Miguel Contissa

…uno más de la diáspora peronista…

La prisión del peronismo rionegrino

Posted by Miguel Contissa en agosto 2, 2007


El diputado Arriaga que le debe su cargo a los peronistas, no vale más que un pito. Por lo tanto, Jorge, no demos más por el pito de lo que el pito vale. Miremos para adentro e imaginemos una solución. Allí está el nudo.

 

Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar

Días atrás, el integrante de la Unidad Básica 26 de Julio Jorge González, mediante una interesante nota afirmaba que el peronismo rionegrino es un “preso político” del diputado por el Frente para la Victoria Julio Arriaga y que, gracias a sus dotes de “ilusionista”, lo mantiene atrapado y sin mucha salida.

Al respecto, es mi intención incorporar al debate público algunas reflexiones que no necesariamente coincidirán con las de González, al menos, en lo referido a las causas de la catatonia que padece el justicialismo provincial.

En primer término quiero ubicar el objeto de análisis, esto es, al peronismo como organización política. Subrayar muy brevemente sus características esenciales y su misión política. Finalmente, las distintas alternativas que siempre utilizó para alcanzar sus objetivos. Por ello, no me detendré en abordar la zigzageante carrera de político de ideología líquida realizada por el diputado. Ello no es otra cosa que “combinación de factores” cuyo resultado arroja un diputado peronista menos.

Al grano. El peronismo es el eje del Movimiento Nacional. En él confluyen todas las fuerzas políticas y sociales que aspiran a la concreción de una comunidad Justa, Libre y Soberana. Por estas tres banderas, muchos compatriotas dejaron sus vidas en la batalla. La contracara de esto es el neoliberalismo, el conservadurismo oligarca y las ideologías de extrema que siempre trabajaron para el imperialismo.

El peronismo es el eje natural de ese Movimiento Nacional por ser el de mayor “peso específico” dentro de ese campo popular; por ser el que aporta la ideología, la mayor cantidad de cuadros políticos y la mayor base social.

Su misión dentro del Movimiento, es la de coordinar y conducir al resto de las fuerzas sociales, políticas y económicas tras el Proyecto Nacional, sabiendo que en las sombras, SIEMPRE estarán conspirando sus poderosos enemigos que buscarán por todos los medios alterar, desvirtuar o postergar los objetivos planteados. Es sabido que para ello, utilizarán todos los medios disponibles como son, entre otros, una prensa paga por la oligarquía y las multinacionales que tratará de “vender” imágenes de “políticos serios”; que inventará conflictos dentro de sus filas a fin de dividir al peronismo; que difamará compañeros; en definitiva: que no ahorrará esfuerzos para quitar del centro de gravedad al justicialismo.

Dentro de la historia peronista, su conducción partidaria tuvo distintas variantes. No obstante, aún en vida, su natural conductor aconsejó democratizar sus estructuras dirigenciales mediante el voto de sus afiliados a fin de que todos tuvieran, a partir de sus condiciones para la tarea política, la mayor garantía y respaldo posibles que brindarán sus compañeros. Traduciendo: se debía acabar con la “digitación” de las candidaturas. Resueltas éstas mediante el mecanismo democrático, quedaba entonces la configuración de “frentes” con otras fuerzas políticas que debían aportar al Proyecto Nacional tanto cuadros políticos como intelectuales. La dirigencia peronista, en el ínterin, debía mantener viva la llama ideológica y movilizado al Pueblo, únicas garantías del éxito.

En Río Negro, ¿sucedió algo de aquello? ¿Se cumplieron con esas condiciones? ¿Se digitaron candidaturas o hubo siempre elecciones internas? ¿Se privilegiaron en los lugares claves a candidatos peronistas o se acomodaron con extremada complacencia a otros no peronistas? ¿Se atendió y se fue más fiel al Proyecto Nacional y Provincial o a la opinión de la “prensa seria” regional? ¿Se estableció alguna acción concreta para formar y adoctrinar dirigentes bajo la ideología peronista o se prefirieron los cursos de marketing? ¿Se mantuvieron abiertas a las Unidades Básicas para fomentar la discusión política interna o se cerraron por “falta de presupuesto”? ¿Se aceptaba la discusión política o se “bajaba línea”? Es decir, ¿se alentaba al militante para que sea portavoz de la ideología de liberación o se lo mantenía cautivo bajo la figura prebendaria del “puntero político” para que arree compañeros a las choripaneadas organizadas por algunos dirigentes?. Y así puedo seguir preguntando hasta mañana…

Mi opinión es: se digitaron candidaturas en muchas ocasiones a fin de “cerrar” ciertas “operaciones” personales; se tuvo más en cuenta a la opinión de la “prensa seria” regional que la de la masa de afiliados, con lo cual se le hizo el juego al enemigo; no se actualizó doctrinariamente a los compañeros, especialmente a la juventud que quedó a merced del menemismo; la actualización política no pasó de ser un curso de mercadotecnia para resolver cómo ser un buen candidato; se cerraron las Unidades Básicas para no escuchar a los compañeros; se prostituyó al militante con prebendas y se desnaturalizó su función revolucionaria.

Dicho todo esto, me pregunto si el peronismo en Río Negro es víctima de un tal Arriaga o cualquier otro títere puesto en escena por la “prensa seria” regional, o por el contrario lo es de su pésimo accionar político. Estoy seguro que si el peronismo, como organismo político, estuviese sano y con todos los anticuerpos que brinda una saludable vida política interna, es muy difícil que pueda ser atacado y paralizado como hoy se encuentra por saltimbanquis y arlequines desideologizados.

Baruch de Spinoza, afirmaba que el adversario político más difícil de combatir es casi siempre interno. Por eso, amigo González, me preocupan menos las acrobacias de los arriaga para conseguir un cargo a costa de la masa peronista que las que hace la dirigencia del peronismo rionegrino para sostenerse en sus posiciones y desde allí “negociar pragmáticamente” los cargos que pertenecen al Movimiento. Obviamente, esto no hace más que agregar parálisis a la estructura que nació para hacer y mantener una revolución social y política.

De ahí que el diputado Arriaga que le debe su cargo a los peronistas, no vale más que un pito. Por lo tanto, Jorge, no demos más por el pito de lo que el pito vale. Miremos para adentro e imaginemos una solución. Allí está el nudo.

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