Miguel Contissa

…uno más de la diáspora peronista…

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La res pública: su defensa como derecho republicano

Publicado por Miguel Contissa en Septiembre 21, 2008

¿Cómo diferenciar una acción política que refleje el interés general del interés de un grupo o sector? ¿Qué es el bien público o la res pública? 

 

Publicado en Diario Digital el 29 de septiembre de 2001

Por Miguel Ángel Contissa

 

El reciente veto que impuso el Sr. Presidente de la Nación Fernando De la Rúa a la ley emanada del Congreso y que permitía a los municipios cobrarle a las empresas telefónicas el “uso de su espacio público”, además de sorprender a unos, o indignar a  otros, pone sobre relieve el ataque o desconsideración (si lo queremos ver más delicadamente), a los derechos de los ciudadanos que habitamos los municipios, especialmente a los derechos republicanos.

 

Tal como nos enseña la historia, en el siglo XVIII los contractualistas y las cortes británicas definieron los derechos civiles que servirían para sentar las bases del liberalismo; luego en el siglo XIX, los demócratas definieron los que, junto a los anteriores, sentarían las bases de las democracias liberales del siglo XX: los derechos políticos. Finalmente, desde la mitad del siglo XIX en adelante, los socialistas comenzaron a especificar  los derechos sociales que se reafirmarían también en el siglo XX dando lugar a las democracias sociales.

 

No obstante, y como consecuencia de la evolución y madurez de esa misma ciudadanía, aparece un cuarto derecho: el derecho republicano.  Según Luiz C. Bresser Pereyra, (catedrático de economía de la Fundación Getulio Vargas) este último derecho puede ser definido como el derecho de todo ciudadano a la res pública, o patrimonio público, sea este histórico, medioambiental o económico.  Cuando digo patrimonio público, me refiero al que es de todos y para todos.

Indudablemente, este tipo de derecho será en adelante para la comunidad, tan importante como aquellos que nos protegían de los opresores o nos daban libertades políticas, puesto que cada vez son más los que pretenden “usufructuar” indebidamente los bienes públicos.

 

Los que acechan

Pero ¿Cómo diferenciar una acción política que refleje el interés general del interés de un grupo o sector? ¿Qué es el bien público o la res pública? 

Si bien no es aceptable identificar al Estado con la racionalidad absoluta, con la idea del interés público tal como sugería Hegel, tampoco me parece razonable que se convierta en un agente de uso exclusivo de las clases o sectores dominantes como definieron Marx y Engels.

 

Se ataca a la res pública mediante la corrupción en el manejo de la administración, el nepotismo o la evasión de impuestos.  Pero también existen formas modernas de captación privada de lo público y que no son otra cosa que transferencias impropias a los capitalistas, entes o sectores, de aquellas responsabilidades y funciones que corresponden al Estado, asumiendo formas de políticas públicas dirigidas a la distribución de ingresos o a la promoción y desarrollo de tal o cual actividad.  Acciones muy sutiles que, bajo el disfraz de la defensa de intereses públicos, se someten los bienes que corresponden a la sociedad en su conjunto, al interés corporativo o grupal.

 

Esos bienes públicos, si bien pertenecen al Estado, no dejan por ello de ser justamente eso: públicos.  Sin embargo y en contra de este concepto, el reciente veto presidencial nos muestra que han sido “apropiados privadamente”.  Es decir que para este caso y sobre abundando: el patrimonio económico público, la res pública que está formada por el total de bienes públicos y por los flujos de recursos también públicos, fue puesta a disposición gratuita de empresas privadas, que obviamente y como es de conocimiento, obtienen fabulosas ganancias por su utilización.

 

En nombre de todos

Se hizo habitual en la última década, escuchar discursos de algunos gobernantes que, bajo falsas políticas de Estado que buscaban ser “políticas públicas”, en realidad defendieron sólo intereses privados indefendibles, ofreciendo una gran cantidad de ventajas estatales a algunas compañías, individuos o sectores económicos mediante subsidios, exenciones fiscales, protecciones contra la competencia, o cuando no, el manejo de dineros que recauda el Estado. Todo en nombre de la modernidad,  respaldo a la eficiencia del sector privado o como “mensaje” a los “inversores”.

Como la realidad es la única verdad, el cuadro socioeconómico que padece nuestro país es por demás elocuente con relación a la “eficiencia” del ese sector.

Por ello, en esta nueva etapa de post reformas que vive Hispanoamérica y especialmente nuestro país y, luego de lo que el cientista político brasileño L. Martins definiera como la “privatización del los Estados”, será imperioso para las diferentes comunidades comenzar a diseñar políticas que pongan énfasis en la defensa de este cuarto derecho: el derecho republicano, el derecho a que nadie utilice para su beneficio personal o sectorial, los bienes públicos, los recursos públicos.  El derecho a que “las fuerzas del mercado” o la “iniciativa privada” no se apropien de lo que pertenece a todos.

 

Defensa de “lo de todos”

Ello no será posible si no se abordan con coraje y decisión, especialmente desde el propio gobierno, acciones que conduzcan a transparentar sus políticas públicas y sus actos administrativos. Acciones que pongan al Estado en resguardo de los avaros, de los “buscadores de rentas” o, de los diferentes grupos de poder que acechan por “nuestros bienes”.

Acciones que, luego de la desaparición del “Estado de Bienestar”,  reubiquen al Estado en su necesaria dimensión y participación dentro de la comunidad.  Ni Estado privatista, ausente, desentendido y desvinculado de la sociedad, ni Estado paternalista, empresario, absorbente. 

Convengamos que esto no será posible si no existe una participación activa, firme y comprometida por parte de la comunidad organizada.

Imagino lo que piensa, pero aunque el camino se nos presente cuesta arriba, no debe amedrentarnos.

Que el veto presidencial nos sirva de advertencia.

 

 

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El “Club del Trueque”

Publicado por Miguel Contissa en Septiembre 21, 2008

“…El estudio del dinero es, de todos los campos de la economía, el único en el que se emplea la complejidad para disfrazar o eludir la verdad, no para revelarla.”.

“El Dinero” de John Galbraith 

 

Publicada en Diario Digital el 29 de Abril de 2002

 

 

Por Miguel A. Contissa

 

“…El estudio del dinero es, de todos los campos de la economía, el único en el que se emplea la complejidad para disfrazar o eludir la verdad, no para revelarla.”.

“El Dinero” de John Galbraith 

 

Existen dos adagios populares que pueden servirnos para entender este estupendo fenómeno social, económico y financiero llamado “club del trueque”:

v      “La miseria agudiza el ingenio” .

v      “El mejor Banco es mi colchón”.

 

Indudablemente la voluntad popular, al igual que un gran río majestuoso, avanza de todas formas y a pesar de los obstáculos que encuentre.  Siempre avanza.  Nuestra comunidad, que busca desde hace muchos años un destino mejor, lucha al igual que el río contra todos los funcionarios de gobierno que se oponen a su desarrollo.

 

La asfixiante situación que padecen los argentinos no tiene precedentes, convirtiéndose en el emblema occidental del fracaso del modelo neo liberal que se impuso en el país gracias al consenso brindado por la clase política de la última década, apoyada claro está, en un vasto sector de la clase media que apostó al país “ahorrando en dólares”.

 

Una clase media que, repitiendo estúpidamente frases hechas por los “periodistas” rentados por el sistema financiero, cuestionaron cualquier política que colocase al Estado como verdadero regulador de la economía, tal como sucede en EEUU, en la que su gobierno incide, por ejemplo, en la fijación de la tasa de interés a través del todopoderoso Sr. Greenspan, subiéndola o bajándola según convenga.

 

Las “ideas fuerza” del coloniaje

 

Una de las “ideas fuerza” más comunes que utilizó el “sistema” a través de sus fieles comunicadores, estuvo referida a la emisión de dinero y al “respaldo” del circulante, minando con ello la confianza que debe existir entre los actores del mercado, a la propia economía y a la potencialidad de la sociedad como sujeto generador y multiplicador de riqueza.  Todo un acto de subversión.

 

No obstante la “naturaleza” pudo más.  Aquellas leyes de mercado que incesantemente inyectaron los apóstoles mediáticos, sólo sirvieron para enriquecer a unos muy pocos y poner de rodillas primero a sectores bajos de la sociedad, para que luego y como era de suponer, cayera la que, hasta ese entonces creyó pertenecer al “sector Alfa” de “El mundo Feliz”: la clase media argentina. Todo llega mis amigos.  Por eso y como experiencia de la coyuntura, es bueno comprender y ubicar correctamente a los adversarios.

 

Creo en los “Créditos”.

 

Para regocijo de quienes creemos en una Comunidad Organizada, Libre, Soberana y, no obstante la defección circunstancial de algunos sectores, la sociedad avanza. 

 

El obstáculo de la iliquidez, fruto de la búsqueda suicida de una “moneda sana” por parte de la dirigencia política y económica nacional, se va solucionando paradójicamente con un sistema antiquísimo, pre monetario:  el trueque. 

 

Desmintiendo en la praxis férreos conceptos clásicos y apoyados en la necesidad de vivir, la comunidad organizó “su propio mercado”, fuera de “los mercados” del que nos hablan los Bonelli, Hadad, Longobardi, Paluch, Majul y tantos otros apóstoles asalariados.  En él, lejos de los intermediarios del dinero, todas las clases sociales del país se intercambian productos mediante un billete, “el crédito”, que nadie sabe cuál es su “respaldo” ni cuánta cantidad está circulando en el mercado pero, como su nombre indica, significa que todos los que participan,  CREEN en el sistema y aceptan sus condiciones.

 

¡Por fin!!!, puesto que en definitiva, de eso se trata.  De quitarle al dinero el concepto de “producto”, para que retome el de “medio de pago”.  Claro, para eso es necesario alejarse de los bancos, y muy especialmente de los apóstoles de la mentira.

 

¿Lo entenderán los políticos y procederán en consecuencia?

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La desaparición como sujetos

Publicado por Miguel Contissa en Noviembre 14, 2007

 Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar

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Desde su aparición luego de instalada la modernidad, la sociedad consumista que componemos no vacila en consumir hasta nuestra subjetividad. Fuimos mutando de sujetos a objetos en un mundo que vuelve a globalizarse y en el que aparecemos en cualquier escaparate como cualquier producto. La realidad demuestra que cada día nos integramos más a la desintegración social; a la desconexión con el otro no obstante la posibilidad de enlazarnos en red con todos. Cada vez sufrimos más la desinformación como consecuencia de la sobreabundancia de información.

Nuestros jóvenes, es decir, nuestra esperanza, caminan de modo tragicómico mirando sólo sus celulares al tiempo que alguna música parece llegar a sus oídos a través de unos mini auriculares; caminan sin ver, mientras digitan un mensaje que los integra a otros desintegrándolos; que los vincula con alguien en el ciber espacio desvinculándolos de su entorno social; que les sugiere una especial pertenencia a un mundo virtual mientras los aleja del real.

Tener para ser. Esa es la consigna de esta sociedad consumista.

Soy, sólo si alcanzo los objetos que se ofrecen en el mercado. No importa cuáles.Pertenezco y estoy, si luego me expongo públicamente junto a ellos. A partir de allí y como una cosa mas, soy medido, sopesado y colocado en la cuadrícula correspondiente para ser mejor ubicado en el momento en que me necesiten para ser consumido, devorado por otro. Otro que posiblemente esté ocupando el casillero siguiente.

A contrapelo de la onda privatista que hizo furor en los noventa, lo privado, lo íntimo, lo subjetivo pasó a ser público. El antiguo confesionario fue abandonado dando lugar a otro que cambió de formato y de objetivo. Como inmersos en una nueva religión, hoy los individuos confiesan públicamente sus pecados, sus virtudes, defectos o gustos (especialmente aquellos vinculados a la sexualidad) en cualquier medio de comunicación. No se busca descargar, aliviar la conciencia a partir de un acto íntimo, reflexivo, privado. No. Hoy es a través de una pública exposición en los medios y utilizando como recurso la ventaja del anonimato. Los “Carmen, de Patagones” o los “Antonio, de Papua” pululan en los medios vomitando intimidades. 

¡Ay los medios!… Los medios son el mejor instrumento de esta sociedad consumista que nos ofrece en catálogos. A su través, los grandes manipuladores sin escrúpulos dicen que nos “interpretan”; que nos “suponen”. Mientras tanto, el “gran público”, ese gran receptor pasivo de oídos y ojos abiertos cree que influye o que decide, cree que opina en esa perversa relación unidireccional.

A la acción de interpretación y suposición de nuestros gustos y necesidades individuales o colectivas luego le sigue otra en la que nos muestran, ofrecen, informan “todo lo que tenemos que saber” y todo “lo que queremos ver” o todo lo que “debemos consumir”. Sin dudas debe ser pobre la conclusión a la que llegan porque el resultado en TV es “Gran hermano”, “Bailando por un sueño” o “Buscando el Gen argentino”. En radio, programas como los de “andy kusnetzoff”.

A la sazón, aquel “gran público”, sin proponérselo, sin demandarlo, sin necesitarlo consume las miserias generadas por el que dice que interpreta, por el que supone el gusto ajeno. Como en un gran cuento de ciencia ficción, o como aquellos mitos que vienen desde el fondo de la historia, la realidad parece mostrar que esta sociedad consumista se está consumiendo a sí misma, se está auto fagocitando como aquella gran víbora egipcia. La esperanza que nos queda es que tal vez sea en busca de un nuevo comienzo, de un nuevo retorno. ¡Qué suerte si así fuese!

Consecuentemente,  el nuevo brote, el retoño de la humanidad debe llevar un mensaje fruto de esta experiencia. Un mensaje que cambie la vieja matriz y nos haga avanzar no hacia una “sociedad”, sino hacia una nueva  “comunidad”. Es preciso afianzar los lazos comunitarios y destruir el gen que nos ató y nos enterró en el fango del consumismo inútil, en la competencia sin sentido, en la desresponsabilización, el individualismo, el egoísmo.

Es el desafío que tenemos de hoy en adelante.

Bariloche, 14 de noviembre de 2007

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La desconfianza de algunos argentinos

Publicado por Miguel Contissa en Octubre 8, 2007

Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar 

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Que en nuestro país la confianza que manifiestan grupos sociales medios y altos por nuestro porvenir como país sea un artículo escaso, no es novedad. Lo que no es fácil responder es cuándo la sacaron de la góndola, si alguna vez existió o si sólo es fruto de nuestra imaginación, de nuestras ganas de ser “país serio” con una clase media y alta comprometida con un proyecto nacional. 

En esto de la desconfianza individual o colectiva por el futuro como sociedad, juegan un rol central aquellos aparatos ideológicos de dominación tanto internos como externos que, a través de uno de sus integrantes más poderosos como es “la prensa”, inyectan diariamente altas cuotas de escepticismo, de auto denigración, de  desvalorización, etc.  Los expertos en medios y comunicación social, dicen que las noticias pueden potenciar actitudes individuales o colectivas hacia lo positivo o negativo. Según cómo se presenten y qué objetivo se persiga se generará optimismo o pesimismo; se empujará a la guerra, se invitará a la indiferencia o se movilizarán pacifistas. Por eso es importante que los medios de comunicación en “un país serio”, a partir de este valor estratégico, no estén concentrados en manos oligopólicas. 

Noticias inductoras 

Hoy, “la prensa seria” tiene acompañantes en su misión “docente”. Se le sumaron algunos grupos económicos para apuntalar su labor. Lo hacen utilizando los “medios alternativos de difusión” como es la Internet y se dirigen a dos segmentos socio-económico del mercado: el medio y el alto. Como un servicio más al cliente, estas grandes empresas, sin perder de vista el objetivo general  de  contribuir al control,  envían a domicilio las novedades más importantes cuya fuentes pertenecen a distintos medios porteños conocidos como “serios”. Prevención ART es hoy la empresa vedette.  Observemos ahora cómo se orienta, como se influye en el ánimo y decisiones del lector – destinatario. Un lector que, en función de su perfil mercadotécnico, es dueño de una gran sensibilidad, no tanto social o política, sino financiera y económica. Este “destinatario” del mensaje, es muy permeable y está siempre atento. Vive esperando “señales”, “índices”, “estadísticas”, “data” (como dicen ahora). A partir de éstas, podrá proceder en “la dirección correcta”, la “mas segura”. Vayamos al punto. 

El día 02/10/07 este “canillita cibernético” de Prevención ART hizo circular un resumen de noticias provenientes de distintos medios porteños que contienen, tal vez ¿inconcientemente?, esa profecía que se auto cumple y que lleva al último deporte nacional: la auto denigración,  la desconfianza . 

Pasemos a los títulos y fíjense como se diseña, cómo se disponen las noticias para inducir a la depresión, al llanto. Comienza el listado con un “copete” catástrofe que dice Inflación esperada para próximos 12 meses sigue en 20%”. El siguiente, más ajustado a la realidad porque no le queda remedio, anuncia: “La recaudación creció 31,2% en septiembre: llegó a $ 16.735 millones” ( lo que significa mayor actividad económica interna en la producción y el comercio).  Luego, el resto que incluye “internacionales” dicen: “Las compras con tarjeta aumentaron un 44% en un año”; “Bolivia admite que no tiene suficiente gas para el país”¸” “Mercosur: posición dividida pone en riesgo ingreso de Venezuela”.   Cierra el grupo de noticias, una de categoría “general”: A la Argentina le falta confianza social” (Fuente: La Nación). 

¿No percibió una suerte de recorrido circular en ese desarrollo? Parte con un horizonte negro, luego disponen otras noticias que tal vez nos entusiasmen por lo palpables como es el aumento de recaudación o de compras con tarjetas, pero no pueden con el genio. Cierran y vuelven con una conclusión frustrante. Porque esa es la idea central: deprimir, opacar cualquier atisbo de ilusión en los espíritus. Si es preciso, se recurre a la amenaza con procesos inflacionarios sin bases ciertas. 

Sin embargo, esto no es nada. Días antes, el mismo “canillita” levantó una noticia de Infobae y nos hizo saber que “Los argentinos tienen u$s 140 mil millones en el exterior” y que esa semejante cifra, superaba a la propia deuda externa actual.  ¿Qué se imagina Ud. que hará ese señor o esa empresa que tiene “verdes” (su color preferido) guardados bajo una baldosa en el fondo del quincho?  Unos “verdes esperanza” ganados con “el sudor de la frente”… Ante este panorama y de acuerdo a lo que otros argentinos hacen según lo informa este medio, ¿qué se supone que haría este pobre infeliz si todo parece dudoso, conflictivo, sin horizonte?… ¡Pobre tipo!… Tanto miedo siente que llega a imaginar que “ni siquiera el tiro del final le va a salir”!!…  Por lo tanto, se ve obligado a “girar al exterior” esos dólares… sí…no le queda otra….Seguramente le escucharemos decir: en “este país” no se puede porque “las instituciones” no brindan confianza. Sabemos bien que “no hay seguridad jurídica”. Es lamentable, pero es así…

 La profecía 

Lo paradójico del asunto es que, mirado desde otro ángulo como puede ser el de “Juan Pueblo”, esas instituciones “que no brindan confianza” (entre las que se encuentra el propio Estado), ante la falta de crédito interno por la escasez de divisas fruto del ahorro interno se ven obligadas a recurrir al externo que no es precisamente generoso, permisivo ni barato. Por el contrario, cada préstamo recibido viene con condicionamientos de todo tipo, generando tal perjuicio financiero, económico y social que acaban provocando la inestabilidad del sistema financiero, económico y democrático, dando paso así a la profecía  auto cumplida!!!…..  Las consecuencias de las deudas externas de nuestros países sudamericanos son el ejemplo.  Un ejemplo que nos recuerda en Argentina al desgraciado diciembre del 2001  

Percibió también aquí este otro tipo de circularidad?   

¿Qué pasaría si estos “aparatos de dominación”, de colonización pedagógica y económica dejaran de influir negativamente en el ánimo de estos pobres e indefensos “inversores internos” para que saquen el dinero del país?  

La anterior fue una pregunta retórica, porque “los aparatos” no cederán en sus propósitos ya que su objetivo es alcanzar un mercado interno rendido a sus pies. 

Entonces hago otra:  ¿Qué puede pasar si todos esos argentinos temerosos y desconfiados de “este país”, un país que les brinda las posibilidades para la generación y acumulación de todo ese capital que se llevan afuera, cumplen alguna vez con su rol de clase (en términos marxistas), dejan de llorar y, en un acto heroico de patriotismo burgués como hace 200 años no realizan, rompen el círculo vicioso y vencen en gran batalla ese permanente recelo indómito sumándose a un Proyecto Nacional, para terminar colocando con fe y esperanza esos capitales en el país,?  Capitales que, por supuesto, los debemos imaginar “bien habidos”,  no? 

La Esperanza  

Yo no tengo dudas. Si ese milagro ocurriese, si esta gente entendiese que nadie se salva si no nos salvamos todos, estaríamos ante un país con un alto grado de crecimiento interno en lo económico, social y político…..como  aquellos países  serios  a  los  que  admiramos.  País al que sólo habría que agregarle para que sea un “país serio”, Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política. 

Hora bien bien. Si el milagro no aparece, si todo continúa como cuando empezó desde aquel mayo lluvioso de 1810 y esos  argentinos  no  quieren asumir responsabilidades, hay otro camino, un “plan B”: arremangarse y hacer política auténticamente peronista.  En ese sentido, tampoco tengo dudas que es el Estado Nacional quien tiene que cumplir el rol de la burguesía nacional constituyéndose en el eje de la economía e impulsando decididamente una política de reactivación, de redistribución del ingreso, de aumento de la base monetaria y de circulación. Por otro lado, deberá detener todo endeudamiento externo y el  drenaje de divisas. Pero principalmente, abordar la recuperación de empresas que fueron tristemente regaladas al capital privado para recuperar el mercado interno.  Seguramente con estas medidas de afianzamiento de lo propio, aparecerá una pequeña burguesía nacional que se convertirá con el tiempo en mediana y grande. 

¿Será posible? ¿Lo veremos algún día?…  Mientras ellos deciden si es prudente confiar en “este país”, nosotros sin imitarlos, conservaremos la fe mientras nos disponemos a apoyar el Plan B porque en el caso de esa gente, sucede como dice un refrán popular: “el que nace para pito nunca llega a corneta”…  

PD: atención que cuando digo “todos esos argentinos”, también me refiero a aquellos como el  gobierno de la provincia de Santa Cruz.

Bariloche, 8 de Octubre de 2007

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Invierno, gas y promesas

Publicado por Miguel Contissa en Septiembre 28, 2007

Invierno, gas y promesas.
El tiempo pasa y las publinotas quedan 

Publicado por el Diario El Cordillerano – 03-07-03

Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar

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“.ya hemos visto algunas de las formas en las que las políticas del Consenso de Washington contribuyeron al fracaso: la privatización mal hecha no llevó a incrementar la eficiencia o el crecimiento sino a la iquidación de activos y la decadencia

Joseph Stiglitz  - “Malestar en la Globalización”. Pag. 220 Ed. Taunus 2002

El dominio de los mercados periféricos en manos de grandes consorcios económico-financieros, como todos sabemos, tuvo como marco ideológico estratégico al “Consenso de Washington” que, surgido en la mitad de los 80′, recetaba a los estados de países emergentes (Tercer Mundo) una fórmula universal compuesta por diez instrumentos de política económica: disciplina fiscal; reforma fiscal e impositiva; reorientación del gasto público hacia educación y salud; liberalización financiera; tipo de cambio competitivo; liberalización comercial; privatizaciones de empresas públicas; desregulación de mercados; apertura de las Inversiones Directas y defensa de la propiedad privada.
Este recetario tuvo propaladores mediáticos que todos recordamos. Fueron los amantes de “Doña Rosa”, esa señora gorda, “medio pelo” al decir de Jauretche, amarreta y cornuda que estereotipó a la “clase media argentina” y que no dudó en apoyar aquella política sin medir las consecuencias que acarrearía a su propio destino.
La revisión de archivos personales me permitió encontrar un asunto referido a “las joyas de la abuela”: Gas del Estado. Fíjense cómo el discurso de un gerente encajaba allá por el 98, de pleno en el proyecto que culminó con la invasión y conquista del mercado interno argentino por parte de empresas trasnacionales, retrotrayéndonos de un solo golpe a la década del treinta. En una entrevista realizada por el diario local el 5 de julio de 1998, decía el Sr. Sergio Raballo por entonces Gerente General Operativo de Camuzzi Gas del Sur S.A.:
“La decisión del gobierno de privatizar los servicios fue una decisión acertada frente al nivel de inversión que tales servicios requerían para el aporte de nuevas tecnologías. Y con esto no critico la gestión de Gas del Estado, que ha sido excelente, de hecho desde la Plata hasta Ushuaia tenemos en nuestra planta de personal a quienes fueron transferidos y si hoy la operación es un éxito se lo debemos a ellos” sostuvo el ingeniero Sergio Raballo, gerente General Operativo de Camuzzi Gas Pampeana y Camuzzi Gas del Sur en diálogo con “El Cordillerano”, el pasado día lunes en ocasión de la presentación en sociedad de la campaña para prevenir la muerte por inhalación de monóxido de carbono. “Apunto más al nivel de inversiones y a la operatoria desde el punto de vista de la empresa privada, buscando manejar el negocio en base a los lineamientos de la actividad privada”, añadió, garantizando -como en la época de Gas del Estado- la seguridad y con las inversiones buscamos prestar un mejor servicio en la presión (del gas) y de caudales”. Respecto del mecanismo de tales inversiones que se hacen con el conocimiento previo de Enargas (Ente Regulador de Gas), explicó que “durante los primeros cinco años la empresa tenía, según el pliego de licitación, que llevar adelante las denominadas inversiones obligatorias y hoy ya estamos haciendo inversiones para lograr calidad y garantía de servicio. El Enervas controla esto fijando pautas de calida de servicios y a través de sansiones que en el caso de no cumplimiento van llevando a las empresas a hacer inversiones para satisfacer los crecimientos demográficos para que la falta de gas no sea un empedimiento para el crecimiento o desarrollo de una región.
Más adelante, el funcionario agregaba al diario: “en lo que se refiere en la garantía y seguridad en el abastecimiento por las inversiones que hemos realizado y con la planta de propano que tenemos en San Carlos de Bariloche, estamos seguros que no faltará el suministro. El abastecimiento será a presiones tales que la gente pueda hacer uso del beneficio del gas natural” sostuvo sobre la atención del gas domiciliario en esta ciudad, “y esto no invalida que pueda ocurrir algún siniestro o algo fortuito y de fuerza mayor en donde tengamos que hacer alguna reparación por falla o rotura como puede ocurrir con operaciones que se valen de elementos técnicos.” (sic) Para Ud., que posiblemente tenga problemas con el servicio, que se le niega una concexión o que se siente amenazado por un posible aumento de tarifas, esta declaración realizada allá por el invierno del 98 (se cumplen en estos dìas 5 años), seguramente le provocarán tal calentura que, a no dudar, no necesitará utilizar gas para calefaccionarse!!!!
¿Aprenderemos alguna vez los argentinos?
Es buen momento para sacar conclusiones y proceder en consecuencia.

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El “hasta cuándo” de Galeano

Publicado por Miguel Contissa en Agosto 7, 2007

Publicado en El Digital y El Cordillerano

16 agosto 2006, miércoles

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Por Miguel Contissa.

A propósito del comunicado emitido hace días por la Comunidad Israelita de Bariloche, Contissa también participa de la discusión respecto al conflicto de Medio Oriente. Y lo hace citando un texto escrito por el uruguayo Eduardo Galeano titulado “¿Hasta cuándo?”.
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El “hasta cuando” de Galeano
Por Miguel Contissa
miguel@contissa.com.ar

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Conozco, aunque de modo superficial (“de vista”, decíamos cuando esta ciudad era un pueblo) a algunos que conforman la organización “Comunidad Israelita de Bariloche”. Es que para quienes transitamos lugares comunes, en cierto momento, todos resultamos “conocidos”.

Para estos vecinos, que no dejan de asombrarme por su “pedido de apoyo” a la masacre, a la muerte, a la invasión de territorio, al odio, al racismo, es decir, a la irracionalidad, acerco con toda humildad esta carta que me llegó por correo electrónico y que pertenece a Eduardo Galeano. Compartámosla como hijos del mismo Dios, como argentinos hijos de la misma patria y como hijos adoptivos de Bariloche, pero fundamentalmente como hermanos que sufren por la locura de la guerra.

Invito también a recordar que esta ciudad ha sido y pretende seguir siendo el lugar para vivir en paz. Cada cual con sus historias, pero en paz. Una paz que cristaliza en obras comunitarias y que intenta redimir el pasado. Los descendientes de tantos europeos así lo atestiguan. Así, juntos hemos bebido y cantado judíos, libaneses, sirios, polacos, italianos, españoles, alemanes, vascos, austríacos y criollos. Seguramente, hoy todos estos repudian el horror que comete el Estado Israelí.
Pero, vayamos a Galeano.

¿Hasta cuándo?
Por Eduardo Galeano

En Caná, donde Jesús convirtió el agua en vino para celebrar el amor humano, el odio humano despedaza más de treinta niños en un largo bombardeo. La guerra sigue, como si nada. Como de costumbre, dicen que fue un error. ¿Hasta cuándo los horrores se seguirán llamando errores? Esta guerra, esta carnicería de civiles, se desató a partir del secuestro de un soldado. ¿Hasta cuándo el secuestro de un soldado israelí podrá justificar el secuestro de la soberanía palestina? ¿Hasta cuándo el secuestro de dos soldados israelíes podrá justificar el secuestro del Líbano entero?

La cacería de judíos fue, durante siglos, el deporte preferido de los europeos. En Auschwitz desembocó un antiguo río de espantos, que había atravesado toda Europa. ¿Hasta cuándo seguirán los palestinos y otros árabes pagando crímenes que no cometieron?
Hezbolá no existía cuando Israel arrasó el Líbano en sus invasiones anteriores. ¿Hasta cuándo nos seguiremos creyendo el cuento del agresor agredido, que practica el terrorismo porque tiene derecho a defenderse del terrorismo?
Irak, Afganistán, Palestina, Líbano. ¿Hasta cuándo se podrá seguir exterminando países impunemente?

Las torturas de Abu Ghraib, que han despertado cierto malestar universal, no tienen nada de nuevo para nosotros, los latinoamericanos. Nuestros militares aprendieron esas técnicas de interrogatorio en la Escuela de las Américas, que ahora perdió el nombre pero no las mañas. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que la tortura se siga legitimando, como hizo la Corte Suprema de Israel, en nombre de la legítima defensa de la patria?

Israel ha desoído cuarenta y seis recomendaciones de la Asamblea General y de otros organismos de las Naciones Unidas. ¿Hasta cuándo el gobierno israelí seguirá ejerciendo el privilegio de ser sordo?
Las Naciones Unidas recomiendan, pero no deciden. Cuando deciden, la Casa Blanca impide que decidan, porque tiene derecho de veto. La Casa Blanca ha vetado, en el Consejo de Seguridad, cuarenta resoluciones que condenaban a Israel. ¿Hasta cuándo las Naciones Unidas seguirán actuando como si fueran otro nombre de los Estados Unidos?

Desde que los palestinos fueron desalojados de sus casas y despojados de sus tierras, mucha sangre ha corrido. ¿Hasta cuándo seguirá corriendo la sangre para que la fuerza justifique lo que el derecho niega?
La historia se repite, día tras día, año tras año, y un israelí muere por cada diez árabes que mueren. ¿Hasta cuándo seguirá valiendo diez veces más la vida de cada israelí?

En proporción a la población, los cincuenta mil civiles, en su mayoría mujeres y niños, muertos en Irak, equivalen a ochocientos mil estadounidenses. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando, como si fuera costumbre, la matanza de iraquíes, en una guerra ciega que ha olvidado sus pretextos? ¿Hasta cuándo seguirá siendo normal que los vivos y los muertos sean de primera, segunda, tercera o cuarta categoría?

Irán está desarrollando la energía nuclear. ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo que eso basta para probar que un país es un peligro para la humanidad? A la llamada comunidad internacional no la angustia para nada el hecho de que Israel tenga doscientas cincuenta bombas atómicas, aunque es un país que vive al borde de un ataque de nervios. ¿Quién maneja el peligrosímetro universal? ¿Habrá sido Irán el país que arrojó las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki?

En la era de la globalización, el derecho de presión puede más que el derecho de expresión. Para justificar la ilegal ocupación de tierras palestinas, la guerra se llama paz. Los israelíes son patriotas y los palestinos son terroristas, y los terroristas siembran la alarma universal. ¿Hasta cuándo los medios de comunicación seguirán siendo miedos de comunicación?

Esta matanza de ahora, que no es la primera ni será, me temo, la última, ¿ocurre en silencio? ¿Está mudo el mundo? ¿Hasta cuándo seguirán sonando en campana de palo las voces de la indignación?

Estos bombardeos matan niños: más de un tercio de las víctimas y a veces bastante más, como en Caná. Quienes se atreven a denunciarlo son acusados de antisemitismo. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo antisemitas los críticos de los crímenes del terrorismo de Estado? ¿Hasta cuándo aceptaremos esa extorsión? ¿Son antisemitas los judíos horrorizados por lo que se hace en su nombre? ¿Son antisemitas los árabes, tan semitas como los judíos? ¿Acaso no hay voces árabes que defienden la patria palestina y repudian el manicomio fundamentalista?

Los terroristas se parecen entre sí: los terroristas de Estado, respetables hombres de gobierno, y los terroristas privados, que son locos sueltos o locos organizados desde los tiempos de la Guerra Fría contra el totalitarismo comunista. Y todos actúan en nombre de Dios, así se llame Dios o Alá o Jehová. ¿Hasta cuándo seguiremos ignorando que todos los terrorismos desprecian la vida humana y que todos se alimentan mutuamente? ¿No es evidente que en esta guerra entre Israel y Hezbolá son civiles, libaneses, palestinos, israelíes, quienes ponen los muertos? ¿No es evidente que las guerras de Afganistán y de Irak y las invasiones de Gaza y del Líbano son incubadoras del odio, que fabrican fanáticos en serie?

Somos la única especie animal especializada en el exterminio mutuo. Destinamos dos mil quinientos millones de dólares, cada día, a los gastos militares. La miseria y la guerra son hijas del mismo papá: como algunos dioses crueles, come a los vivos y a los muertos. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que este mundo enamorado de la muerte es nuestro único mundo posible?

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A partir del 11 de Septiembre, caen dos emblemas: las torres y el neo liberalismo argentino

Publicado por Miguel Contissa en Agosto 3, 2007

Sorpresivamente para algunos, anunciado para otros, el nuevo milenio nos va develando el desplome de emblemas que el destino nos tenía reservados a los “occidentales”. En menos de ciento veinte días, cayeron estrepitosamente las Torres Gemelas y Argentina entró en bancarota.

Publicado el 26 de Diciembre de 2001

Por Miguel A. Contissa

 

Sorpresivamente para algunos, anunciado para otros, el nuevo milenio nos va develando el desplome de emblemas que el destino nos tenía reservados a los “occidentales”. En menos de ciento veinte días, cayeron estrepitosamente las Torres Gemelas y Argentina entró en bancarota.

 

Primer desplome: Las torres gemelas

El derrumbe de las famosas torres de Nueva York, que se erguían majestuosas e imponentes en el suelo norteamericano, fue además del símbolo fálico del capitalismo financiero y económico del mundo, la muestra más elocuente y asombrosa de la debilidad oculta que ostentó durante decenios el país mejor preparado técnicamente para la guerra.

 

Fue necesario sólo un excelente trabajo de inteligencia, un poco de dinero para sostener a las “células dormidas” en el campo “enemigo” y la utilización de recursos también del mismo “enemigo” para alcanzar el golpe militar más espectacular, eficaz y eficiente de la historia de occidente. Me permito utilizar el término “militar” para evitar eufemismos propio de las diplomacias vernáculas de occidente que, según de donde vienen las balas, acomoda su dialéctica.

 

Fueron y parecen ser aún insuficientes los alertas sobre situaciones que pueden conducir a los pueblos a reacciones inimaginables y que tienen que ver con la injusticia social, apropiaciones ilegítimas de territorios, transacciones del comercio internacional desventajosas para los países más débiles, tasas usurarias en créditos internacionales, etc, etc.

 

Así, apoyados sobre un sustrato de reclamo legítimo, un grupo minúsculo de “fundamentalistas orientales” de la mano de un ex agente de la CIA, tan “fundamentalista” como el propio presidente de los Estados Unidos, reeditaron aquel relato bíblico de David y su gomera, demostrando que todos los gigantes tienen los pies de barro.

 

El segundo derrumbe: el neo liberalismo para el tercer mundo

 

Otro “derrumbe” que, indirectamente tiene que ver también con aquellas erectas torres, es el default en que entró Argentina, país que por su “milagro de los 90” estaba sirviendo de paradigma para explicar al mundo el éxito del modelo neoliberal aplicado en países emergentes, en desarrollo o que buscan el desarrollo.

 

También aquí no fueron suficientes las recomendaciones que desde hace más de treinta años se vienen realizando desde distintos sectores políticos, sociales y económicos que advertían sobre el riesgo que implicaba la aplicación de políticas económicas de esta característica. Tampoco se quisieron ver los resultados concretos que, para el caso argentino, podíamos palpar durante los últimos diez años y que afectaron al empleo, la salud, la educación, es decir al hombre. Por el contrario, sus instrumentadores tanto técnicos como políticos, fueron muy consecuentes con la teoría monetarista y el sistema financiero en desmedro de la economía y la producción. Mediante una continua y perversa coherencia, los hombres que ocuparon el Ministerio de Economía en estos últimos años, fueron guiados por el fantasma de Martínez de Hoz, aquel de grandes orejas que puso en marcha esta verdadera Traición a la Patria que es la Deuda Externa. En complicidad parte del sector político nacional, se ajustaron políticas monetarias de acuerdo a las recetas del Fondo Monetario Internacional, un organismo que sugiere a los países en desarrollo en momentos de recesión, planes contractivos desde el Estado, mientras que para países centrales o desarrollados les recomienda exactamente lo contrario, es decir, políticas expansivas. Esto fue denunciado y “criticado” por un hombre ligado al “establishmen” mundial y último premio Nóbel en economía, Joseph Stiglitz, en una nota que apareció en Clarín el 13/12/01. Sin restarle valor, este cuestionamiento puede aparecer en estos momentos y para países como el nuestro, como un acto no desprovisto de hipocresía.

 

En ese contexto, la “obediencia” y “compromiso” con el sistema financiero de nuestros técnicos instalados en el Ministerio de Economía, más la estupidez e ignorancia de muchos de nuestros políticos, fueron la combinación necesaria para que se provocara y lastimara hasta límites intolerables al pueblo argentino que reaccionó como reaccionan los pueblos puestos sobre el abismo. En este punto es bueno recordar otra advertencia no escuchada debidamente. Fue la que realizó el ex presidente Juan Domingo Perón el 20 de Junio de 1973 al regresar definitivamente al país. Dijo aquel día entre otros conceptos: “…cuando los pueblos agotan su paciencia, suelen hacer tronar el escarmiento.”

 

Ahora, la reconstrucción

 

En estos momentos, en medio de una tensa calma, agotados por el sufrimiento, la angustia, recordando aún las imagines de los “saqueos” y suponiendo que estamos viviendo y soportando los dolores del parto de una nueva Argentina, es bueno preguntarse sobre la conciencia de quién están pesando los veintitantos muertos de la última semana, los desempleados, los hambrientos, los excluidos, los exiliados…

 

Mientras el sistema democrático argentino utiliza sus herramientas para reconstituir el poder legal, el otro, el verdadero poder que está localizado en el pueblo, espera con atención qué movimientos hará la “clase política”.

 

Lo cierto es que dos emblemas han caído, permitiéndonos afirmar con tranquilidad dos cosas: que los Estados Unidos son vulnerables en términos bélicos, y que el neoliberalismo para los países en desarrollo fracasó rotundamente, dejando lugar para políticas que como gustan decir algunos tecnócratas del sistema financiero, serán “populistas” pero que seguramente no permitirán resultados como los que padecemos: exclusión social, desempleo, falta de productividad y vaciamiento de todos nuestros recursos.

 

El futuro, como siempre y más allá de las corrientes ideológicas, depende de nosotros.

 

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¿ÁGUILAS O GALLINAS…?

Publicado por Miguel Contissa en Junio 23, 2007

Por Miguel Contissa
miguel@contissa.com.ar

En el ámbito popular existe una fábula interesante que quiero compartirla con Uds. a riesgo de que ya la conozcan: se trata de la historia de un águila que fuera criada en un gallinero. Dice así: “Exploraba un jovencito aquellos lugares particularmente bellos de la cordillera, cuando de pronto se encuentra con un huevo de ave sobre el que no pudo precisar a cuál especie pertenecía. Con mucho cuidado lo guarda en su mochila. Ya en su casa, decide agregarlo a uno de los nidos de sus gallinas que empollaban en el gallinero. Con el correr de los días, junto a los polluelos de gallina también aparece aquel traído con tanto esmero de las cumbres. Resultó ser un polluelo de águila al que la gallina adoptó sin advertirlo.
Sus días transcurrieron sin sobresaltos. Fue tiernamente atendido por la gallina que lo consideró uno más de los suyos. Aprendió todo lo que una gallina puede enseñar y vivió según sus hábitos: recorría el corral en buscando granos e insectos para comer y, por las noches, solía saltar hasta las ramas más altas de un viejo árbol para pernoctar.
Un día, sobre un limpio cielo azul alcanzó a divisar una imponente ave que volaba majestuosa. Inquieta, le pregunta a una vieja gallina qué tipo de ave era aquella que, por alcanzar tanta altura, demostraba disponer de mayor libertad.
-Es un águila-, le contestó su amiga. Las águilas se caracterizan por lograr esas alturas y volar felices y libres.
-¿Y nosotras?-, le pregunta angustiada.
-¡Ah, no! Nosotras no podemos hacerlo. Por lo tanto, ni sueñes con imitarla. Vive la vida que te enseñamos. Vive como una gallina, pues nosotras no podemos ser otra cosa.
Sumisamente el águila-gallina aceptó la sentencia y así vivió hasta sus últimos días: sin saber que podía volar. Sin siquiera intentar desplegar sus alas tal como veía en aquella que le había despertado admiración. Y lo más grave: sin percibir, sin tomar conciencia de que ella era un águila.”

A partir de aquí, los invito a salir de la rutina cotidiana y dejar de saber “lo que tenemos que saber” de los noticieros teatralizados de la TV para reflexionar sobre nuestro pasado, presente y futuro. Sobre qué cosa somos como Pueblo; sobre nuestra identidad como país dentro de la Nación Suramericana; sobre nuestro potencial como Comunidad; sobre nuestra Conciencia Nacional.

La fábula precedente, puede servirnos también para lograr “calificar” críticamente a muchos de nuestros hombres del pasado y del presente en función de su conciencia y de sus hábitos. De sus dichos y de sus hechos. Puede ser útil para despertar conciencias dormidas, mal educadas o “colonizadas”. Para traer desde el fondo de la Historia el aliento de nuestros olvidados, distorsionados o mal interpretados próceres. Para reivindicar sus esfuerzos y, muy especialmente, para devolvernos la esperanza. Para encontrar las respuestas que los “ Felipe Pigna”, “Halperin Dongui”, “Agüinis”, “García Hamilton” nos escamotean a través de la difusión de la anécdota intrascendente. Es decir, para dar prospectiva.

¿Cómo hacerlo? Fácil: pregúntese, por ejemplo, si Moreno o Monteagudo eran “águilas o gallinas”; lo mismo con Rivadavia, Dorrego, San Martín; Si Mitre, Sarmiento, Urquiza (más allá de nombres de ex ferrocarriles), eran “águilas o gallinas”. Igual para los que hicieron historia en el siglo XX. Por ejemplo: Irigoyen y Perón; Aramburu, Rojas, Martínez de Hoz. Si quiere entrar en este siglo, métale nomás y elija entre los “famosos” que escuchamos o leemos diariamente. Repito: es fácil. Lo importante es preguntarse quiénes quisieron o quieren “volar alto” y quiénes nos propusieron o nos proponen seguir siendo “gallinas”. Es decir, libertad o gallinero.

A propósito… le hago una “pregunta indiscreta” con el mayor de los respetos y en voz muy bajita mientras me acerco a su oído: ¿Ud. se considera águila o gallina?…

Febrero de 2007

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