Miguel Contissa

…uno más de la diáspora peronista…

Doctrina, Ideología y Política

Posted by Miguel Contissa en enero 26, 2014


Un artículo de Jorge Rachid

“Las ideologías comprenden una visión del mundo, del hombre, de la vida, en un conjunto de ideas, que algunos la asumen desde la sumisión y otros desde la liberación”.

Jorge Bolívar en el segundo tomo de su libro “Teorías y juegos de la dominación”

 

Es una explicación clara referenciada a los diferentes comportamientos que las corrientes ideológicas han tenido a lo largo de la historia, cuando por diferentes vías, llegaron al poder.

Ni el materialismo histórico ni el pensamiento científico marxista pudo prever ni anticipar un Stalin, desde la instalación de la dictadura del proletariado.

Ni el socialismo republicano español de la guerra civil imaginó que en el mismo siglo, la social democracia del partido socialista obrero español PSOE, encarnaría el ala izquierda del neoliberalismo, en su país en particular y en Europa en general.

Tampoco los liberales del siglo XlX de la mano del pensamiento de  Adam Smith podrían imaginar, en esa época, la debacle monetarista financiera neoliberal de estos tiempos, que no sólo exprimió el Mercado hasta agotarlo, teoría de A. Schopenhauer de que el desarrollo del mercado provocaría su propia crisis por agotamiento del consumo, en su famosa polémica con Marx que afirmaba que la crisis del capitalismo sería se daría por la contradicción entre el capital y el trabajo, que llevaría a la lucha de clases.

En definitiva el eje financiero de la economía capitalista ha provocado las más grave crisis económica desde los albores del siglo XX, en los años 1929, cuando para salir de la misma, lo hicieron con las políticas keynesianas, con más estado, con más obra pública, más inversión estatal y subsidios, contrarias en su esencia, a los ajustes neoliberales de los últimos 40 años.( ver “La insubordinación fundante”. Marcelo Gullo).

También las religiones, funcionaron como ordenadores sociales y ejes políticos, en los tiempos de la historia, trazaron diferencias entre doctrina, ideología o fe y política.

Así como la Biblia fue el elemento convocante de la fe o ideología católica, los Concilios y las articulaciones en el tiempo de necesaria reafirmación doctrinaria, junto a las encíclicas y las implementaciones políticas puntuales en cada tiempo y espacio histórico, permitieron la construcción de un modelo institucional, en cuanto a la Iglesia como poder terrenal, independientemente de los temas confesionales.

Lo mismo podríamos relatar con el Corán y el Talmud, en cuanto a su devenir histórico y el rol jugado con las adaptaciones doctrinales en los tiempos.

Pocos dejaron de ser marxistas por un Stalin, ni por Trozky, ni por Bakunin, ni dejaron de ser capitalistas por un Madoff estrella financiera, estafador con los fondos de inversión, ni por Lehrman Brothers la quebrada consultora global que condujo a la crisis del 2009, ni siquiera abandonaron el capitalismo de estado nacionalista deshumanizado, por Hitler, ni por Franco, ni por Bush.

Tampoco dejaron de ser socialistas por los gobiernos claudicantes socialdemócratas europeos, ni los católicos por la Inquisición, ni de ser judíos por el sionismo terrorista, ni musulmanes por los Talibanes.

Como se observa los contenidos ideológicos son desarrollados en formatos diferentes, aunque conserven el discurso utópico que le dio nacimiento.

 

¿Entonces las certezas ideológicas no existen?

 Si que existen, son los objetivos estratégicos de una nación, de una región, de un continente, es el marco conceptual necesario para cualquier acción humana que tenga contenido estratégico, aunque desde un mismo aspecto conceptual existan teorías, algunas con objetivos centralmente económicos que   cabalgan en la idea del crecimiento productivo como meta, independientemente de la calidad de vida de los pueblos, en las concepciones puramente economicistas, tanto del capitalismo liberal de los países occidentales, como en el capitalismo de estado en los países socialistas o de economía centralizada.

Diferentes sin dudas es la centralidad económica, a otras construcciones sociales y políticas, tanto de los pueblos del Tercer Mundo en su momento histórico, como de los países emergentes en la actualidad, intentando construir modelos sociales con centralidad en el hombre, recuperando el humanismo, arrasado en nombre de la modernidad y la globalización, que con fórmulas llamadas heterodoxas, intentan sacar a millones de personas de la pobreza y la marginación social, como sucede en América Latina, China, India, Sudáfrica y otros, que por otros andariveles distributivos y desarrollos económicos, con políticas anticíclicas, aún con diferentes escenarios políticos e ideológicos, consiguen mejorar sus indicadores sociales.

En nuestro país y en latinoamérica, en función del relato oficial histórico antinacional, anglófilo y eurocentrista, se denigró el pensamiento nacional y latinoamericano, en especial al peronismo, a quien no se le otorgó la jerarquía de sistema de construcción de ideas, siendo tratado peyorativa y denigratoriamente, con la fórmula genérica del populismo, usado luego por el imperialismo y los centros de poder internacionales, para atacar y golpear a todas las expresiones latinoamericanas que expresaban e intentaban construir sus propias teorías políticas soberanas, de desarrollo nacional.

Es decir aquello que no era generado por las usinas internacionales del pensamiento hegemónico imperial y eurocéntrico como liberales, marxistas, socialistas, socialcristianos entre otras, automáticamente era y es rechazado por la “academia” de los pensadores surgidos de las universidades con deformación liberal, por los medios de comunicación, por los politólogos y analistas, por el sistema y lo “polí­ticamente correcto”, siendo visible esta situación en la formación profesional y en las currículas de las diferentes carreras humanistas, desde filosofía hasta literatura, desde antropología pasando por sociología, hasta llegar a cualquiera de las ciencias sociales, donde el pensamiento dominante y colonizado sigue siendo en nuestro país y en Latinoamérica, entregado a la sumisión y el cipayismo intelectual.

Se conoce mucho del pensamiento llamado  “universal”, que ignora por prepotencia imperial a miles de millones de seres humanos del planeta y se desconoce que teoría expresaban, por ejemplo y para no abundar, las comunidades Tehuelches en estos lares hace 10.000 años, que con un pensamiento estratégico, ideológico decían que Dios había puesto al hombre sobre la tierra para cuidar su fauna y su flora, que ellos eran los mayordomos de Dios en ese cuidado y que cuando les llegase la hora biológica de su muerte, si habían cumplido su tarea subirían a la Vía Láctea e irían al encuentro con Dios.

Así podríamos describir cada una de las culturas milenarias, negadas al acceso universal por procesos imperiales, de dominación y colonización, avasalladas por el poder de fuego y los genocidios de los países centrales. En China, India, Irán, Afganistán, Egipto, Turquía entre otros que estudian su historia en la escuela primaria desde los 7.000 años, en que el relato tiene pautas de certezas, sin llegar a confundirse con las mitologías que son las construcciones sin certezas del imaginario colectivo.

Sin embargo, pese a ese bagaje de experiencia histórica, la falta de respeto a sus costumbres, sus culturas, sus tiempos de decisión y sus manejos políticos son siempre denigrados por el llamado “occidente cristiano”, de sólo 2.500 años, asumiendo ser fuente de toda sabiduría, destinada a decidir entre el bien y el mal, estigmatizando al mundo, porque es quien ostenta el poder  militar imperial para imponer el discurso único hegemónico, desde lo económico a lo cultural.

Así el manejo de la soberbia colonizadora ha enterrado culturas y conocimiento científico, que desde los chinos, otomanos y árabes irrumpieron al mundo llevando conocimientos y culturas milenarias a una Europa bárbara e inculta. La misma situación de enterramiento fue el de los pueblos azteca o el inca, verdaderas civilizaciones, llamadas “salvajes” por codiciosos aventureros, marginales y ladrones genocidas europeos, llegados desde el otro lado del mar.

 

Nunca se escribió la historia de los que dijeron “barco”, siempre de aquellos que dijeron “tierra”, es la historia inconclusa de la modernidad deformada por el afán apropiador capitalista.

 Ni siquiera Marx, desde Europa, lo entendió al calificar a Simón Bolivar “asaltante y ladrón de caminos” en 1848, ni cuando Rivadavia, Alvear o Sarratea declararon traidor a Artigas por convocar a los indios, mulatos y negros libertos a discutir la Asamblea Constituyente de 1813, ni los porteños perdonaron a San Martín no haber vuelto de Mendoza, a sumarse a la guerra del puerto contra el federalismo y seguir su campaña libertadora, ni cuando Santander, su vice, traiciona a Bolívar al convocar a EEUU al Congreso Anfictiónico y desconoce los fundamentos del mismo, ni Martí cuando escribía en NY y para el diario La Nación no comprendió en un primer momento el juzgamiento de los anarquistas de Chicago, pero en un vuelco de honestidad intelectual reconoció su error primario. Lo mismo le pasó a J.B.Alberdi después de haber luchado contra Rosas, comprendió que sus socios Sarmiento y Mitre eran fichas del poder inglés y norteamericano durante la guerra de la triple infamia al Paraguay, que Perón, casi 100 años después, tuvo la valentía de reparar al devolver los trofeos y banderas, apenas asumió su primera presidencia.

El Peronismo en nuestro país, que desde hace casi 70 años es el principal protagonista de la historia y que siempre ha llegado al gobierno por métodos democráticos, es estigmatizado por las diferentes corrientes ideológicas del pensamiento, con caracterizaciones que demuestran la ignorancia que se tiene de los contenidos doctrinarios, ideológicos y políticos del movimiento de masas más importante y perdurable de América y que ha producido, en función de esos contenidos, las transformaciones más profundas en el tejido social, ampliando derechos, jerarquizando al cultura del trabajo, creando conciencia de soberanía política e independencia económica, siendo en definitiva la imagen misma de la identidad nacional.

 

¿Alguien puede pensar que un movimiento nacional que tiene semejante vigencia, que hoy gobierna el país, sólo puede serlo por su vocación de poder?

 Es el desconocimiento provocado por los vencedores tácticos del 55, con el apoyo del imperialismo, recordando las palabras de W, Churchill en el parlamento inglés el día del golpe “hemos derrotado al tirano Perón, es el día más glorioso del reino unido después de la segunda guerra mundial, y lo perseguiremos mientras viva y después de muerto también, para que no quede memoria viva”. A partir de ahí quisieron enterrar al peronismo, a sus contenidos, silenciar sus voceros, ocultar sus filósofos y desplazar su cultura. No pudieron ni por el temor, ni la cárcel o el asesinato, porque el paradigma de la libertad, del trabajo, de la democracia, la movilidad social, los derechos civiles, habían calado hondo en el cuerpo social argentino, como hoy en la recuperación de ese camino, que marcará los próximos 30 años en nuestro país.

 

El Perón filosófico todavía no está recuperado, pese a que se realizó en Mendoza en 1949, el segundo congreso de filosofía más importante del siglo XX, convocado por el gobierno peronista y donde Perón presidente desarrolló, frente a los intelectuales de nivel mundial, que pensaban el mundo de la posguerra, su teoría de la Comunidad Organizada, herramienta doctrinal necesaria en el camino de la construcción de la Justicia Social, uno de los pilares estratégicos de los contenidos ideológicos del peronismo.( ver discurso completo en adjunto).

En ese Congreso participaron:Ministro de Educación, profesor Dr. Oscar Ivanissevich, Rector de la Universidad Nacional de Cuyo Dr. I. Fernando Cruz, Dr. Coriolano Alberini (Universidad de Buenos Aires) profesor Gaston Berger (Université d’Aix-Marseille, profesor Hans Georg Gadamer (Johann-Walfgang Goethe Universität Frankfurt ), profesor Angel González Alvarez (Universidad de Murcia), profesor Francisco Miró Quesada (Universidad Mayor de San Marcos, Lima), Ministro de Educación Nacional de España, Don José Ibáñez Martín, (Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid )Universidad del Brasil, profesor A. Carneiro Leão (Universidade do Brasil)Universidad Nacional Autónoma de México, profesor Iso Brante Schweide (México D. F),Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid,  profesor R. P. José Todolí (Universidad Central de Madrid)

«Istituto di Studi filosofici» de la Universidad de Roma, profesor Ernesto Grassi (Universitäten Zürich und München),«Centro di Studi dei filosofi cristiani» de Gallarate,   profesor R. P. Cornelio Fabro (Università di Roma),Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, profesor R. P. Uldarico Urrutia (Universidad Javeriana de Bogotá), Gobernador del Estado de Texas, profesor E. W. Doty (University of Texas),Arzobispo de San Antonio de Texas,   profesor E. W. Doty (University of Texas)

Universidad de Texas,   profesor E. W. Doty (University of Texas)

Adhesión del profesor Martin Heidegger (Swarzwald),  profesor Alberto Wagner de Reyna (Universidad Católica del Perú),  Presidente de la Nación, General Juan D. Perón,  profesor Ernesto Grassi (Universitäten Zürich und München), profesor Adolfo Muñoz Alonso (Universidad de Murcia), profesor L. L. Bernard (Pennsylvania State College), profesor Juan Llambías de Azevedo (Universidad de la República, Montevideo),

profesor R. P. Enrique B. Pita (Instituto Superior de Filosofía de Buenos Aires), profesor Luis Felipe García de Onrubia (Universidad de Buenos Aires), entre otros destacados filósofos y pensadores argentinos y latinoamericanos.

 

En ese marco intelectual el peronismo desarrolló la primer experiencia americana en Medicina Social de la mano del Dr. Ramón Carrillo, muerto joven en Brasil, exiliado, expoliado y confiscado, atendiendo niños pobres en Belem do pará, después de haber escrito “Teorí­a general del hombre” su ultimo aporte, este de contenido filosófico, después de haber escrito “La teoría del hospital” manual sanitarista de vigencia actual. También Arturo Zampay quien introdujo el Constitucionalismo Social en el panorama latinoamericano y se constituyó en uno de los agudos filósofos peronistas junto a Rodolfo Kush, Fermín Chavez, De La Riega y académicos como Marechal, Scalabrini Ortiz, Jauretche, Puigros, Hernández Arregui, entre otros hasta el mismo Discépolo junto a Homero Manzi, que desde distintas corrientes ideológicas, comprendieron el fenómeno del movimiento nacional , asumiendo el peronismo como eje de construcción política.

El peronismo ha basado su estructura de pensamiento en la recuperación del hombre como centralidad política del modelo a desarrollar, desde lo ideológico planteando el objetivo de las tres banderas: soberanía política, independencia económica y justicia social, en el concepto final de la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación.

Para ello fue articulando Perón desde el mismo instante de asumir la Dirección de Trabajo en 1943, una tarea de complementación entre teoría y práctica, consolidando los avances económicos sociales con marcos doctrinales como el Primer y Segundo Plan Quinquenal, los políticos institucionales plasmados en la Constituyente de 1949 estableciendo los derechos permanentes del trabajador, la niñez y la ancianidad, además de los derechos de la mujer y el voto femenino, entre tantos. En lo doctrinario el aporte de la Comunidad Organizada en ese congreso mendocino internacional. No olvidemos que antes de ser gobierno Perón había escrito el “Diccionario castellano-mapuche” asumiendo su condición de hijo de doña Juana Sosa descendiente originaria y también “Apuntes de la historia militar”, que completó con “Conducción política” siendo gobierno,  y en el exilio “La fuerza es el derecho de las bestias”, “La hora de los pueblos” y el video “Actualización doctrinaria para la toma del poder” realizado por Gerardo Vallejos, Pino Solanas y Octavio Getino, desde Madrid.

Cuando regresó al país y fue nuevamente presidente por tercera vez, nos legó “El Modelo Argentino para un proyecto nacional” el primero de mayo de 1974.

En semejante caudal político, doctrinario, ideológico, cultural consolidado intelectualmente en la práctica política, nadie puede desconocer los contenidos básicos del peronismo, sólo lo pueden hacer los oportunistas impregnados por la cultura dominante neoliberal o aquellos que “se subieron al caballo por izquierda y se bajaron por derecha” de la mano de la traición entreguista de los 90, que no nos hace renegar del peronismo como doctrina e ideología, sino que nos fortalece ya que hemos recuperado desde el 2003 la vigencia doctrinaria del mismo, desde la acción de gobierno, en tercera elección consecutiva, aval indudable del pueblo argentino.

Los desviacionismo neoliberal menemista, fortalece a las nuevas generaciones por imagen espejada, al recuperar las utopías enterradas por la lógica perversa noventista, en especial cuando hoy la realidad nacional y latinoamericana se está impregnando de pensamiento nacional de Patria Grande, construyendo una realización de los padres fundacionales: San Martín, Bolívar y Artigas, postergada por 200 años por el imperio inglés primero balcanizando la región y luego por la prepotencia armada del imperialismo norteamericano.

¿Qué peronista se puede oponer a la ampliación de derechos sociales como la AUH, la incorporación del 96% de compatriotas en edad previsional al sistema, después de años de exclusión, a los juicios de lesa humanidad cuando fuimos las víctimas del genocidio dictatorial, único país del mundo en juzgar sus asesinos?¿ Pueden oponerse al UNASUR o a los derechos laborales, las paritarias, el consejo del salario, a la recuperación de enclaves privatizados como YPF, aguas, ferrocarriles, o modificaciones como la carta orgánica del Banco Central o la ley de la Bolsa de Valores para ponerlas al servicio del pueblo?¿ Pueden oponerse a luchar por Malvinas y tener voz en los foros internacionales para exigir volver al hombre y al medio ambiente antes que a los ajustes monetaristas que someten a los pueblos?¿Están en contra acaso de que no nos dejemos avasallar por el FMI, los fondos buitres, la incautación de la Fragata, los juicios del CIADI, los retos de la OMC, o que nos dejemos manejar las políticas nacionales por las agencias internacionales, tanto económicas como políticas herramientas del imperio?

¿No fue Perón acaso quien se negó a integrarse al FMI cuando el mundo estaba encadenado, sometido a los acuerdos de Bretton Woods ( son las resoluciones de la conferencia monetaria y Financiera de las Naciones Unidas, realizada en el complejo hotelero de Bretton Woods, (Nueva Hampshire, Estados Unidos), entre el 1 y el 22 de julio de 1944, donde se establecieron las reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo. En él se decidió la creación del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional y el uso del dólar como moneda internacional. Estas organizaciones se volvieron operativas en 1946). Perón dijo entonces : “cuando la limosna es grande hasta el chancho desconfía”, diciendo no a su integración (concretada en el ‘55 inmediatamente después del golpe fusilador), como antes le había dicho al Tratado de Yalta de la posguerra, cuando las potencias se repartían el mundo en un mapamundi, como en un juego de ajedrez, consolidando el colonialismo, las áreas de influencia y la división de los pueblos, de acuerdo a sus apetitos por los recursos naturales, como hoy, como siempre. Perón planteó en esa circunstancias, desde la soledad, la Tercera Posición Justicialista, que no significaba una posición equidistante entre las potencias enfrentadas a partir de entonces en la guerra fría, sino una propuesta superadora, de construcción de un nuevo modelo social basado en la Justicia Social, diferente al estado de Bienestar europeo o al estado benefactor socialista, ya que no es el estado per se el direccionador y ejecutor de las políticas, sino la Comunidad Organizada, es decir la organización del pueblo en el establecimiento de prioridades y direccionalidad de los recursos sociales con participación plena en la gestión social.

Por último entonces el marco ideológico es estratégico, es la bandera que nos guía, la actualización doctrinaria es la que lee los cambios de actores y geopolítica internacional, no olvidemos que Perón nos enseñó que “la política, es la política internacional” y en esa actualización, consolidar las herramientas de la acción política, desde el gobierno si somos gobierno, desde la oposición si nos toca serlo o desde la Resistencia si se avasalla la Constitución Nacional a través del golpismo.

 

JORGE RACHID

CABA, 24 de enero de 2014

 

 

 

 

 

 

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