Miguel Contissa

…uno más de la diáspora peronista…

El Frente, ¿se va al fondo?

Posted by Miguel Contissa en agosto 2, 2007


Publicado en el Diario Digital
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Escribe Miguel Contissa.
El tema no podía ser otro que el Frente para la Victoria en Río Negro. Se pregunta si el “acuerdo de cúpulas pergeñado” por el senador nacional Miguel Pichetto “continuará en leve pero continuo descenso hasta el fondo del abismo político”. Y más adelante reflexiona respecto a si no habrá llegado la hora de replantear “un nuevo y más seguro Frente electoral”.22 mayo de 2006, lunes


El Frente, ¿se va al fondo? Hablamos del Frente para la Victoria en Río Negro, claro. Y nos preguntamos si el acuerdo de cúpulas pergeñado en un quincho por Miguel Pichetto y una de las “plumas de infantería” con que cuenta un diario regional, continuará el leve pero continuo descenso hasta el fondo del abismo político.  Es que cada vez son más los dirigentes peronistas locales y provinciales que disparan gruesos y poco delicados conceptos sobre el dirigente que tuvo y aún tiene la mejor prensa favorable en el diario como es Julio Arriaga, lo que hace suponer que todo irá en aumento con el correr del tiempo, deparando un futuro poco cierto para que el Frente siga flotando rumbo a las elecciones del 2007 con algún grado de éxito para el peronismo.¿Dónde está el problema? Porque, ¿quién puede negar la vocación frentista del peronismo?Su historia, especialmente la trascurrida hasta fines de los ´80, lo muestra como a una fuerza política que por razones ideológicas, buscó siempre la integración al movimiento nacional de otras corrientes sociales y políticas que aspirasen a concretar sus anhelos de justicia social, independencia económica y soberanía política.

Por y para ello, acordó con cada una, abordar cada instancia electoral a través de la conformación de “puestos de lucha” en la que estuvieran todos los sectores que adherían con sinceridad a sus postulados. Siempre fueron “puestos de lucha”. Nunca “cargos políticos”. Por eso, esos puestos no podían ser ocupados por cualquiera, sino por los mejores. Debían ser compañeros que daban muestra acabada de su compromiso con la patria, con el movimiento y con los hombres, ya que había que evitar la traición a esas proposiciones.

No cabían ni los “iluminados” ni los “mercenarios”. Eran verdaderos portavoces que debían tener el alma dispuesta al servicio de la comunidad y no al servicio propio. Su historia personal debía estar coronada por “hechos” en los que mostrasen su conducta cívica y convencimiento ideológico, pues no había que repartir prebendas, sino “convencer” y sólo se convence con la palabra y el ejemplo, por lo tanto, no cabían los saltimbanquis ni andinistas. No tenían que “cansarse de ser oposición” (afirmación de Julio Salto antes de integrar el gobierno radical) si fuera preciso.

Como se observa, eran – y sería bueno recuperarlos para que sigan siendo -, principios éticos fundamentales ligados más a la filosofía que a la práctica política actual, tan instrumental como odiosa. Principios que tenían más en cuenta los sentimientos del hombre de pueblo que los distritos electorales o la cantidad de electrodomésticos y zapatillas que hacen falta para ganar una elección.

Si mal no recuerdo, otra característica distintiva que servía como “salvoconducto” para ingresar a las filas de un frente electoral en la que el peronismo cumple el rol hegemónico, era la dificultad o no para “aparecer” en los medios, porque como todos sabemos, los medios, especialmente los “serios” y “longevos”, siempre fueron esquivos al peronismo y se corría el riesgo de abrir la puerta a un “caballo de Troya”.

Hoy, en esta fría mañana de mayo me pregunto: ¿algún integrante no peronista del Frente para la Victoria de Río Negro, este Frente tan cuestionado, cumple estas condiciones mínimas y necesarias para consolidar una alianza electoral que asegure llevar las banderas peronistas hasta las últimas consecuencias?

Todo parece indicar que la respuesta es negativa, pues de lo contrario, no se escucharían esos ruidos subterráneos dentro de la masa y dirigencia peronista. Ruidos cada vez más estentóreos que preanuncian un final traumático que haría fondear a “este” Frente tan a contrapelo de la necesidad y preferencia del pueblo peronista, como funcional al propio radicalismo.
Tal vez llegó la hora de replantear un nuevo y más seguro Frente electoral.
Veremos qué pasa.

Por Miguel Contissa miguel@contissa.com.ar

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