Miguel Contissa

…uno más de la diáspora peronista…

Asuntos recurrentes

Posted by Miguel Contissa en enero 16, 2011


Por Miguel Contissa

miguel@contissa.com.ar

 

Al igual que algunos años atrás cuando decía en una nota publicada en El Digital al abordar otros temas, hoy repito que  esta ciudad, nuestra fenicia Bariloche (definición esta última de E. Ríos), parece vivir eternamente atrapada en su historia. Tal como en ese film dirigido por Harold Ramis y protagonizada por Bill Murray  cuyo nombre es “Hechizo del tiempo”.  Sobre ella reiteraré  sucintamente que el protagonista, como periodista de TV,  trata de cubrir la información del famoso Festival del “Día de la Marmota” en un pueblito del Estado Pennsylvania.  Habiendo terminado su trabajo, decide volver junto a su equipo, pero en el viaje es sorprendido por una importante tormenta de nieve que lo obliga regresar al pequeño pueblo. A la mañana siguiente, a través del radio despertador (no me pidan que diga la marca) y para su sorpresa, Phill (así se llama el personaje) escucha al locutor repitiendo el mismo programa del día anterior. Las mismas noticias. Los mismos problemas. Tal como si estuviera grabado, todo se reitera día a día. Es más, todo parece haberse vivido antes. A partir de allí el protagonista tiene la sensación de estar condenado a vivir el mismo día eternamente… hasta que decide sacar provecho de la situación.  No agregaré más al respecto, pues es una “peli” para no perderse. Puedo decir en cambio que la misma obliga a pensar, a reflexionar sobre qué cosa haríamos si nos sucediese lo que a Phill cuando ve renovarse cada día lo que ya sucedió el anterior.

 Saliéndonos de la ficción, es fácil observar que mucho de lo que sucede en esta ciudad ´también se reitera circularmente. Vivimos atrapados por una rutina y esta nota es parte de la misma.

 Por ejemplo: ¿Cuántas veces se habló y se anunció con bombos y platillos que se daría curso al Centro de Convenciones?.  En este caso, sin que nos importe el lugar…Varias, muchas, no?

 De igual modo con el problema de la “Barda del Ñireco”; del tránsito; del estacionamiento; del Puerto San Carlos; de la leña y el plan calor; del Hospital y sus colas interminables; de la falta de nieve; de la mucha nieve; que en cualquier momento se termina la ruta 23; que la planta depuradora no funciona bien; que hay más perros sueltos que gente; que la ciudad parece bombardeada; de las costas ocupadas ilegalmente; de las construcciones en las costas; del comienzo de clases postergado; de las Ordenanzas con excepciones para construir donde no se puede; de las construcciones que no se pueden construir; que la alcaidía está resultando chica para la cantidad de huéspedes; que los huéspedes aumentan porque la justicia es lenta o porque las penas son “leves”;  que necesitamos un hogar para niños y jóvenes procesados por la justicia y otro para los de Salud Mental.  Y…Seguramente me olvido muchos más.

 En estos días, como si Bariloche fuese ese pueblito de Pensylvania, se vuelve a la carga sobre los vecinos de Las Victorias. Tal parece que no fue suficiente la Audiencia Pública del 2005 como para que las autoridades tomen nota sobre lo que piensan los vecinos sobre cambios en los parámetros urbanísticos.

 Del mismo modo, no hace más de cinco o seis años atrás, ya vivimos un caso igual. Otros vecinos se enfrentaron con las autoridades que le querían imponer en el barrio un “Hogar” para jóvenes procesados por delitos graves. Los argumentos esgrimidos fueron tan contundentes que los funcionarios tuvieron que retroceder. 

 Me pregunto: ¿Porqué razón los barilochenses no podemos cortar este embrujo, encontrar la salida a estos problemas recurrentes, salidas que no sean parches sino soluciones integrales y finales?

 Tal vez, al igual que en “Hechizo del Tiempo”, puede que exista “alguien” oculto, que no vemos y que se esté beneficiando con estas escenas reiteradas, insufribles por lo agobiantes. O tal vez sí, tal vez lo estemos viendo y palpando diariamente, pero resulta que es tan insistente y poderoso que tememos enfrentarlo como corresponde para darle fin, es decir, utilizando la razón y el derecho, claro.

 No obstante amigos, hay esperanzas. Es para reconocer que la ciudad alcanzó un hito a partir de la última Carta Orgánica: la conformación de un Consejo de Planeamiento que comenzó a organizarse en Agosto de 2010 en busca de un Plan Estratégico.

 Sin embargo, no se entusiasme, porque esto no aleja los peligros o las recurrencias, ya que paralelamente el gobierno municipal en virtud de sus urgencias políticas, lanza anuncios de proyectos que bien merecen el paso por ese Consejo a fin de integrarlos al Plan, ya que de concretarse alguno o todos ellos prematuramente, condicionarían sensiblemente lo que pueda consensuarse como estrategia de crecimiento de la ciudad. Es decir, estos muchachos no aflojan ni debajo del agua.

 ¿La solución?  Seguir apostando al Consejo de Planeamiento Estratégico sin perder atención como en “El día de la marmota”, no vaya a ser cosa que tenga que volver a publicar esta nota dentro de algún tiempo, tal como lo vengo haciendo…

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