Miguel Contissa

…uno más de la diáspora peronista…

La desconfianza de algunos argentinos

Posted by Miguel Contissa en octubre 8, 2007


Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar 

www.miguelcontissa.wordpress.com   

Que en nuestro país la confianza que manifiestan grupos sociales medios y altos por nuestro porvenir como país sea un artículo escaso, no es novedad. Lo que no es fácil responder es cuándo la sacaron de la góndola, si alguna vez existió o si sólo es fruto de nuestra imaginación, de nuestras ganas de ser “país serio” con una clase media y alta comprometida con un proyecto nacional. 

En esto de la desconfianza individual o colectiva por el futuro como sociedad, juegan un rol central aquellos aparatos ideológicos de dominación tanto internos como externos que, a través de uno de sus integrantes más poderosos como es “la prensa”, inyectan diariamente altas cuotas de escepticismo, de auto denigración, de  desvalorización, etc.  Los expertos en medios y comunicación social, dicen que las noticias pueden potenciar actitudes individuales o colectivas hacia lo positivo o negativo. Según cómo se presenten y qué objetivo se persiga se generará optimismo o pesimismo; se empujará a la guerra, se invitará a la indiferencia o se movilizarán pacifistas. Por eso es importante que los medios de comunicación en “un país serio”, a partir de este valor estratégico, no estén concentrados en manos oligopólicas. 

Noticias inductoras 

Hoy, “la prensa seria” tiene acompañantes en su misión “docente”. Se le sumaron algunos grupos económicos para apuntalar su labor. Lo hacen utilizando los “medios alternativos de difusión” como es la Internet y se dirigen a dos segmentos socio-económico del mercado: el medio y el alto. Como un servicio más al cliente, estas grandes empresas, sin perder de vista el objetivo general  de  contribuir al control,  envían a domicilio las novedades más importantes cuya fuentes pertenecen a distintos medios porteños conocidos como “serios”. Prevención ART es hoy la empresa vedette.  Observemos ahora cómo se orienta, como se influye en el ánimo y decisiones del lector – destinatario. Un lector que, en función de su perfil mercadotécnico, es dueño de una gran sensibilidad, no tanto social o política, sino financiera y económica. Este “destinatario” del mensaje, es muy permeable y está siempre atento. Vive esperando “señales”, “índices”, “estadísticas”, “data” (como dicen ahora). A partir de éstas, podrá proceder en “la dirección correcta”, la “mas segura”. Vayamos al punto. 

El día 02/10/07 este “canillita cibernético” de Prevención ART hizo circular un resumen de noticias provenientes de distintos medios porteños que contienen, tal vez ¿inconcientemente?, esa profecía que se auto cumple y que lleva al último deporte nacional: la auto denigración,  la desconfianza . 

Pasemos a los títulos y fíjense como se diseña, cómo se disponen las noticias para inducir a la depresión, al llanto. Comienza el listado con un “copete” catástrofe que dice Inflación esperada para próximos 12 meses sigue en 20%”. El siguiente, más ajustado a la realidad porque no le queda remedio, anuncia: “La recaudación creció 31,2% en septiembre: llegó a $ 16.735 millones” ( lo que significa mayor actividad económica interna en la producción y el comercio).  Luego, el resto que incluye “internacionales” dicen: “Las compras con tarjeta aumentaron un 44% en un año”; “Bolivia admite que no tiene suficiente gas para el país”¸” “Mercosur: posición dividida pone en riesgo ingreso de Venezuela”.   Cierra el grupo de noticias, una de categoría “general”: A la Argentina le falta confianza social” (Fuente: La Nación). 

¿No percibió una suerte de recorrido circular en ese desarrollo? Parte con un horizonte negro, luego disponen otras noticias que tal vez nos entusiasmen por lo palpables como es el aumento de recaudación o de compras con tarjetas, pero no pueden con el genio. Cierran y vuelven con una conclusión frustrante. Porque esa es la idea central: deprimir, opacar cualquier atisbo de ilusión en los espíritus. Si es preciso, se recurre a la amenaza con procesos inflacionarios sin bases ciertas. 

Sin embargo, esto no es nada. Días antes, el mismo “canillita” levantó una noticia de Infobae y nos hizo saber que “Los argentinos tienen u$s 140 mil millones en el exterior” y que esa semejante cifra, superaba a la propia deuda externa actual.  ¿Qué se imagina Ud. que hará ese señor o esa empresa que tiene “verdes” (su color preferido) guardados bajo una baldosa en el fondo del quincho?  Unos “verdes esperanza” ganados con “el sudor de la frente”… Ante este panorama y de acuerdo a lo que otros argentinos hacen según lo informa este medio, ¿qué se supone que haría este pobre infeliz si todo parece dudoso, conflictivo, sin horizonte?… ¡Pobre tipo!… Tanto miedo siente que llega a imaginar que “ni siquiera el tiro del final le va a salir”!!…  Por lo tanto, se ve obligado a “girar al exterior” esos dólares… sí…no le queda otra….Seguramente le escucharemos decir: en “este país” no se puede porque “las instituciones” no brindan confianza. Sabemos bien que “no hay seguridad jurídica”. Es lamentable, pero es así…

 La profecía 

Lo paradójico del asunto es que, mirado desde otro ángulo como puede ser el de “Juan Pueblo”, esas instituciones “que no brindan confianza” (entre las que se encuentra el propio Estado), ante la falta de crédito interno por la escasez de divisas fruto del ahorro interno se ven obligadas a recurrir al externo que no es precisamente generoso, permisivo ni barato. Por el contrario, cada préstamo recibido viene con condicionamientos de todo tipo, generando tal perjuicio financiero, económico y social que acaban provocando la inestabilidad del sistema financiero, económico y democrático, dando paso así a la profecía  auto cumplida!!!…..  Las consecuencias de las deudas externas de nuestros países sudamericanos son el ejemplo.  Un ejemplo que nos recuerda en Argentina al desgraciado diciembre del 2001  

Percibió también aquí este otro tipo de circularidad?   

¿Qué pasaría si estos “aparatos de dominación”, de colonización pedagógica y económica dejaran de influir negativamente en el ánimo de estos pobres e indefensos “inversores internos” para que saquen el dinero del país?  

La anterior fue una pregunta retórica, porque “los aparatos” no cederán en sus propósitos ya que su objetivo es alcanzar un mercado interno rendido a sus pies. 

Entonces hago otra:  ¿Qué puede pasar si todos esos argentinos temerosos y desconfiados de “este país”, un país que les brinda las posibilidades para la generación y acumulación de todo ese capital que se llevan afuera, cumplen alguna vez con su rol de clase (en términos marxistas), dejan de llorar y, en un acto heroico de patriotismo burgués como hace 200 años no realizan, rompen el círculo vicioso y vencen en gran batalla ese permanente recelo indómito sumándose a un Proyecto Nacional, para terminar colocando con fe y esperanza esos capitales en el país,?  Capitales que, por supuesto, los debemos imaginar “bien habidos”,  no? 

La Esperanza  

Yo no tengo dudas. Si ese milagro ocurriese, si esta gente entendiese que nadie se salva si no nos salvamos todos, estaríamos ante un país con un alto grado de crecimiento interno en lo económico, social y político…..como  aquellos países  serios  a  los  que  admiramos.  País al que sólo habría que agregarle para que sea un “país serio”, Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política. 

Hora bien bien. Si el milagro no aparece, si todo continúa como cuando empezó desde aquel mayo lluvioso de 1810 y esos  argentinos  no  quieren asumir responsabilidades, hay otro camino, un “plan B”: arremangarse y hacer política auténticamente peronista.  En ese sentido, tampoco tengo dudas que es el Estado Nacional quien tiene que cumplir el rol de la burguesía nacional constituyéndose en el eje de la economía e impulsando decididamente una política de reactivación, de redistribución del ingreso, de aumento de la base monetaria y de circulación. Por otro lado, deberá detener todo endeudamiento externo y el  drenaje de divisas. Pero principalmente, abordar la recuperación de empresas que fueron tristemente regaladas al capital privado para recuperar el mercado interno.  Seguramente con estas medidas de afianzamiento de lo propio, aparecerá una pequeña burguesía nacional que se convertirá con el tiempo en mediana y grande. 

¿Será posible? ¿Lo veremos algún día?…  Mientras ellos deciden si es prudente confiar en “este país”, nosotros sin imitarlos, conservaremos la fe mientras nos disponemos a apoyar el Plan B porque en el caso de esa gente, sucede como dice un refrán popular: “el que nace para pito nunca llega a corneta”…  

PD: atención que cuando digo “todos esos argentinos”, también me refiero a aquellos como el  gobierno de la provincia de Santa Cruz.

Bariloche, 8 de Octubre de 2007

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