Miguel Contissa

…uno más de la diáspora peronista…

Reflexionemos sobre el 17 de Octubre

Posted by Miguel Contissa en agosto 3, 2007


“Yo invito al Pueblo a meditar sobre el significado, sobre la honda proyección del 17 de Octubre”(Evita)

Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar

Publicado en Bariloche el 15 de Octubre de 2005

 

Introducción:

Algunos reconocen que para la filosofía alemana contemporánea, en filosofía no existe el presente en un sentido de inmediatez. Sólo se comprende claramente si se lo inserta en la perspectiva de un contexto histórico más amplio; por lo tanto, está siempre relacionado con el pasado. Heidegger, Gadamer, Habermas y por último Ricoeur sostienen a la hermenéutica como arte de interpretación de los hechos históricos relevantes. Con el primero, la intersubjetividad sustituye a la subjetividad del conocimiento, la “conciencia histórica” pasa a ocupar el lugar de la conciencia trascendental. Gadamer, su discípulo, intenta revelar esa “conciencia histórica” como clave de la existencia humana. Habermas, por su lado, postula la necesidad de un distanciamiento crítico del intérprete; a la interpretación hermenéutica, propone acompañarla con una crítica ideológica, por una “teoría de la acción” que aquella carece. Finalmente Paul Ricoeur reúne los postulados de Gadamer y Habermas afirmando la necesidad del concepto de tradición y distanciamiento crítico en todo análisis del pasado.

El mundo en el que estamos inmersos, tan proclive a convertir conmemoraciones en “oportunidades de negocio”, hace que se pierda esa valiosa circunstancia, aquel irrepetible hecho de la Historia, y se evada la reflexión conciente sobre lo evocado; no importa si esa rememoración está vinculada a la historia social o política, a la religión o al arte. Da lo mismo. El imperativo de este sistema consiste en convertirlo en el emblema posmoderno vulgarmente conocido como “billete”, o “money”, para los adoratrices de la cultura anglosajona.

En esta ocasión, y dado que estamos frente a un hecho histórico que conmovió hasta los mismos cimientos nuestra historia del Siglo XX, le propongo, como dicen los conductores de un excelente programa radial local, que “Vayamos poniendo el agua” y tal como lo pedía Evita, reflexionemos juntos sobre aquel 17 de Octubre de 1945.

Invitación a la reflexión

Bien, ahora que la pava comenzó a “chillar”, comencemos a meternos en aquel 17 y sus consecuencias. Julio Pinto dice que el significado histórico de los hechos políticos relevantes se origina y desarrolla, es esclarecido, por lo que sucede posteriormente, es decir, desde la perspectiva de las generaciones siguientes a las que los protagonizaron. Por eso un mismo hecho político como el que nos ocupa, puede adquirir distintas significaciones al ser reconstruido dentro de diferentes marcos de referencia, pues tales narraciones reconstructivas lo asocian con los sucesos posteriores al mismo. Y esa reinterpretación, desde un nuevo horizonte de sentido, gravita decididamente sobre el comportamiento político de una sociedad. Por eso para Gadamer, una interpretación exitosa representa una fusión de horizontes culturales: la del autor del texto y el de su exégeta. De ahí que, el significado de un postulado filosófico, de una idea, de un concepto político expresado a través de un texto resulta así estar abierto a distintas interpretaciones futuras, dado que la dinámica histórica plantea nuevas situaciones e ilumina el texto desde un distinto ángulo, permitiendo que los intérpretes de cada época busquen una mejor interpretación que no estaban al alcance de sus anteriores. Por eso, para la hermenéutica filosófica, los individuos no son observadores neutrales sino participantes de un diálogo, ambos toman mate sobre un puente que une el pasado con el presente.

No hay dudas que esta conceptualización impugna las premisas epistemológicas del positivismo lógico vigente hasta ese momento en las ciencias sociales y que decían que el futuro no está condicionado por el pasado, dado que a partir de las nuevas sociedades industriales de la modernidad, todo puede ser planificado y dominado técnicamente por la ciencia. De esto, todavía quedan algunos resabios que se expresan cada tanto en ciertos medios de comunicación.

Ahora bien, resuelto el clásico problema de la preparación del “primer mate”, paso a convidarlo. Me apoyo en lo anterior y le propongo que “interprete” dos textos de los principales actores de aquel 17 de Octubre de 1945: Juan Perón y Eva Duarte. El primero, corresponde a un párrafo del Modelo Argentino para el Proyecto Nacional y el segundo, es una reflexión de Eva sobre lo que representó para ella el 17. Métase con toda su subjetividad. Tenga en cuenta que estamos “conmemorando”, que este es un ejercicio de reflexión. No mezquine crítica ideológica, provenga de donde proviniere. No se olvide de la “pasión”, porque junto a su “razón”, Ud. “es”. Es decir, ábrase al texto, como piden los grandes pensadores y no sea ni se haga el neutral. Verá entonces que, considerando lo que nos sucede, cuánto tiempo hemos perdido los argentinos, cuantos enfrentamientos estériles tuvimos y, lo que es peor, cuánto sufrimiento y cuánta sangre de hermanos podríamos haber ahorrado. Tampoco olvide, cada tanto y mientras lee, pasar con el rabillo del ojo por aquellos desamparados de hoy, por los millones de desocupados, por las fábricas aún cerradas, por los niños y viejos enfermos, es decir, por nuestra lacerante realidad actual. Sírvase, por favor:

Decía Juan Perón en 1974 sobre un tema que hoy es candente, los Recursos Naturales que unos “confundidos” regalaron en los noventa: “Son necesarias y urgentes: una revolución mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los países altamente industrializados; una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, particularmente en los países de alta tecnología (…). Esa revolución mental implica comprender que el hombre no puede remplazar a la naturaleza en el mantenimiento de un adecuado ciclo biológico general; que la tecnología es un arma de doble filo, que el llamado progreso debe tener un límite y que incluso habrá que renunciar a algunas de las comodidades que nos ha brindado la civilización, que la naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible, que los recursos naturales resultan agotables y, por lo tanto, deber ser cuidados y racionalmente utilizados por el hombre(…). Finalmente, deseo hacer algunas consideraciones para nuestros países del Tercer Mundo: debemos cuidar con uñas y dientes nuestros recursos naturales de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología donde rige la economía de mercado. Ya no puede producirse un aumento en gran escala de la producción alimenticia del Tercer Mundo sin un desarrollo paralelo de las industrias correspondientes. Por eso cada grano de materia prima que se dejen arrebatar hoy los países del Tercer Mundo, equivalen a kilos de alimentos que dejen de producirse mañana(…).

¿Qué le pareció? ¿Está bien el agua?… Sírvase otro, el de Eva, ayer vilipendiada y hoy reconocida por todo el mundo como icono femenino de la Revolución:

“Perón no salió de las combinaciones de un comité político. No es el producto del reparto de las prebendas. No supo, no sabe, ni sabrá nunca de la conquista de las voluntades sino por los caminos limpios de la justicia. Esa es la raíz de la razón de ser del 17 de Octubre. Esa es su partida de nacimiento. Esta es la definición de un peronismo auténtico, que tiene su raíz en la mística revolucionaria. Esta es la definición del mismo peronismo del 17 de Octubre de 1945, sin otro interés, sin otro cálculo, sin otra proyección que el bienestar de la Patria, traducido en el bienestar de los trabajadores en sus múltiples actividades.

Yo invito al pueblo a meditar sobre el significado, sobre la honda proyección del 17 de Octubre. Es la única, la auténtica, la definitiva revolución popular que se opera en nuestro pueblo. Una revolución histórica se justifica cuando sus causas sociales, políticas y económicas las determinan. Y ahí esta la justificación de la revolución histórica del 17 de Octubre. Fue determinada por causas sociales, políticas y económicas. En lo social, el abandono total de la justicia, con el enquistamiento de los privilegios y la explotación del trabajador. En lo político, con la sistematización del fraude a favor de los partidos que se turnaban en el Gobierno o se lo quitaban mutuamente según el menos o mayor apoyo de los intereses en juego y, en lo económico, el entreguismo y la venta del país, surgidos de sus reyertas. Contra ello, y para destruir ese estado de cosas, el Pueblo rescató a su Líder y lo ubicó en el balcón de la Casa Rosada el 17 de Octubre de 1945”.

Conclusión y propuesta:

¿Satisfecho?. Bien. Como pudo observar y, como decía Heidegger, Ud. “Pensó, o está aún pensando, por lo tanto, existe”. Ellos también “existieron”. Por eso no dudaron en “actuar”, generando así una Revolución Social, Política y Económica sin parangón en la Historia Argentina.

Como decía, recuerde que existe y que además, no está solo; y que no es necesario que sea un Perón o una Eva para producir cambios revolucionarios. Sea lo que sencillamente “es”, y haga “su revolución”, “su 17 de Octubre” cotidiano, que sólo consiste en ser solidario con los que no tienen. Sea amable con los ofuscados, con los que no piensan igual que Ud. Colabore or-gá-ni-ca-men-te con su Junta Vecinal, con su Club de barrio, con su iglesia, con sus vecinos y verá como irán cambiando las cosas. No se “autoconvoque”, únase a otros y de modo orgánico –lo repito-, or-gá-ni-co, comparta proyectos y objetivos simples y posibles. Es decir, comience y comencemos a hacer “micropolítica” como respuesta a “la política” que sólo sirvió para aumentar el individualismo y el sálvese quien pueda. De esa forma llegaremos a la “Argentina Grande con que San Martín soñó” y verá como “reinará en el Pueblo el amor y la amistad”.

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Una respuesta to “Reflexionemos sobre el 17 de Octubre”

  1. Julieta said

    Que interesante ver que el pasado no esta en absoluto “pisado”. Las citas parecen una instantánea de cualquier calle HOY.
    No dejemos de votar, no les demos el gusto de quitarnos lo ultimo que queda de universal a los ciudadanos, pero sepamos que la revolución esta vez y como siempre, le toca hacerla al pueblo.

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