Miguel Contissa

…uno más de la diáspora peronista…

No será lo último.

Posted by Miguel Contissa en agosto 2, 2007


¿Dónde está y en qué está la dirigencia que se autodenomina “peronista”? ¿Perciben que están solos, que son los artífices de la diáspora de sus compañeros y militantes? ¿Quién es capaz de contenerlos para evitar más fugas?

Por Miguel Contissa
miguel@contissa.com.ar

Como el mejor “wing derecho”, bastó un simple quiebre de cintura para que Llancanao y algunos de sus seguidores de la UB local dejaran boquiabiertos a propios y extraños.

No caben a esta altura críticas ni elogios. Tampoco llorar sobre la leche derramada.

¿Cuál dirigente puede dentro del peronismo rionegrino acusar de “traidor” a otro?

Lo ocurrido en estos días, ¿será lo último?

Es cierto, los golpes duelen más cuando vienen de sorpresa. Pero ¿qué es lo que provoca tanto alboroto, tanta diagonal al área con o sin pelota dominada?

En esto de adhesiones a proyectos políticos, nuestra historia cuenta con muchas, tanto radicales como peronistas (por citar a los partidos mayoritarios). Entre ellas, la emblemática es la que se da allá por el nacimiento del peronismo, cuando corrían los años 40’ y el grupo de intelectuales radicales de FORJA entre los que se encontraban Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Homero Manzi decidieron dar apoyo a Perón y su proyecto porque entendieron que se estaba produciendo un real y verdadero cambio de paradigma social, político y económico. Fue uno de los más importantes aportes enriquecedores que supo recibir el Movimiento Nacional. Demás está decir que ese apoyo no significaba contraprestación de servicios. Se hizo de puro patriotas que fueron esos radicales, gentes de llevarlas bien puestas (a sus ideas, claro). No buscaban “el poder”. Daban letra. Aportaban intelectualmente para ampliar la base programática e ideológica del proto movimiento nacional que, para alcanzar consenso y verdadero “poder”, debían confluir en él distintas corrientes de pensamiento.

La realidad diaria nos muestra que la llegada impensada de Kirchner al gobierno nacional, sólo sirvió para tender un manto sobre la situación del peronismo que, lejos de aprovechar la circunstancia para “acomodar y reagrupar tropa”, continúa su proceso centrífugo. Los distritos son una calamidad. Las adhesiones internas son frágiles, lo que augura futuro incierto. Dirigentes que ayer eran menemistas (es decir, no peronistas), hoy son kirchneristas de la primera hora (GMT, claro), poniendo de relieve una desembozada ideología líquida y un interés superlativo por conservar los privilegios que otorga el cargo público. Es decir, hay simple y sencilla connivencia política. Es la “ética de la responsabilidad”, diría Weber. “El fin justifica los medios”, Maquiavelo. Es el tiempo de la política instrumental, esa que sirve para alcanzar cargos.

Contrariamente a lo que debería ser, el peronismo dentro del Movimiento Nacional durante y post época del menemismo, ha venido sufriendo una pérdida incalculable e irreparable de hombres valiosos. Paralelamente, una intensa y profunda desmovilización y desideologización. Los únicos responsables de esta calamidad son sus dirigentes, pues sería infantil culpar a la “sinarquía internacional” o al “marxismo leninismo”, no?

Ahora bien, si Kirchner desde la presidencia de la Nación no provocó un cambio de paradigma al estilo Perón, cabe preguntarse porqué recibe apoyos extrapartidarios de gobernadores radicales como Saiz. Continuando con esa línea de análisis, también habrá que preguntarse entonces porqué razón el gobernador Saiz que no alteró la política provincial trazada desde 1983 por sus correligionarios, recibe apoyo de extrapartidarios rionegrinos. Entonces, vuelve Maquiavelo a escena.

Por ello que, si vuelvo la mirada a FORJA y a Perón no puedo dejar de asombrarme y ver cuán lejos estamos de la ética de las convicciones y que poca importancia tienen estos “apoyos líquidos” que hoy se reciben en Nación y Provincia. “Amores de estudiantes”, cantaría Gardel.

Por último, ¿dónde está y en qué está la dirigencia que se autodenomina “peronista”? ¿Perciben que están solos, que son los artífices de la diáspora de sus compañeros y militantes? ¿Quién es capaz de contenerlos para evitar más fugas? No es necesario estar en el gobierno (que algunos confunden con “el poder”) para cohesionar a los militantes. Si así fuese, el retorno al gobierno luego de la resistencia no hubiese sido posible. Hace falta una dirigencia comprometida con la ideología y no con los cargos.

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