga dudas que gana “el mercado” y pierde la comunidad.

Septiembre de 2006

Publicado en Notas, Sobre Peronismo | 1 comentario

GOBIERNO Y PODER

Publicado por Miguel Contissa en Junio 23, 2007

Por Miguel Contissa
miguel@contissa.com.ar

Es común escuchar en muchos actores políticos, especialmente aquellos de “ideología líquida”, esos andinistas de la política, prometer o advertir sobre acciones futuras para “cuando se llegue al poder”, como si esa instancia fuese un sitio ubicado a la vuelta de la esquina o componga algún circuito turístico.

En realidad, el discurso contiene una proposición: “el día que se logre estar en el gobierno” (tal vez) se cumplirá con lo expresado públicamente, confundiendo indebidamente el gobierno con el poder. En el mundo real, es posible acceder al gobierno, pero eso no implica necesariamente “tener el poder”. En este sentido, la historia del peronismo tiene muchos antecedentes al respecto cuando, especialmente en épocas de su proscripción, lograba incidir sustantivamente en el desarrollo de los acontecimientos políticos y sociales.

Ahora bien, el poder que sirve, que trasciende, que revoluciona, no es un “objeto” ni un sitio. Por ello, la ideología peronista, en su esencia, no lo piensa para la “dominación”, sino para la “liberación”. Lo considera propio de las relaciones humanas que serán, de una u otra manera, sociales y políticas. De ahí que la “construcción” de ese poder se ajustará, al igual que para los sujetos, a una intensa lucha por “el reconocimiento” por parte de los demás. Una vez logrado el “quién, cómo y cuándo” se es reconocido, podemos afirmar que estamos en presencia de, al menos, una porción de “el poder”.

En otro sentido, el gobierno, en términos de administración del Estado, desde ya “objeto” y como tal, no tengan dudas que puede ser aprehendido dentro del sistema democrático mediante sus prácticas, si la sumatoria de adherentes a ese proyecto es suficiente como para superar a los adversarios. Un solo voto más, alcanza. Pero esta conquista, sólo habilita a utilizar los recursos coactivos que tiene el Estado y que constituye el extremo opuesto de gobernar mediante la persuasión y el reconocimiento. De este estilo de gobierno, la historia argentina tiene sobrados y tristes recuerdos. Por eso, “gobernar es persuadir”, decía Juan Perón.

El “otro poder”

No obstante lo expresado precedentemente, existe otro modo de construcción del poder que se aleja del que posibilita el reconocimiento.

Nuestra provincia, desde hace 23 años tiene a un partido político en el que confluyen “gobierno y poder”: la UCR. ¿Sirvió para algo? ¿Fue trascendente? ¿Revolucionó? ¿Creció la provincia desde lo social, político, económico? ¿Sus habitantes gozan de mejor educación, de mejor salud y mejor justicia? ¿Se sienten seguros los rionegrinos?. Las respuestas Ud. las tiene, lo que me libera de brindárselas.

Ahora bien, esta confluencia que tiene soporte y estrecha vinculación con “el líder radical” y su aceitada maquinaria electoral, no es precisamente el mejor de los “poderes”, puesto que sirve sólo como “poder de dominación” que, cuando llega, lo hace para quedarse. Es un poder coactivo, sórdido, tejido con finos hilos prebendarios en el que todo está ligado por distintos intereses personales y cuyo único fin es el de perpetuarse en la administración pública para utilizarla en beneficio propio.

El “nuevo poder”

La realidad nos muestra que los rionegrinos necesitamos recrear una nueva sociedad, más solidaria, más justa y más libre. El poder que hoy necesitamos construir, el “nuevo poder”, el que nos conduce a la “liberación”, deberá ser popular a partir de nuevas relaciones sociales y políticas y, en orden de prioridades, eso tendrá que ser antes de que la mayoría que busca denodadamente “un cambio”, llegue a ocupar el gobierno. Es decir, primero convencer. Pero atención, porque no se convence con tanques de guerra ni con misiles, sino con discurso sólido que incluya una idea superadora de la realidad alienante; con ejemplo cívico; lejos del egoísmo personal, de la trenza; cerca del “otro”, de la cooperación.

Por lo tanto y para que algo cambie, en la construcción del “nuevo poder” y dada su indelegable misión histórica, el peronismo rionegrino deberá esforzarse en realizar un mejor desarrollo de estructuras organizacionales que presenten individual y colectivamente signos de verdadero y sentido “reconocimiento” por parte de la sociedad; que respondan claramente a las aspiraciones siempre vigentes de los sectores populares. Ese poder, ese “nuevo poder”, el peronismo debe construirlo desde la base como son sus organizaciones barriales, municipales y territoriales que, actuando solidariamente y en red, podrán configurar un proyecto de desarrollo común en el que se deberá rescatar las utopías y se revalorizará el trabajo. Entonces, estará a la vista que no hacen falta “padrinazgos” ni “bendiciones presidenciales” cuando se piense en el gobierno provincial, pues esa organización peronista será el fiel reflejo de los intereses del pueblo, y contra eso nadie se atreve y todo se alcanza.

Es por lo tanto necesario rescatar el concepto de organización, pues las voluntades individuales, por válidas que sean, no son suficientes y en muchos casos sólo representan apetitos personales que suelen no estar a la altura de las circunstancias.

El gobierno no es el poder. El poder no es el gobierno. No obstante, ambos tienen que servir para liberar al Hombre.

Septiembre de 2006

Publicado en Notas, Sobre Peronismo | Deja un Comentario »

…Y FINALMENTE RECORDÉ…

Publicado por Miguel Contissa en Junio 23, 2007

Por Miguel Contissa
miguel@contissa.com.ar

… recordé especialmente aquello que no recuerdan los historiadores de moda ni los actuales referentes de los Derechos Humanos, para quienes la historia de las violaciones comienza aquel día en que Videla es preso de una tremenda duda existencial: salir de pic-nic al Delta con Masera o tomar la Casa Rosada por asalto… claro, como todos hoy sabemos, optó por esta última alternativa por ser más “emocionante” y ajustado a “su” ideología, es decir, combatir al enemigo “marxista leninista” que ponía en riesgo a las instituciones de la república…(¿?)

…una vez más atravesamos otro 24 de marzo… Estos últimos años, nos vemos empujados por la profusa difusión mediática que invita a recordar el genocidio de miles de personas; que propone hoy inteligentemente un “nunca más”… es decir, un apoyo irrestricto al sistema democrático que, leído al revés, sería algo así como “no llamar más a los milicos para voltear gobiernos constitucionales”… en fin…

Pero en ese ejercicio, en ese buceo por la memoria, encontré muchas más cosas… como cuando uno revuelve el viejo arcón de los cosas pasadas… al abrirlo, encontré muchas de las raíces de este “24 de marzo”… y entonces recordé…

…recordé que aquel peronismo derrocado en 1976 por una banda de forajidos, no era la primera vez que sufría un ataque similar. Ya en 1955 había tenido su preludio y que sobre eso nadie habla… nadie habla de las fuerzas colonizadas y antipopulares ocultas en el sistema democrático (civiles, militares, eclesiásticos, políticos)…

…Recordé que desde 1945, año en que el pueblo decide apoyar a Perón en su proyecto de liberación nacional, esas fuerzas (repito) colonizadas y antipopulares enmascaradas en algunos partidos políticos o en instituciones de la república, no dudaron en utilizar toda su fuerza para vencer a su enemigo coyuntural: el peronismo. Es más, dentro del mismo siglo ya lo habían hecho con Irigoyen. Si quieren, podemos ir más atrás…

…por ejemplo y sin proponérmelo, recordé lo expresado por el Partido Comunista en una suerte de bienvenida al golpe: “Ayer, 24 de Marzo, las F.F.A.A. depusieron a la presidenta María E. Martínez, reemplazándola por una Junta Militar integrada por los comandantes de las tres armas. No fue un suceso inesperado. La situación había llegado a un límite extremo ‘que agravia a la Nación y compromete su futuro’, como dice en uno de los comunicados de las F.F.A.A.”… y rematan el comunicado afirmando: ““El P.C. considera auspicioso que la Junta Militar haya desechado una solución ‘Pinochetista’. (…) Los imperialistas y fascistas sueñan con el pinochetazo, con un baño de sangre”…
…recordé programas de radio en Bs. As. en los que aparecían, como dice Baraibar, “La Unión Cívica Radical, con la retórica evanescente y citas de Almafuerte de Ricardo Balbín, dando, unos días antes, un ultimátum a la presidente. También el proso-popéyico y siempre engolado Oscar Alende, el mismo que había sostenido con el énfasis habitual en él a Roberto Levingston – aquel oscuro generalote de “inteligencia” que sucedió a Onganía –, había tenido su turno para apostrofar al gobierno. Ellos, más Horacio Sueldo de la democracia cristiana; Francisco Manrique, el ex bombardeador de Plaza de Mayo; Fernando Nadra y Rubens Iscaro del partido comunista; los estólidos hombres de negocios del frondizismo; los socialistas de Américo Ghioldi y Luis Pan; aquel olvidado Héctor Sandler, heredero de Aramburu y hoy “utilísimo y satelital” empresario televisivo; Raúl Alfonsín y el siempre atribulado Ernesto Sábato; el diario La Nación y Clarín; Jacobo Timerman desde La Opinión y Juan Carlos Coral y Nahuel Moreno desde la secta trotskista llamada Partido Socialista de los Trabajadores – traducción directa del Socialist Workers Party norteamericano –; las conducciones de Montoneros y del ERP, todos, toditos con la excepción del Frente de Izquierda Popular (FIP), el Partido Comunista Revolucionario (PCR) y, por supuesto, el callado y no consultado pueblo argentino, todos bregaban por voltear a la presidente”. ¿Qué cosa, no?…
…de pronto, bajo unos papeles del arcón, apareció la editorial del 1 de abril de 1976 del diario Clarín, dirigido en aquel entonces por doña Ernestina Herrera de Noble, y mediante la cual afirmaba sin rubor y con una decisión hobbesiana que “El esfuerzo del nuevo gobierno estará centrado en operar la reorganización nacional. Uno de sus principales campos de acción será la reconstrucción del Estado, cuyo ordenamiento permitirá dotar al país “del instrumento capaz de impulsar una profunda tarea de transformación”. En primer lugar, le tocará a él ejercer el monopolio de la fuerza y cumplir las funciones vinculadas con la seguridad interior. Demás está decir que esa fuerza será empleada sin vacilaciones en el combate frontal contra la delincuencia subversiva en cualquiera de sus manifestaciones. “… ¿qué me cuenta?… Sin embargo, hoy este multimedio, este “Grupo Clarín”, es junto a otros, uno de los apóstoles de la democracia!!!…
…por momentos, mis oídos ganan libertad y me traen aquella frase justificativa de las gordas y gordos de clase media cuando se enteraban de algún secuestro o asesinato: “algo habrán hecho”… lamentablemente, hoy esa frase se utiliza sin empacho para nominar un lavado programa de TV pseudo histórico que propaga el sistema para tapar la verdadera historia de los argentinos. Seguramente esas gordas y gordos hipócritas, habrán estado y estarán en cada acto conmemorativo del golpe de estado en su lucha por el “nunca más”… eso si, los que “hicieron algo”, para nuestro dolor estarán ausentes… como desaparecidos, diría…

…pero ¿qué pudo hacer el peronismo para merecer tanto odio y tanta venganza?… y claro!!!… ahí recordé relatos, testimonios de muchos viejos peronistas y otros que adherían críticamente… y para abundar en datos, revisé archivos, leí bibliografía que no pertenece a los historiadores a sueldo del sistema o a la bibliografía sugerida en colegios y universidades y ahí encontré algunas razones…

…aparecieron las conquistas sociales en todos los ámbitos laborales y una cosa grave para ciertos grupos sociales: despertó y organizó la conciencia del “cabecita”… se logró un fuerte desarrollo de la pequeña y mediana industria… la sustitución de importaciones por productos nacionales… es decir, se vivieron 10 años de pleno crecimiento económico con Justicia Social… ¿será esto lo que tanto molesta a las fuerzas colonizadas del anti pueblo?…
…al revolver el montón de fotos, cartas, recortes, más abajo, casi perdido en el arcón pude ver traspapeladas unas frases impresas en letra de imprenta sobre un amarillento papel… en realidad, más que frases emblemáticas podrían ser considerados principios ideológicos nacionales. Ellos son: “Justicia Social”, “Independencia Económica” y “Soberanía Política” y estaban coronadas por el símbolo distintivo del peronismo: su escudo. La Justicia Social significa para el no enterado la solución de la problemática social derivada de la explotación del hombre por el hombre. Es decir, la forma de realizar la equidad de todos los sectores de la comunidad. La Independencia Económica y la Soberanía Política, son banderas que representan la reivindicación nacionalista para lograr la Liberación Nacional reclamada, sin endiosamiento al Estado, como planteaba el fascismo, o a razas superiores como había pretendido el nazismo… En este día me pregunto: ¿estos principios filosófico políticos puede desatar tanto odio hacia el pueblo y hacia su conductor?… ¿Quién que ame a su país puede negarse a ellos y armarse contra su pueblo sin incurrir en Traición a la Patria?…
…alejé la vista del arcón y miré por la ventana… me perdí en un punto de mi viaje al pasado… allí, pude recordar algunas voces… por ejemplo la de mi viejo cuando decía que el Peronismo también busca la Tercera Posición ideológica como solución universal a la lucha de clases y que es distinta a la del marxismo internacional dogmático y a la del demoliberalismo capitalista, pues estas últimas conducen al dominio imperialista en el mundo. El peronismo según su creador, era una ideología del tipo socialista que oscilaba entre lo ortodoxo y lo heterodoxo de esa doctrina. Obviamente, no se podía ser inocente y había que saber moverse dentro de ese marco sin caer en las trampas que tendía el imperialismo ruso o la socialdemocracia europea… ¿será por eso que el peronismo se granjeó el odio de la izquierda y de la derecha argentinas?…
…muchas veces escuché en reuniones clandestinas y de boca de viejos peronistas decir que el Movimiento Peronista tiene una doctrina obrera y popular; independiente de las decisiones e influencias de cualquier régimen foráneo; que es en su esencia cristiano y profundamente revolucionario; defensor de la industria nacional y decididamente antiimperialista…. ¿habrá en esto razones para que las empresas multinacionales, los grandes importadores y exportadores y los organismos de crédito internacional siempre “pateen en contra”, armen revoluciones y decidan el exterminio de militantes utilizando a los colonizados internos?…
…no se porqué, súbitamente, recordé que en 1976, año en que es derrocado el gobierno constitucional, el país debía 7.800 millones de dólares… ¿cuánto estamos debiendo aún hoy y después de haber pagado al FMI una deuda ilegítima e ilegal?… Eso me hizo recordar la recomendación de Perón en cuanto a no pedir prestado….y menos a los usureros…
…y así seguí recordando… recordé especialmente aquello que no recuerdan los historiadores de moda ni los actuales referentes de los Derechos Humanos, para quienes la historia de las violaciones comienza aquel día en que Videla es preso de una tremenda duda existencial: salir de pic-nic al Delta con Masera o tomar la Casa Rosada por asalto… claro, como todos hoy sabemos, optó por esta última alternativa por ser más emocionante y ajustado a “su” ideología, es decir, combatir al enemigo “marxista leninista” que ponía en riesgo a las instituciones de la república…(¿?)
…después recordé los fusilamientos de peronistas en los basurales José León Suárez en 1955 (ver el film de Rodolfo Walsh “Operación Masacre”)… los bombardeos a la Plaza de Mayo en los que murieron cientos de inocentes transeúntes… los fusilamientos del General Valle, de Cogorno y tantos otros militares y civiles que defendieron la Constitución en 1955… recordé la desaparición de muchos militantes sindicales… Recordé las persecuciones de obreros y empleados en las fábricas y en las empresas del estado… las cesantías…las apretadas en los lugares de trabajo…
… y así, mientras recorría capitulo tras capítulo de la historia argentina contemporánea que es traslapada por la pléyade del sistema, volví a recordar a muchos compañeros muertos o “desaparecidos” (triste eufemismo de asesinados) por el antiperonismo…
…recordé entonces a esta altura que es preciso ratificar que el peronismo es un Movimiento de Liberación Nacional y que por lo tanto, el accionar de sus militantes no será gratuito ni aliviado, pues si cumple con su misión histórica, se enfrenta al poder real y concreto, al que te saca los recursos naturales, al poder que oprime y explota sin dudarlo un segundo. Al poder que no jode ni perdona, porque si es necesario, te crucifica; al que aumenta los precios y le saca ventajas al laburante; el que secuestra a los “López” para demostrar que aún puede; es decir, el sempiterno enemigo del peronismo y amigo de los cipayos internos…
… por eso, en este nuevo aniversario del 24 de marzo y en nombre de los caídos en la lucha, espero que su dirigencia lo recuerde y no traicione el mandato popular como hizo el menemismo, ese engendro político económico de lo colonizado, antipopular y antinacional…
Por todo esto, que no nos falle la memoria…

24 de marzo de 2007

Publicado en Notas, Sobre Peronismo | Deja un Comentario »

(3) PERONISMO: ¿Eje de un Movimiento de Liberacón …

Publicado por Miguel Contissa en Junio 23, 2007

Por Miguel Contissa
miguel@contissa.com.ar

ÚLTIMA PARTE

MOVIMIENTO Y PARTIDO COMO SUJETOS HISTÓRICOS

Nuestros países, al dar comienzo a su organización social y política, sólo atinaron a adoptar el mismo esquema que ya se comenzaba a desarrollar en los países centrales: el de la representación de los intereses sectoriales a través de partidos políticos. Como otras “importaciones directas”, venía con características ajenas a la realidad local, lo que dificultaba la relación entre representantes y representados, entre presente y futuro.

El partido político moderno y sus características de alto nivel organizativo y visión totalizadora de la estructura social, aparece en realidad en los “partidos obreros” británicos, ya que los “partidos clásicos” de ese país como el “whigs” (liberales) y el “tories” (conservadores), tenían como función central el brindar opinión sobre diferentes aspectos del sistema, a favor o en contra, pero nunca cuestionándolo, habida cuenta que los que opinaban eran los “propietarios privados” que, razonablemente, preferían sostener el status quo. Por el contrario, el sector “dependiente” (obreros en general), que sólo conocía la asociación sindical, incorpora un nivel organizativo diferente desde lo cualitativo con relación a los anteriores. Éstos sí, y como consecuencia del enfrentamiento en el plano teórico por esa correspondencia de privilegio entre propiedad privada y racionalidad política, incorporará una nueva visión del sistema social que, lejos de emitir opiniones sobre el mismo, intentará modificarlo críticamente. No obstante, es importante destacar que su derecho a asociación y libertad es en realidad, antes que una “conquista” como clase, una concesión del Estado Representativo hacia todas las personas jurídicas a fin de incorporar las expresiones de la clase obrera a la democracia burguesa.

A diferencia de lo que sucedía en Europa, los trabajadores argentinos no contaban con una estructura organizativa política que representara fielmente sus intereses de clase en el momento en que aparece Perón. Por caso, como “partido político obrero”, el Partido Comunista podría haberse convertido en un representante legítimo de los trabajadores dentro del esquema liberal burgués, pero su “dependencia ideológica” fue excluyente y sólo atinó a importar experiencias europeas irreproducibles de modo lineal en economías periféricas. Ésta, y no otra, es la razón de su falta de adhesión, de inserción en la clase trabajadora argentina. Como dolido reflejo, su odio profundo a quien supo interpretarla y conducirla.

Es cierto, el proletariado argentino no se organizó “democráticamente” en un partido “político obrero” de acuerdo a la clásica prescripción liberal eurocéntrica. Simplemente eligió a Perón. No obstante, no convalida la calificación gratuita de “irracional” que proviene de intelectuales del tipo “germanianos”. Tampoco invita a suponer que la carencia de una estructura política propia como clase, impedía la existencia de conciencia política como tal. Fue esa misma conciencia política que hizo que se hablara de “movimiento” antes que de “partido”, ya que como país dependiente y en la dialéctica “centro-periferia” es necesario dotar de criterio político a la unidad y organización.

En nuestro país, antes que la experiencia peronista, existió la acometida por el Irigoyenismo que, tras una ardua tarea, intentó aglutinar dentro del “Partido Radical” además de los gauchos, trabajadores rurales y desposeídos, también a los inmigrantes recién arribados a nuestro país. Desde luego no fue fácil conducir esa corriente política que desbordaba los límites del parlamentarismo dominante. Es por ese desborde que, antes que partidos, representaron tanto el irigoyenismo como el peronismo, verdaderos “movimientos nacionales” que alcanzaron su organización no mediante el diseño de un “partido” sino a través de la fidelidad a una persona: su Líder. Y aquí, con la aparición del “caudillo”, del “líder”, asoma el nudo “irracional” que no logra desatar el pensamiento eurocéntrico impidiéndoles la correcta lectura de la realidad política y social de nuestro país.

Yendo a la cercanía “partido – movimiento”, en la praxis y desde el punto de vista de la organización y teniendo en cuenta la contradicción principal (Nación/imperio), el “movimiento” tiene como ventaja comparativa frente al “partido político obrero” de la democracia burguesa, una mayor dinámica, permitiéndole cobijar en su estructura a todos los sectores afectados por el poder de dominación y que comparten la idea de movilizarse tras la esperanza que ofrece un Proyecto Nacional.

En aquel esquema de hierro impuesto a través del sistema electoral vigente, es posible que el “movimiento” necesite un “partido político” como herramienta en tiempos de elecciones, pero es preciso aclarar que éste último tendrá relevancia siempre y cuando el movimiento logre impregnarlo de los contenidos populares que le deposita el Pueblo. Así sucedió con el Partido Laborista que utilizó Perón para acceder con el aplastante voto popular a su primera presidencia. Así lo entendió el que se sentía peronista durante las décadas transcurridas desde el 17 de Octubre, el ejercicio del gobierno y luego la proscripción y persecución.

EL PRESENTE Y FUTURO DEL MOVIMIENTO NACIONAL

Si bien la realidad de los últimos años mostró una inversión conceptual relativa al rol del “Partido” para el actor principal del Movimiento Nacional como es el peronismo, es necesario y urgente volver al concepto original y revitalizarlo. En esa acción deben estar presentes todos aquellos sectores políticos, sociales, económicos, culturales y militares que comprendan que la única salida hacia una Comunidad Organizada está en la elaboración y puesta en marcha del Proyecto Nacional. El momento histórico que vive nuestro país en particular y Sudamérica en general, hace que el peronismo tenga una misión trascendental a la vez que indelegable e inexcusable: articular ese Movimiento Nacional para reconstruir un sistema que evite la polarización y la alienación economicista que sólo conduce a la destrucción de la Humanidad. Para ello debe rescatar de la historia política argentina la vivencia sufrida por el irigoyenismo cuando fuera disecado por el “alvearismo” que convirtió a ese movimiento en un cuerpo sin alma y al servicio de las fuerzas conservadoras que respondían al sistema imperial. Esta experiencia debe permanecer por siempre en la memoria colectiva del Movimiento, porque cuando la memoria se pierde, es el sujeto el que se pierde transformándose en objeto histórico.

En función de aquella lección, el Movimiento Nacional no puede perdonar la traición propinada al Pueblo por parte del menemismo, ni disimular su presencia dentro de sus filas. El presente económico, social y político es por demás elocuente sobre las consecuencias que acarrea su tolerancia. Que quede absolutamente claro: lo que hizo Menem luego de utilizar cínicamente el voto de la inmensa mayoría del Pueblo, NO ES PERONISMO. Es exactamente lo contrario como principio ideológico. Es conservadurismo. Es lo que el Pueblo no votó.

En estos días, el presidente Kirchner en función de su liderazgo indiscutido, tiene la enorme tarea de recrear al MOVIMIENTO NACIONAL. También el de encontrarle la verdadera dimensión al Partido Justicialista para que no vuelva a repetir el error de los últimos 20 años que resultó funcional al sistema: desmovilizar y vaciar de contenido político al Pueblo organizado.
Todos los sectores políticos y sociales de la vida nacional, deben tener presente que la realidad histórica, el sujeto histórico es el Movimiento Nacional y no el “partido”. Este último es instrumento de la vida movimientista.

Por ello, quienes desde otras corrientes del campo popular y nacional quieran acompañar, deberán saber que lo prudente no es incorporarle a este sujeto indiscutido nuevos eslóganes o rótulos, como si se tratara de un concurso político semántico. Cuenta, gracias a la participación y aporte del Pueblo, con una ideología de liberación que puede enfrentar con éxito a la ideología de la fuerza de dominación. Tampoco el Movimiento es una escalera para trepadores profesionales de la política que sólo buscan ocupar cargos por simple banalidad. Concretamente: el peronismo no puede perder, en términos gramscianos, su rol hegemónico. En términos peronistas, debe conducir. Los que adhieran, comprenderán que no es otra cosa que simple relación de fuerzas. Si no lo entienden, sabremos que sus objetivos no se ajustaban al Proyecto Nacional. Es simple.

Hoy más que nunca, debe encontrar unidos a todos los sectores populares para llevar adelante un nuevo proceso histórico que revestirá características de “Segunda Guerra de Independencia”.

Resumiendo: el “Movimiento” no necesita sinónimos. Necesita compromiso de quienes estén compartiendo su ideología que siempre fue esencialmente “transversal” y “horizontal” porque nació del Pueblo.

Que cada argentino sepa ocupar su lugar.

FEBRERO DE 2004

Publicado en Notas, Sobre Peronismo | Deja un Comentario »

(2) PERONISMO: ¿Eje de un Movimiento de Liberación…

Publicado por Miguel Contissa en Junio 22, 2007


Por Miguel Contissa
miguel@contissa.com.ar

II PARTE

LA IDEOLOGÍA DENTRO DEL MOVIMIENTO NACIONAL

El capitalismo, como sistema hegemónico, bajo ningún concepto es el fin de la historia. Tampoco una etapa insuperable de la visión de futuro. Existen demasiadas evidencias sobre su avanzado estado de senilidad. Ni siquiera el uso de la fuerza como método de sujeción al sistema imperial, es suficiente para revitalizarlo ya que se auto expone como siempre, a su propia lógica de destrucción. El derrumbe de las famosas Torres de Nueva York, que se erguían majestuosas e imponentes en el suelo norteamericano, fue además del símbolo fálico del capitalismo financiero y económico del mundo, la muestra más elocuente y asombrosa de la debilidad que durante decenios ocultó el país mejor preparado técnicamente para la guerra fronteras afuera de su territorio.

En la periferia, los argentinos también tuvimos la oportunidad de ver otro signo del derrumbe del sistema neoliberal capitalista que, al igual que las Torres Gemelas, dejaron sólo escombros sobre el suelo nacional: fue la caída del gobierno del ex Presidente De La Rúa, continuador consecuente de la nefasta política iniciada por el menemismo. Aquel menemismo que sumado a la vulgata neoliberal conservadora, pronosticaba el “fin de la historia”, el “fin de las ideologías”.

Es necesario entonces reinstalar la “discusión sobre ideología” dentro del Movimiento Nacional. Para enriquecerlo y fortalecernos internamente antes que batallar fuera del mismo.

Pero, ¿qué entendemos cuando usamos el término “ideología” dentro de los países del Tercer Mundo? Ciertamente, el peronismo, ¿es una ideología?

Como afirma Mario Casalla, Doctor en filosofía de la UBA, “curiosamente, hablamos de “ideología” cuando nos encontramos atravesando un ciclo histórico que se autoproclama como el “fin de las ideologías”. Se trata por cierto de un eslogan que –superficialmente entendido- suele presentarse a conclusiones equivocadas y erráticas, las cuales no hacen sino agravar más aún la crisis.”
En realidad, este eslogan tiene inicios allá por los años sesenta, cuando integrantes de la “Escuela de Frankfurt” como Theodor W. Adorno y Max Horkheimer, comienzan a considerar al término “ideología” como algo poco preciso debido a su vulgarización dentro de las naciones desarrolladas. No obstante, esa afirmación no puede trasladarse sin tropiezos a los países de la periferia, porque en ellos, más bien puede alegarse lo contrario.

Está claro entonces que aquella afirmación provenía del núcleo de las zonas centrales del poder y que estaban apoyadas en explicaciones no científicas de la realidad y conectadas, antes que con la verdad objetiva, con un “programa” que tiene que ver más con la dominación que con la liberación del Hombre. Es desde ese mismo núcleo desde donde algunos intelectuales constantemente elaboran explicaciones de todo el universo social, atreviéndose incluso a realizar su programación “racional”, es decir, eliminando los caminos erróneos que nacen de la libertad humana y concluyen en el caos. Por lo tanto y desde esa posición, para ellos el Tercer Mundo no es “racional” ya que no se ajusta a la razón científica del capitalismo, como tampoco a la razón histórica del marxismo. Derivado de ello, muchos marxistas enmudecen ante un militar como Perón cuando conduce una reforma social y política en un país distante, periférico.
Desde otro ángulo de análisis como es el cultural, el Profesor de postgrado en Universidades Nacionales Adolfo Sequiero, nos propone un “alivio” para esta tarea de encontrar el marco ideológico del peronismo, tal vez apoyándose en lo esquivo que fue el mismo General Perón cada vez que abordaba este asunto en los años ‘50: “…El peronismo puede ser reconocido –en el marco descripto- como una construcción socio-política emergente de la necesidad de conformar instrumentos para el tránsito histórico más adecuado a los dictados de época. Conviene entonces librarlo de la condición de ideología, que nunca quiso asumir, y comenzar a tratarlo como la expresión actual (y todo parecería indicar que la más pertinente) de fondo cultural iberoamericano, con la particular ventaja de haber tenido el proceso de mestización más equilibrado de toda la ecúmene”. No obstante esta tentadora oferta, será importante avanzar en el análisis, ya que sobre el final de su vida el propio Perón en su “Proyecto Nacional” nos invita a desarrollar una ideología nacional a partir de nuestros propios valores para evitar la “importación” de modelos ajenos a nuestras aspiraciones.
Volviendo al Dr. en Filosofía Mario Casalla, nos dice que “…Para algunos, la ideología es el pensamiento encarnado en la vida, en las sensaciones, y su fin último es esencialmente práctico (en este sentido, ideología se opone a saber abstracto o a doctrinas inmutables). Para otros, en cambio, la ideología es el enmascaramiento de la realidad, su visión deformada que impide la acción verdadera (en este caso, ideología suele oponerse a ciencia)”. En la primera línea está el mismo Desttut de Tracy, quien recoge la tradición antinapoleónica que viene en lo inmediato de Condillac y, más atrás, de Bacon, Locke y Hume, y es también una reacción contra el trascendentalismo kantiano. En la segunda línea, están Hegel y Marx y, de otra manera, Schopenhauer y Nietzsche.

“…Para Desttut de Tracy, “pensar es sentir una sensación. Pensar es siempre sentir”. A la fórmula cartesiana (“pienso, luego existo”), opone otra: “siento, luego existo”…”

“…para Hegel, en cambio, la idea nace fuera del mundo de la vida y debe llegar a reencontrarse con él …(a través) del arte, primero; la religión, más tarde y, en su momento culminante, la filosofía…” “…las ideologías son para Hegel, formas de la “conciencia desgarrada” (desdichada), productos necesarios de una separación de lo real y preludios dialécticos de su breve encuentro.”
Y el Dr. Casalla concluye preguntándose: “…¿de qué hablamos propiamente cuando hablamos de “ideología”?. El término dista mucho de ser unívoco, aun en el pequeño sumario que hemos realizado. Las dos filiaciones descriptas implican diferencias notorias. ¿Nos referimos a ese pensamiento ligado a lo real, o a la sensación que proclama Desttut? ¿O acaso hablamos de ese “enmascaramiento” que denunciaran –desde diferentes posturas- Hegel y Nietzsche?. (por eso) cuando se expresa el fin de las ideologías, ¿por cuál de las dos filiaciones del término nos decidimos? Atención, en un caso estaríamos proclamando la muerte del pensamiento político y en el otro, su resurrección. ¿O acaso nos da lo mismo embrollar una cosa con la otra, porque de lo que en verdad se trata es de referirnos a una tercera, que queda como en sordina?. Llegar al fondo de la cuestión implica aceptar el debate siempre abierto de la conexión entre el pensamiento y la realidad –entre el ser y el pensar-, en cuyo marco la cuestión de las ideologías toma peso ontológico. Es necesario volver a plantear, situadamente, una filosofía de la praxis acorde con nuestras circunstancias. Caso contrario, seguiremos alimentando un juego en sí mismo estéril, pero peligroso por sus equívocos y consecuencias sociales.”

En el marco democrático en que se desenvuelve la historia de los distintos países Sudamericanos y a sabiendas de las dificultades con las que tropiezan recurrentemente, no pueden existir dudas: debemos retomar la vieja tradición americana.
Nuestro pasado, a diferencia de de la América sajona o portuguesa, está colmado de intelectuales y pensadores que supieron dar marco ideológico a la liberación de España. Así, el Siglo XIX contó con ideólogos que se destacaron en la Revolución de Mayo. Cada Caudillo que abrazó la causa de nuestra Sudamérica, supo contar a su lado con un “ideólogo”. Monteagudo es la figura que supo transmitir a Libertadores como San Martín y Bolívar sus ideales emancipadores. Ya en el siglo XX, tanto el radicalismo como el peronismo contaron con fuerza ideológica suficiente como para enfrentar a la ideología de la dominación. Resumiendo: siempre en Sudamérica existió ideología. Sirvió como escudo contra las presiones del “orden establecido”, de allí que fueran consideradas peligrosas en diversas etapas de nuestra historia.

El General Perón expresaba así su concepto de Ideología en su “Proyecto Nacional”: “Nuestra Patria necesita imperiosamente una ideología creativa que marque con claridad el rumbo a seguir y una Doctrina que sistematice los principios fundamentales de esa ideología. Para ello debemos tener en cuenta que la conformación ideológica de un país proviene de la adopción de una ideología foránea o de su propia creación. Con respecto a la importación de ideologías –directamente o adecuándolas- se alimenta un vicio de origen y es insuficiente para satisfacer las necesidades espirituales de nuestro Pueblo y del país como unidad jurídicamente constituida. El mundo nos ha ofrecido dos posibilidades extremas: el capitalismo y el comunismo. Interpreto que ambas carecen de los valore sustanciales que permiten concebirlas como únicas alternativas histórico-políticas. Paralelamente, la concepción cristiana presenta otra posibilidad, pero sin una versión política, suficiente para el ejercicio efectivo del gobierno. Los argentinos tenemos una larga experiencia en esto de importar ideologías, ya sea en forma total o parcial. Es contra esta actitud que ha debido enfrentarse permanentemente nuestra conciencia. Las bases fértiles para la concepción de una ideología nacional coherente con nuestro espíritu argentino has surgido del mismo seno de nuestra Patria”
Más adelante agrega: “El Modelo Argentino” no quiere ser otra cosa que la expresión representativa y la síntesis prospectiva de una ideología y una doctrina nacionales”

Respondiendo positivamente a la propuesta del Dr. Mario Casalla en cuanto a su idea de volver a plantear una filosofía de la praxis acorde con nuestras circunstancias, se puede afirmar que el peronismo cuenta con bases filosóficas y experiencia de vida suficiente como para configurar una ideología nacional que dé sentido a un proyecto común. Esas bases filosóficas conforman un sistema de pensamientos con sus valores y categorías, con una concepción del Hombre, de la Familia, del Estado, de la Economía, de la Justicia, del Trabajo y de la Organización social y Política del Pueblo que le son propios, que surgen de la experiencia ganada tanto cuando ejerció el gobierno del Estado Argentino como cuando tuvo que padecer la proscripción y persecución. Experiencias que, lejos de dar lugar a la revancha se convirtieron en capital inspirador del Modelo Argentino que Perón propone en 1974.

La actual situación de senilidad del sistema capitalista (no obstante el “viagra” que representa el neoliberalismo) y la abrupta caída del comunismo en la década pasada, fruto ambos procesos de sus propias contradicciones, facilita la revalorización del planteo de la Tercera Posición enarbolado por el peronismo con tanta claridad en los años cincuenta. Esto no significará encontrar un punto intermedio entre ambos procesos históricos, sino levantar la ideología y doctrina que proponen un destino diferente a los Hombres; un destino libre de toda forma de dominación imperial provenga de donde proviniere; un destino en el que el Hombre no sea esclavo del Hombre ni una mercancía del mercado. Lejos del individualismo egoísta y del colectivismo insectificante. Libre de las cadenas que lo atan a las cosas materiales que limitan su libertad. Un Hombre que busque la hermandad universal en paz y con armonía en el inexorable proceso histórico hacia el que se dirige la humanidad.

Bajo esta perspectiva, nos queda abordar la última parte que incluye dos segmentos: Movimiento y Partidos como sujetos históricos y Presente y Futuro del Movimiento Nacional.

Febrero de 2004

Publicado en Notas, Sobre Peronismo | Deja un Comentario »

(1) PERONISMO: ¿Eje de un Movimiento de Liberación…

Publicado por Miguel Contissa en Junio 22, 2007


Por Miguel Contissa
miguel@contissa.com.ar
“Si lo he entendido bien –le dijo Stalin a Leopoldo Bravo-, Uds. serían capitalistas,
pero no tanto. Pero también socialistas, aunque casi nada. Llegan al poder por elecciones, pero no creen en la democracia burguesa…; Eso mismo, contestó el embajador”
“Eternos misterios del peronismo” por Abel Posse; La Nación – 31/7/03

PRIMERA PARTE

INTRODUCCIÓN

Abordar el análisis político y social del peronismo como sujeto histórico y columna central del Movimiento Nacional fuera de la dialéctica Centro-Periferia, constituye de por sí, el clásico error de quienes se sumieron en esa aventura filosófica. El resultado se presentará entonces como una recurrente y envejecida incomprensión de lo que representa, dentro de la historia de nuestro país, ese importante fenómeno social, político y cultural. Esta incomprensión tiene dos componentes: la formación eurocentrista que recibieron en las universidades, tanto nuestros intelectuales como los del Primer Mundo, y la deformación u ocultamiento de la verdadera historia de nuestros países por parte de los ganadores en la Batalla de Pavón. Irremediablemente esa “eurovisión” de nuestro pasado y la información defectuosa de los procesos históricos, los conduce faliblemente a medir al mundo periférico con la rígida vara de los países centrales, en los que se desarrolla un “régimen exportable de partidos políticos” como eje exclusivo de la democracia del sistema económico capitalista. Desde esa plataforma conceptual, construyen con audacia todo un modelo universal. Obviamente, desde esa óptica “racional” y “científica” es improbable que pueda encontrarse en nuestra región otra cosa que no sea contradicción e irracionalidad.

De ahí que no sea aconsejable para quien pretenda acercarse a ese sujeto de la historia, a esa construcción histórico política que es el peronismo, revelarlo a través de aquellos intérpretes como los “Sebrelli”, los “Gino Germani”, los “Borges”, los “Antonio –Toni- Negry”, los “Sidicaro”, etc. ya que el resultado resulta previsible: incomprensión y consiguiente negación. Es más, cada una de sus visiones de “nuestro mundo”, es un refritado de lo anterior.

Los mejores acercamientos provienen de intelectuales que compartieron, que co-sintieron lo mismo que los sectores populares que adhirieron al Movimiento. De ellos podremos extraer mejores resultados, pues se caracterizaron por no extrapolar del sujeto histórico una de sus facultades como es la del “sentimiento-pasión” que, junto a la “razón” configuran su totalidad. Me refiero a Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, J. J. Hernández Arregui, J. A. Ramos, Roberto Carri, entre tantos, que impidieron que el engaño o autoengaño propio del “intelectual puro” los llevara, al decir de R. Dri, a “posiciones aventureras o al ponciopilatismo, es decir, lavarse las manos frente a acontecimientos políticos en los que se juegan valores fundamentales del ser humano como la libertad, la vida, la dignidad y la justicia.”

José Pablo Feinmann solía decir que “el peronismo debe entenderse desde el peronismo”, lo que implica para quien se aliente en esa “aventura”, tener impresa una necesaria pertenencia conciente y pro activa al Movimiento Nacional dentro del cual, el peronismo, interactúa como su columna vertebral junto a otros sectores políticos, sociales, y económicos de la comunidad. Tampoco es prudente trajinarlo sin olvidar la noción de “dependencia”, ya que la misma constituye la raíz de todo modelo de dominación no colonial de la periferia. Para aclarar este concepto que difiere de la de necesaria “interdependencia” que los países deben sostener, Fermín Chávez afirma que “un país es dominado cuando su economía está sujeta a reglas de juego que lo colocan en situación de desigualdad con relación a los países o poderes dominantes, de los que recibe presiones que no pueden ser contestadas por contrapresiones de sentido opuesto e igual intensidad. Esto en un orden puramente material. Pero también (y esto es esencial), somos dependientes en sentido cultural, diríamos como una necesidad (de los poderes centrales) anterior al dominio material. Más de uno habrá advertido que hemos entrado a esa esfera que otro de nuestro más lúcidos y eficientes pensadores llamó “colonización pedagógica”.

QUÈ ES EL PERONISMO DENTRO DEL MOVIMIENTO NACIONAL
El peronismo no es otra cosa que una ideología que tiene un claro carácter afirmativo antiimperialista y de liberación nacional, con sus tres conocidas banderas: independencia económica, soberanía política y justicia social.

A través de esta sencilla definición, no se intenta polemizar con los que pertenecen a la corriente clásica del pensamiento y que padecen de “malinchismo político o académico”, sino comenzar a desplegar ideas, conceptos, intenciones, sueños, utopías entre todos aquellos que, como decía, suponen y anhelan un destino distinto al que nos encamina el sistema capitalista de dominación y que concluye inexorablemente en la miseria y hambre de los Pueblos. Por ello, es preciso y urgente encontrarnos y re-conocer el origen de este fenómeno, sus causas y el futuro que propone a la Comunidad.

Lo que plantea Feinmann, -discutir sobre peronismo desde el interior de la frontera de una ideología nacional-, tiene que ver con la economía del tiempo y del esfuerzo, para evitar que se sumen al proyecto quienes no estén dispuestos a compartir sus principios, quienes defiendan otros intereses, o adhieran conciente o inconscientemente al poder de dominación colectivo de la triada EE. UU., Europa y Japón.

Retrotrayendo la mirada en el proceso histórico nacional, vemos que el peronismo se acuña en el momento en que las ideologías nutrían, al decir del filósofo y ensayista Jorge Bolívar, las formas de organización de los Estados y las formas jurídicas que regían a las sociedades. Se presentaban como sus utopías, como sus cosmovisiones políticas. Fue así que las dos guerras potenciaron a los Estados nacionales hasta convertirlos en verdaderos “sujetos históricos” del momento, aún por encima de las correspondientes burguesías y proletariados, lo que demuestra esta praxis una verdadera contradicción tanto para la ideología liberal como para la marxista que aspiraban a minimizarlo o abolirlo.
El fin de la Segunda Guerra marcó el comienzo de un mundo bipolar como resultado del acuerdo de Yalta: de un lado, el Primer mundo con EE.UU. y Europa Oriental; del otro el Segundo Mundo con la Unión Soviética, Europa Oriental y China. Dos modelos en pugna: Estados nacionales con medios de producción en general privados y Estados nacionales con medios de producción estatales. Dos ideologías: la capitalista y la comunista. Las dos dejaron atrás la abstracción para pasar a componer, a estructurar dos sistemas económicos de producción, que a su vez, servían de soporte a los respectivas burguesías o a sus “burocracias” que controlaban a sus estados. También las dos llevaron adelante un proceso de expansión imperialista sobre el resto del mundo.

Es en ese marco, en el que los países periféricos que no querían integrar aquel universo bipolar (especialmente el nuestro, razón de nuestros desvelos), deben enfrentar la realidad histórica que definiría su futuro como comunidad: integrarse a cualquiera de los bloques como satélites y padecer las consecuencias económicas, políticas y sociales de esa dependencia y de esas ideologías de extremas o, afirmarse en un proceso de liberación nacional con aspiraciones originarias como corresponde a todo Pueblo que quiere ser verdaderamente Libre. Argentina, con Perón como conductor y con el apoyo de la inmensa mayoría del Pueblo, eligió la segunda alternativa enarbolando la filosofía de la Tercera Posición que, luego en 1955 en la Conferencia de Bandung y mientras en nuestro país se preparaba su derrocamiento, sería reconocida y adoptada en la creación del Movimiento de Países No Alineados como nueva perspectiva ideológica. La economía política concebida y en algunos casos ejecutada por aquellos países suscriptores, no fue otra cosa que el resultado de importantes movimientos sociales que se levantaban contra la lógica de la expansión capitalista y tenían como objetivo esencial el construir un sistema productivo nacional moderno y autocerrado que concluyeron, obviamente, chocando contra las fuerzas hostiles del capitalismo dominante.
Hoy, mediante la utilización de sus “comunicadores” serviles y gustosos de las “relaciones carnales”, esas fuerzas de la ideología hegemónica sigue recusando como ayer cualquier intento de “desconexión”, toda posibilidad de construcción nacional. Para la vulgata neoliberal, cualquier política proteccionista que signifique privilegiar el interés nacional será “regresiva” o “nostalgias de un pasado perimido”.
En consecuencia y volviendo al comienzo de este segmento, para Sebrelli, que decía hace treinta años que “el peronismo es un deseo imaginario”, o para aquellos que aún hoy se siguen preguntando qué es el peronismo, es oportuno reiterar que no es otra cosa que una ideología que tiene un claro carácter afirmativo antiimperialista, de liberación nacional, con sus tres banderas: independencia económica, soberanía política y justicia social.

En la próxima entrega, se hará referencia a la Ideología dentro del Movimiento Nacional, justo en el momento que desde el núcleo del Poder se nos invita a suponer que “la historia ha muerto”, llegó el “fin de las ideologías”, en consecuencia, arriemos las banderas…

Febrero de 2004

Publicado en Notas, Sobre Peronismo | Deja un Comentario »