Miguel Contissa

…uno más de la diáspora peronista…

Despejando incógnitas

Posted by Miguel Contissa en agosto 23, 2007


 Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar

https://miguelcontissa.wordpress.com

Dicen que cuando uno intenta aclarar alguna cosa, algún hecho, termina confundiendo más. 

 No obstante lo intentaré nuevamente, aunque reconozca que es muy difícil que lo que ya se instaló en algunas personas, se disipe como cuando un modesto viento empuja esas nubes que nos impiden ver el sol. Especialmente si quien hace de instalador, utiliza los aparatos ideológicos de un estado como son la escuela, la universidad y hasta la prensa cuando ésta es connivente con ese objetivo del establishmen intelectual. 

En Argentina, el peronismo ha sido un hecho maldito para un sector de la sociedad. Por eso se lo combatió y aún combate tanto mediante métodos diversos. Es algo que tiene que desterrarse, pues invade todos los rincones trayéndo contradicciones ante un sector que no las desea. El sector afectado, es el vinculado estrechamente a la cultura europeizada, esa franja autodenominada “clase media”, tan clasista, tan europea, tan farandulera, tan dolarizada, tan ciega a los valores populares que siempre fue proclive a ver con desprecio toda manifestación popular. Salvo claro está, que lo que desata esa negrada, le resulte ventajoso desde lo económico. Esto sucede especialmente en zonas como los de la Capital Federal, residencia permanente de Dios, como ironizan algunos y tierra anti peronista si la hay… 

Tal vez sea esa idea descabellada como es la de creerse vecinos de Dios lo que los induce a creerse “distintos” y despreciar al otro exacerbando su propio individualismo, mientras evita “mezclarse” con esa negrada que rinde culto a la personalidad; con esos tipos que no entienden nada; que no saben qué es la cultura y que sólo piden más y más, etc. etc. 

Explicar qué cosa es el peronismo desde su origen, hoy es una cuestión que debe abordarse seriamente para poder entendernos como país dentro de la comunidad suramericana mediante el abandono de aquellos conceptos que estigmatizaron a ese movimiento. De lo contrario, nos empantanaremos. Tenemos la obligación de reconstruir el pasado mediante un relato histórico, no como si fuese un trazo en perspectiva, sino en prospectiva.  

Del mismo modo cuando tratamos de dilucidar las razones por las que hoy atraviesa la vida social y política argentina una crisis dirigencial. . 

Consideraré muy valioso que estos análisis se lleven adelante desde una posición tomada, con la camiseta puesta, sin ocultarse tras el discurso módico pequeño burgués con el que algunos tapan su mediocridad, su tibieza de corazón o sencillamente su anti peronismo. 

Hablar de “crisis de dirigencia”, no es lo mismo que hablar de “crisis de ideologías” o “crisis de existencias”. Sería como mezclar a los “barra bravas” del fútbol y a los dirigentes que los sostienen,  con la “tribuna popular”. A Macri con los hincas de boca de todo el país.  O a la poca asistencia a las canchas con la desaparición del fútbol, su “inexistencia”. Una inasistencia o poca presencia, puede significar muchas cosas, menos que el fútbol como pasión popular haya recibido su acta de defunción. Si así lo creyese, ya voy pidiendo un turnito en el oculista para que me cambie estos vidrios que hoy tengo…

 Por eso, para entender qué cosa es el peronismo y si aún está vivo, no hay otra cosa para hacer que la que hizo Evita: meterse en las villas, en la miseria causada por el capitalismo, en la casa de un obrero (de esos que los intelectuales conocen a través de fotos) o juntar cartón con los cartoneros.  Sólo así se podrá entender un poco más y verificar que mientras haya explotados habrá en argentina peronismo como en su momento hubo irigoyenismo. Más allá de su dirigencia, claro. 

Y cuando incursionemos aunque sea superficialmente sobre lo que hoy tenemos como dirigentes, seamos cautos y no nos dejemos confundir con esos lobos o lobas con piel de cordero. Con esos oligarcas de la política que sólo buscan ubicarse en la estructura del Estado para usufructuar cuotas de poder, o para “hacerle servicios” a los grandes grupos económicos que operan contra nuestra economía.  Hay dirigentes buenos y honestos, también crápulas e inmorales. T

enemos que ser cautos para no creer que lo que hizo Alvear era “radicalismo irigoyenista” o lo que hizo el otro traidor de Menem era peronismo.  Como cualquiera, estos dos movimientos políticos tienen su izquierda, su centro y su derecha, pero sería infantil o mal intencionado si se considerara a esas traiciones alvearistas o menemistas como la esencia de cada uno. Sería como no tener idea de qué estoy hablando. O lo peor, si lo hago, sería un empleado con o sin sueldo de aquellos aparatos anti pueblo. 

Hoy tenemos en escena a varios lobitos y lobitas con piel de cordero ofreciéndose como candidatos a ocupar puestos políticos de relevancia. Con verlos y escucharlos basta. ¿Lograrán confundirnos? Depende de nosotros, de cuán seguros estamos de lo que sentimos y pensamos. De quienes somos y hacia dónde queremos ir  Esto para un peronista es sencillo, porque lo analiza desde su corazón, desde el sentimiento y hasta desde su pre sentimiento. Es bien humana la cosa. Para otros que no comulgan con esta ideología, o que pertenecen al “medio pelo argentino” es más complejo porque para encontrar respuesta deben recurrir a modelos foráneos y ahí “pierden la pipa” buscando resultados científicos donde no los habrá. 

Miren muchachos, el peronismo no es un enigma como cree mi amiga cibernética Enriqueta de la Capital Federal. Tampoco es una organización de señoras gordas o un partido de bonitos y elegantes. Es un movimiento de liberación que está vivo. Un movimiento de liberación más de este Tercer Mundo. Como toda organización viva, tiene avances y retrocesos, acuerdos y contradicciones, lealtades y traiciones. En el que se puede actuar de muchas formas y desde muchos ángulos políticos. Porque así es la guerra por la liberación de los traidores de adentro y de los que nos explotan desde afuera. Por lo tanto, quienes acuerden en que es necesario tener una Patria Justa, Libre y Soberana, seguramente tendrán cabida.  

Pero quien no entienda esto o lo considere anacrónico, están abiertas las filas y las listas de la gordita Carrió o del “bello gigí” de Macri y pasarán a configurar la cohorte del sistema antinacional. En estos casos, la elección es personal, viste?…  

Bariloche, 23 de agosto de 2007 

 

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