Miguel Contissa

…uno más de la diáspora peronista…

El Cerro y la “disciplina partidaria”

Posted by Miguel Contissa en septiembre 16, 2008


Publicado en el Diario Digital el 24 de febrero de 2004

La disciplina

Dentro del radicalismo provincial se convirtió en regla generalmente aceptada esto de “acatar disciplinadamente”, “verticalmente” las decisiones que provienen de jerarquías superiores. Como si se tratara de, antes que una estructura de discusión política, acuerdo y propuesta, un cuerpo dócil a la voluntad del que conduce el Poder Ejecutivo.

Pero, ¿qué eso de actuar disciplinadamente? ¿qué es la disciplina?  Para Michael Foulcault, representa un método que permite el control minucioso de las operaciones de un organismo, que garantiza la sujeción constante de su fuerza y les impone una relación de docilidad-utilidad.  Son fórmulas generales de dominación que se diferencian de la esclavitud por ser más elegantes, menos costosas y violentas. La diferencia incluso de la “domesticidad”, ya que no es constante, ilimitada, o no analítica como ésta.

Sin apartarnos de Michael, agregamos que la disciplina es una mecánica de poder que define cómo deben operar los organismos teniendo en cuenta la rapidez y la eficacia que se determine.  Esta mecánica se instaló, desde sus orígenes, en ámbitos como los colegios, los hospitales y luego la organización militar.  Exige un sistema preciso de mando, ya que toda actividad de un organismo disciplinado debe ser sostenido mediante órdenes precisas, terminantes, cuya eficacia reposa en la brevedad y claridad.  La orden no puede ser explicada, ni siquiera formulada.  Debe bastar una señal para ser ejecutada. No acepta indocilidad ni titubeo, porque ambos conducen al fracaso que puede significar la muerte.

 

La disciplina partidaria

En nuestro país, el concepto de disciplina saltó de los ámbitos académicos, hospitalarios y militares para abarcar también el político.  Comenzó a aplicársele al peronismo con una importante cuota de descalificación,  pues desde la vulgata liberal conservadora se quería demostrar la poca adhesión a la discusión y participación democrática de sus integrantes y la vocación “autoritaria” de su conductor.  Intención de lado, lo cierto es que el Peronismo, como eje central del Movimiento Nacional, tuvo que adoptar esa metodología “vertical” en cierto período de su historia, a fin de lograr cumplir con algunos objetivos ligados a su subsistencia primero, y luego,  a la reinserción dentro del esquema demoliberal burgués de partidos políticos. Subsistencia que significó ordenar la época de la Resistencia, padecer las persecuciones, los fusilamientos de compañeros, las proscripciones, etc. La inserción en el sistema político, incluye la organización del partido, su reconocimiento y actividad ajustados a las necesidades y proyecto del Movimiento Nacional.

Lo dije en otra oportunidad: el Peronismo no es un “partido clásico”.  Integra junto a otras fuerzas políticas y sociales del país, un Movimiento con objetivos por todos conocidos.  Como tal, y hasta antes que el menemismo lo traicionara e intentara desnaturalizarlo, tuvo momentos de “lucha” y momentos de “tregua”. Flujos y reflujos. Éxitos y fracasos. Pasó del acatamiento irrestricto de directivas (“órdenes”) provenientes del exilio, a la elección de autoridades partidarias mediante elecciones internas abiertas.  En cada momento histórico, siempre fueron las circunstancias las que sugirieron la metodología, la mecánica.  Del mismo modo, siempre se fundamentaron en el interés general.

Ser disciplinado en épocas en que se luchaba por el reconocimiento de los derechos fundamentales, era una necesidad. La docilidad respondía a una economía política que se apoyaba en valores como la Patria (el proyecto), el Movimiento (la organización) o los hombres (un compañero).   Al igual que en aquellas organizaciones piramidales militares, la discusión era soslayada ante el peligro inminente. Las directivas, las órdenes, provenían “desde arriba” impartidas por su Estratega.

A partir de 1973 y con Perón en la Patria, la “verticalidad” muda hacia la democracia interna.  Llega el momento de la discusión política, acuerdo y propuesta, ya que “el único heredero de la conducción es el Pueblo”. 

En estos días y más allá de que algunos dirigentes políticos del peronismo hayan pretendido re editar la vieja mecánica por razones de conveniencia personal, es innegable que en nuestra provincia, esta fuerza política puede hacer gala ante la “democracia centenaria”,  de ser un “buen partido democrático”, habida cuenta de sus “internas abiertas” frente a las “candidaturas cerradas” del radicalismo.

Cabe preguntarse entonces: ¿qué pasa dentro de ese partido desde hace tiempo que su vocación democrática menguó hasta límites inimaginables?

 

La disciplina llega al Cerro

 

Los próximos, serán días de tensión, de discusión y en algunos casos de enfrentamiento. Su causa: un contrato de concesión que quiere “imponer” el Ejecutivo provincial para la explotación monopólica de los medios de elevación del Cerro Catedral, para lo cual sólo falta si no interviene la Justicia, la aprobación de la Legislatura de la Provincia.

Varios medios de comunicación descuentan el éxito del Gobernador en su afán por satisfacer los intereses de Catedral Alta Patagonia S. A., empresa que se halla en concurso de acreedores, pues suponen que los legisladores, incluidos los del Circuito Andino, votarán afirmativamente la propuesta del Ejecutivo de modo “disciplinado”.

No será la primera vez que el radicalismo provincial “enyese” los brazos de sus legisladores tras un “proyecto” del Ejecutivo.

Pero apoyándonos en párrafos precedentes cuando analizábamos específicamente las características que tuvo la “disciplina partidaria” dentro del Peronismo, me pregunto si los legisladores radicales, en particular los del Circuito Andino que eligió la comunidad barilochense, serán dóciles a la “orden” del Gobernador o por el contrario,  respetarán como corresponde a representantes políticos, los intereses y reclamos que ya fueron expresados por distintas organizaciones empresariales, sociales y políticas. 

Porque, de acuerdo a las categorías que impondían un comportamiento disciplinado como es el riesgo de la Patria, de la Organización radical o de algún correligionario, nada existe que los obligue a cerrar los ojos frente al reclamo de la ciudad y se acate la “orden” emanada de un superior.  Por otro lado, y si esto se cumple, ¿significa que el Ejecutivo jerárquicamente es “superior” al Legislativo?

Que yo sepa, si se logra cumplir con la ley (y fíjense de qué debo alegrarme), los legisladores deberían alegrarse, logrando dos objetivos: ajustarse a derecho y cumplir con el deseo de sus representados.

Si CAPSA queda afuera, ¿”se termina el mundo”, como afirmaba un funcionario municipal?  ¿Seremos víctimas de “del mítico juicio millonario” con el que siempre se amenaza a la inexperiencia? ¿No tendremos servicios en el cerro esta temporada? ¿Se hundirá la economía de Bariloche porque no hay cerro? ¿Qué pasó cuando no estuvo Robles? ¿Qué pasó cuando en muchas temporadas pasadas la nieve no hizo aparición y la gente optó por Las Leñas? ¿Se hundió la economía de Bariloche?  ¿Por qué la Provincia no le entrega INMEDIATAMENTE el Poder Concedente a Bariloche y que el Municipio llame a licitación como corresponde?

¿Qué le debe la Provincia a CAPSA? ¿Qué le debe CAPSA a la Provincia?

 

 

Conclusión

Nos quedan algunos días para suponer que esto que demoró tanto tiempo pueda ser resuelto DENTRO DE LA LEY y ajustado a los intereses de la localidad.

De lo contrario, estaremos entrando en una zona muy oscura en la que el partido que tiene mayoría parlamentaria, acometa el destino de la provincia eliminando el debate y/o torciendo o avasallando la Ley.

 

No está en juego la Patria, ni la organización del Radicalismo ni correligionario alguno, por lo tanto no cabe la “disciplina partidaria”.

 

Está en juego la credibilidad de un sistema que administra la cosa pública.

__________________________________________________________________________

 

Días más tarde, el abogado Rodolfo Rodrigo, responde también en el mismo Diario Digital:

Tenes razón, Miguel
Y encima, cuando el gobernador firmó el contrato con CAPSA, sonriente ante la prensa, estaba cometiendo un delito que el Codigo penal contempla y reprime en el art. 248. Estaba firmando un contrato, en nombre de la Provincia, prohibido por dos normas (el Reglamento de Contrataciones y el Decreto 1493/03). No vi ningun fiscal promoviendo una causa penal por eso. Como ves, el derecho penal es el derecho de los pobres. Muy buena tu nota. Rodolfo Rodrigo.

 

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